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PRESENTACIÓN

José Antonio Mejía Coria

 

¿A qué va poliéticas del cuerpo?

Poliéticas: concepto fundado por Fernández Buey, ante la imposibilidad de hablar de una ética sin una política…

poli, la cité, ethos, el carácter, tyche, la suerte: como decir lo mismo, como caminar por la banda de Moebius: no se puede hablar del cuerpo, y sin embargo insistimos en decirlo, voluntad de suerte sumergida en múltiples ciudades que mapean el errar… de escribir sobre el cuerpo se hace el intento: simple bordear inencontrable otra vez: el hogar, la cité: el agujero,

el agujero que es borde, donde el denominado cuerpo habita el borde es la escritura,

borde que es centro ausente ...como polígono, diría Josue Vega/Cuerpo como lo otro de occidente (en palabras de Espinosa Proa)

cuerpo como muerte de la cosa, cuerpo palabra

cuerpo como muerte: como en la muerte del amigo...

recalcitrante aristotélico poder decir: “¡Amigos, no hay ningún amigo!”

poliedro que excede los cuatro lados de la amarga tumba, del turbante féretro.>

Pró-logos y post-logos: el cuerpo muere, cabría decir: ¡Amigos, he ahí que yace un amigo!

Errancia y poliéticas del cuerpo, apuesta desde el borde del desborde que es la escritura: una vez más, centro ausente. Parábolas: el centro es el borde por el que andamos: el cuerpo contorno ante la fatal apuesta de los tiempos “actuales de antaño”: el cuerpo cyborg, la máquina de placer, de trabajo...dé placer, dé trabajo.

Cuerpo que silencioso aúlla su inencontrable lugar, poliética del grito que resuena estética: “el tiempo es una máquina loca...el espejo ha robado tu alma...”

desde la contensión loca que es la escritura, se abre este espacio poliédrico-poligónico de las poliéticas del cuerpo. Lugar para ensayar, o para aquellos que ya ensayaron...

Ensayar la dispersión, el desborde, la diseminación (“la diseminación es lo que no vuelve al padre” dice Derrida).

Las presentes poliéticas son ausencia, descarnamiento en tanto escrito, en tanto hay nadie, en tanto quedan las letras bailarinas nietszcheanas. Algo que no vuelve, pero que retorna: retorna contorneando el devenir del errante cuerpo...

Las poliética del cuerpo no son más que un intento de confluencias de voces, de voces trastornadas cuerpos... goce de la escritura, escrituras tornadas cuerpos.

Apelando a la diferencia radical ante la indiferencia del mundo. Proponemos escribir desde el borde, ante la atractiva repulsión del vacío. Atracción ominosa que ejerce ese agujero bordeado...el cuerpo...

¡Adelante!

 

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