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LOS WEATHERMEN
HAN TOMADO EL RELEVO


MICHAEL LANCELOT *

 

Aspectos y evolución de la protesta norteamericana de 1962 a 1971 — Los primeros éxitos de la no-violencia — Asesinato de Martin Luther King — Los campus se agitan — Un verso de Bob Dylan y los Weathermen — La batalla de Chicago — Buscados por 5000 dólares por cabeza.

¿Cómo pudo evolucionar tan brutalmente la situación en los Estados Unidos?

¿Por qué las primeras manifestaciones pacifistas fueron sustituidas, primero, por grandes enfrentamientos mayoritarios y violentos, luego por un terrorismo minoritario, integral, implacable y asesino: precisamente el de esos Weathermen que han hecho evadir a Tim Leary en las barbas de los policías lanzados en su persecución y que constituyen, en 1971, la punta de lanza calentada al rojo de la rebelión de los jóvenes norteamericanos?

¿En qué preciso momento y por cuáles razones los chicos floridos y no violentos del fenómeno hippie han entrado a su vez en esta tormenta?

Para responder a estas preguntas es suficiente resumir, brevemente, la historia de esta "protesta" de la que hemos estu­diado un solo aspecto en Los hippies.

En su origen, alrededor de 1960, nacieron los movimientos como la F.O.R. (Sociedad para la Reconciliación) y el S.N.C.C. (Comité de Coordinación de los Estudiantes No-Violentos), movimientos que luchaban principalmente contra la segrega­ción racial.1

Durante el verano de 1962 se realizó una verdadera toma de conciencia. Entusiasmada por hombres como Martin Lu­ther King la juventud idealista se hizo militante, pero de manera pacifista 2.

Fue entonces cuando, pese a algunos éxitos espectaculares de la no-violencia en el campo de la desegregación, ciertas promesas oficiales no se cumplieron: FUE EL PRIMER DESGARRAMIENTO.

Consecuencias directas: pese a las exhortaciones a la pacien­cia y a la calma del predicador King, numerosos jóvenes negros perdieron confianza en este medio de acción y optaron por movimientos más nacionalistas.

Es cuando la juventud universitaria de raza blanca preo­cupada por este problema funda la S.D.S. (Estudiantes para una Sociedad Democrática), una Nueva Izquierda humanis­ta, sobre todo en su comienzo, y sin color político bien de­finido.

 

LA INTERVENCION MILITAR EN VIETNAM DEBIA PROVOCAR EL SEGUNDO DESGARRAMIENTO

En1964 en tanto que Tim Leary (con los viejos amigos de la generación Beat como Ginsberg, Burroughs, Kerouac, Ferlinghetti, Snyder) declara que la revolución sicodélica ha comenzado, la contestación específicamente universitaria nace en los campus de Berkeley, en California, bajo el rótulo de un movimiento por la libertad de palabra (Free Speech Mo­vement). Los estudiantes critican especialmente —pero de mo­do pacífico todavía— el programa de formación de los alumnos oficiales de reserva financiado por Washington y quieren impedir a los becarios federales proseguir sus estudios.

M. John Mitchell, ministro de Justicia, reacciona introdu­ciendo en la universidad "Informantes" encargados de loca­lizar a los menores y hacerlos condenar en virtud de una ley sobre derechos cívicos. Esta infiltración policial en el campus desencadena un proceso del que hoy todavía se ignora el fin y las consecuencias.

Desde 1964 a 1967, acciones violentas y manifestaciones no violentas se reparten los sufragios de los protestadores Martin Luther King con su S.C.C.C. (Conferencia para la Direcci6n de los Cristianos del Sur) obtendrá todavía algunos éxitos... El R.C. (Contingente revolucionario) hace su aparición, pero la Nueva Izquierda del S.D.S. sigue en general pacifica.

Desde enero de 1966 a la primavera de 1967, el fenómeno hippie no-violento polarizará la atención.

Es en marzo de1967 cuando las cosas comienzan a estropear­se en la costa este de los Estados Unidos. Las calles de Nueva York son invadidas por medio millón de manifestantes de la Nueva Izquierda que se declara,  tercer desgarramiento. "COMUNISTA Y REVOLUCIONARIA". De inmediato, la comisión de actividades antinorteamericanas organiza un fichero para esos "propagadores de la guerrilla".

En el Oeste también hay novedades.

Descorazonados por la rudeza de la represión y por la indife­rencia de la Elder Society (los adultos),3 los movimientos todavía ayer pacifistas se endurecieron a su vez, con excepción de los hippies, quienes pese a los primeros cachiporrazos, no quieren desistir de su actitud no-violenta.

A propósito de esto, un revolucionario norteamericano es­cribirá más tarde en Temps modernes: "En esa época, las organizaciones de la Nueva Izquierda no cesaban de intentar adoctrinar a los hippies: en general sin éxito".

La cuarta fase de esta evolución de la protesta norteame­ricana se sitúa a fines de 1967 y comienzos de 1968. Al princi­pio de ese nuevo desgarramiento, la nueva izquierda tomó la iniciativa de copar pacíficamente, durante una semana, el centro e enrolamiento militar de Okland, a modo de protesta contra la guerra de Vietnam. Esta manifestación no-vio­lenta fracasa. Y será una de las últimas. La policía ha cargado despiadadamente: hay ciento cuarenta y cinco heridos graves.

Desde ese momento, los estudiantes se organizan. Se entre­nan en el cuerpo a cuerpo, en dar los primeros auxilios, dis­persarse, reagruparse, luchar. Los campus de la costa califor­niana se trasforman uno después de otro en centros de entre­namiento. Centenares de contestatarios son arrestados.

Quedan los hippies —y son entonces más de dos millones!—para defender la tesis de la no-violencia.

Una de sus protestas pacificas contra la impureza del aire en las ciudades va a voltearlos a su vez...

Ese día, a pesar de su actitud tranquila durante el desfile y la generosidad de sus slogans ecológicos, son gaseados con Mace (gas tóxico que puede volver ciego) por la policía. Los chicos del Flower Power son arrestados, arrastrados a las comisarías, golpeados sin asco. Sus comunidades sicodélicas cercadas por los policías, y devastadas.

Locos de rabia, olvidando las palabras de Cristo, de Gandhi, la mayoría de ellos se trasforma en YIPPIE, es decir, como ya hemos visto, en hippies a favor de la revolución violenta orga­nizada después de la marcha de Nueva York con Rubin y Abbie Hoffmann a la cabeza.

Los otros hippies, fieles a sus primeros principios, huyen lo más lejos posible hacia sus comunidades rurales o hacia las montañas del Gran Cañón.

En la misma época, Martin Luther King es asesinado.

 

EL REINADO DE LA NO-VIOLENCIA HA TERMINADO

La terrible frase de Nietzsche va a encontrar decenas de miles de adeptos: "La guerra y el valor han llevado a cabo más grandes acciones que la caridad”.

La revuelta universitaria se extiende desde entonces a todo el territorio de la Unión. Los campus se sublevan uno tras otro... En 1968, de los dos mil campus norteamericanos, más de doscientos conocerán disturbios muy graves y a veces mor­tíferos. 

La crisis de mayo de 1968 en Francia es seguida con mucha atención por los líderes extremistas norteamericanos. Su des­envolvimiento y luego su fracaso servirán de enseñanza a los Weathermen, de los que pronto hablaremos, principalmente en el hecho —del que retendrán la lección— de que la revolu­ción juvenil debe mantenerse cuidadosamente apartada de los partidos políticos y los sindicatos.

Sin embargo, los estudiantes de derecha reaccionan. Xandra Kayden crea la "Fundación de los Estudiantes para una uni­versidad renovada". Inteligente, muy buen orador, Kayden reclama mayor firmeza al Pentágono, a la Guardia nacional, a los policías y a todos los poderes públicos. No es el único en pensar así. En sus Changing Patterns of Military Politics, Harold D. Lasswell escribe: "Este factor de seguridad, suma­do a la competencia ideológica que nos harán otros países, así como a las frustraciones y a las dificultades que Estados Unidos conocerá en su interior, podría animar grandemente al desarrollo de un Estado militarizado".

En diciembre de 1968, nuevo viraje de la crisis de los campus. Mike Klonsky, secretario general del S.D.S., da un golpe de timón al barco. Admite que "los estudiantes no pueden hoy y no serán capaces mañana de conseguir solos la caída del capitalismo".

Del 15 al 30 de mayo de 1969, violentas peleas estallan de nuevo en e1 campus de Berkeley. La policía abre el fuego. Parte policial: setenta heridos y un muerto entre los estudian­tes: James Rector, 24 años.4

En ese Nanterre del Nuevo Mundo, durante quince días la Nueva Izquierda parece jugar sus últimas cartas, rodeada por guardias nacionales bayoneta calada y por soldados del ejército en ropa de fajina. La efigie del gobernador Reagan es quemada.

En San Francisco, la Ciudad ayer más liberal de Estados Unidos, toda concentración se vuelve ilegal. El toque de queda entra en vigor a las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana.

La distribución de panfletos es prohibida. Los arrestos se multiplican en la ciudad de los hippies. Es el estado de emer­gencia.

En tanto que un helicóptero en vuelo desparrama gases tóxicos sobre el campus, en las cárceles de Santa Rita y otras los recién detenidos reciben una golpiza. La universi­dad está en estado de sitio.

Relatando lo que realmente pasa en todos lados, el 24 de mayo, un periodista de San Francisco Chronicle hace reventar el absceso. La democrática Norteamérica recobra ese rostro que tan bien sabe poner cuando quiere.

Las protestas afluyen de todas partes. El jefe de policía es severamente reprendido ¡Jóvenes guardias nacionales, un poco asqueados del papel que les hacen hacer, desde ese momento se rehúsan a cargar contra los manifestantes!

De Los Ángeles a Santa Cruz, en todos los campus de Ca­lifornia, las clases son boicoteadas. Y, el 26 de mayo, en una marcha sobre Sacramento, capital del Estado, el gobernador Reagan es abucheado...

Otro acto de la rebeldía ha llegado a su fin. Los Weathermen van a hacer su aparición.

Las brutalidades de mayo de 1969 en Berkeley todavía es­taban frescas en los ánimos cuando, al mes siguiente, se abrió el Congreso National de la Nueva Izquierda Norteamericana.

Al escribir Subterranean Homesick Blues, Bob Dylan, gi­gante de la música pop, no se imagina nunca que uno de los versos de esa canción iba a hacer estallar el S.D.S. y dar su nombre al más violento de los movimientos de toda la his­toria de la rebelión de la juventud norteamericana.

Después de Times, they are changing (1os tiempos cambian), Bob Dylan no estaba por lo demás en su primer intento. Ya en 1967, en la época en que los sociólogos como Richard Tra­vern decían en Boston: "Si la marea hippie extiende aún más, sus estragos, dentro de diez años se hablará de ello coma de una catástrofe nacional", Bob Dylan gritaba a todos los vien­tos a quien quisiera oírlo en su canción Rainy Day Women: "Everybody must get stoned” (¡Todo el mundo tiene que drogarse!)Pero volvamos a los Weathermen. En Subterranean Homesick blues, Dylan escribía en ese estilo entrecortado y discon­tinuo que no pertenece más que a él:

"Lock out Kid, no matter what you did

Walk on your tip toe, don't tie no bows

Better stay away from those

Who carry around a fire hose

Keep a clan nose

Watch the plain clothes

You don't need a waetherman to know

Which way the wind blows".5

Ahora bien, en tanto que una fracción de la S.D.S., can­sada de tantas violencias, se constituía en R.Y.M.2 (Juventud del Movimiento Revolucionario 2), los otros estudiantes, des­encadenados, tomaban como divisa el ultimo verso de Bob Dylan, y se autotitulaban WEATHERMEN 0 METEORÓLOGOS.

Desde este momento de junio de 1969, `declaraban su vo­luntad de aumentar la violencia hasta el terrorismo. Igual­mente demostraban cuidado por apoyarse sólo en la juven­tud (estudiantil u obrera), los adultos (obreros, profesores, dirigentes, etcétera) estaban demasiado alienados, corrompi­dos, y eran juzgados irrecuperables por el momento.

Esos Weathermen, que el presidente Nixon trataria de bums (sinvergüenzas, vagos, mendigos), y para quienes la evasión de Leary no era más que un hecho de armas entre tantos otros, publicaron un sorprendente manifiesto que, en Francia, se pudo descubrir completo en "Les Temps modernes", la revista de Jean Paul Sartre. Se podía leer entre otras cosas:"Las contradicciones del imperialismo en putrefacción gol­pean a la juventud con una particular violencia en cuatro dominios:

1.-




2.-





3.-


4.-

 

En las escuelas-prisiones, los jóvenes son atiborrados de un puchero de mentiras racistas, chauvinistas, anticomunistas y antiobreras,6 mientras se los orienta hacia carreras que res­ponder a las necesidades prioritarias del capitalismo de mo­nopolio.

El desempleo de los jóvenes es tres veces superior al promedio nacional de desempleo. En la medida en que un número creciente de empleos es amenazado por la automatiza­ción y la quiebra de las industrias especializadas, los sindi­catos actúan para garantizar el empleo de aquellos que ya poseen uno.7

Hay en la actualidad dos millones y medio de soldados de menos de 30 años forzados a hacer de policías en todo el mundo, matar o ser matados para la dominación del impe­rialismo.

Y como de todo esto nace un problema de la juventud, los canas y los tribunales refuerzan los toques de queda, im­plantan la vigilancia, dejan fuera del camino todo lo que es joven y reprimen la más mínima iniciativa."

Está claro, agregan los Weathermen, que los jóvenes tienen materialmente toda la razón de pelear... Los canas son un poder que deberemos vencer, a menos de perder nuestra razón de ser, de volvernos revisionistas o cadáveres... EL PODER ESTÁ EN LA PUNTA DEL FUSIL.

El 8 de octubre de 1969, los Weathermen pasan por prime­ra vez de la teoría a la práctica tratando de destruir el Loop, barrio rico de Chicago.

Luchando uno contra quince (policías y guardias naciona­les), frente a las cachiporras, los gases, los fusiles, los Weathermen oponen cascos, caños de plomo, pero también una furia jamás vista que les valdrá inmediatamente el sobrenombre de "Perros Rabiosos", o "Panteras Blancas". La policía, desbordada a pesar de la proporción citada, abrirá el fuego…

JohnGerassi ha escrito:"Fue probablemente el combate más duro de toda la historia de la Nueva Izquierda nortea­mericana".

Al día siguiente, relevando los hombres, fueron las muje­res, las Weatherwomen (conducidas por la misma Bernhar­dine Dhorn, que hará evadir a Leary de prisión) las que atacaron a los policías… estupefactos.

En los Estados Unidos, los Weathermen, que en 1970 no eran más de 2.500 miembros, muy rápido van a presentar a las autoridades un nuevo problema: el de una pequeña mi­noría que ya no vacila más, aliada a los Panteras Negras, ante ninguna violencia para hacer triunfar su causa: sabotajes con explosivos, atentados con bombas, asesinatos de policías, et­cétera.8

Eterno problema de la represión: ¿adónde golpear? ¿Cómo localizar a los 2.500 Weathermen entre los siete millones de estudiantes norteamericanos?9

Y esto precisamente en el momento, y como lo indica el FBI, en que se hablaba del eventual fin de la revuelta en los campus

  Año 1968-1969 Primer semestre de 1970

Incendios, explosiones, atentados homicidios

61

18

Huelgas, ocupación de edificios alrededor de 200 24
Otras demostraciones menos violentas alrededor de 4000 alrededor de 350

¿Campus revolts over? se leía el 16 de febrero de 1970 en el U. S. News and World Report. En esta época se comprobaba en efecto un doble fenómeno desmovilización, cansancio y despolitización en unos y... radicalización en otros... espe­cialmente en los Weathermen.

Lo que no estaba previsto, es que esos Weathermen harían ellos solos más destrozos que todo el cuerpo estudiantil junto.

William McGill, presidente de la Universidad de Columbia, declaraba ese mes de febrero de 1970: "Hemos llevado a las autoridades de la universidad a soportar y a comprender a los estudiantes". PERO ESTAN LOS WEATHERMEN QUE ATACAN LOS BANCOS EN BOSTON.10

Después de 113 días de huelga en el trascurso del año 1969, volvió la paz en el San Francisco State College. PERO ESTÁN LOS WEATHERMEN QUE SAQUEAN LAS ARMERIAS EN LOS ANGELES.

Los Weathermen quienes, incansables, perfectamente orga­nizados, escuchan todo y anotan cada declaración torpe suscep­tible de realimentar la llama, Como la del cínico M. B. Mit­chell de la Universidad de Denver: "Los estudiantes quieren ser mártires, a condición de ser arrojados a las fauces de leones desdentados ... " PERO ESTAN LOS WEATHERMEN QUIENES NO TIENEN MIEDO A LAS MORDE.DURAS Y ATACAN CON BOMBAS LOS EDIFICIOS DEL EJÉRCITO.11

Joseph Kaufman, presidente del College de Rhode Island, piensa que "si la administración del presidente Nixon conti­nua con el retiro de tropas de Vietnam y si la sociedad mues­tra e1 deseo de encontrar nuevas salidas, los campus norteamericanos reencontrarán la paz".12 PERO ESTAN LOS WEATHERMEN A QUIENES SE HA PUESTO PRECIO: 5.000 DOLARES POR CA­BEZA...

Esos Weathermen de los que se ha dicho "que soñaban con el Apocalipsis" y a quienes el historiador de Harvard, Adam Ulan, llama "la sicopatología de la Revolución, cuyo precursor fue Sergio Netchaiev, el nihilista ruso descrito por Dostoievsky en Los poseídos".

Los Weathermen... ¿Esos "meteorólogos" con quienes se ha reunido Tim Leary y que se han empeñado, frente a la opinión pública norteamericana, en una lucha a muerte contra el apa­rato represivo, han comprendido realmente de dónde iba a soplar el viento sobre el Imperio en los años por venir? 13

 

*

Entró en la radio Europa 1 en la primavera de 1968 en el mes de abril, cuando a petición de Lucien Morisse  recibió Campus, un espacio creado un mes antes, -el 28 de marzo, por el periodista François Jouffa, y permanecerá en el aire durante cuatro años: del 4 de abril 1968 al 8 de septiembre de 1972. Además de periodista incursionó en la actuación y es autor de vario libros. Este texto forma parte del libro Campus: violencia o no violencia, publicado por la editorial emece. Buenos Aires, Argentina 1971, traducido del francés por Cora Belloni de Zaldívar.

1 The Adolescent Society, The Free Press of Glencoe, N. Y., 1961.
2 Political Ideology, de Robert E. Lane, Free Press of Glencoe, N. Y., 1962.
3 "La mayoría de los adultos de hoy, como los de mañana, casi no tienen conciencia de los complejos aspectos de este mundo", escribe el psicólogo Kenneth Keniston en Social Change and Youth in América.
4

Según el sherif Frank Madigan, sus hombres no tiraron más que con balas de bajo calibre. Ahora bien, las balas retiradas del cuerpo de James Rector indican que sus heridas fueron provocadas por proyectiles de alto calibre (9mm u 11,45).

5 Ten cuidado con lo que haces muchacho/Camina con sigilo/No llames la atención/Ponte lejos de aquellos/Que apuntan con mangueras de incendio/No te metas en líos/Cuidado con la secreta/No necesitas un meteorólogo para saber en qué dirección  sopla el viento.
6

"En la sociedad humana, la generación descendente de los adultos puede elegir lo que trasmitirá a la generación ascendente y lo que des­cartara, en tanto que la generación ascendente no puede, y en menor grado, que ser más o menos receptiva o más o menos recalcitrante frente a su educación" (conferencia del historiador Toynbee en la Universidad del New College, Sarasota, Florida, en febrero de 1965).

7 Desde 1965, el coloquio sobre los problemas de la Educación orga­nizado por la Casa Blanca estimaba que: "Nos dirigimos hacia una nueva baja relativa del número de empleos manuales no especializados; una probable disminución del acrecentamiento de empleos de oficina en donde es posible utilizar un ordenador; una progresión regular de los empleos en las profesiones intelectuales y en los oficios de técnicos.En junio de 1966, en Ethics in Automation, Sam Sagoria, del Natio­nal Labor Relations Board (Consejo Nacional para las Relaciones La­borales) declaraba: "Ya en este período del año en que nuevos diplo­mados salen de la facultad, y en que los jóvenes se preparan a entrar en su primer empleo, el Ministerio de Trabajo hace esta advertencia: Un muchacho o una chica no puede ya confiar en no tener más que un oficio que durará toda su vida. Incluso hoy, un hombre de 21 años puede tener que cambiar de empleo seis o siete veces en el curso de su vida activa, que es en promedio de 43 años".Última precisión de Walter Buckingham esta vez en The Great Em­ployment Controversy: En término medio, cada ordenador suprime el trabajo de 35 personas y lo modifica para otras 105. Y ya que los Esta­dos Unidos, sólo él, produce más de 10.000 ordenadores, eso significa una supresión de 350.000 empleos cada año, y obliga a 1.050.000 de otros trabajadores a una reconversión profesional.
8 En ese sentido, se puede relacionar directamente los Weathermen a los antaño anarcocomunistas de Bakunin, revolucionarios, ultraizquier­distas sectarios y partidarios de la clandestinidad.
9 A fines de 1969, Nixon dio luz verde al FBI para investigar simul­táneamente a los Black Panthers y los Weathermen (estaciones de escu­cha, intervención policial, red de confidentes, proceso). Según la Oficina de Educación, en 1975 los estudiantes serán más de 9 millones a la aper­tura del año lectivo. Un verdadero pajar para quien quiera encontrar una aguja en él.
10 Cada dos estudiantes sobre cuatro, autores de golpes de mano, fue­ron arrestados en septiembre de 1970. En ocasión de ese ataque a mano armada contra un banco de Boston, ese comando había matado un policía.
11 Agosto 1970: otro ejemplo típico y profundamente significativo de un atentado de los Weatherman. Una bomba destruyó en la Universidad de Wisconsin el edificio de un centrode investigaciones dependientes del ejército. Este atentado, que costó una vida, fue organizado por cuatro estudiantes Weathermen hoy refugiados en Canadá.
12

Puede dar lugar a dudas si se confía en el doctor Heard Alexander, director de la Universidad de Vanderbilt y uno de los dos consejeros es­peciales de la Casa Blanca asignados por Nixon al problema de la violen­cia estudiantil. Según Heard: "Esta claro que una mayoría de estudian­tes alrededor del 75% simpatizan con la protesta, aunque no participen más en los actos de destrucción ("Financial Times Report" del 11 de agosto" de 1970).

13 En abril de 1970 el número de sus víctimas ascendía ya según Associated Press, a un centenar de muertos y heridos.En mayo de 1970, Nixon pidió que los autores de atentados con bombas que hubieran acarreado muerte de hombres fueran sujetos de la pena de muerte (cf. "Campus Especial", pag. 167).A fines de julio de 1970, en respuesta a los volantes distribuidos por los Weathermen denunciando los instintos asesinos de ciertos policías, fue publicado sumariamente en un periódico local un análisis del depar­tamento de Justicia sobre los enfrentamientos mortales en Kent.El análisis oficial daba razón en cierto modo a los Weathermen puesto que declaraba "que no era necesario que la Guardia Nacional tirara sobre los estudiantes para protegerse; ya que de 12 estudiantes heridos de bala (además de 1os cuatro muertos), nueve eran chicas y muchachos que habían sido heridos por la espalda".El 10 de diciembre de 1970, el sexto comunicado del "Maquis Weathermen", firmado por Bernardhine Dhorn (otra vez ella), llegaba a la prensa con el título de "New morning" (Nueva mañana: referencia a un álbum de Bob Dylan). En él los Weathermen desafiaban al FBI a que los arrestaran, pero afirmaban además su voluntad de no limitarse más a la lucha armada, se dedicarían también a dos elementos determinantes: la denuncia pública y sistemática de los crímenes de guerra norteameri­canos y difusión de la Nueva Cultura revolucionaria:"Es con una renovada seriedad que comprendemos, agregaba B. Dhorn, ­que la lucha en América será dura y que necesitaremos mucho tiempo para vencer: Pero sabemos que vamos a vencer y ¡Venceremos! ".*Ten cuidado con lo que haces, chico, / Camina en puntas de pie, no te hagas el lindo con una corbata / No llames la atención, ponte lejos de aquellos / Que apuntan con mangueras de incendio / Sigue anónimo (cuida tu nariz) / Vigila a los canas de civil / No necesitas un meteorólogo para saber la dirección del viento. ANEXO Según el director del FBI, J. Edgar Hoover, los estudiantes extremistas de los Estados Unidos podían ser clasificados el 28 de septiembre de 1970:1.-Adherentes al S.D.S. (Students for a Democratic Society) que constituyen una organización marxista y a quienes se alían en la clandestinidad los Weathermen.2.-Miembros de la Y.S.A. (Young Socialist Alliance).3.-Grupo de los Jóvenes Trotskistas.4.-Grupo comunista de Y.W.L.L. (Young Workers Li­beration League) asociado con el Comité Estu­diantil de Movilización Para Terminar la Guerra en Vietnam; grupo de tendencia trotskista.5.-El Y.I.P. (Youth International Party) cuyos miembros son los YIPPIES.Esta clasificación fue publicada en el New York Herald Tribune el 28 de setiembre de 1970. En ese mismo número, los servicios del FBI comunicaban a la población el resultado de sus encuestas en cuanto al peligro que representaban las proclamas de los extremistas para la juventud del campus. Estas son:1.-A ir más allá del respeto hacia los padres y mayores. A sepa­rarse de su familia.2.-A tomar parte en actividades contra el sistema y contra las administraciones de las universidades. ¿No han tenido la osa­día los miembros del S.D.S. de pedir el derecho a elegir sus profesores? 3.-A abandonar el buen sentido común a fuerza de slogans, de clisés y de discusiones.
4.-A empujarlo a un estado de negación y de pesimismo total respecto de ellos mismos, de su universidad, de su país."El más insidioso de los venenos", según Edgar Hoover, es el que destilan los S.D.S. y Ios Weathermen. Nada de bueno, de constructivo, de positivo hay en sus declaraciones.5.-A no respetar las leyes, a detestar a los policías. Sin embargo estos últimos son sus amigos y necesitan de su ayuda.6.-A creer que cualquier acción es honorable y justa desde el momento en que es hecha sinceramente, con idealismo: es un modo de ver seductor. Pero diabólico. No gustar de una ley no debe, por eso, autorizarlos a violarla impunemente.7.-A creer que tanto como ciudadanos y estudiantes tienen poder legal para cambiar la sociedad.8.-A tirar ladrillos en lugar de usar argumentos lógicos fren­te a gente de opiniones contrarias. El empleo de la violencia demuestra la falta de verdadera convicción.No he podido resistir el deseo de publicar este sorprendente texto. En realidad hay dos posibilidades:O bien Edgar J. Hoover y los hombres del FBI son todos unos imbéciles (lo que dudo) y demuestran una ignorancia total de los verdaderos problemas.O bien el pueblo norteamericano es considerado como dé­bil mental por sus dirigentes. Hay por supuesto, otras interpretaciones. Pero no son tam­poco nada halagadoras. Mejor dejémoslo así.

 

 

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