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C5

A LA CAZA “ZOOT SUIT”.
EL “SLEEPY LAGOON”
Y LA NOCHE DE LOS TAXIS
1

OCTAVIO PATIÑO GARCÍA

 

 

 

Lino, avísale a tus padres que José se está muriendo…
Sí, José, de apellido Díaz, tu hermano,
que al igual que tú es hijo de migrantes,
de los que atravesaron las grietas que dejaron los estruendos
de la Revolución.
Sí Lino, de este lado hubo una revolución que pobló el cielo de zopilotes
y las tierras de hambre,
y arrojó a tus padres a aquella nación sombría.
Y tus padres huyendo de la sequía,
de las inhóspitas parcelas duranguenses,
se trasminaron gota a gota hasta irse secando en aquel país lento,
pesado y hostil.

Lino, avísale a tus padres
que otra vez hay sequía;
la que seca la vida de tu hermano José.

José,… a tus 22 años te estás muriendo…, porque te están matando…

Es la madrugada del 2 de agosto del 42,
las ciruelas están en las manos de su padre, don Teódulo
más al norte. Enmarañado en la cosecha
el padre escucha que su hijo se muere
no lo puede creer, pero es más miserable escuchar
que su hijo es “un delincuente”,
eso dice la prensa,
eso dicen los periódicos derechistas,
que José Días es miembro de las pandillas,

“violentas pandillas que son enemigas de la nación,
México-Americanos incómodos
¡Zoot Suit!, ¡Zoot Suit!
en la mira, perseguirlos, exterminarlos.”

Pretexto es la muerte de su hijo don Teódulo,
usted que ha vivido en las barracas,
que vive el hambre que lleva a la muerte
que se ahondó con sus hijos buscando el refugio del barrio
deambulando en la soledad del “sueño americano”
guardando en la memoria los ecos de los cañones
de la revolución acá en el México del hambre,
sintiendo ahora el quiebre de su pies
entre las vibraciones de las bombas lejanas
de la Segunda Guerra Mundial.
Don Teódulo, su hijo ha muerto, no le bastó el refugio
entre los más de 250,000 chicanos, migrantes, pachuchos muchos, como su hijo,
no le bastó el regazo en las penumbras del Este,
en los Ángeles donde la expulsión es interna
en los territorios que los ven mover sus cuerpos,
ondulando sus estilizados ropajes
arrancando el odio y la discriminación de los “gringos”.

Sí, don Teódulo, la muerte de su hijo es un pretexto,
para perseguir a los jóvenes que son mutilados
de una identidad,
pachuchos,
la raza,
el barrio,
José Díaz es el pretexto,
para la persecución de estos pachuchos,
jóvenes México-americanos pobres en su mayoría,
“habitantes de segunda”
que van a padecer el acoso racial y la violencia militar,
mientras sus otros “carnales” del barrio, de la raza,
mueren en la otra guerra;
los otros carnales que terminan
por ofrecer sus cuerpos a las bombas,
a las balas, por la defensa de esta “su imposible patria”
que los arroja a la muerte.

Alistados para las fuerzas armadas,
muchos chicanos, pachucos se precipitan,
se arrojan a la salvaguarda de la nación que los odia,
que los va obliterando como plaga delincuente,
que los monta en la punta de los cañones
para enterrarlos en el horror de la guerra
y condecorarlos hipócritamente.

¡Zoot Suit!, ¡Zoot, Suit! comienza el exterminio.

Don Teódulo, ahora que su hijo fue encontrado
con el cerebro destrozado, con el rostro roto
con su sangre en expulsión por los oídos
con las zanjas de un puñal sobre su cuerpo
con una mano quebrada como la luz de esa madrugada,
don Teódulo Díaz, tal vez usted no sabe de otro José,
un José, igual que su hijo, pero de apellido Martínez,
usted sabe que son tiempos de guerra,
que su hijo estuvo a punto de irse, enfilado en las guardias
norteamericanas, enrolado en la bélica rueda de su mundo negado,
usted tiene esa foto, la única foto en vida de su hijo,
esa que lo capturó un día antes de su muerte,
tal vez le quitó el alma, antes de morir en la metralla
y no le dejó fuerzas para resistir, en esta otra batalla,
la batalla violenta que se sucede
al interior del barrio,
consecuencia terrible de la exclusión,
de la segregación y borramiento del “carnal”
por los que se dicen dueños de mundo.

Le hablo don Teódulo de otro José:
de ese quien en la isla de Attu,
en el archipiélago de las Aleutianas,
en el mar de Bering,
rompía la niebla con sus ráfagas
causando bajas en el ejército japonés,
José P. Martínez con su cuerpo al frente de
la Séptima División de Infantería
del Ejército Estadounidense, escudando a sus muchos falsos compañeros,
que días después recuperaron la isla.

Este José, don Teódulo, al igual que su José,
ya no regresó a casa
su sombrero de larga pluma, sus amplios pantalones
pegados por el tobillo, su larga cadena escurriendo por la bolsa,
quedaron ya guardados como los de su hijo,
y también, don Teódulo,  este José de apellido Martínez
que tenía como la iba a tener usted ahora que su hijo estuviera en combate,
colgada una bandera con una estrella azul en la puerta de su casa,
ahora deja a sus padres otra Medalla de Honor del Congreso
que hipócritamente
le otorgó el gobierno del país, el mismo gobierno
que persigue a los jóvenes México-Americanos,
chicanos, pachuchos, Zoot Suit,
como lo fue su hijo, don Teódulo,
y como lo fue el mismo José Martínez,
y como son los más de 500,000 chicanos,
entre ellos muchos pachuchos, que el gobierno a reclutado
para morir en la vanguardia de las milicias,

Esos México-Americanos
que medallas de honor han recibido
como paga por el ofrecimiento de su cuerpo a la metralla,
se convierten en muertos de la distancia,
en los otros muertos,
pero igualmente muertos como los que acá,
en los intestinos del país que aquellos muertos lejanos defienden, don Teódulo,
fallecen víctimas del odio, como su hijo,
mueren en la discriminación,
desparecen en el vómito del miedo.

Muchos de éstos jóvenes, serían combatientes,
pachuchos de la guerra,
pero muchos también no han querido serlo,
SE NEGARON A IR A LA GUERRA
NO QUIEREN LA GUERRA.

Y estos pachuchos que odian la guerra, son tachados de cobardes,
de pandilleros,
de enemigos internos,
son objeto de violencia,
borrados por aquellos ciudadanos que su gobierno arropa como legítimos.

Don Teódulo, usted enseñó a su hijo José
a trabajar en el campo, cosechando,
usted sabe que su hijo convivía en el
"Sleepy Lagoon", entre las olas del jazz, en la onda del barrio,
usted sabe que muchos jóvenes como su hijo,
pensaron ganarse un lugar en esa patria y
cuando fueron tachados de cobardes,
la opción fue pelear por la “patria norteamericana”
contra el racismo de Hitler,
aunque la nación que defendían y que los arrojaba a la muerte,
aislaba a sus “carnales” con racismo
y pobreza.

Don Teódulo, ¿dónde enterrarán a su hijo?
¿Usted sabe que los jóvenes como sus hijos, Lino aún lo padece, estos jóvenes pachuchos de Los Ángeles, al igual que los negros,
no pueden nadar en las albercas porque están reservadas para los blancos?
Excepto algunos días,
en los que la contaminación que causan sus cuerpos
“impuros para la nación” sólo a ellos afecte,
no a los blancos. Sólo el miércoles las albercas pueden ser usadas por ellos.

Al igual, la tierra que es abierta
para guardar los restos de los blancos,
tampoco puede ser compartida por los pachucos,
aún tengan Medallas de Honor,
como el caso de Three Rivers, Texas,
donde se han negado a enterrar a un combatiente chicano,
tal vez usted lo ha escuchado y le preocupe porque
tendrá que buscarse lugar para enterrar a su hijo José, el cementerio es para blancos,

Tendrás que buscarte lugar en otras tierras
para arrojar tu muerte,
aunque hayas muerto defendiendo esta tierra,
donde están cobijados los cuerpos muertos de los blancos
ahí no está tú lugar, nunca lo estuvo
fantasma que da la vida y recibe muerte
¿dónde quedaron sumergidos tantos jóvenes pachuchos?

 

Son los dos José, uno Martínez,
que sucumbe en la batalla contra las tropas japonesas,
otro de apellido Díaz muerto extrañamente
en el "Sleepy Lagoon".
Son las dos batallas,
el enemigo es lo de menos,
ambos Josés padecen el exterminio,
uno, está lejos,
el otro, está en su barrio.
El primero intenta ser ciudadano americano,
ser incluido en el sueño americano,
ofrece lo que le heredan sus padres,
sólo un vida en la miseria
a la salvaguarda de una nación que lo desconoce;
el segundo no llega a experimentar esa posibilidad
engañosa y siniestra,
es asesinado en los aspavientos de la violencia
que sacude internamente a los jóvenes pachucos,
es victimado a golpes, puñaladas,
en el epicentro de las riñas
que sirven de descarga a la violencia estatal,
al menosprecio social.

Éste último se salva de las balas,
pero muere, como tantos otros,
sin guerra mundial, en la guerra local,
basta ser pachuchos,
y ser el “blanco” del exterminio racial.

Éste último es su hijo don Teódulo,
sus hijos se quedan sin hermano,
su hija Socorro, ha enfermado,
la burla es que a su hijo lo siguen llamando pandillero y
su crimen no se aclara don Teódulo,
aún en éste 2014, año al que usted no llegará,
el crimen de su hijo sigue sin resolverse,
pero ha desencadenado una barbarie
usted será testigo, de la persecución que sigue,
recuerde que meses antes Frank Torres
otro joven pachuco fue emboscado y asesinado
pero es hasta la muerte de su hijo, don Teódulo,
que la persecución tomo sus tintes de exterminio.

 

Es 4 de agosto del 43,
dos días después de la muerte de José Díaz
la redada captura a 600 jóvenes para ser interrogados,
humillados, acusados de la muerte de José,
sospechosos por ser pachuchos, Zoot Suit.
Los procedimientos judiciales son irregulares.

 

Es 31 de Diciembre, mientras las familias
de pachuchos se concentran en la llegada del Año Nuevo
la policía denuncia que "un Pachuco borracho"
mata de un tiro a un policía en un café de la Calle North Main.

Como ve don Teódulo, la muerte de su hijo
es usada cobardemente como excusa,
los militares estadounidenses comienzan a salir a las calles
a hostigar y ocasionar enfrentamientos
con los jóvenes pachuchos,
la violencia es más constante
el racismo es lacerante, voraz.

Mayo y Junio del 43 se convierte en los meses más terribles,
donde los ataques son más deleznables
y despiadados sobre los pachuchos,
dicen los soldados que han apuñaleado a un marinero
e irrumpen en un salón de baile,
son cerca de 500 marineros que se acompañan del odio
y de uno que otro miembro de la civil-discrimination,
los jóvenes México-Americanos son atacados,
golpeados, humillados, robados…

Son más de las 2 de la madrugada
y los jóvenes están encerrados,
“por su propia seguridad” dice la policía.
Don Teódulo ¿usted ya escuchó que Joe Dacy Coleman,
un marinero de las Fuerzas Navales de los EE.UU.
ha resultado herido?
dicen que fueron jóvenes pachuchos,
dicen que fue en la pelea violenta en el centro de la ciudad,
dicen que los marineros acosaban a las novias de algunos pachuchos, ¿usted sabe algo?,
porque seguramente irán sobre sus hijos otra vez,
sobre sus sobrinos, si los tiene,
o los hijos de sus amigos;
tal vez usted es padrino
y vayan sobre su ahijado.

Ya es 3, 4, 5 y 6 de ese temible mes de junio
que tal vez usted y los “carnales” del barrio de sus hijos
nunca olvidaran.
Son más de 50 marines estadounidenses, o marineros
de las fuerzas navales,
o militares arropados por civiles,
a fin de cuentas es lo mismo,
dicen que van a vengarse, se harán justicia por propia mano
por las heridas de Coleman.

(Perdón Sr. Teódulo, ¿su hijo ya recibió justicia?)

La venganza de los marines es contra todo joven
vestido con traje Zoot Suit,
contra todo joven que ostente una vestimenta Zoot
ya llegamos al día 4 de junio
y continúa la búsqueda y extermino
de los Zoot Suit,
y se ven militares
incursionando en los barrios México-Americanos
a bordo de flotillas de taxis,
los taxis del exterminio,
taxis amarillos rodando en la noche,
arrojando sus luces sobre los jóvenes pachuchos,
taxis amarillos derrapando en las avenidas Main Street y Broadway,
con la consigna terrible de "duro contra los bastardos come-chile"
y la violencia no para,
ahora músicos de apariencia “pachuca” son golpeados,
los militares arremeten contra todo joven de estilo Zoot.

Ya es día 5 de junio y la violencia no para don Teódulo,
¿cómo están sus hijos? ¿Socorro ya se recuperó?
y perdón por no preguntar por doña Pánfila Gallardo,
su esposa, pero ha de seguir padeciendo la pérdida de José,
seguramente lo recuerda
con los otros jóvenes pachucos
disfrutando de la cultura del jazz,
en el movimiento que les inspiró bautizar la laguna local
con que irrigaban los campos de trabajo,
“Sleepy Lagoon”, es el bautizo del agua.

Tal vez lo recuerda su madre, como su hermana,
vistiendo su blanca camisa y sus pantalones amplísimos
sujetos al tobillo, saliendo a fiestas y bailes,
nadando en la laguna, en el Sleepy Lagoon,
enamorándose, al lado de la novia
como muchos de sus “carnales” del Barrio
de la Raza.

Y mire don Teódulo, y mire doña Pánfila,
ya es día 7 de junio, el tiempo pasa veloz
y en las calles se escuchan otra vez los neumáticos
de los taxis amarillos a toda velocidad, derrapando,
trasladando en sus entrañas la consigna visceral del exterminio.
Este uno de los peores días,
los marines van reclutando combatientes
entre sus mismos compañeros para la otra batalla,
la del barrio contra los jóvenes pachuchos,
han venido de lejos, los marines de la xenofobia
vienen desde San Diego
a reforzar las huestes de la artillería racial.

Hay taxis gratuitos para la cruzada,
rutas con dirección a la venganza,
partidas de taxis con rumbo a la purificación del territorio,
los taxis circulan, han regresado, no se fueron,
taxis amarillos nuevamente
arrojando desde sus intestinos las consignas del exterminio
y se miran trozos de pantalones Zoot,
fragmentos de sombreros, plumas sobre el asfalto,
cadenas arrancadas del traje, usadas para golpear,
es uno de los peores días de la violencia sobre los pachuchos.

Los militares merodean los barrios sobre los taxis gratuitos para atacar pachuchos,
entran en los teatros,
en los cines,
en las habitaciones,
acosando a las mujeres,
masacrando a los jóvenes,
¡Zoot Suit!, ¡Zoot Suit!
la persecución y exterminio,
ha llegado hasta el vecindario áfrico-americano de Wats.

Don Teódulo, ¿cómo están sus hijos?
¿Cómo va el juicio de José? ¿Qué harán con su ropa?
ahora que el Consejo de la Ciudad de los Ángeles
ha prohibido a los ciudadanos vestir con trajes Zoot,
de hacerlo tendrán que pasar 50 días en prisión.

Don Teódulo, le comparto algunos titulares
de los periódicos,
le sugiero que no les crea del todo,
Usted sabe… 
Dicen cosas como que los marineros dejaron a los muchachos
"arrastrándose con cabezas apaleadas y narices aplastadas."
Dicen que los jóvenes Zoot Suit planean “matar a cada policía que vean…”
Tal vez por ello, bastantes jóvenes pachuchos fueron
golpeados y arrastrados en el Orpheum Theater,
llevados hasta el escenario y desnudados,
aunque sabe don Teódulo, muchos de éstos jóvenes
no traían trajes Zoot…

Y siguen los diarios:

“Más de 700 maleantes con ropas grotescas
deambulan por Los Ángeles con el propósito común
de enfrentarse en una lucha con los militares."
The Herald and Express, 7 de Junio de 1943

“Muchedumbres en el centro de la ciudad a la caza de Zoot Suiters”
Los Angeles Examiner, 8 de junio de 1943

“Grupo latinoamericano investiga las riñas callejeras,
Comisión indagatoria de hechos investiga las causas de
las reyertas entre los militares y las pandillas.”
Los Angeles Examiner, 8 de junio de 1943

“Los Nazi alientan los disturbios Zoot Suit”
Los Angeles Daily News, 9 de junio de 1943

“Los EE.UU. toma medidas en los Disturbios de los Zoot Suit;
El Gobernador pide que se proceda a una Indagatoria.
La Policía debe eliminar la presencia de Los maleantes en Los Angeles.”
Los Angeles Examiner, 10 de junio de 1943

Sabemos del coraje y la indignación,
sabemos de la impotencia don Teódulo,
pero sabemos que los jóvenes se defendieron,
como tal vez lo hizo su hijo,
tal vez no traían metralletas, ni rifles,
tal vez no eran los combatientes que dieron su vida
en la segunda guerra mundial,
aquella que dio la muerte al otro José, ¿lo recuerda? el de apellido Martínez,
pero éstos jóvenes se defendieron con dignidad,
por el barrio y la raza, por una singularidad, un deseo,
una construcción cultural propia,
dentro del desasosiego, en la exclusión del sueño americano,
dentro del aislamiento y la niebla de las calles angelinas
dentro de las aguas amorosas del Sleepy Lagoon,
más allá de ser el cuerpo-carnada de la guerra,
estos jóvenes se defendieron

Rudy Leyvas lo describe:

“…cómo los muchachos mexicanos-americanos
devolvieron la pelea
en la esquina de Central Avenue y 12th Street:
‘Hacia el anochecer, empezamos a escondernos en callejones.
...Luego enviamos alrededor de 20 tipos al medio de la calle como señuelos.
Luego ellos aparecieron en camiones de la Armada de EE.UU.
También había muchos civiles.
Ellos eran al menos tantos como nosotros.
Empezaron a venir siguiendo a los señuelos,
después salimos nosotros.
Se sorprendieron.
Era la primera vez que todos estaban organizados
para responder al ataque.
Muchas personas resultaron heridas de ambos bandos.
Yo tenía aproximadamente 15 años en ese momento,
y llevaba un bate de béisbol.
Yo salí ileso,
pero sé que lastimé a muchas personas."2

Hubo defensa Don Teódulo,
sin embargo información que me ha llegado
dice que han enviado a 17 jóvenes a la cárcel
por el asesinato de su hijo
y que a sus novias las enviaron a un reformatorio,
pero siento desanimarlo,
el 2 de octubre de 1944 se revocaron los veredictos,
se dice que hubo un proceso injusto contra éstos jóvenes
y por ello han sido liberados… ¿Quién ha sido, quien es el culpable?

Lo siento don Teódulo, es hora de terminar
le ayudo con la furia de esos días de la ignominia
le mando un abrazo donde quiera que esté,
ojalá que su hija se haya recuperado,
y que Lino pueda continuar enamorándose en el Sleepy Lagoon
y por favor,
no permita que se le muera.

Sabe usted que muchos de los jóvenes que fueron perseguidos
crearon movimientos artísticos muy importantes
que son un referente cultural maravilloso 
otra mirada…
en el barrio se construye el futuro,
se adora la raza y un origen se inventa, 
siempre de nuevo, joven de nuevo.

Ahora desde donde le escribo,
en este tiempo,
hay muros que se levantan inhumanos
entre aquella patria que los excluye
y la otra patria de donde usted partió.
Don Teódulo, las cosas no han cambiado mucho
aún hay persecución, exterminio, racismo,
y muchos jóvenes mueren en el cruce
otros son perseguidos allá donde murió José,
los más asesinados de este lado. Otros que sobreviven
son expulsados por la miseria
y se pierden en los trenes de la muerte,
manojos de jóvenes arrastrando su vida,
intentando aún lograr el sueño al otro lado,
y allá seguramente,
los taxis amarillos han cedido su función a las patrullas migratorias
apoyadas por cazamigrantes y balas de goma.

Tal vez a usted, Don Teódulo, le costó mucho volver a viajar en taxi,
tal vez ya nunca más lo hizo, no lo sé,
le confieso que cuando escucho noticias de delitos en taxis,
o veo una patrulla migratoria acosando y disparando contra muchachos, o veo jóvenes persiguiendo a otros jóvenes en nombre de un cierto purismo de raza,

o gobiernos criminalizando y asesinado a los jóvenes,
no importando donde esté,
recuerdo aquellos tiempos del dolor y la vergüenza,
porque al recordarlos me hacen no olvidar los que ahora vivo.

.

1

El texto es construido de comentarios aislados, y notas periodísticas. Es un intento por exponer algunos episodios históricos de aquella época que convulsionaron la ciudad de Los Ángeles en los años 40, muchos de los sucesos narrados tal vez no coincidan en tiempos y espacios. Los personajes, si bien fueron reales, algunos cruces narrativos son creados a partir de la intuición y las posibles tendencias de los comentarios y los acontecimientos.

2 La información es retomada de la página American Experience/Zoot Suit Riots/Aspectos Especiales.htm

 

 

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