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PATER SEMPER INCERTUS EST

Claudio R. Boyé

 

Resumen: En este trabajo planteo que existen confusiones en la lectura de los textos de Freud como en los de Lacan, y que éstas se deben a lo que llamo obstáculos ontológicos. También planteo que los efectos de la lectura de Lacan que realiza Miller generan otra operatoria en la dirección de la cura. Por último planteo cómo entender una clínica que vaya más allá del padre, luego de haber despejado algunos de los conceptos y nociones que me resultan claves para operar en la dirección de la cura.

Palabras clave: Sujeto, Otro, padre, significante, suposición, subjetividad, deseo, inconciente, terceridad, autoridad, objeto, genitor.

INTRODUCCIÓN

La temática propuesta por Errancia…, Del padre en cuestión a la cuestión del padre, para su primer número me llevo a revisar una importante cantidad de bibliografía psicoanalítica, la mayoría de ella perteneciente a la Orientación Lacaniana. Esto porque me interesaba saber qué se había escrito en relación a una temática tan de época como el padre cuestionado, la declinación de la autoridad paterna, y otros tantos títulos similares vinculados con expresiones cuasi periodísticas (léase de opinión en el sentido que le da Bachelard a este término) como las nuevas familias homoparentales, las uniones civiles entre individuos del mismo sexo, los matrimonios igualitarios, la adopción de niños por parte de parejas gays, todo esto por supuesto en el contexto de la tan mentada posmodernidad, o también la llamada modernidad líquida o alguna de sus variantes.

Un título me resulto paradigmático: "Caída del mito paterno. ¿No hay más padre? Entonces ¿Qué del sujeto?".

Paradigmático pues en este trabajo encontré al igual que en muchos otros la confusión entre autoridad y paternidad, entre la institución familia y el Edipo, entre el hijo y el sujeto, como si fuera el padre el que engendrara al sujeto. Estas confusiones y a veces errores de lectura es lo que llamo obstáculos ontológicos o suposiciones neuróticas.

Pero no sólo de suposiciones se trata sino que es consecuencia de una lectura que viene realizando desde hace varios años uno de los más importantes comentadores de Lacan, Jaques Alain–Miller quien ha realizado una maniobra sobre la transmisión de los textos de Lacan basada en plantear que el Otro no existe, consecuencia de esta maniobra es que encontramos textos que plantean cuestiones tales como que la no existencia del Otro, o la inconsistencia del Otro trae aparejada la caída del padre en el contexto familiar y social y la necesidad de pensar estas nuevas situaciones desde la sociología, la antropología, la historia y otras disciplinas lo que da como resultado un pastiche psicológico que poco tiene que ver con el psicoanálisis.

Mi propuesta es plantear qué consecuencias puede tener en la clínica esta confusión de conceptos teóricos pertenecientes a diferentes campos epistémicos, para lo cual voy a comenzar por explicitar lo que entiendo por obstáculo ontológico.

 

OBSTÁCULO ONTOLÓGICO

Este apartado hace a una cuestión crucial en lo que se refiere a qué y cómo abordar los textos de Freud y Lacan. La historia del psicoanálisis ha mostrado los efectos de estos "errores" de lectura.

Durante mucho tiempo se creyó que el Freud de 1920 era supera¬dor del Freud de 1900. Que textos como "El yo y el ello" superaban a la llamada 1° tópica y que ésta debía pasar al museo de la teoría. Ni qué decir de la hoy famosa carta 52, y de otros manuscritos. Pero no sólo fue una consideración hecha desde un supuesto evolucionista, también ocurrió que textos como "Tótem y tabú" fueron cuestionados desde el saber antro-pológico, o "El malestar en la cultura", que fue "leído" como una producción consecuencia del pesimismo del ya viejo Profesor Freud. Hoy situaciones similares se producen en torno a la lectura de "Los Escritos" y de "Los seminarios" de Lacan aunque promovidos, por ejemplo, por la ya vieja consigna lanzada por "El yerno" de "Lacan contra Lacan".

En relación a estos "errores" postulamos que son efectos de lo que tematizan y bordean estos textos: lo incon¬ciente. Ese impredicable al que Freud nombró como lo incon¬ciente, y del cual dijo en 1912:

"El valor de lo inconciente como elemento indicador sobrepasa extraordinariamente su importancia como cualidad. (...) Al sistema que se nos muestra caracterizado por el hecho de ser inconcientes todos y cada uno de los procesos que lo constituyen, lo designamos con el nombre de lo inconciente, a falta de otro término mejor y menos equí-voco. Como fórmula de este sistema emplearemos la abreviatura Inc. Este es el más importante sentido que ha adquirido en el psicoanálisis la expresión inconciente"

Arrancándolo así de las profundidades de cualquier fabulación romántica (en referencia al Romanticismo alemán), y otorgándole un nuevo estatuto.

Por lo tanto el mayor tropiezo que se tiene cuando se lee un texto psicoanalítico se vincula con lo que se entiende por lo inconciente. Para la teoría psicoanalítica, tal como la re-formuló Lacan, lo inconciente es un lugar, no una subjetividad, ni un sujeto, ni un ser ontológico.

En la suposición neurótica se produce lo que llamamos el obstáculo ontológico. Este se caracteriza por lo siguiente: para la suposición neurótica lo inconciente consiste en que el neurótico le otorga la figura de un sujeto. Por lo tanto, para la imaginería neurótica, de la que no estamos excluidos, lo Inc., se imagina como contenidos latentes, reprimidos, "ocultos" en algún lugar de nuestra subjetividad hasta que se hagan manifiestos. Esto en la versión freudiana.

Para la versión lacaniana la suposición neurótica lo imagina como un saber velado, latente, todavía no expresado hasta que emerja (de alguna profundidad) un Significante.

En estas maneras de imaginar, de ficcionalizar lo incon¬ciente encontramos una concepción de la temporalidad pensada como una flecha unidireccional (antes después), una idea de causalidad aristotélica (potencia acto = latente-manifiesto = S2-S1) y con una versión romántica de las profundidades. Estas ficciones no son productos del error humano sino efectos de lalengua. Por el solo hecho de hablar se generan ficciones. La suposición neurótica, en sus diferentes versiones, es consecuencia de entender el Uno (S1), el "Y a de l'Un", como un signo y no como un significante:

"Es siempre, por supuesto, del significante que hablo cuando hablo del "Haydeluno".

Por lo tanto no se trata del error humano, sino del efecto de hablar, y no hablamos sino con signos y somos afec¬tados por lalengua, lo que lleva a creen¬cias, solidarias de las suposiciones, tales como: el Otro es un Sujeto, el Otro sabe, el Otro es garante.

Esto se corrobora cuando dentro de la comunidad analítica se encuentran frases tales como:"Por la Ley del Padre, por la prohibición, se engendra el deseo". Lo que equivale a decir, que el Otro existe y que hay Otro del Otro. A pesar de que Lacan, ya en 1960 había escrito:" (...) el deseo se presenta como autónomo con relación a esa mediación de la Ley, por la razón de que es por el deseo por el que ella se origina". . No es que los analistas no lo hayan leído, sino que la misma suposición neurótica es la que lleva a sostener la ex-sistencia de un Padre Omnipotente.

Para decirlo de otra manera: la lectura de los textos psicoanalíticos no está exenta del malentendido, pues el malentendido es constitutivo de la lengua y del ser-hablante capaz de ser afectado por lo inconciente. En este sentido tanto "Los Escritos", como "Los seminarios" de Lacan se inscriben en un intento de aproximarse a ese texto perdido y no escrito que es lo inconciente. También podemos sostener que la teoría misma se ve afectada por la lengua pero a diferencia del neurótico se hace cargo de estos efectos. Por eso los múltiples recursos para aproximarse a ese impredicable, a ese sistema caracterizado por el hecho de que todos y cada uno de los elemen¬tos que lo consti¬tuyen son inconcientes.

Para concluir este apartado afirmamos que: lo inconciente no es ni una sustancia, ni un ser, ni una figura imaginaria y por lo tanto no hay Otro del Otro.

 

LA CUESTIÓN DE LA PATERNIDAD

Había mencionado en el apartado anterior que se suele escuchar en la comunidad analítica que por "por la Ley del Padre, por la prohibición, se engendra el deseo". Esta frase contiene el significante padre elevado a un nivel privilegiado lo que hace de él la causa de la falta y por ende de todos lo males de los que padece el neurótico, en su fantasma, por culpa del Otro gozador. Ubicar al padre en el lugar de la causa es una maniobra que realiza el neurótico cuando el Otro omnipotente, siniestro y garante, manifiesta su inconsistencia por efecto de la ley del padre entonces a quién se ubica en el lugar del garante del Otro sino al padre que de esta manera se convierte en el Otro del Otro, ilusión sostenida en la interpretación de que si el padre limita a la madre él es más poderoso que ella por lo tanto es el garante del Otro, es decir se transforma en el Otro del Otro.

En De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis, en la página 534 de los Escritos Lacan realiza el esquema R, allí en el triángulo simbólico, en el vértice opuesto al del sujeto (forcluido en el sistema), se ubica la función paterna (P) como la posición en A del Nombre del Padre. Hago esta indicación para resaltar lo ya dicho: el padre es un lugar, es una terceridad en términos de Peirce, es una función, es un significante. La paternidad simbólica opera vía significante y no requiere de nadie para ser realizada.

En definitiva no se trata de hacer análisis pseudosociológicos, sobre el padre y su autoridad, o su falta de autoridad, sobre su presencia, o su inconsistencia sino que se trata de pensarlo dentro la lógica psicoanalítica. Cuando hablamos del padre en psicoanálisis estamos hablando de un pregunta, ¿qué es un padre? ¿qué es tener un padre?, no de una certeza. Muchas veces lleva a confusión el avance de la técnica y de la ciencia, por ejemplo la posibilidad de obtener un 99 % de certeza respecto a la paternidad biológica de un sujeto a través de análisis del ADN no resuelve de ningún modo la pregunta por el padre. El genitor no es el padre, algo que debería ser una obviedad muchas veces no lo es. Si pensamos en nuestra clínica no nos va a costar demasiado encontrar ejemplos de este tipo. Ahora bien si el padre no es el significante privilegiado de la operación analítica sino de la suposición neurótica cómo entender una clínica que vaya más allá del padre. En el apartado siguiente abordaré la cuestión del sujeto y de la subjetividad para el psicoanálisis y luego pasaré a la cuestión de cómo entender una clínica que vaya más allá del padre por la importancia que tiene en la dirección de la cura.

 

DEL SUJETO Y DE LA SUBJETIVIDAD

1) "El sujeto del psicoanálisis no evoluciona. ¿Qué quiere decir esto? Que el sujeto, efecto del acto analítico, cuando emerge no evoluciona simplemente porque no es el mismo. Es otro sujeto."

2) "El sujeto del psicoanálisis es un supuesto. Es decir un subjectum. De acuerdo con la etimología y la tradición medieval un sub-puesto es lo arrojado debajo como sostén supuesto de un juicio aseverado. Por lo tanto el que concluye-en el sentido de los tiempos lógicos- es el saber inconciente, no el sujeto, este último es incluido en tanto excluido por el saber que lo produce como su supuesto, en el sentido literal del vocablo."

3) "Este matema -$- está dividido por el significante, no es causa sui, no es agente, es un puro efecto, como la electricidad (efecto del movimiento de los electrones); sujeto: efecto del movimiento de los significantes."

4) "De la subjetividad quiero decir que es efecto de la construcción del fantasma. Entendiendo por subjetividad la articulación de RSI y de los empalmes entre lo simbólico de lo simbólico, lo simbólico de lo real y lo simbólico de lo imaginario; así como lo real de lo real, lo real de lo simbólico y lo real de lo imaginario; y lo imaginario de lo real, lo imaginario de lo simbólico y lo imaginario de lo imaginario. Esto es lo que da cuenta de la subjetividad, no el sujeto. El sujeto es asubjetivo. ¿Cuándo se construye esta subjetividad? Cuando el sujeto emerge como respuesta al Che Voi?; ¿Cuándo ocurre esto? Cuando se termina de construir el fantasma, es decir al finalizar el pasaje por el Edipo, incluyendo su reedición. ¿Qué implica la construcción del fantasma? Nada más, ni nada menos que "La condición humana", tal como la registró Magritte".

"Cuando se habla de lo subjetivo, e incluso cuando aquí lo cuestionamos, siempre permanece en la mente el espejismo de que lo subjetivo se opone a lo objetivo, que está del lado del que habla, y que por lo mismo está del lado de las ilusiones: o porque deforma o porque contiene a lo objetivo. La dimensión hasta ahora eludida de la comprensión del freudismo, es que lo subjetivo no está del lado del que habla. Lo subjetivo es algo que encontramos en lo real." (Lacan).

La noción de sujeto es clave en la práctica del análisis. Operamos como analistas sobre el sujeto-$-. Sin embargo al decir sujeto hacemos Uno y este Uno deviene en prejuicio y entonces ocurre que confundimos y hacemos equivalentes sujeto- individuo- paciente. En definitiva le otorgamos una subjetividad al sujeto ($) y caemos en la "yocracia"con terminología lacaniana. La subjetividad, pensada en esta línea, se transforma en el bien más preciado, en un Ideal al cual debemos conducir al sujeto. De esta manera, es obvio, nos alejamos del psicoanálisis para trasformarlo en una "ortopedia humanitaria" que nada tiene que ver con el inconciente freudiano

 

UNA CLÍNICA MÁS ALLA DEL PADRE

Había planteado cómo entender una clínica que vaya más allá del padre, pues bien en primer lugar significa pensar psicoanalíticamente y no desde la suposición neurótica. ¿Qué quiere decir esto? Que ni el deseo ni el goce son causados por la función paterna, y esto es así porque no es el padre quien introduce la falta. Este pensamiento (es el padre…) es del orden del fantasma. Si fuese así habría un significante (el Padre) que sería la causa de la falta en el Otro. Por lo tanto, sostendríamos la ilusión neurótica de que hay Otro del Otro. Sin embargo, hay falta a nivel de la estructura significante y es por esta falta que la función paterna puede inscribirse. Entonces, porque hay falta puede haber inscripción de la Ley.

Esto trae una primera consecuencia clínica: si la falta es de la estructura podemos decir que en el psicótico ¿no hay falta? De ninguna manera. En el psicótico hay falta, lo que no hubo fue inscripción de la Ley. Por lo tanto no opera el nombre del padre, pero sí hay falta.

Lo que Lacan plantea es que la falta es de la estructura simbólica; ahora bien, esto es algo sabido, en toda estructura simbólica opera un vacío, si Lacan sólo dijera esto no estaría aportando ninguna novedad, pero él plantea que esa falta debe inscribirse en el sujeto y esta es la gran diferencia pues sobre esa inscripción de la falta es con lo que trabajaremos nosotros los analistas. Preguntémonos sobre qué se regodea el neurótico, sobre lo que le falta y sobre el otro gozador de lo que a él le falta, "por culpa de papá…me falta", regodeo en el fantasma. Sobre esto operamos. Entonces tenemos como determinantes de la posición del sujeto el objeto a, causa del deseo que no es otra cosa que la marca, en el sujeto, de la falta en el Otro. Al objeto debemos caracterizarlo en función de las posiciones que lo definen ya como otro, o como Otro.

Esto es así porque el objeto a la vez representa, sostiene y localiza a un sujeto... como margen. Sujeto de carencia (Hilflosigkeit). Este se constituye en sujeto de deseo a expensas de un Otro. Freud define la condición de desamparo (Hilflosigkeit), de desasistencia del sujeto sobre el horizonte de un reclamo. En este punto hay que entender que la reflexión freudiana no se sostiene sobre la suposición de que el sujeto es un menesteroso, un inmaduro. Aunque es verdad que el sujeto está en un estado de no desarrollo, no es en esto donde está puesta la mira de la reflexión, sino en un aspecto mucho más fundamental: la condición de exigencia que va a definir al sujeto humano.

Entonces, la condición de demanda al Otro se define sobre una relación de exigencia y no simplemente de incompletitud. Lo esencial, en la problemática psicoanalítica, son las exigencias que definen a un sujeto como apelación al Otro.

La apelación a la participación del Otro define a un sujeto a partir de sus demandas. Si ese sujeto se localiza a través de las exigencias que son sus demandas al Otro, el Otro es aquello que lo representa desde fuera a partir de sus propias demandas. Por lo tanto, el Otro representa al sujeto por lo que sostiene de su carencia, de su falta, de su deseo

Cuando decimos objeto estamos aludiendo a una relación fundamental que sostiene al deseo. Ese objeto, así entendido, es objeto de deseo.

 

CONCLUSIÓN

Lo que he planteado no agota ni mucho menos la cuestión del padre pero he creído importante privilegiar un sesgo en este caso el sesgo clínico. Considero que la propuesta de la Orientación Lacaniana plantea otro psicoanálisis con consecuencias tanto en la dirección de la cura como en el fin de análisis. Porque si la condición del sujeto (neurosis o psicosis) depende de lo que tiene lugar en el Otro y lo que tiene lugar allí se articula como un discurso, y la cuestión de su existencia se plantea como una pregunta ¿Qué soy ahí? En referencia a su sexo y a su contingencia en el ser, mi pregunta es qué ocurre si sostenemos que el Otro no existe, en qué clase de sujeto se está pensando, desde ya que no en un sujeto intervalar, no en un sujeto como una discontinuidad en lo real, y obviamente tampoco en el inconciente como el discurso del Otro. Son interrogantes que dejo abiertos para una posible discusión.

 

Bibliografía

 

Soca Juan José " ¿Caida del mito paterno?¿No hay más padre? Entonces ¿Qué del sujeto?". Grupo Psicoanalítico Plus. http://www.grupoplus.cl/textos-grupo-plus/caida-del-mito-paterno.html

Lacan Jacques, "Ciencia y verdad" y "Subversión del sujeto y dialéctica del deseo" en Escritos, Ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 2000.

Lacan Jacques, El objeto del psicoanálisis, Seminario inédito.

Lacan Jacques, Seminario Libro 3 La psicosis, Ed. Paidos, Buenos Aires, 2006.

Tort M, El fin del dogma paterno,Editorial Paido,Buenos Aires, Argentina, 2008.

Zafiropoulos Marcos, Lacan y las ciencias sociales. La declinación del padre (1938 – 1953), Ed. Nueva Visión, Buenos Aires Argentina, 2002.

 

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