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SOBRE PADRES Y CAUSAS[1]

Jacques Alain Miller

 

Volvamos a la pareja parental, de la cual he dicho que presenta al sujeto una proporción [2]. Y yo pregunto: si eso es verdad ¿cómo se escribiría la proporción que presenta al sujeto la pareja parental que es la única que parece ser que hay? Bien, es, precisamente, lo que Lacan llama "La Metáfora Paterna", que podemos escribir así:

P
M

Esto formula como tal la pareja parental, esa relación fija, completamente determinada. El padre y la madre como significante. Uno entra como nombre y el otro entra como deseo en esa proporción:

N
D

Para los escolásticos de Lacan, dentro de los cuales estoy también, hay que señalar que esa "D" es, como ven, una "D" mayúscula que no se debe confundir con la escritura habitual del "deseo" con "d" minúscula, porque se trata no del deseo como significante de la demanda sino como significante.

La metáfora funciona a partir de dos significantes, y la escritura "D" mayúscula significa eso, obedece a la ley del significante: está o no está.
Esa proporción, la proporción de los padres, es exactamente una sustitución:

P
M

Esto produce en una fórmula el Edipo freudiano, es decir, la función del padre como prohibidor. El Edipo está reconocido como estructura fundamental en "La Dirección de la cura". Hay que decir que se trata de significantes, que la madre real puede venir a asumir la función de prohibición, y que en esos casos vemos los estragos de la relación madre/hija, que generalmente supone la complacencia del padre en el papel de objeto. Para escribirlo:

Ésta, seguramente, es la norma masculina. Sabemos los problemas de Freud para la hija cuando es el padre el que tiene lugar de objeto y la madre el lugar de prohibidor. En forma simbólica implica que el padre, como objeto de amor, asume, al mismo tiempo, la función de obstáculo. El padre como significante es, en todo caso, la función como obstáculo, es lo que llamamos "El Nombre del Padre", mientras que el significante de la madre, en la forma normal, es el significante del objeto primordial. Es decir que, para ambos sexos, el padre como significante es el obstáculo, y la madre el objeto primordial. Respecto al Nombre del Padre, madre y niño están del mismo lado. ¡Seguro!, el sujeto no es el niño, el sujeto se sitúa entre estos tres significantes:

Gracias al castellano podemos poner en esta "0", o cero, al sujeto, que es la forma mínima del esquema de Lacan en "La cuestión preliminar". Y me parece que no es un hecho del azar que el escrito "La dirección de la cura" siga a su escrito de "La cuestión preliminar", donde efectivamente presenta este esquema. Es decir, la teoría de la relación entre niño y padres era necesaria para la teoría de la dirección de la cura. Y no solamente porque hay que ver en la cura cómo se han distribuido en la existencia del sujeto los papeles de obstáculo y objeto, ni porque la historia familiar es inolvidable para el sujeto. Cuando no se acuerda, el sujeto tiene ese sentimiento de una pérdida de la verdad de su ser, pero en realidad no ha olvidado esa historia familiar. Recordársela así es un misterio para el sujeto, como sujeto del significante ya que el sujeto del significante no puede entenderla porque no habla de matemáticas, de poesía o de arte, pero sí de la historia familiar. Y a veces, cuando el sujeto trata de hablar de matemáticas, de poesía o de Dostoievski, el analista, cuando se llama Lacan, piensa que habla de su fantasma de embarazo.

El sujeto no sabe que está vinculado a un ser viviente, y como puro sujeto del significante ignora que como ser viviente es, en todo caso, dependiente de la reproducción sexuada. Podemos decir que todo ser humano tiene un padre y una madre. Hay ahora una cierta excitación debida al discurso de la ciencia, dado que hay cada vez más sujetos que van apareciendo como hijos del discurso de la ciencia. Eso parece tan amenazador que ahora hay un comité de ética en cada país, pero ellos también tienen un padre y una madre. Sea cual sea el sexo biológico, su significación debe ser simbolizada, también el parentesco biológico, aun cuando ese parentesco pase por la ciencia. Así como hablamos de sexuación, o sexualización, debemos hablar de parentalizaciónHay una elección de los padres como hay elección del sexo. Lo que cuenta la novela familiar, la novela de los padres y de los niños, es cómo el sujeto fue separado del objeto primordial, lo que se resume en la fórmula:

P
M

A través de qué traumatismos fue afectado de una pérdida de vida y qué significación ha surgido para él de eso, qué fantasma ha surgido de la proporción: P/M

Qué posición subjetiva, qué goce ha sido recuperado de la catástrofe, cómo eso se presenta en el análisis.

No es necesario para el analista ser prohibidor o que acentúe la prohibición hasta la inhibición. El padre, el analista como padre, sería el que diría qué hacer, y no qué no hacer. Pero la prohibición fundamental que se encuentra en el análisis no viene de esas declaraciones, viene de la sola invitación a hablar. La metáfora paterna, en el análisis, no proviene de cualquier posición paternal del analista sino de la ley de la asociación libre como tal, de la obligación de simbolizar la experiencia. La verdad de la proporción de los padres, resumida por Lacan así:

P
M

Es que el padre es la palabra y el sujeto hijo de la palabra. Si esto es verdad, se entiende que el padre sea padre muerto, es decir, simbólico, y que la lengua como materna sea una ilusión, una ilusión fundada en la vida de las palabras. Es verdad que el significante de la madre se ha asociado al significante de la vida, a esto Lacan opone: la lengua es lengua muerta y la  ley del padre, la única y verdadera ley del padre, es la lengua misma.

Éste es el Edipo freudiano mismo según el cual el padre prohíbe a la madre, un Edipo que refleja, metaforiza, el hecho de que cada palabra prohíbe el goce. Es por ello que Lacan puede decir que el goce está prohibido para quien habla. Es, precisamente, lo que permite sustituir a los padres por el  término de Otro como el lugar del despliegue de la palabra. Hay que decir que en eso se ve cómo la teoría edípica de Freud es como tal su propia metapsicología. El Edipo y la metapsicología freudiana se refieren a una misma estructura, de la misma manera que eso se puede conver­tir en la relación entre el Otro y el Goce: A/G.

Lo encontrarán también en Freud como la relación:


Principio de Realidad
G   Principio de Placer

Para concluir, el principio de los padres en la dirección de la cura puede resumirse así: el analista no solamente no es el representante del padre ni de la madre, tampoco debe ser el representante del Principio de Realidad.

 

1

Texto extraído de Introducción al método psicoanalítico, J.A.Miller, cap.6, Observaciones sobres padres y causas (1988), págs. 144/149, ed. Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1997.Selección y destacados: Sergio Rocchietti.

2 Cada vez que se lea proporción también puede pensarse: "relación", ya que la palabra "rapport" en francés, comporta ambos significados, y si la conferencia citada fue dictada en castellano, no debemos olvidarnos que el concepto de "rapport" relación-proporción, se refiere a: "No hay relación-proporción sexual" cuestión clave en las formulaciones de J. Lacan. [nota: S.R]

 

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