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LAS VOCES DEL ROCK *

VÍCTOR MANUEL BANDA MONROY

 

A) LAS VOCES SECRETAS

1.- Rock, antiguo rock, música del siglo pasado que continúa escuchándose. Ventas desmesuradas con la pequeña ayuda de la fascinación de millones de personas. Etiquetas y actitudes que se le colocan a un número demasiado amplio y disperso de productos. Es casi como las palabras cultura y civilización: ya significa demasiado, se ha vuelto impreciso.

2.- ¿De dónde vienen las voces que cantan este tipo de música? Por lo general, pensamos que el rock tuvo sus principios luego de la Segunda guerra Mundial. En esos orígenes, vistos en fotos o imágenes en blanco y negro, al rock le ponemos un abrigo negro de Janes Dean y el anhelo vitalista de los poetas beat. Le vestimos con las piernas de Elvis Presley, los caminos recorridos por el bluesman Robert Johnson, el aullido de Ricardito y las hormonas adolescentes borboteando en el interior de miles de fanáticos. Esta historia o alguna otra parecida es la de su fundación, la de cómo empezó. Pero ¿y si tuviera otros orígenes? ¿Y si esas voces vinieran de más lejos, mucho más allá de la rebelión juvenil? ¿Y si a la rebelión y la provocación le quitáramos el adjetivo juvenil, tan indispensable al parecer?

3.- Hubo un tiempo en que era posible el desacato, la expresión de las partes oscuras, el grito que rompía los ambientes tersos y equilibrados. El cantante de rock como la expresión del Anticristo, la serpiente, el chamán, los gestos subversivos del juglar de lo oscuro.

4.- Las voces que confluyen en una canción, en un espectáculo de rock, son muchas y de distintos orígenes. Unas no son tan evidentes y otras se notan con una simple mirada. Daré cuenta primero de las secretas.

5.- Ustedes, los jóvenes, se asombrarán cuando les diga que un día la bestia, el Anticristo, avanzó con el rostro de Elvis Presley, y ese gordito que murió de una sobredosis de sesenta tipos diferentes de pastillas. Viejo (42 años) y gordo. Quién podría pensarlo del muchacho que movía las caderas invitando a la rebelión sexual. Ahora es difícil comprender que alguien haya sido perseguido y hostigado por mover las caderas, al grado de que en un programa de televisión nunca lo tomaron de la cintura para abajo. Movimientos peligrosos. Elvis había dejado de ser un provocador muchos años antes de su muerte.

6.- Pero la bestia, el Anticristo regresó en muchas otras ocasiones, una de ellas con menos glamour, bajo el nombre de Sex Pistols. En ese momento adopta el rostro de un tipo feo, escapado apenas de la adolescencia, barros en el rostro, dientes podridos, por eso se llama Johnny Rotten (El Podrido).

Está probado el disimulo, canta: I´m an Antichrist, I´m an anarquist. Un viejo grito. El Anticristo es anarquista, el anarquista es el Anticristo. Johnny no sabe cantar, su voz es un grito destemplado; ninguno de los de su grupo sabe tocar, rasguean y hacen ruido. El anarquista quiere ser un Anticristo, más allá de cualquier sistema, más allá de la vida y del sistema político concebido para oprimirle, para dejarle fuera de todas las oportunidades, incluida la de la música. La provocación. Los periódicos amarillistas del Londres thacheriano destrozarán al grupo.

7.- A muchos no les gustan los Sex Pistols porque tienen pésimo gusto, no cantan o cantan horrible, sus letras son simples y de rimas casi infantiloides, efectismos baratos, los niños malos de la película de su propia vida, un catálogo de pequeños delincuentes y de asesinos o drogadictos de tiempo completo. Gritos y furia. Rabia y pésima técnica.

8.-Olvidamos el increíble poder de provocación de los Pistols, negamos que consiguieron efectos más fuertes que muchos de los grupos posteriores, que estremecieron incluso nuestro buen gusto, nuestro amor por la “nueva música clásica”, la de los santones del rock. Omitimos lo directo, por primitivo, de su mensaje. Por eso preferimos a los grupos que surgieron de ese primer empujón. The Clash, por ejemplo. También olvidamos preguntar: ¿De dónde viene esa actitud? ¿A qué se conectan? ¿De dónde vienen sus voces?

9.- Las preguntas anteriores dan cuerpo al libro Rastros de Carmín (Una historia subterránea del siglo XX), de Greil Marcus. El texto comienza con una propuesta desconcertante: el grito salvaje de los Sex Pistols (rescatado en últimas fechas en el documental de Julien Temple, The filth and the fury) se conecta con una serie de movimientos subterráneos que pretendieron poner en crisis al sistema, que van de la Comuna de París de 1871 (conocido y documentado por Carlos Marx o vivido a conciencia por Rimbaud; un momento en que el orden de Estado es vencido, en el que el mundo del Orden y Buen Gobierno es puesto patas arriba), hasta la Internacional Letrista o el Movimiento Situacionista (movimientos mucho menos publicitados o conocidos).

10.- El que traía consigo todas las tradiciones rebeldes, la clave de los movimientos secretos, según Marcase, era McLaren, ese instalador secreto de espectáculos que estremecieron a distintos públicos desde una calle de Londres, que actuó como manager y gurú del naciente grupo. Su desprestigio actual es tan grande que parece buscado por él mismo. Para Marcus, McLaren poseyó la visión “Tan vació de desorden como estaba el rock  en 1975, McLaren comprendió que era la única forma de cultura que importaba a los jóvenes”. Era un momento en que el rock era un ladrillo más en las paredes, “se había convertido en el engranaje más lustroso del orden establecido (…) Una desmitificación del rock podía conducir a una desmitificación de la vida social” Y esa fue la idea germinal el grupo.

11.- Greil Marcus demuestra que el feísmo de los Sex Pistols adquiere un propósito, el de negar el academicismo, el virtuosismo de los grupos de superestrellas que  ya no les decían nada a ellos ni a su generación, que ya no les comunicaban, que ya no participaban en el inmenso deseo de gritar lo que todos sabían: No hay futuro, no hay futuro ni para ti ni para mí. “Utilizaban el rock como un arma contra sí mismo. Considerando todos los instrumentos (…) como arreos elitistas de un culto profesional a la técnica, (el rock) era la música más apropiada para la cólera y la frustración, para enfocar el caos, para dramatizar los últimos días de la vida cotidiana”.

12.- El punk rock es un grito que quiere la transformación, que se conecta con muchos otros gritos de quienes ven que la pobreza o la depauperación social no les deja ni siquiera el mínimo espacio de libertad, La cultura del rock es mucho más profunda, se vuelve un vaso comunicante de apuestas radicales para que el arte sea parte de la vida. Esos gritos anarquistas hoy casi no se escuchan en los medios, no encuentran lugar en los bellos vacíos de los grupos de música pop.
13.- La actitud de los Sex Pistols fue más allá de la provocación o del zoológico en que el cantante asesina a su novia frente al público, o de músicos conectados a cientos de agujas que les permiten vivir drogados de manera permanente. Detrás de esas imágenes hay algo más, para quien lo sepa ver, para quien no quiera vivir en la ausencia barata y cómoda de la historia.

14.- Que irónico que los británicos vencedores del fascismo alemán, dice Greil Marcus, hayan terminado creando el campo de concentración más grande de la tierra: Gran Bretaña completa. En el periodo de la célebre Margaret Thatcher, se llegó al millón de desempleados. Ese fue el caldo de cultivo para los Sex Pistols. Los grupos triunfadores en ese momento querían ser sinfónicos (Emerson, Lake and Palmer, por ejemplo), querían hacer Arte, aportar a la Cultura… y ya no tenían nada que decirle a un montón de adolescentes furibundos, habitantes ciegos del enorme campo de concentración. Y ellos estallaron sin concederse el escape hacia el nihilismo.      

15.- Lo que desatan los Sex Pïstols emerge como una crítica del estrellismo del rock, puesto que siempre parece una contradicción con las fuerzas culturales que le dieron origen. De esta visión se pueden encontrar rastros lo mismo en Pick Floyd, cuando muestra a sus seguidores como una masa de fanáticos fascistas capaces de hacer todo lo que el grupo les ordena ordene, que en los conciertos de U2, al ofrecer la crítica de la imagen y presentar al cantante como un fingidor; “Una conciencia puede ser algunas veces como una peste (…) La ambición muerde las uñas del que tiene éxito. Cada artista es un caníbal, Cada poeta es un ladrón. Todos aniquilan su inspiración y cantan acerca del dolor”. Esa nueva conciencia de sus contradicciones pertenece al rock de finales del siglo pasado y es parte indispensable de quienes comienzan el XXI.

16.- La historia de un fracaso. El intento de todos los grupos sociales y literarios enunciados por Marcus no puede más que considerarse un fracaso hasta ahora. Cambiar la vida, frase que suscribirían atentos desde los cátaros hasta los surrealistas, pasando por los milenaristas medievales.

 

 

B.- LAS VOCES EVIDENTES

1.- Pareciera increíble que en una letra de rock quepan tantas fuentes, tantas interpretaciones, como las que Greil Marcus ha encontrado en las letras y actitudes del punk rock.

2.- Rastros de Carmín muestra a unos cuantos como los herederos secretos de corrientes rebeldes, en las que se incluye a los dadaístas, a grupos surrealistas con sus manifiestos a cuestas, a los cátaros. Excluye a los demás rockeros. El aparato de su argumentación los muestra como simples buscadores de la belleza vacía. No obstante, siguiendo un método similar al suyo, es posible encontrar muchos más sentidos en los trabajos de los cantantes de rock.

3.- La voz del rock se nutre de múltiples fuentes literarias, musicales y plásticas. En el principio, los compositores y cantantes poseyeron la voluntad de estilo alimentada por lecturas de poetas como Nerval, Rimbaud, Verlaine, o el esfuerzo desesperado del Conde de Launtrémont. La parafernalia de los poetas malditos encuentra su nueva fe, su revolución masiva en los cantantes de rock de los sesenta y principios de los setenta, más que notoria en las letras de rock y en las actitudes de los cantantes. Con su espleen a cuestas, el poeta maldito se electrifica; denuncia que en el mundo industrial no es posible la dicha prometida al amparo de las máquinas. Se trata de una poética crítica, una apuesta por vivir la poesía y no el reino de la razón.

4.- Las referencias literarias y plásticas en el rock resultan múltiples. Jim Morrison bautiza como The Doors a su grupo en un homenaje explícito a William Blake. Se trata de cumplir el dictado de Blake: abrir las puertas a la percepción para generar un cambio de conciencia… Y eso significa cambiar el mundo. Morrison lo intentó mediante procedimientos chamánicos, con la fuerza de su palabra poética y con la presentación interminable de un performance que culmina con su muerte. Oliver Stone no pudo reflejar, en su desastrosa película acerca de Jim Morrison, el fracaso de una concepción que integra el arte a la vida en lugar de meter el arte a los museos o a las salas de conciertos.

5.- Bob Dylan lee a los simbolistas franceses, sin olvidar a los beatnik o modelos de poeta maldito, de todo se alimenta el rock y a todos alimenta. Las conexiones son infinitas. De allí vienen esas voces. Y esas voces no sólo compartes un juego de palabras, también comparten la ambición de trastornar un  mundo inhabitable y de hacerlo ahora.     

6.- Fuerzas teatrales, fuerzas plásticas, fuerzas literarias, modelos beatnik o modelos de poeta maldito, de todo se alimenta el rock y a todos alimenta. Las conexiones son infinitas. De allí vienen esas voces. Y esas voces no sólo comparten un juego de palabras, también comparten la ambición de trastornar un mundo inhabitable y de hacerlo ahora.

7.- El rock forma parte de un tiempo en el que surge una cultura que no se asume como parte de un sistema monolítico y alejado de lo popular, sino que se afirma en una multiplicidad de orígenes. Contra quién, contra lo que se acepta como cultura. Nosotros no lo somos, parece aceptarlo, y a la vez, lo somos porque no podríamos dejar de serlo. Una cultura de lo ajeno y lo diferente.

8.- Y el rock es más que la música de fondo o el sonido ambiental de la contracultura: forma parte de ella, la inicia, la sigue, la fomenta, la asume para sí, y también la alimenta. Hoy, ese movimiento está desgastado y recibe demasiadas burlas. Sus promesas se volvieron infierno. Sus gurúes son mercadotecnia. Pero sí hubo un momento mucho más profundo correspondiente a una necesidad de transformación. Lo hemos olvidado: la contracultura irrumpe a contracorriente en el discurso oficial.

9.- Seguro que los apartados anteriores suenan ingenuos y llenos de una fe casi patriótica en el rock y la contracultura, olvidando que todos estamos aquí por dinero. En 1967 (hace ya tanto tiempo), los Beatles lanzaron Seargent Pepper´s Lonely Heats Club Band. Una andanada de canciones casi utópicas, una atmósfera del lugar donde podíamos refugiarnos y ese lugar era nuestra propia mente. Frank Zappa, ese eterno irónico, les contestó con una parodia rabiosa de la portada del Sargento Pimienta y un letrero rotundo. Todos estamos aquí por el dinero. Es decir, no se engañen, no estamos aquí para hacer una revolución, ni para encarnar la maravillosa utopía, sino para tener más dinero del que soñamos en nuestra adolescencia perdida. Y en buena medida, eso es lo que nueve a muchos de los que están y han estado en el negocio del espectáculo.

10.- Eso es parte de la cultura: el producto artístico como generador de toneladas de billetes verdes. Pinturas, tenis, juegos de videos o simple rock como mantenedoras de un sistema. Los creadores como poseedores de una ergomanía clara y definida. Publicidad junto con el surgimiento de un nuevo nicho mercadológico: los teenagers, los adolescentes que necesitaban su música, su ropa, sus actitudes, su pensamiento. Y surgió, dio a luz la contracultura, pero la gran bestia del capitalismo pudo comérsela -en apariencia- por completo, y luego comercializar las grandes promesas del rock y la contracultura, incluido el cambio de conciencia prometido por las drogas, hoy prospero negocio de los neoliberales.

11.- Sin embargo, a pesar de que el cantante de rock busca la publicidad a ultranza y vender su propia imagen, algo se ha movido, algo ha cambiado. Greil Marcus lo plantea de mejor manera: “Y aun así, Elvis Presley y los Sex| Pistols cambiaron la estructura de la vida cotidiana –subieron las apuestas- en todo el mundo. Si bien lo que hicieron no condujo a ninguna revolución oficial, sí hizo que la vida en todo el mundo fuera más interesante, y la vida sigue siendo más interesante de lo que habría sido si ellos no hubieran aparecido”.

12.- La vida sigue siendo más interesante.

13.- Sinead O´Connor rompe el retrato de Juan Pablo segundo, alias el Papa, en el programa más irreverente de la televisión norteamericana: Saturday Night Live. Lo rompe porque el dirigente eclesiástico se opone al aborto. En ese momento, nadie parece decir nada, pero ese acto solitario no encuentra un acto solidario. Condena total. Han quedado en el olvido los momentos en que decir soy el Anticristo era aplaudido por un grupo social. Los anticristos no ganarán por su acto miles de libras esterlinas, sino que deberán refugiarse en los conventos y monasterios hasta que pasen los temblores de lo políticamente correcto.

17.- Masas enfebrecidas de adolescentes de once a dieciséis años, en su mayoría, ven a lo nuevo, a lo que rechina de limpio y reluce todavía en su empaque: Back Steet Boys, N´Sync y muchos otros nombres. Lo mismo bañado con su capa de lo nuevo, para las generaciones que sólo creen en eso, que odian el blanco y negro, que no creen que alguna vez existieron discos de acetato, entre otras historias. Son los hijos de Disney Channel, empezaron sus carreras como niños conductores de ese canal. ¿Son estas las mismas voces? No reconozco ninguna. Pareciera que nacieron de la nada, montándose en la apariencia, en el acto fingidor de la memoria. Nacidos de la no cultura y de la ausencia mediática de historia.

18.- El rock como contracultura, ya no existe, pero eso no presupone ni concluye que nunca lo fue, que nunca tuvo esa intención o esa actitud. Olvidamos. Alzheirmmer histórico. Parecería que el pop para sonámbulos y sonámbulas siempre existió, siempre adormeció e hizo que vagáramos dormidos. De ningún modo es así, por eso es importante recordar lo que la cultura secreta le ha dado al rock, y lo que el rock le ha dado a la cultura.

19.- Todo parece tranquilo en los canales de televisión. Cantantes como Madonna han dicho que se requiere ya una nueva tormenta, una nueva sacudida como la de los Sex Pistols. A principios del 2001, U2 anunció el repunte del rock. Sin embargo, no serán ellos los que provoquen ese estremecimiento, ese recuerdo de la parte oscura, tan necesaria ya. Tampoco lo harán los juegos de Limp Biskit. A veces parece que reconocemos esa furia desbordada en el rap con su Eminem actuando casi como el perfecto delincuente. Pero no serán ellos. Toda esta calma y belleza preconstruida del pop no recibirá el ataque de quienes ya han tenido su oportunidad. Serán otros. Adolescentes como los hijos de Disney Channel. Adolescentes enojados. Para ellos es el futuro de saber que no hay futuro si continúan las mentiras y las infamias.

20.- Todo se conjunta, en nuestra voz aparecen las palabras que vienen de lejos, desde los goliardos y los herejes medievales, hasta los más delirantes experimentos vitales con la palabra. En lo que cantamos y ritmamos en el rock está lo evidente y lo que no imaginamos. Finalmente, eso podría ser la cultura: la posibilidad de establecer múltiples conexiones, hacia arriba y hacia abajo, hacia todos los lados posibles e imposibles. El producto embasado del pop nace para sí mismo, el producto cultural se relaciona con miles de situaciones. Volverá esa capacidad del rock de generar múltiples relaciones. Historia y cultura como actos subversivos, esa es la revuelta que necesariamente ha de regresar.

 

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A Víctor Manuel Banda Monroy hay que agradecerle su estilo y trazo; además de ser un joven  escritor y crítico de arte, asume con pasión y mucha buena vibra el acto de vivir  y hacer creación no solamente por el lado de la escritura. Le da por el ensayo y la poesía y tiene obra publicada. Gratitud por este importante, puntual, bello texto.

 

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