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FRANCOIS CHÁTELET:
FILOSOFIA Y DESOBEDIENCIA


ANTONI VICENS

 

INTRODUCCION:

Francois Chátelet visitó Barcelona durante la última semana de abril. Invitado por el Colegio de Filosofía y el Instituto Francés, pronunció dos conferencias. La que pronunció en el Colegio tuvo como título "Position du matérialisme aujourd'hui". En ella caracterizó el nuevo materialismo constituido por los textos de, entre otros, Gilíes Deleuze, Félix Guattari y Michel Foucault. En este nuevo materialismo está presente una crítica de la Razón Clásica, cuya fuerza, usurpada de hecho, está debilitándose. A las ideas hasta ahora incontestables de "lo¬gos" como sentido único, de sujeto unificado y unificador y de hombre como agente necesario de transformación, se les opone la materiali¬dad del cuerpo, la pluralidad de conocimientos (no reunibles en Saber) y el inconsciente como componente otro del hombre. A la necesidad (noción utilizada no críticamente por Marx) se le opone el deseo. Así se puede estudiar cómo "las ideas se hacen realidad" (Foucault) y se puede hacer pensable y realizable la diferencia.

 

Francois Chátelet es actualmente director del departamento de Filosofía de la Universidad de Paris-Vlll Vincennes, en el que trabajan, además, Gilles Deleuze, Jean-Francois Lyottard y Rene Schérer, entre otros. F. Chátelet es también profesor de Historia de las Ideas Políti¬cas en la Sorbona y de Filosofía en la Ecole Politechnique.

Sus obras principales son: La naissance de l'histoire, 1961; Logos et Praxis, 1962; Platón, 1965; Hegel, 1968 (traducida con el titulo de Hegel según Hegel; La philosophie des professeurs; 1970, Les années de démolition, 1975; y Chronique des idees perdues, 1977. Ha dirigido una Historia de la Filosofía, en ocho volúmenes, en curso de traduc¬ción al castellano. Está preparando una Histoire des idéologies, colectiva, y, con E. Pisier-Kouchner, un Traite des idees politiques.

Más que una entrevista, Francois Chátelet nos ofreció un largo y cordial monólogo. Al final me limité a unas sencillas preguntas sobre su experiencia en la enseñanza de la filosofía. He sido lo más fiel que he podido en la transcripción y en la traducción de sus palabras: su ca¬pacidad de síntesis, su orden intelectual y su capacidad oratoria me han facilitado la tarea.

En mi opinión, esta entrevista tiene un interés múltiple:

Primero, el interés que la personalidad del profesor Chátelet y su clara postura política y cultura tienen. Puesto que el mejor rasgo de su carácter es su capacidad profesoral (los que asistimos a su conferencia recordamos su mirada agilísima y penetrante con la que se informaba de la recepción de sus palabras), se sitúa en un centro móvil y múltiple de la disparidad que hay entre pensadores como Foucault, Deleuze, Ranciére, Baudrillard, Schérer, Lyottard, etc. Al explicarse él, nos introduce en el mundo de este "nuevo materialismo".

 

 

DEJO HABLAR A FRANCOIS CHÁTELET:

A nadie se le oculta que Francia está gobernada por un poder de derecha y que por el juego democrático, podrían subir al poder los partidos que participan en el programa común de la izquierda, a saber: el Partido Comunista Francés, el Partido Socialista y el Partido Radical de Izquierda.

En cierta forma, a causa de que el par¬tido de derechas que está actualmente en el po¬der se muestra completamente incapaz de resol¬ver los problemas de la política corriente (tanto es así que aparece cierta amenaza de régimen autoritario por parte de la derecha más extrema de esta derecha), la victoria de los partidos de izquierda es eminentemente deseable.

Personalmente rehuso entrar en un juego frecuente en los salones en París en los salones, y, particularmente en los salones de izquierdas. Se pretende partir del pensamiento del Dr. Lacan que habría demostrado que hay ley  y que, por consiguiente, siempre hay un amo. Esta afirmación, que en el Dr. Lacan es infinitamente más sutil y matizada, se toma en este caso de una manera del todo elemental. Se razona así: "Este amo que tenemos actualmente, en la medida en que está acostumbrado al poder, es un amo más bien liberal, amable. Y más vale este amo que el que corremos el riesgo de que aparezca con la victoria del Programa Común de la izquierda, es decir, una social-democracia que podría dar formas de estado infinitamente más autoritarias y musculosas."

No estoy en desacuerdo en que la subida al poder de la izquierda pueda acompañarse, durante un cierto período, de un reforzamiento del poder de estado. Y desde ahora señalo que lo deploro y que me opondré a ello. Pero es preferible en todo caso la toma del poder democrático por la izquierda que el mantenimiento de la derecha, puesto que estamos en una situación de crisis y la victoria de la derecha podría conducirnos a un régimen de tipo fascista. En este caso no vale refinar, ni ser astuto, ni apoyarse en doctrinas filosóficas. La elección me parece elemental al nivel del ciudadano.

Teniendo esto en cuenta, es cierto que esta eventualidad de cambio de poder y todo el ruido que ello provoca, la agitación electoral -y ya saben hasta qué punto esto puede tener importancia por la nueva experiencia que Vds. hacen- intoxica completamente la vida intelectual en Francia y más particularmente en París. Todo sucede como si todo tipo de pensador que interviniera en cualquier asunto debiera declararse como de tal partido o de tal centro, como si esta circunstancia tuviera que ver con su pensamiento.

No niego que todo pensamiento sea político, ya lo sé. Pero hay que convenir en lo que es político. Creo que aquí hay que hacer una distinción entre lo político y la política. La política es efectivamente un asunto de partido. Lo político concierne a todos los problemas de dominación que están esparcidos por la vida social. A partir de ello, creo que si bien el pensamiento actual tiene el deber de reflexionar sobre lo político, no es necesario que se apure con las cuestiones estrechas que conciernen a la política.

Esta oposición que acabo de hacer remite, cuando se es de izquierdas, revolucionario, de la izquierda que quiere realmente cambios de fondo, a otra distinción en la misma perspectiva: lo que podemos llamar la revolución molar, masiva o estructural y lo que llamamos -en expresión que viene de Félix Guattari- la revolución molecular.

Creo que es sobre este punto sobre el que hay que reflexionar primeramente. Parece que, en el orden del pensamiento, vivimos en una completa desilusión en cuanto a la revolución molar, a la revolución masiva. La revolución bolchevique y su destino, la N. E. P., el estalinismo más tarde, juegan un papel de modelo, pero negativo. Lenin tenía razón cuando decía que para tomar el poder había que apoderarse de las armas de los que las poseen. Teniendo esto en cuenta, Lenin organizó el partido bolchevique según el modelo de la policía zarista y del ejército prusiano. Y es efectivamente gracias a ello que el poder fue tomado en octubre de 1917.

Pero no es impunemente que se toma la estructura de la policía y del ejército burgués. Adoptando la estructura se adopta también la función. Y es conocido como la historia de Lenin a partir de 1917 fue una historia dolorosa al darse cuenta del deshilachamiento del poder bolchevique y de la instalación progresiva de una tecnoburocracia autoritaria, prefiguración del estado de tipo estaliniano. Me remito aquí a un libro admirable del que deseo vivamente la traducción en la lengua de ustedes: el de Robert Linhard, Lénine, les paysans, Taylor, editado en Seuil (una tesis presentada en Vincennes).

Dicho de otra forma: las revoluciones a las que hemos asistido -la inglesa, con sus dos episodios de 1648 y de 1688, la revolución francesa, de 1789 a 1796, 97, 98.... la revolución bolchevique, desde la toma del poder en Moscú y Petersburgo hasta la revuelta de Kronstadt- en cada caso nos damos cuenta de que cuando el poder ha sido tomado por los medios que preconizaba Lenin, da a luz un estado que hereda todos los vicios de la dominación anterior, e incluso los refuerza. Aunque con pudor he dejado de lado el episodio chino, no pienso distinto respecto a él. Todo el mundo está obligado a ello después de la muerte de Mao. Yo ya estaba seguro antes, ahora creo que se ha dado la prueba.

Pero además de estos datos de hecho, hay otra cosa. De estos hechos se puede pensar que todo es contingente, que algo no ha funcionado, que, organizado de otra manera, hubiera ido mejor. Hay una desilusión más profunda: es la desilusión hacia Marx.

Dejo de lado de momento los problemas del marxismo, es decir los de saber qué ha sido del pensamiento de Marx desde 1883, desde su muerte.

Planteo el problema de Marx. Es claro que en un texto tardío, la Crítica del programa de Gotha de 1875, Marx, con una especie de entusiasmo positivista y neófito, políticamente joven, piensa que se da idealmente esta situación: El primer acto del pueblo en armas, habiendo tomado el poder, será el de proclamar la socialización de los medios de producción. Ello se extenderá como una mancha de aceite, casi automáticamente, por el conjunto de los países desarrollados internacionalmente. Por otra parte, la socialización de los medios de producción provocará un tal latigazo sobre los productores que la productividad crecerá enormemente y que así saldremos de la era de la rareza y la indigencia. Así, los aparatos de dominación política podrán ser borrados y se llegará rápidamente al socialismo ("a cada cual según su trabajo") y después al comunismo ("a cada cual según sus necesidades"). Y para Marx, esto no ofrece la menor duda, "ca ne fait pas un pli".

Y hemos vivido mucho tiempo con esta idea. Me refiero a la izquierda que piensa. Incluso la izquierda que no se basa en Marx directamente, por ej., Jean-Paul Sartre. Y es ahí donde deviene más grave. Lo que nos preocupa no es solamente el fracaso de las revoluciones. Es, más profundamente, el reconocimiento de que la transformación de las relaciones en la producción y de las relaciones de producción, es decir, la socialización de la propiedad privada y de los medios de producción, no provoca la extinción de los fenómenos de dominación política. Todo sucede como si los fenómenos de dominación política fueran relativamente independientes de la infraestructura y poseyeran una fuerza de inercia tal que se mantuvieran incluso cuando hubiera una transformación de la infraestructura económica.

Hay que notar que, por ejemplo, desde su prisión, Antonio Gramsci, participó durante un tiempo de una ilusión como la de la Crítica del programa del Gotha: cuando contribuyó a la constitución de los Consejos Obreros en el norte de Italia y cuando escribió el famoso artículo del Ordine Nuovo. Luego, cuando se dio cuenta de la evolución de la sociedad italiana, advirtió que había un problema fundamental que plantear: el problema de la dominación en tanto que tal.

Puede decirse que el fenómenos de la dominación política se ha convertido en el fenómeno número uno de la reflexión no dogmática en Francia hoy. Quisiera citar, para hacerlas conocidas, un cierto número de obras en este terreno que han llamado la atención: Es el Tratado de la servidumbre volontaire de un amigo de Montaigne llamado La Boétie. El corto texto de este libro anticipa de una manera sorprendente una cuestión que, entre otros, Wilhelm Reich consideraría.

Quizá recuerden la formulación de Reich: "Lo que es sorprendente no es que la gente se rebele, sino que no se rebele más."

Pues bien, ya La Boétie se preguntaba: "Como puede ser que un pueblo acepte obedecer a uno ¿Por qué una pluralidad acepta obedecer a uno, si no hay ninguna razón para hacerlo ni ninguna causa física para que sea así? El que está solo no merece ningún respeto, es evidentemente el más débil. ¿De dónde viene que todo el mundo le obedezca?" Este texto ha sido publicado de nuevo con dos postfacios que aplican el problema planteado por La Boétie a la situación actual. Y señalan que la cuestión importante hoy en día es la de las libertades.

Claude Lefort, en Un homme en faux hace un comentario extremadamente importante de Soljenitzin (en mi opinión se ha equivocado al escoger este material; su reflexión hubiera podido desarrollarse sin él) y Pierre Clastres, en La sacíete contre l´état, tomando como ejemplo un cierto número de sociedades llamadas primitivas o salvajes, muestra que una organización social puede estar perfectamente organizada sin que haya problemas de dominación, con el caudillaje flotando sobre la sociedad sin penetrarla, con un jefe sin poder. Y Pierre Clastres se plantea más generalmente si, de hecho, el Estado no es un condicionamiento completamente arbitrario de la realidad social.

Los fenómenos de poder pasan a primer plano y los análisis de estos fenómenos, que son al mismo tiempo cuestionamientos, florecen por todas partes: El Anti-Edipo de Deleuze y Guattari; La Economía Libidinal de Jean-Franqois Lyottard; las obras de Michel Foucault Surveiller et Punir y La volonté de savoir, tomo I. También, por ejemplo, Baudrillard, L'échange symbolique et la mort.

Y pues, que indica todo esto? Esto nos remite aún a un hecho: lo que sucedió en 66, 67, 68 en el mundo y que quizá tomo su marcha ejemplar -por qué duró más, por qué sucedió en los lugares donde suceden cosas habitualmente- en mayo 68 en Francia. No quiero decir que mayo 68 sea el fenómeno más importante. Creo que en lo que respecta a la violencia, por ej., los japoneses y los americanos lo hicieron mucho mejor que nosotros. Pero se da el caso de que mayo 68 en París es el pivote, a causa de la gran Revolución Francesa, porque duró mucho y por que, efectivamente, hubo durante 15 días una verdadera vacante del poder del estado. Y que, de hecho, hubo dos grupos cara a cara: los estudiantes rebeldes y la policía. Y que el estado no estaba ahí y que la policía; en el fondo, se defendía o defendía su orden propio, al igual que los estudiantes defendían el suyo. Pero el poder de estado, estaba, de alguna forma, evacuado. A continuación el estado reapareció, y los sindicatos, y los aparatos de los partidos. Pero durante quince días, entre el 5 o 6 de mayo y el 20 se puede decir que más o menos fue así.

Qué ocurre con mayo 68 actualmente? Para mí, como lo escribí en mi último libro Chronique des idées perdues, el juicio que se emite sobre mayo 68 es una especie de criterio o piedra de toque sobre la posición política que se tiene. La izquierda oficial -el P.C., el P.S., el Programa Común de la Izquierda- dicen:

"Los estudiantes tuvieron razón de rebelarse (esto lo dicen ahora, no lo decían así en la época) porque se quería poner la Universidad al servicio del orden del capital, porque la Universidad debe ser democrática, y porque las reformas que se propusieron no lo eran. Por otra parte, la clase obrera tuvo razón de apoyarlos y de ir ella misma a la huelga para obtener mejoras, puesto que el mecanismo de explotación había llegado a ser insoportable.
Todo ello desembocó en un fuerte movimiento que hubiera podido desembocar en resultados más fuertes y que hubiera podido quizás llevar a un cambio de régimen. Desgraciadamente hubo dos obstáculos. Un obstáculo de fondo: la economía francesa no estaba en crisis y, con la idea sempiterna, pretendidamente tomada de Marx, de que no hay revolución si no hay crisis económica, no era posible la revolución. El otro obstáculo: un exceso de izquierdistas que estropearon las cosas con actos que comprometieron la idea de un cambio de régimen a los ojos de la "buena gente", a los ojos del "Marais" parisino, a los ojos de la opinión pública media. En resumen, no fue posible.
Esta primera versión concluye que mayo 68 está muy bien, pero que no es así como hay que hacer. Hay que evitar cosas parecidas; hay que evitar las provocaciones, hay que dar un aspecto muy calmado y suave, y así se podrá tomar el poder y fabricar precisamente relaciones sociales más justas y, entre otras cosas, una universidad democrática."

Hay una segunda versión. Es la de los grupos -no los llamo grupúsculos porque no hay ninguna razón para ser peyorativo- de extrema izquierda: trotskistas, postrotskistas, maoístas que dicen así:

"El movimiento fue muy bueno pero fue prematuro. Las consciencias de los actores por una parte, y por la otra los partidos que hubieran podido actuar, a saber, los partidos de extrema izquierda, no estaban preparados para asumir una tal responsabilidad. En partículas no tuvieron éxito a causa de la contención hecha por el Partido Comunista y la C.G.T. en contacto con la clase obrera. No lograron fusionar a los estudiantes y los obreros. De tal manera que esta revolución, que era posible idealmente, no lo fue realmente."

Encontramos aquí un razonamiento típicamente marxista: "Hay que estar bien preparados, hay que tener partidos sólidamente organizados, son necesarias condiciones sociales ejemplares para que pueda tener éxito un movimiento". Esta versión, como la primera, es una forma de recusar mayo 68.

Hay una tercera explicación que llamaría marcusiana. A saber:

"Qué ocurrió en este momento? Fue una revolución de liberación; fue una respuesta del deseo a una filosofía de la necesidad que precisamente no respondía a él. Fue un hecho apasionante y se reproducirán otros que testimoniarán esta necesidad de pensar, de otra manera. Y particularmente, de pensar la realidad del cuerpo”.

No es una manera de recusar mayo 68 pero es, en mi opinión, una manera de debilitarlo.

Creo que lo que han dicho sobre mayo 68 los intelectuales de los que citaba sus libros, es que sucedió otra cosa.

Mayo 68 debe ser considerado, no como una revolución que fracasó, sino como un síntoma. De hecho, visto desde más cerca, cuando se reflexiona sobre los hechos, no parece que los estudiantes hayan querido hacer la revolución en el sentido de la toma del poder, ni que la clase obrera, que se asoció durante un tiempo a la causa de los estudiantes, que hizo el desfile del 13 de mayo con los estudiantes con gran extrañeza de la C. G. T. y que inició movimientos de huelga, no parecía tener como objetivo una transformación política en la cumbre. Fue el síntoma y la afirmación de que la vida cotidiana ya no era soportable. Dicho de otra manera, la vida cotidiana estaba tejida con relaciones de cominación que eran vividas como insoportables, yo diría que tanto por parte de los dominadores como por parte de los dominados.

Voy a emplear aquí una metáfora. Para refutar la argumentación marxista, Raymond Aron acostumbra a decir de la sociedad americana:

"¿Cómo pueden decir Vdes. que hay lucha de clases en los Estados Unidos cuándo un gran número de obreros -de los que Vdes. dicen que sufren la plusvalía en tanto que obreros son al mismo tiempo poseedores de acciones y que, por consiguiente, son explotadores?"

Recuerdo haber respondido a Raymond Aron: "No es porque el estado liberal americano y las multinacionales han logrado hacer del obrero un ser completamente cortado en dos -no se trata de que se explote él mismo, sería absurdo, sino que tiene el doble estatuto de sufrir la extorsión de la plusvalía en tanto que trabajador y de arrancar él mismo plusvalía en tanto que portador de acciones- que las cosas se arreglan". Y recuerdo que Raymond Aron me respondía: "Ah!, evidentemente, se sitúa Vd. en un plano moral." Creo que hacía simplemente una constatación.

Voy a utilizar el mismo argumento con el problema de la dominación:

Creo que toda la astucia de los estados liberales modernos -y no es evidente que sea distinto en los estados autoritarios que apelan al socialismo- consiste en producir fenómenos muy hábiles de reexpedición en lo concerniente a la dominación

Tomemos un ejemplo muy simple (demasiado simple, habría que profundizarlo). Sea un obrero determinado de una pequeña fábrica de un pueblo de Francia. Tiene que obedecer las normas impuestas por el patrón,  y,  por consiguiente al encargado que cuida de la ejecución de estas normas. Es claro que esta situación es difícil de soportar.  Una vieja sociedad democrática como la francesa ha encontrado un cierto número de trucajes, de trucos, para hacerla posible; aportando gratificaciones de otro orden que hacen esta situación soportable. Por ejemplo, este obrero será el presidente del club de bolos o del orfeón a los que pertenece el encargado.  Así  tendrá una gratificación: durante una parte de la semana será mandado, pero mandará en los ensayos del orfeón o en los éntrenos del equipo. De hecho, las sociedades liberales han procedido a una monetización y a un intercambio de las relaciones de dominio.

Por lo que respecta a la sociedad americana, me remito aquí a la obra muy instructiva de John Galbraith, El nuevo estado industrial, en la que muestra cómo las sociedades multinacionales han sabido crear un estado de espíritu en el que el hecho de pertenecer a una gran sociedad constituye por sí mismo una gratificación. El hecho de pertenecer a la Union Steell Corporation, incluso si se está en un nivel muy bajo de la jerarquía, es ya "ser alguien" en la sociedad. Pues bien, llega un momento en el que estas soluciones, que son completamente falsas, lacunares, agujereadas, dejan de ser aceptables.  ¿Por qué? Lo que sucede es que son constantemente insoportables, estas situaciones. Volvemos aquí a preguntarnos, como La Boétie y como Reich, no por qué mayo 68 tuvo lugar, sino por qué mayo 68 no dura todo el tiempo.

En Francia, por tomar este caso, mayo 68 permanece.  Algo se reveló en aquel momento y trastornó profundamente el  tejido social; algo actualizó y acentuó la crisis de las sociedades que estamos atravesando desde el fin de la segunda guerra mundial en los países industriales. Creo que si dejamos de lado la fraseología que se construyó alrededor, las relaciones en lo que concierne   al   sexo   se   vieron   profundamente modificadas. Desde mayo de 1968 se desarrollan los movimientos feministas, los movimientos en relación con las transgresiones sexuales, con la homosexualidad. Creo que se creó algo irreversible y que, por otra parte ganó el consenso del país de tal modo que hubieron de tomarse un cierto  número de  medidas  que  cualquier gobierno, de derecha o de izquierda -exceptuando un régimen autoritario de estilo cambodiano o nazi- hubiera tomado. En particular, la legislación sobre los contraceptivos en Francia y la disminución de la edad del voto, por ejemplo, son resultados muy directos de mayo 68. Esto es incontestable. 

Actualmente luchamos por que, en el mismo impulso, haya la misma transformación de la legislación en lo concerniente a la homosexualidad, al  uso de las drogas.  Es el caso que se abrió una brecha y que -usando una fórmula ya demasiado clásica- se reclama el derecho de ser diferente.

Si juzgo por lo que sucede a mi alrededor, estas mismas transformaciones se produjeron en el seno de un marco que es más resistente todavía y que es el marco de la familia. Conozco casos numerosos de gentes que pertenecen a la misma capa social que yo -la pequeña burguesía- y en los que las barricadas hechas por los chicos de los institutos abrieron lo ojos de los padres. Y, por otra parte, lo que sucede, en las fábricas.  El hecho de que los patronos,   los  encargados,  los jefes  de  taller, están   siempre   inquietos   porque a nivel de la vida cotidiana la capacidad de réplica de los obreros es constante, porque no se puede tan fácilmente como se podía antes entenderse en la cumbre con el delegado de la C.G.T para arreglar un problema y porque hay huelgas salvajes que estallan y que los sindicatos están forzados a seguir. En el interior mismo de los sindicatos, se puede decir que ha habido una transformación real en el funcionamiento de las federaciones sindicales, que hay incontestablemente una mayor presencia de la base a pesar de la voluntad de los mandos de mantener su autoridad.

Recordaré aquí también que se han desarrollado dos movimientos en Francia con apoyo de filósofos: el G.I.P. Grupo de Información sobre las Prisiones con Michel Foucault y el movimiento que concierne la psiquiatría con Gilíes Deleuze y Félix Guattari. Ambos han tenido efectos indudables. La cuestión de las prisiones, en particular, es una cuestión que está planteada y que se mantiene en el orden del día. Recientemente hemos tenido en Francia un episodio de lucha por las libertades que ha sido el proceso Goldman. En mi opinión ha sido un suceso ejemplar. El hecho de que exista un sindicato de los magistrados, el hecho de que los jóvenes jueces de instrucción inculpen a patronos y los metan en la cárcel si procede cuando se producen accidentes en los tajos, todos estos hechos son indicios de una progresión, de una acción sorda, a veces amplia y a veces restringida, de la revolución molecular de la que hablaba. En otros términos, la gran cuestión que debemos plantearnos hoy en día, es la de intentar comprender -para hacerla progresar mejor- los diversos niveles de esta revolución molecular. Y evitando al mismo tiempo el doble error que ha sido cometido hasta ahora, a saber, la unificación y la doctrinalización.

No se trata de hacer una teoría del prisionero, no se trata de fabricar un concepto de enfermo mental o de niño. La cuestión no es esta. No se trata de reunificar todos estos movimientos y de poner a los homosexuales, a las mujeres, etc. unos junto a otros para hacer la revolución. Esto son niñerías. Se ha visto claro que esto no funciona.

Se trata de tener en cuenta esta práctica y de participar en ella con los medios empíricos de que se disponga. Para los intelectuales, el medio empírico es el de la palabra y el del escrito. Se trata de asumir un cargo de difusión de lo que sucede -es lo que estoy haciendo en este momento- y no otra cosa. No se trata de ponerse a la cabeza ni de explicar. Al contrario, se trata de ser muy modesto frente a estos fenómenos y de intentar captarlos y ver como se articulan. También proporcionar argumentos como ha hecho señaladamente Michel Foucault a propósito de la locura. Es incontestable que los médicos psiquiatras, que son unos ignorantes en el campo intelectual, como todo el mundo sabe -aunque algunas veces conozcan bien su oficio- se han visto obligados, a causa de la presión pública, a leer la Historia de la Locura de Michel Foucault, y que luego se han mostrado menos orgullosos que antes. No han podido pretender detentar el saber por qué se han dado cuenta de hasta que punto el Saber es frágil. Y igualmente, después del Anti-Edipo ha sido un hecho que cierto número de psicoanalistas han salido a la calle rozando las paredes con vergüenza, porque les molestaba lo que decían Deleuze y Guattari. Desde entonces, otras obras sobre el tema han sido escritas en Francia, en Italia, en Inglaterra, y quizá también aquí, en Cataluña, suceden cosas admirables, extraordinarias en este sentido.

Lo  que  me  parece  claro  en  este  asunto  es que mayo del 68 ha sido algo como lo que el viejo John Locke decía en su Segundo Tratado del Gobierno Civil (1690). Decía que cuando el Estado viola los derechos naturales, el pueblo tiene no solamente el derecho, sino el deber de insurrección sagrada. Y bien, fue esto mayo 68.

Considero que el movimiento de la juventud estudiantil, y luego el de la totalidad de la población, fue una insurrección sagrada ante la violación evidente, constante, cotidiana, secreta, hecha costumbre, de los derechos naturales; y que, actualmente, nuestro medio de lucha contra esta violación que continúa, que recomienza, y que utilizan todos los tipos de gobierno, comprendiendo probablemente a partir de 1978 el de la izquierda en Francia -y repito que deseo que sea el de izquierda- es la desobediencia.

Hay un concepto que los filósofos deben poner en el orden del día: es el de desobediencia.

Y es, (con ello estoy en la tradición) la postura del viejo Emmanuel Kant, en un texto muy bello que se llama ¿Qué es la "Aufklarung"?, Kant comienza más o menos así:

"Haced esto, haced aquello, esto es lo que se oye constantemente. Rehusar hacerlo y preguntarse por qué hay que hacerlo, esto es la "Aufklarung".

Y no olvidaré jamás que Kant es el único gran filósofo alemán que haya sido fiel a la Revolución Francesa desde 1789 hasta su muerte en 1804, y que no se haya jamás desmentido. Los otros abandonaron Fichte, por ejemplo, abandonó cuando la Revolución evolucionó de una manera que no le gustaba. Mientras que Kant permaneció absolutamente fiel a ella porque consideró que había -y le juro que no es porque soy francés por lo que digo esto- este ideal del rechazo a la obediencia.

Por ello; me parece un poco demasiado simple cuando ciertos marxistas dicen que la del 68 es una revolución burguesa. Quizás es cierto que sea una revolución burguesa pero la experiencia del rechazo de obediencia queda.

 

 

LA ENSEÑANZA DE LA FILOSOFÍA

En Vincennes, donde yo enseño, la corriente dominante desde su creación en 1969 hasta 1972 o 73 era la lucha antiautoritaria, representada por la Gauche Prolétarienne (la fracción más interesante del maoísmo). En esta lucha estaba implicado el hecho de que toda filosofía es una filosofía del poder. Dicho de otra manera, que toda filosofía avala el poder.

Recuerdo que una estudiante, inocente y encantadora que encontré en los pasillos de Vincennes antes de que el curso empezara, me dijo: "Y pues, Chátelet, ¿qué haces este año?" Yo no había decidido lo que haría, pero un poco para fastidiarla le dije que haría un curso sobre Aristóteles. Y la chica que me quería, me miró tristemente, como se mira un animal prehistórico y me dijo tristemente: "Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, ¡todos polis¡ Mostraba inocentemente un estado de espíritu.

Y no creo que sea así. Diría que la filosofía, por el hecho de que sistematiza, que adoctrina el pensamiento del poder, lo hace más claro y más evidente. Constituye una especie de revelador que, a mis ojos, es importantísimo.

Daré un ejemplo en forma de sinopsis, y que evidentemente habría que argumentar y desarrollar. Se puede decir que la sistematización platónica y la heterodoxia -en relación a ella- que constituye la doctrina de Aristóteles, por la exactitud, el rigor y la lógica propios al discurso filosófico, permite plantear el problema crucial de la polis cuando entra en crisis profunda. (De tal modo que no será resuelta y que conducirá a la desaparición de la polis.) Este problema es un problema político preciso: "¿Cuál debe ser el estatuto de los gobernantes en la ciudad: un estatuto de magistrado, constantemente revocable, sometido a todas las reglas de la ciudadanía y susceptible de ser juzgado al fin del mandato (como era el caso en la democracia ateniense y lo que fue tomado por Aristóteles bajo la imagen de la democracia moderada), o bien, por razones de eficacia (la otra rama de la alternativa, defendida por Platón), el filósofo debe ser el magistrado de por vida, es decir un funcionario?"

En una palabra, la sistematización de Platón y de Aristóteles nos permite plantear del todo, y con todas las consecuencias que ello tiene en los campos ético, epistemológico, jurídico, e incluso en el de la concepción de lo real, de la manera como la realidad es pensada, las relaciones (en una fórmula famosa) que el hombre tiene consigo mismo, con los otros, con los dioses y con las cosas. Pues bien, la cuestión crucial del buen funcionamiento de la ciudad: ¿Magistrados o funcionarios? es, en este aspecto, una rehabilitación del aristotelismo.

Por una parte, esto. Por otra, creo que en el interior del discurso filosófico -en tanto que es un discurso esencialmente y fundamentalmente afirmativo- se vehicula también una contestación de aquello de lo que se habla. Aunque no fuera más que por lo que formula. Lo que es interesante también, es que el discurso crea siempre sus márgenes, sus fenómenos de disidencia. Por ejemplo, el discurso filosófico materialista crea su propia disidencia con la física de Lucrecio. De la misma forma, me parece que el discurso de Hobbes es un discurso disidente en relación a la nueva física, a la física mecánica. Creo que todos los grandes filósofos son dobles: en su aspecto doctrinal pueden ser siempre recuperados por un poder que los utiliza. Pero que queda en ellos alguna cosa que contesta este poder. Es muy claro en lo que concierne a Hegel. Aunque no sé a ciencia cierta si lo conocía, es cierto que Hegel es el filósofo de Bismarck.

Pero aunque se rehace, como en mi caso, la filosofía de la historia hegeliana y la paranoia dialéctica, hay una suma de afirmaciones que aparecen irremplazables y que son quizá llamamientos, si no a la desobediencia, a su equivalente en el campo intelectual: la falta de respeto que me parece la mayor virtud de un intelectual. Se lo digo a menudo a los jóvenes que están en Vincennes: "Empezad por ser irrespetuosos. Sabed leer un texto, es decir, sabed pasar páginas, no os prosternéis ante un texto, leedlo según vuestro placer. Es así como se progresa. Evidentemente, si queréis ser reproductores fieles del texto, someteos a él. Pero si queréis hacer otra cosa, dejad de pensar que el texto posee una sacralidad cualquiera."

Dicho de otra manera: "Tratad exactamente el discurso filosófico o el discurso económico, o los discursos sociológicos, o los discursos de historia (los buenos, los otros no vale la pena tratarlos) como un especialista de la religión trata los mitos. Son tentativas de dar cuenta de la realidad. No hay más verdad en un concepto vehiculado por Kant, por Hegel, que en el cangrejo y la luna que aparecen en tal mito indio."

 

 

LA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA DE VINCENNES

No me referiré a la experiencia de Vincennes en general porque es una universidad extremadamente dispar en cuanto a los métodos, cosa de la que me alegro. Hay sectores que están normalizados como las otras universidades u otros que resisten. El departamento de filosofía es el que resiste más. No porque los filósofos tengan virtudes especiales, sino simplemente porque el departamento de filosofía de Vincennes ha sido encerrado en la desobediencia y el irrespeto al retirársele todos los diplomas nacionales. Solo nos ha quedado el grado máximo como reconocido: las tesis de doctorado de estado. Los otros diplomas de Vincennes no valen nada en el plano profesional en Francia. Aunque valgan mucho en el extranjero.

Para fastidiar a mis amigos comunistas digo que sólo en Francia y en la Unión Soviética los diplomas de Vincennes no valen nada. ¿Qué es lo que hace interesante a Vincennes? No es la pluridisciplinaridad, ¡esto son pamemas! No, lo que es interesante es que los estudiantes sin bachillerato pueden acceder a ella. No de cualquier manera, sino que hay unas reglas: hay que tener más de 25 años o, si se tienen menos, justificar una actividad profesional actual o de al menos dos años de duración. Por otra parte, el tipo de enseñanza, las relaciones entre estudiante y enseñante, están instituidas para permitir a los trabajadores asalariados que cursen sus estudios. En tercer lugar, Vincennes ha rehusado siempre el "numerus clausus". Por ello tenemos gran cantidad de estudiantes extranjeros que, quizá por razones materiales, no llegaron a tiempo para inscribirse en las universidades clásicas, les gustó, y se quedaron.

Por lo que hace al departamento de filosofía, lo que lo caracteriza es, en primer lugar, la no jerarquización de los enseñantes. Todos los cursos tienen el mismo valor, sea cual sea la categoría oficial que tenga el o los responsables. No existe, tampoco, una progresión en los estudios. Cada año son presentados al alumno un conjunto de asignaturas (entre 30 y 40) de las que elige un máximo de doce. Cuando un estudiante ha pasado 30 asignaturas, se le declara titular de la Licenciatura de la Universidad de Vincennes. Por otra parte, el control de los conocimientos se establece, para cada asignatura, de común acuerdo entre los alumnos y los profesores. Hay otra cosa. El hecho de que la tradición de Vincennes haya sido inaugurada por Michel Foucault -él fue el primer director del departamento- hace que esté orientado hacia la crítica de las instituciones, tomando instituciones en el sentido más amplio: Instituciones filosóficas; de enseñanza; públicas –como las prisiones-; intelectuales -como la lógica-; privadas -como el psicoanálisis-. Además, la mayor parte de los enseñantes publican, y esto crea una ligazón muy viva con los estudiantes: a veces se nos pregunta sobre un libro nuestro, o sobre un artículo.

 

 

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