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L1





LA ENFERMEDAD O LO INTRANSFERIBLE

CARMEN VÁSCONES *

 

 

 

“la angustia es como un a priori de la existencia”

 

PARTE 1
1998

La muerte de la ola toca la infancia no concluida. El pelícano se recoge en la arena caliente. La corriente fría choca con el tiempo. Los peces se confunden. La canoa, la red y el pescador de vuelta.

El pájaro mira la barca.

La desesperación de la nada no suelta.

El cansancio pesa la vida en cuestión.

Vacío el trasmallo de la sombra.

No voy a morir de cáncer se lee en el papel.

Resolver problema de alergia.  Queman tanto desecho.  El humo se pega.  Anorexia y afasia la ortografía de habitar. Mi rastro errabundo torcido. Nostalgia nefasta el origen de la memoria. Pongo punto. Dentro el cero del vacío sin gravedad.

El mantel perfectamente puesto.  La sábana blanca.  La hoja reciclando.

El suero del insomnio seca el sueño.

Vomito la nostalgia. Un charco putrefacto.  Empacho. Diarrea.  Limpio estragos del miedo.

¿A saber de uno?

El rostro de Jesús  creo era triste. Cargó con todo el peso del mundo.  La esclavitud de la culpa. Algunas veces habría sonreído al hablar del amor. Su fe una parábola sin espina, sin acero, sin dos reinos. A él lo destruyen las células humanas del poder del despojo.

El mundo un cráneo gigante atragantado en el horror.

La misericordia de la noche esconde al día lleno de dudas. Lo que pasa dentro no iguala a nadie.  La ley un hierro filudo en ambos lados. Cuidado te corta…

¿Acaso el amor  un defecto irresuelto en el cuerpo?

El prójimo hiere.

Soy la más próxima de mí. Quizás  resto de incógnita en el paréntesis vacío.  El peso de la gravedad de atravesar al mortal.  Otra cosa es que tú te desconciertas y pones cara de yo no sé.

Nada es casual.

Nada tiene sentido.

¿La agresión, el odio y la violencia bajan  las defensas? ¿Paraliza al ser?

La anatomía  se reduce a un número, a una baja.  Sube el costo.  La belleza lucha  como poniendo en suspenso a la muerte. ¿Asegúrate? ¿Y si no tienes tarjeta de crédito en tu nombre? ¿De qué seguro hablas?  -Sino qué- El sistema te descarta. Otra pérdida. Desperdicio de tiempo.

Descender hasta desaparecer.

El indigente y el pudiente arrastran el peso de la apariencia.  El vagabundo desata la regla. La inclusión es exclusión.  Sala exclusiva. Sala general. Mausoleo. Bóveda. Nicho. Tierra. 

Un trocito de huerto y lote para el principio inexacto de cada quién. ¿Cualquiera? El acta de nacimiento y el acta de defunción: actos sin remedio. Otros se insinúan para esos instantes de tramitar…

La carencia precisa una palabra: y un acto exacto.

¿Dejar de exhalar?

Inhalo las estaciones.

Recreo el texto.

El cáncer: prostíbulo de la muerte. Cita maligna. Guerra que no se nombra. Jala gente.

Desinfla como la inflación.

Precio obsceno.

Escoger el camino de la salud es iluminarse con antorchas primitivas.  Encender el cerebro oscuro en sus hemisferios que han dejado de sorprenderse. El espejo anula el recuerdo.  Te hace olvidar de ti. Te puedes ahogar en el agua pero cuando el tocador te deja sin aliento, pánico: inicio de la rivalidad. 

-¿No?- ¿Aúllas?

El doble eres tú. 

¿Diferencias?

Los ojos pueden ver directamente al otro sin imagen. Boicot al homólogo. Sin juegos ni aguijones anticipatorios de la destrucción.

La magia, la adivinación, el oráculo y el dios que te condena hasta arrancarte los ojos para no ver la maldición del zigoto atrapado en el ambiguo  vientre.

La tentación de pasar por alto el límite.

La impotencia de ser  doble y uno a la vez implantó la adoración del Becerro de oro, de plata, de barro  de lodo, de carne humana que representa al yo y a la vez el tiempo y juego del dominó  con el otro. –No soy tu juguete. Al contrario-. Un yo “real” pisa  alfombra de sangre de la civilización.

Historia sospechosa se cuenta.

Cada cual es un quien que quiere protagonizar su segundo en la trama a costa del  minuto del silencio del otro. Disturbio. Incoherencia.  Fragmentación.  Dispersa multitud. Anonimato. Quiebre de contrato. 

Nadie quiere ser estatua.

“Estate quieta” resuena la frase fantasma.

La destruyo cara a cara.

Desvergüenzo el pensamiento. 

Osadía de  pensar: sin dogma ni obediencia ni sumisión.

Poco a poco salgo del malestar físico. El equilibrio un desmadre.

Sentirme “enferma” no es un placer.

Me gusta la vida. 

¿Se me escapa?

¿O la dejo ir?

–Jaque-

No mate a psique.

Desenmaraño camino.

El silencio me comprende.

Aspiro.

Paciencia.

 

 

PARTE II
1999

A
Cuento. Con plomo dibujo sobre blanco. La línea roja deja ver la sombra negra  atrás el verde. La silueta color opaca se esconde en el agujero naranja del ocaso.

Rompecabezas muerto el silencio sin sepulcro.

El cielo suelta fragatas rosadas como música del alba.

El claroscuro navega en el agua de la estación tinta salobre. Saliva de la guerra sucia.  Eco de máscaras esconde la nada.  Afila la punta del lápiz en la cabeza sin hebras del guardián del espejo.

¿Qué trepanas en la imagen?

Raíz madre. Irremediablemente se hizo un corte preciso. Así no (me) engulle como anaconda.

Aleta extraña el absurdo espantapájaros de eclipses.

(Cómo me confundes)

Cuando estoy frente a ti me dices -igual a mi madre-

Cuando no estoy tal vez tal cual cuando aparezco te vuelves un carbón encendido capaz de convertir en cenizas todo lo que toques.

Hasta el espejo se aparta de ti.

Angustia de morir en el sueño.

Así como uno más uno no es (1NO)  ni (1NA). Tampoco los escritos de una escritura sobre un recipiente piedra, papel y tijera.

No sé a qué te refieres.

¿Cuál es el móvil?

Tú vida.

Vi- vi –da- (con o sin) alguien: ¿Algún nombre real o de ficción?

¿Por aquí un trecho?

Basta de corte o tráiler.

 

 

B

No hay que abusar de las interpretaciones a pretexto del supuesto saber y de lo que se supone que no es pero tal vez. 

Hazte la muerta.

Acaba esa patraña de síntomas omitidos dentro del personaje.

Cancela  o finiquita esa duda mordaz.

Estoy viva aún.

Voy huyendo a mí como una gitana disfrazada para que no me reconozca el oráculo. 

Su voz soy…

Igual hace rato leí la palma de la mano de mi deseo.

Prolongo mi estadía.

 

 

C

El ser: sirviente de la muerte

El humano: un dios indolente

Un abusador repulsivo

Ordinario solapado

Ensucia el erotismo.

(Mi infierno tiene un cielo despejado)

(No le tengo miedo a Dios)

El miedo de mí a veces me perturba.

El cuchillo cae en el desierto del olvido.

Soy mi propia prueba  de fe.

(Somos una sombra que se pudre)

Calco laberinto de mis arterias. 

Mi cuerpo espacio del paisaje: del suceso. 

Detengo el verbo andar.

Desando.

¿Descansar?

 

 

D

A posteriori (interludio del 2015)

Llevo en mi nombre el canto del caos y de la primera muerte del génesis.

La picazón del dolor. Él árbol no habla.

Se enrosca el saber en el tronco.

Sabe a putrefacción el conocimiento.

La serpiente muda.

El personaje cubre el argumento con la piel.

El negro y el blanco fascinante.

¿Acaso me visto de rojo para conmemorar la vida?

Investir. Torear el ocaso. Cornada a la fantasía de luto.

Y así no es la vida...

Unamuno dice en uno de sus relatos extraordinarios "ármate de valor y no vuelvas a ceder tu puesto". En otro rato dice mordazmente "milicia es la vida del hombre sobre la tierra".

Y la vida misma es un acto comprometedor aún.

Todavía uno dentro de uno.

El jardín de mi soledad pagana.

Embiste puesto…

No cedo.

Me impongo.

(Impuesto es otra cosa)

Habla conmigo la hoja.

Canta el agua en mi cuerpo.

 

 

E

-Otra vez en el año suspendido por un instante-

Me acuesto en la hamaca para sentir la brisa que llega.

Descanso en la plaza de mis poros. 

Mi imaginación el balcón del mar.

Lamo el sudor de la metamorfosis.

El antojo de morir más allá de todo saber y de lo ignorado.

La trompa de la existencia no aprende del luego.

La luna: ojo de la alucinación.

La melancolía no tiene libertad.

Ella una crueldad oral que devora la psique del deudo.

La verdad: un parto a término. O una belleza  implacable.

O la radical desnudez de un pedido envuelto en la mirada de la muerte.

O la negación de la pasión trae la guerra.

El placer: la culpa en una mano mutilada sin poder tocar sus propias huellas.

Dos seres humanamente posibles gozaron la proximidad sin pensar, sin preguntarse, sin entrar en la palabra, sin hacerse notar que eran madre con hijo cohabitando el techo de historias marcadas por la señal sin nombre.

El ombligo del hombre toca el de la mujer.

El nexo de los dos encesta  clave del tótem y tabú.

El hilo de la bestia.

El nacimiento del crimen.

El sonido  humaniza la piedra de toque o el conflicto de la materia al desnaturalizarse en el trazo del cuerpo.

¿Revelar o emancipar al nombre propio del tatuaje aborigen  del primer grito? Indago en la queja los altibajos del dolor del sufrimiento y de la amenaza. 

Escucho latidos de voz.

Hago de mis síntomas versos. 

Ya lo dije en Con/fabulaciones.

La muerte sólo para el original. 

Así lo sentencié en la muerte un ensayo de amores.

Soy capaz de editar el deseo.

 

 

PARTE III
2012

“es el erotismo la impotencia del querer”

Unamuno               

“Una buena novela no debe tener desenlace, como no lo tiene, de ordinario la vida”

Unamuno

 

 

1

La enfermedad: crónica de una muerte no anunciada a uno. Siempre al otro. Al sospechoso, al vecino. A cualquiera. 

Cruzo los dedos que no me toque.

La espanto. Una dosis de egoísmo acreciento.

¿Qué dice resultado final de la máquina?

Abre el sobre. Aquí no, aquí sí.

Marea el cuerpo del poder de uno.

Sigo leyendo resultados.

A tiempo dice el oncólogo del cuchillo. Vamos a poner fecha. Esto no puede esperar.

La enfermedad es un despido intempestivo.

A veces a uno.

A veces masivo.

A veces a cámara lenta. 

A veces hasta se parece a las rectificaciones de la constitución.

Desde la primera letra escrita sobre la ignorancia de la masa el vocerío del saber  pega mientras las plantas de los pies queman. 

El calentón de la tierra pasa por la suela de los zapatos hasta incrustarse como picadura. 

El que aguanta se descalza.  Se chupa la herida. Escupe el veneno. Disque prevenir lo que no se identifica.

Momento del remezón.

 

 

2

El cuerpo resiste al imprevisto de la intervención del estado mayor al estado menor del malestar.  Estrago de psique.

“Estado sin nombre”.

Exclusión de la lengua materna.

Inclusión de algo que hace cambiar la direccional. 

Infidelidad y traición a la compañera que te parió.

Lealtad a la que cuenta conmigo. Solo contigo.

Hago un guiño a la pupila que alcanzo.

¿Retro?

Meto cambio a la caja de resonancia. 

La lucidez no me permite meterme antes de tiempo en el ataúd. 

Ese rectángulo no es mi morada.

No es mi problema jevi. 

Prosigo.

Siento la vida como huerto de metáforas. 

¿Parábola  desierta mi deseo?

Mi cuerpo: espacio para soñar.

Avanza el vacío divino

Acometo falta. 

Fallo.

Asciende y desciende angustia.

Limito con soledad del silencio posible.

Otra cosa el encuentro con el misterio: la miseria humana.

No creo pasa nada. Pase.

Tal vez un rayón el grito. Se evapora la  lengua. Se repliega el pensamiento.

Deudor y acreedor se persiguen.

Se desacreditan. Sin reembolso la chispa de Prometeo…

Yo no soy el acaso ni la peor cosa.

Ni borrador ni nada a seguir.

Arranco la tela de araña.

El papel del miedo cae de la red.

-¿Quién soy?-

Mejor no ser el banquete.

 

 

3

He sido toda una vida un movimiento perpetuo. Casi. Deja de creerte la ley de la gravedad.

Trazo del cambio señalético  entre mis dos lados inconstantes.

Antítesis del espejo.

Una C un cero una luna una Carmen armen men en n de la trimpora lagarna de la trimpora tarna  arna na a

¿Se acuerdan de ese juego?

-Te equivocaste-

Ahora te toca a ti.

¿Cómo es tu nombre?

Que no te apagues. Que no te pierdas en la sombra de la noche. Que no te confundas con la luz.  Que el espacio sea tu propio límite donde deliberes el margen de libertad para no chocar contigo.

La zona franca de la coherencia. Sin anularte.  Nada de voto nulo.

El sentido del plano un punto de perspectiva para cada momento.  Para que nada sea extraño a ti.  Empezando por tu propia referencia. Refieres. Refiero. Prefiero…

No soy títere ni marioneta ni ventrículo del yo. 

Destapo el tú. El nombre desnudo deja sentir la piel.

No soy máscara de la nada. 

Hago el borrador del relato que escribo sin prestar papel ni lápiz  al necrófilo deseo. La verdad no es limpia. Se encharca la gaza.  Los puntos asoman. La rayita un tajo al seno sin calostro.  

El cáncer caníbal general de la globalización.  Aberrante alineación. La escuadra del amo marcha. Manda hacer la guerra.  Me opongo matar. 

Apruebo zonifiquen el ataque a las células malignas.

El rayito una y otra vez hasta dejar huellas de carbón sobre el pecho.

En fila pelotón. 

Línea blanca.

Firmes.

Indulto. Remiso. Insulto.  Susto.  Cruzar alambrada. Cerca.

Hay que desalinearse sin temor a sentirse en la mira.

Rebelde hasta el último día.

Lengua ilegible. Intraducible. Impronunciable.

Escribo sin promesas de salvación en el lector.

Lo morboso: mundo de alguien priva a alguien.

Lo privado de lo no común: su ser sin igual.

Ojo. No te prives de ti.

Utopía: Sin enfermedad, sin dominador, sin abandono. 

Aburrido el caos espera se componga la autora en conflicto. Rayuela gastada la novela genial. Auténticamente libre en tu estado interior. Nunca.

¿Qué es habitar los exteriores?  Aparecer sin desaparecer dentro de ti. Sin hacerte el mito ruidoso.  Ni la rueda que cerca el fuego en el pozo de la oscuridad. 

Allí el blanco y el negro caen como plomo derretido.

 

 

4

Dibujo la imagen de la represión: lo borroso del agua.

Un punto excluido. Un punto aparte. Un punto final.

Un punto suspendido.

Descubre semejanza.

Oculta imagen presa de uno sale a flote.

Ingobernable  amorfo .Extirparlo es la salida.

Sombra poseída. Resto de esto no es todo.

Saca fuerza. Primera impresión.

Recluida.

Internada en el código de la falta.

Confiscar. Alejar. Clausurar.

Encierro del silencio. Abro compuertas de hierro.

Apertura. Obertura. Intervención. Operación. Cicatriz.

El cuerpo se hace guía penitenciario o sanatorio de la anulación.

Atrapa delirios.  Se hace biopsia.

La insignificancia  del ser puesto en el paréntesis del autismo.

Sellado el orificio del saber crea su prótesis del conocimiento. 

La boca cuenco del sonido inicial.

¿Extranjera de lo real?

¿El cuerpo escenario del ultraje o filosofía sin tocador?

¿Afuereña en la barrera del conflicto: yo y no yo.

En el rostro no toda la dicha.

Orden desordenándose.

La rivalidad es agresión. Deforma. Lleva a la extinción.

Privar es abandonar.

Aplicar. Proceder. Shock. Lobotomía.

Lo real sin escape entra a la cosa que osa.

Insomnio extenuante.

Difusa protección.

 

 

5

¿Quién hace el desdibujamiento?

¿Quién dice  te desconozco?

¿Quién no cree seas tú?

-¿Reconozco?-

La eclosión del porvenir. ¿En manos de quién?

Lo interno y externo del tiempo y del espacio.

Allí unos. Allí otros.

Alguien más

¿Quién alguien menos?

La contradicción y la enfermedad: guerra y alienación.

¿Incuestionable? La muerte limita con la vida sin tarjeta de credibilidad.

Sin respaldo. Sin garante. Sin doblaje.

Periodo medio desierto. Medio ocupado. Desocupado.

(Me ocupo de mí)

Invasión. Ataque. Enemigo identificado.

Forzar. Sacar fuerzas.

La inhibición de la excitación o lo cruel irrefrenable. Bajar armas.  Izar bandera.

Conquistable miedo. Zona punto de borde. Aborde. Cabotaje. Abortamiento. Desborde. Rodaje.  Peregrinaje. Refugio.

Rechazo. Vendaje.

Cauterización. 

Franja roja.

Límite temporal.

Espacio tomado.

El cuerpo prueba. Reprueba. Ensaya evacuación.

Nada es recíproco. Centro nuclear. Sistema nervioso. Inhibición. Violencia. Bloqueo.

Episodios de confusión la orden sin pie ni cabeza.

El yo un caos sin piso. Psique  desnuda la paradoja.

Pretensiosamente afina epígrafe.

Distrae fantasía tirando piedras al lago.

Desquita al semejante.

Ahoga el reflejo.

Narciso rompe el aguafuente de la muerte.

 

 

6

Zona atacada: monólogo del dolor.

Silencio forzado. Sintaxis inaccesible. Letra perforada.

Resurrección: la repetición de la corteza del árbol.

Corte sin tala.

El poder no tiene escrúpulos para su monopolio.

Divide, resta, multiplica y suma.

Acorrala la duda del sesgo.  Coge a la curva de la punta.

La razón cae. Inercia. Grave delito.

Crímenes no resueltos de toda guerra.

La enfermedad incurable.

Impenetrable.

Incorregible.

A poner cordón alrededor…

-Dictadura al cuerpo hasta dejarlo  sin grito-

Monotonía polimorfa la paz.

Inconsistencia humana.

El desecho no se puede corregir.

Acaso rebatir.

Revertir.

Voltear.

Invertir.

Dale otra versión.

Alarma. Foco apagado.

Sirena. Sereno. Serena.

 

 

7

Defensa. Reacción. Acción.

Papel de desinhibición.

Aclara. Recuperación.

Legible.

Asimilación. Situar. Situación. A lugar.

Refuerzo. Desalineamiento. Clara postura. Aclara defensa.

Pronunciamiento.

Gobernar lo posible. Lo irremediable.  Lo irreparable.

La grieta de la palabra restaura.

Crea un contacto. Menos mal es no toda.

Ello conlleva una invitación para conversar.

Algo  reinicia eso de aquí estoy todavía y tú.

¿En mi cuerpo mando? Nada de afuereña.

Desecha la medida. Medio real cuento de baratijas.

Desafina la impostora.

Afilo lengua propia.

Despelleja identidad. Nativo relato. Descanso onírico.

Voz pronuncia nombre sin duda. -Me llamas-

-Creí escucharte-

Francamente (no –te- aguanto)

Échame.

 

 

8

Intransferible. Escapar del dolor sin paz. Desgarro.

La enfermedad quiere borrar vacío que nos cobija sin miedo. 

Quiere llenarlo de sospecha. 

Afirmo presente. Te defiendes.  Sustentas.

La historia tuya sinsentido. Desorden completo para el compilador. 

No encajas en la faja del ombligo del poder que pone anémica la placenta de narciso perdido antes de mirarse en las aguas fijas de los ojos sin choque de miradas. 

Nace ciego el deseo. Sófocles engendra a Edipo.  El hipo del recién nacido.  Eructa el pánico.  Alguien no es nadie.

Nadie se busca en el reflejo. La tragedia un nudo y desenlace sin escenario ni palco ni galería.

La muerte del drama en boca de la peste.  La “enfermedad” otra forma de luchar para no dejarse atragantar en el tragamonedas.

En fila se  espera la radiación.  La quimio y sus promesas políticas de alargarte el tiempo.  El cansancio. Las secuelas como empacho  y borrachera sin chuchaqui.

El estado se desembaraza de uno.

Enfermedad catastrófica  sin jubilación.

La angustia no se deja atorar. Ni que le pongan el nudo al cuello. 

No es presa fácil para el conflicto que se encadena y desencadena paso a paso en la constitución del cuerpo.

 

 

9

¿Y la reconstitución? ¿Quién repara la anomalía del uno dentro y fuera del sentido para otro tú? Nada de aplastar el verbo en la pisada.  Nada de golpe al presente.

Nada de cargar el tiempo ni de arrastrarlo o peor de amontonarlo dentro de tu pellejo.

Tànatos envidia al enamorado que no se deja perturbar ni turbar en el caos del amor.  Éste la bestia indomable. Indomesticable. 

Ligazón sin remedio el silencio de Eros.

Desorden sublime lo humano cuando deja de sufrir.

Amor jaula rota.

Cárcel sin puerta.

Prisión sin reo.

Cerrojo sin llave.

Amado cuerpo sin sepultura.

Nadie quiere quedarse encerrado en el cuero que tapona la mirada, la voz, la escucha. 

Eso estalla como  una cosa atroz.  De la terminal terrestre a fase terminal. Termino la metástasis antes de que empiece.  La araña traga el nódulo.  La red tiene su vulnerabilidad.  A cortar el hilo con filos de agua. 

Bisturí descansa.

Eso que te deja sin ti que se atrase. Que no vuelva.

Cosa sin palabra el infiltrado que ataca y daña la morfología…

Que te debilita y resta…

Poder para  atreverte a destruir.

La agresión es en definitiva el otro lado del dado del debo...

Se mapea zona comprometida. Se delimita.

El arpón hinca casi hasta hacerte perder  en tì.

La duda piensa.

Antes y después el principio apenas…

La libertad pena en la fricción de la creación… 

Tira otra piedra al charco.

El último reducto de la ley es la tentación de la culpa.

Lo intermitentemente del ser boga sin zozobrar en la lucidez.

Que el tiempo no se pierda en el espacio.

Que los actos no te petrifiquen.

Que la memoria no sea el muro del perfil.

(Sale del agua inmóvil)

El primer garabato es el grafiti de la nada..

 

* Errancia agradece a esta enorme poeta ecuatoriana la escritura de su nombre propio con sus propias letras, y su amorosa  participación en la construcción y consolidación de esta propuesta editorial.

 

 

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