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EL NUEVO DESTINO DE LOS HIPPIES

MICHEL LANCELOT *

 

Pensamientos a granel — Marcuse, yo y... los viejos Encuentro con Alain Geismar
La historia es una sangrienta ramera — Cuatro asesinatos en el campus —Un prisionero de la guerra del L.S.D. — Timothy Leary se fuga — Declaration de  la guerra santa contra el sistema — Los yippies: hippies con fusiles.

Me han preguntado con frecuencia por que en Campus nos hemos convertido en los defensores de la "no-violencia" justamente en una época en la que sólo la violencia parecería que­rer concretar las ambiciones y las rebeliones.

Por de pronto, no es del todo exacto. Es verdad que he de­fendido con mayor frecuencia la noción de "el individuo en acción" que la de "1a multitud comprometida". Lo que no excluye, por una parte, la realidad cálida e indispensable del codo a codo (sin la cual el suicidio llega a ser un resultado de la rebelión); y por otra parte ese testimonio gurdjieffiano de que el conocimiento no puede adquirirse por los esfuerzos independientes de un hombre solo. Ahora bien rebelarse es, para mí, saber y comprender.

Además, precisemos que esas tomas de posición no comprometían para nada a los otros miembros del equipo: Jacques Barsamian, Claude Brunet, Agnés Gribe y Michel Brillié, mi compañero, a quien la estructura técnica de la emisión le deben todo. En realidad:

cuando organizo un debate contra la pena de muerte; cuando denuncio el racismo de los franceses, su intoleran­cia en materia de sexualidad, la demagogia infantil de cierta música pop, la caducidad de un alto y viejo clero romano y el vital coraje de un puñado de jóvenes sacerdotes franceses o su­damericanos;1

cuando hablo de la agonía de las religiones y del renaci­miento de los dioses; cuando me rebelo contra la necesidad de tanques para sal­var la libertad con obuses de 105;

cuando afirmo que la objetividad (se me reprocha a veces inocentemente que no soy objetivo) es un engaño, y que aque­llos que la invocan son mentirosos empedernidos o imbéciles: "la critica debe ser apasionada para ser exacta", como dice en Penser la musique d'aujourd'hui (Pensar en la música de hoy) con justicia, Pierre Ovules;

cuando digo que ya no creo en lo religioso del conflicto Talmud-Corán, desde el momento que las palabras de Hitler o Tillich y las de Mahomet se bañan en petróleo y chapotean en sus residuos; cuando digo a los gritos que no creo más en la moral y la salad públicas desde que se persigue a los drogadictos y se tolera el alcoholismo porque el "buen tinto" llena las arcas del Estado: ¡MIENTRAS SE TRATA DE UN SOLO Y ÚNICO PROBLEMA!;

cuando reniego de esta civilización reputada cristiana, a la vista de los civilizados en cuestión que dejan reventar de hambre a sus viejas y sus viejos. ¡Ése sí que es un escándalo del mundo moderno y que, sin embargo, no conmueve a muchos! Para la sociedad, escribe Marcuse, "la vejez parece ser como una especie de vergonzoso secreto del que es INDECOROSO HABLAR... La sociedad de consumo ha sustituido la desdichada conciencia por una conciencia dichosa y condena todo senti­miento de culpa. Con respecto a las personas de edad no es solamente culpable, sino criminal. Escudada detrás de los mitos de la expansión, y de la abundancia, trata a los viejos como a parias”.

¡Qué lástima —se ha dicho al pasar— que esos viejos parias no tengan ya fuerza para salir a la calle a protestar!2

Cuando declaro que la juventud de hoy sigue siendo, pese a las apariencias, una inmensa fuerza que todo el mundo se ingenia en manipular para mandarla a la muerte, y que no hay que consentir esas groseras simplificaciones y falsificacio­nes que la propaganda difunde para atizar los odios; cuando digo que la política, tal como nos la presentan en la actualidad es una ramera, una porquería y que es hacerle demasiado honor ofrecerle nuestra carne fresca para represen­tar esta bufona tragedia;

cuando me inclino hacia la acción no-violencia, en el sen­tido que le da Jean Rostand cuando dice en la Mutualidad el 15 de noviembre de 1968: "Ser pacifista es oír con descon­fianza a aquellos que recomiendan hoy la masacre, con el pre­texto de que mañana vendrá una peor";

cuando afirmo todo esto en la antena de Europa 1 3, y mu­chas cosas más todavía, no comprometo más que a mí.

Expreso lo que siento. No necesariamente tengo razón. Mis oyentes no necesariamente están de acuerdo. Y, en ocasiones no se privan de hacérmelo saber, de insultarme.

En realidad, prisioneros de nuestros orígenes y deseosos de liberarnos de ellos, buscamos. ¿Qué buscamos? ¿La verdad? ¿Qué es la verdad? Gandhi contesta: "Es una pregunta difícil. La he resuelto yo mismo diciendo que es lo que nos dice la voz interior".

¿Pero entonces cómo es posible que tantas verdades diferentes y a veces contradictorias, se hagan oír? Lo ignoro. ¿No hay acaso tantas voces interiores como individuos? Algunos oyen mal? ¿Existen muchas verdades?

Lo que presiento es que el error no se convierte en verdad por el hecho de propagarse. Las silenciosas mayorías escondidas detrás de su confortable moral me dan ganas de dar ala­ridos. Sus acolchadas buenas conciencias, fuentes de nuevas esclerosis, no pueden servir de ejemplo.

Pero, volvamos a la no-violencia. Gandhi escribe: "Me opon­go a la violencia porque cuando aparenta producir el bien, el bien resultante no es más que transitorio, en tanto que el mal producido es permanente". No serán los estudiantes de mayo de 1968, en Francia, decepcionados, humillados, escar­necidos todos los días en la prensa, asimilados a los granujas, los drogados y no sé cuántas cosas más, los que me contradigan. ¿Qué no han escuchado desde 1968?

Gandhi prosigue, en respuesta a numerosas y eventuales objeciones: "Cuando no hay más opción que entre la cobardía y la violencia, creo que aconsejaría la violencia. Pero prefiero la no-violencia, que tiene como condición previa el poder de disuasión. Es un deliberado y consciente refrenamiento del deseo de venganza resentido".

Ser no-violento no es ser cobarde ni amorfo. Es domesticar su violencia natural. Es, a mi modo de ver, la más clamorosa sublimación de Tanatos, el instinto de la muerte.  ¡Hombres de las computadoras, no programen más!

Una noche de 1970 después de la emisión, al salir de un mitin organizado por la Mutualidad, hablé con Alain Geismar de esa acción no violenta.

Sentado en el asiento trasero de una vieja 2 CV Citroën, con los pies plantados sobre una pila de La Cause du peuple, (La causa del pueblo), y mientras el coche salía de la zona caldeada y evitaba las barreras policiales, le expuse los mo­tivos de la forma de protesta que había elegido defender.

Estuvimos juntos unas dos horas. Mientras comíamos, vol­vimos a hablar detalladamente de la actuación de la Izquierda proletaria, así como de los movimientos norteamericanos no violentos, de los resultados obtenidos por esas manifestaciones que habían hecho resaltar más que cualquier otra las bru­talidades de la represión y alertado la opinión pública... en lugar de ponérsela en contra.

Geismar, que es honesto en su lucha, convino en que "se trataba de una actitud interesante, positiva y eficaz en su memento. Pero que no era más que una primera etapa, ya perimida". Luego agregó: "Esta acción no violenta, también la he vivido, incluso experimentado, hace ya unos diez años, en los tiempos de Argelia".
¡Alain Geismar, contestatario no violento de la década del sesenta! Esa fue por cierto la sorpresa mayor de la noche.

Pero, en la actualidad, Geismar estima que "dado como es nuestra sociedad (condiciones, horarios y espantosos ritmos de trabajo, racismo hacia los trabajadores extranjeros, provocaciones particulares, compromisos de los grandes sindicatos) la no-violencia tenía necesariamente que desembocar un día en la violencia; así como el movimiento del valeroso Martin Lu­ther King había cedido el paso —después de su asesinato, e incluso antes— al Poder Negro, a Los Panteras Negras, etcétera, ante la persistencia de la segregación en los Estados Unidos."

Hay algo de verdad, y en el fondo de sí mismo nadie lo ignora, en los motivos de la rebelión de Geismar y de sus compañeros, esos "aguafiestas de la consumición en cadena".

Pero, pese a la simpatía que siento por ellos, no llego a comprender que se puedan cambiar las estructuras y hacer evolucionar la lucha de clases apelando al asesinato de algu­nos despiadados patrones.

Como tampoco acepto el argumento de que para hacer respetar la ley y asegurar el orden público tienen que sobreen­tenderse las palizas en los fondos de las comisarías.

¿Para cambiar al Hombre, o reencontrar su verdadera condición, no existe acaso hoy nada más que una solución: poner un revolver en la mano de su hijo?

Es sabido que históricamente la violencia ha triunfado a menudo. Pero la Historia es una sangrienta ramera. ¿Por qué siempre remitirse a ella? ¿Por qué obedecerle siempre? Aclaro que entiendo por "Historia" a la experiencia colectiva de la raza humana y no el cúmulo de informaciones más o menos digitadas que se encuentran en los manuales del mismo nombre.

Las dos primeras partes de este libro, consagradas a las analogías revolucionarias entre la violencia y la no-violencia, tienen un gusto muy amargo para mí. Siento llegar el fin de una ilusión.

La esperanza del "LOVE POWER" se las ha picado. La sangre ha salpicado las calles de Rio, de París, de Berlín, de San Francisco. Y seguirá salpicando. Un poco por todos lados la rebelión se ha armado.

En la Universidad de Kent, el 4 de mayo de 1970, los estudiantes trocaron sus guirnaldas de flores por collares de granadas incendiarias. La guardia nacional de Ohio tiró. Hubo cuatro muertos y doce heridos. Dieciséis cuerpos despedazados por las balas, encogidos sobre el césped del campus.

Desde ese momento Léonard Cohen dedica su canción “E1 guerrillero" a los cuatro mártires asesinados. Y los otros que  han vivido lo suficiente como para pagar las entradas, aplauden...4

Un reciente noticiario ha mostrado hasta que punto en tres años la situación en los Estados Unidos había evolucionado hacia la revolución armada. ¿Recuerdan al doctor Timothy Leary, notorio pacifista, místico impenitente de quien conté la aventura y las experiencias en Los hippies; el fenómeno hippie?

De origen irlandés, católico convertido al hinduismo, expul­sado de su cátedra de psicología en la Universidad de Harvard, por haber recomendado especialmente el uso de las drogas alucinógenas (L.S.D., silocibina, mescalina, cañamo indio), se ha convertido en vocero de la revolución llamada psicodélica.

¿No fue acaso en 1962 el fundador del I.F.I.F., Internatio­nal Federation for International Freedom (Federación Inter­nacional para la Libertad internacional), movimiento pacifista y no violento y, en 1966, de la Liga para el Descubri­miento Espiritual de donde surgieron los primeros hippies?

Atacado, criticado, perseguido, detenido y condenado en varias ocasiones, pero liberado cada vez por "violación de libertad religiosa", Leary fue finalmente encarcelado a principios de 1970 por posesión de marihuana, mientras redactaba el Segundo volumen de "la Biblia de los nacidos después de I946"...

Condenado a varios años de reclusión, la libertad bajo fian­za le es denegada en apelación, y esto, en completa violación de sus derechos constitucionales. Inquirido para que diera una explicación, el tribunal que había pronunciado la sentencia arguyó "que los escritos 5 del doctor Timothy Leary consti­tuían una amenaza para la sociedad".

El ex líder de los hippies tomó entonces una decisión extre­madamente grave.

Durante la noche del 12 al 13 de septiembre de 1970, ya cada vez más escéptico en cuanto a la posibilidad de hacer respetar sus derechos por medio de una acción legal, Leary, aprovechan­do ciertas complicidades, escaló el muro de 4m 50 que rodea la prisión californiana de San Luís Obispo en donde estaba pri­sionero. Su uniforme de preso fue, encontrado a algunos kiló­metros del lugar.

A instigación de las autoridades locales y luego del FBI, se organizó la caza al hombre declarado "enemigo público". En vano.

El asunto volvió a ponerse sobre el tapete el 16 de septiembre. Ese día, en un sobre marrón sellado en Los Ángeles, dos cartas fueron despachadas al periódico Free Press.

Esas cartas provenían del doctor Leary, el evadido a quien la más importante prensa norteamericana consagraba sus co­lumnas, y de la Weatherwoman Bernhardine Dhorn (veremos más adelante qué son los Weathermen). Fue una sorpresa, puesto que la Nueva Izquierda no había estado nunca en olor de santidad entre los chicos del Flower Power.

Ésta es la carta inédita en Francia, de Timothy Leary. Al mismo tiempo amarga, implacable, nostálgica y agresiva, re­sume en ella toda la evolución de la mayoría del movimiento hippie desde 1968.

Redactada en ese lenguaje místico muy propio de Leary, es una verdadera declaración de guerra santa contra el sis­tema.

 

LEARY ESCRIBE:

"Hay un tiempo para la paz y un tiempo para la Guerra.
(De entrada estamos muy lejos del anterior "Make love not war").

"Hay el día del Krishna sonriendo y el día del Shiva llo­rando prosigue el doctor Tim.

"Hermanos y hermanas, ahora no hablemos más de paz.

"El conflicto que hemos tratado de evitar se produjo. Una guerra mundial, ecológica, religiosa. La Vida contra la Muerte.

''Buscar las soluciones políticas convencionales es satisfacerse con un compromiso confortable y de autoindulgencia.

"Hermanos y hermanas, ésta es una guerra de supervivencia. Pregunten a Ángela Davis, ella ha comprendido.

"Pregunten a los animales libres y salvajes. Ellos lo saber. "Pregunten a los sabios ecólogos que están en el golpe. Lo admiiten tristemente.

"Declaro que la Tercera Guerra Mundial es propagada por los robots de pelo corto con el deliberado propósito de destruir el equilibrio complejo de la naturaleza salvaje y libre, imponiendo el orden mecánico.

“No me habléis más de neutralidad. La neutralidad no existe en la guerra genética. No ha habido no-combatientes en Buchenwald, My Lai 6 o  Soledad.7

“Elegid: o pertenecéis al aparato de la Muerte o al camino de la Vida libre.

“No os equivoquéis: la clásica estratagema de los genocidas es la de comenzar siempre por razonamientos policiales.

"Recordad a los indios, los judíos, los esclavos negros.

"Si no comprendéis que somos las víctimas de esta guerra fría y genocida, entonces no podéis comprender la rabia del pueblo negro, la ferocidad de los mestizos, la manía de ver­dad de los izquierdistas y la creciente cólera de los jóvenes.

"Escuchad, norteamericanos: VUESTRO GOBIERNO ES UN INSTRU­MENTO DEL MAL.

"Recordad a los Kennedy, a Martin Luther King, a Mal­colm X y a Lenny Bruce. 8

"No hay compromiso posible con una máquina. No podéis hablar de paz y de amor con un robot humanoide en el cual ca­da movimiento federal y burocrático aparece sin alma, sin co­razón, sin humor, sin vida.

"En esta lucha por la Vida, utilizaremos las viejas estrate­gias sagradas de la Vida orgánica:

1.-La resistencia con Amor y Lealtad hacia las comuni­dades fraternas subterráneas.

2.-La resistencia pasiva.

3.-La resistencia activa: sabotaje, estropead las computado­ras, secuestrad aviones, abandonad todas esas máquinas fatales.

4.-La resistencia pública: proclamad la Vida, denunciad la Muerte.

5.-La resistencia privada gracias al anonimato de la gue­rrilla subterránea.

6.-La resistencia por la Belleza: creación de arte orgánico, creaciones musicales, etcétera.

7.-La resistencia biológica: sed sanos... sed eróticos... sembrad... engendrad.. .

8.-La resistencia espiritual: " Planead... Load a Dios... Destruid el espíritu mecánico con el sagrado Acido..."

9.-La resistencia física: los agentes robots que amenazan nuestras vidas deben ser desarmados, puestos fuera de la posibilidad de hacer daño), desconectados por la fuerza…

10.-“Armaos y tirad para vivir... Tirar sobre un policía, robot genocida, para defender vuestra vida es un acto sa­grado".

Y después de esta enumeración que contiene en los pará­grafos 9 y 10 una verdadera instigación a la violencia contra la violencia, Tim Leary concluye:

"Escuchaos Nixon. Nunca hemos sido tan ingenuos como os gustaba pensarlo. Sabíamos que nuestras flores de hippies eran peligrosas ante vuestros revólveres bien equipados.

"Cuando cantábamos al Amor en San Francisco y formá­bamos con nuestros dedos en Woodstock el gentil signo de la Paz, subsistía en nuestro espíritu la imagen de Munich y de Auschwitz.

"Os suplicamos vivir y dejar vivir, amar y dejar amar; pero usted eligió matar y ser matado.

"Quiera Dios tener piedad de vuestra alma perdida."

Desde hace seis meses, yo, un hombre salvaje y libre, he estado encerrado en prisiones. Ninguna criatura humana puede sobrevivir en una jaula. En mi huida hacia la libertad, dejo detrás de mi miles de hermanos y hermanas encerrados en las cárceles de St. Quentin, Soledad, Con Thien, etcétera.

"Escuchad, camaradas. La guerra de la liberación acaba de empezar. Resistid. Tened coraje. No colaboréis. Haced huelga. Seréis libres."Escuchad, vosotros los hermanos de aquellos que están encarcelados. Hacedlos evadir. Si un prisionero tiene diez ami­gos en este mundo, les digo: ¡Muevan sus piadosos y no vio­lentos culos y háganlos evadir!

"Se hace tarde. La guerra total está aquí. Luchad para vivir o moriréis. La libertad es la vida. La libertad vivirá.

Firmado: TIMOTHY LEARY.

"ADVERTENCIA: Estoy armado y debo ser considerado como peligroso para cualquiera que amenace mi vida o mi libertad”.

En la segunda carta enviada con la de Leary a la redacción del diario "Los Angeles Free Press", la organización de los Weathermen reivindicaba efectivamente la evasión de la prisión del "Doctor Tim" que, como se podía leer, "había sido encerrado con­tra la voluntad de millones de jóvenes de este país".

Por las agresivas declaraciones de su gran sacerdote —quien finalmente escapó, a la FBI y vive en la actualidad en Argelia con miembros del Partido de las Panteras Negras— el movi­miento de contestación llamado "hippie" se inclinaba ese 16 de septiembre de 1970, o sea cinco años después de su comienzo, hacia el campo de la violencia. 9

Un mes más tarde, uno de los responsables del movimiento YIPPIE, Youth International Party (Partido Internacional de la Juventud) lo confirmaba proclamando: "¡LOS YIPPIES SON LOS ANTIGUOS HIPPIES... CON FUSILES!"

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NOTAS:

* Entró en la radio Europa 1 en la primavera de 1968 en el mes de abril, cuando a petición de Lucien Morisse  recibió Campus, un espacio creado un mes antes, -el 28 de marzo, por el periodista François Jouffa, y permanecerá en el aire durante cuatro años: del 4 de abril 1968 al 8 de septiembre de 1972. Además de periodista incursionó en la actuación y es autor de vario libros. Este texto forma parte del libro Campus: violencia o no violencia, publicado por la editorial emece. Buenos Aires, Argentina 1971, traducido del francés por Cora Belloni de Zaldívar.
1 De acuerdo con Paul Tillich, el teólogo más influyente de nuestra época (con Karl Barth), cuando estima que la religión en sí misma es uno de los más grandes peligros de la vida religiosa. ¿Por qué? Porque los sistemas religiosos tienden a endurecerse con el tiempo. Cuando se han vuelto rígidos paralizan la búsqueda, el dinamismo, el amor y las intuiciones, todo lo que, al principio, los había inspirado y hecho crecer. Una búsqueda individual es necesaria para que resulte preservada la vitalidad de las religiones. (Paul Tillich se explica, en Dialogue avec les étudiants de l'Université de Californie, Collection L'Experience intérieure, "Planete", Denoël. 1970).
2 Lo que es realidad para Francia lo es igualmente en otras partes. En Estados Unidos, por ejemplo, los ingresos de aproximadamente la mitad de las personas de más de 65 años que viven solas no sobrepasaba, en 1962, la ridícula suma de 1.100 dólares.
3

En mi programa en la radio, cotidiano, “CAMPUS” sobre Europa 1, no he querido ser más que el testigo atento de esta crisis.  Seguramente mis opiniones y sentimientos personales, inevitablemente marcados por lo que he visto, escuchado y vivido, así como la personalidad de mi carácter, aparecen aquí y allá en mis intervenciones ante el micrófono.

4 He aquí la crónica exacta de los acontecimientos de kent: 4-11 y 12 de noviembre do 1968: 250 estudiantes protestan contra el reclutamiento de la policía en los campus.8 de abril de 1969: Manifestación. Choques con la policía. 37 estudiantes suspendidos. Los manifestantes reclaman a la universidad la abolición de la Reserva de "Officers Trainers Corps" al que consideran como un laboratorio del crimen. 7 de octubre de 1969: Según una encuesta el 81 por ciento de los es­tudiantes de Kent aprueban la intervención de la policía en el mes de abril.1 de mayo 1970: Nueva manifestación contra la intervención militar en Camboya. 2 de mayo de 1970: La Guardia nacional de Ohio es enviada para reestablecer el orden en ese campus de 19.000 estudiantes. Un edificio es incendiado.
3 de mayo de 1970: El gobernador de Ohio, James A. Rhodes, en una visita al campus, declara: "Es el grupo revolucionario más fuerte y mejor organizado nunca creado hasta ahora en Norteamérica".4 de mayo de 1970; 4 estudiantes son muertos por la Guardia Nacional. Agosto de 1970: Nixon pide a una comisión presidencial un informe con fecha 1 de octubre. Septiembre de 1970: La entrada se desarrolla en calma en el campus. Pero una gran manifestación silenciosa rinde homenaje a las cuatro víctimas de mayo.
5 Leary había fundado "La Revue Psychédelique" (La Revista Psicodélica) con su amigo Metzner. Igualmente publicó obras de carácter reli­gioso incitando a1 uso de las drogas y enseñando a evitar los accidentes durante el curso de la experiencia, De mi conocimiento, las dos últimas publicaciones son: High Priest y The Politics of ecstasy. 1968.
6 Pueblo vietnamita. Masacre de civiles por soldados norteamericanos.
7 Prisión donde tuvieron lugar terribles motines raciales.
8

Lenny Bruce es un nombre extremadamente popular entre la juventud norteamericana. Actor judío, de raza blanca, atacaba en sus sket­ches con mucho humor las taras de la sociedad norteamericana, especial­mente el racismo. Autor de una obra sorprendente: Comment parler grossièrement et influencer vos amis. Lenny Bruce murió en el año 1966, a los 41 años. Oficialmente, el de­ceso se supuso debido al abuso de drogas. En realidad, las circunstancias de su muerte siguen siendo muy misteriosas... Y el hecho de que tu­viera poderosos enemigos no ha contribuido a hacer callar las lenguas.

 

9 A principios de marzo de 1971, en el No 6 de la revista "Actual",  un documento mostraba sin embargo que los diferendos subsistían en el seno de esos exiliados.
Para Cleaver, pantera negra, marxista, implacable y serio enemigo de los capitalistas, hay que voltear ese gobierno norteamericano a mano armada y sustituirlo por un sistema socialista. Su slogan: ¡Tiren a matar!". Para Leary, el sicodélico, no hay duda que desde ese momento hay que armarse. Pero para él:

-Un revolucionario debe liberarse interiormente antes de lanzarse al asalto de otras libertades.

 -Un oprimido puede liberar­se de sus opresores, pero si no cambia él mismo, se convertirá  a su vez, en un opresor.
 
-De prisionero ayer se convertirá en guardían. pero la cárcel quedará.


-El slogan  de leary: "CAMBIAD PRIMERO Y TIRAD PARA VIVIR".

 

 

 

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