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JUGAR Y CREAR DESDE LA OPOSICIÓN

MIRIAM PARDO FARIÑA

 

Resumen: El presente artículo trata sobre Daniel, un niño silente diagnosticado con Mutismo selectivo y cuya posición subjetiva instalará un insistente llamado del Sujeto hacia su reconocimiento abriendo la interrogante acerca de la castración del Otro. A partir de los intervalos creados entre los significantes, Daniel se apropiará del lenguaje jugando con este último a través de creativos dibujos a veces acompañados de escritura. Interrumpiendo la palabra pronunciada y tan esperada por los adultos, el niño provocará desconcierto al negarse a responder por medio del habla. Su lenguaje, enlazado con su sistema imaginario, le llevará a producir un sinnúmero de pictogramas, dibujos y palabras escritas creando variados chistes que producirán divertimento. Su silencio desbordante se erigirá entonces como un llamado al Otro ejercitándose a través de lo que Lacan llamará “la palabra verdadera” que logrará interrogar los enunciados perfectos procedentes especialmente del padre a quien le negará la palabra. Esto último le permitirá humanizar su encuentro con el padre a partir del absurdo que ambos lograrán compartir.

 

Palabras clave: Lenguaje, palabra, significante, verdad, jugar, crear.

Daniel de 12 años llega a mi consulta por lo que el padre refiere “problemas relacionales por ser demasiado retraído”. La madre refiere sentirse “cansada” porque “ha sido un año intenso de doctores” debido a la agresividad presentada por el niño específicamente en el colegio, a lo que se agregó un marcado Mutismo selectivo.

Los padres de Daniel se separaron cuando él tenía casi 3 años; mucho tiempo después la madre inicia una relación de pareja con la cual tiene una niña. Daniel vive actualmente con su madre y con su hermana de 2 años y 7 meses.

Con respecto a su diagnóstico, que fue coincidente con los hallazgos clínicos que encontrara durante su análisis, se mantuvo también el diagnóstico de Trastorno de Asperger (DSM-IV) junto con acentuados rasgos paranoides de personalidad conducentes a centrar sus pensamientos en algunas ideas tales como espías o agentes secretos. Daniel es el mejor alumno de su clase y los tests de inteligencia aplicados por otros profesionales, indicaron inteligencia superior (escalas de Wechsler).

En las primeras sesiones, Daniel me dirige la palabra pronunciándola con voz en extremo baja aunque suficientemente audible. Su expresión facial es rígida y se detectan algunos movimientos involuntarios incluyendo, de vez en cuando, la fijación de la mirada hacia algún punto. Responde a mis preguntas y acepta dibujar luego de mi solicitud haciendo referencia a sus producciones aunque no de manera espontánea sino por mi interés de escuchar su texto hablado.

Durante la aplicación de la prueba House, Tree and Person (H.T.P.), Daniel incluirá prontamente a un personaje de ficción llamado Slender Man, el cual formará parte de todos sus guiones en las primeras sesiones de trabajo. En este caso, ante la consigna del Dibujo del Árbol, el niño incorporará a más personajes siendo uno de ellos asesinado por Slender Man y a quien Daniel volverá a resaltar con la rúbrica escrita con colores y signos de exclamación: ¡Slender Man! Respecto a esto se abren mis primeras interrogantes alusivas a un sujeto silenciado, pero que me quiere decir algo a través de la palabra escrita y pronunciada, siendo un tremendo privilegio dado su mutismo selectivo; Daniel acentuará lo que quiere decir al dirigir un llamado a través de este personaje que no tiene rostro y por lo tanto tampoco boca, pero que puede irrumpir, asesinar, asustar, contraponerse y dejar su rúbrica escrita con sangre.

Si bien, Daniel priva de la palabra a muchos permaneciendo en silencio, ejercerá un llamado cuando así lo disponga articulando la palabra eficientemente. En La tópica de lo imaginario (1954) del Seminario 1, refiriéndose al caso Dick, Lacan afirmará: “este niño ya tiene un sistema de lenguaje suficiente. La prueba está en que juega con él. Incluso lo utiliza para dirigir un juego de oposición contra los intentos de intrusión de los adultos”(1). De este modo, en el Dibujo de la Familia, Daniel dibujará a la madre, al padre y al hijo, presentando a los padres con dimensiones muy grandes con respecto al pequeño hijo que no permanecerá por mucho tiempo en el papel. Daniel agregará a Slender Man usurpando el lugar del hijo: “Slender se disfrazó de niño y raptó al real, mató al real”, afirmará el paciente al mismo tiempo que logrará dibujar a este personaje sobrepuesto al niño de la familia y con una mancha roja en la zona de la boca lo que permitirá nuevamente escuchar un llamado referido a las oposiciones. Esto último quedará mejor develado en la insistencia de Daniel por burlar a los padres escribiendo un título para su producción gráfica que dirá SLENDER (escrito en rojo) v/s Familia.

“El llamado cobra su valor en el sistema ya adquirido del lenguaje”(2) y que en este caso se enlaza magistralmente con el registro imaginario poniéndose en juego su dramática trama edípica en donde efectúa el asesinato de los padres y el propio por este héroe súper hombre, Slender Man, quien pese a no tener rostro y no hablar, es el más omnipotente.

El juego oposicionista que establecerá Daniel en cada uno de sus dibujos destacará un repetitivo guión imaginario alusivo a la permanente rivalidad entre los personajes que irá presentando en sus escenas hasta destruirlos. Lo anterior, se irá desarrollando de otras maneras durante su análisis buscando las formas de establecer oposiciones en su juego imaginario; sin embargo, lo llamativo de Daniel es que siempre elegirá actividades y juegos que impliquen la utilización de la palabra por excelencia como es el caso del Pictionary y el Ahorcado, en el primero caso, será necesario adivinar lo que representa a través del dibujo, pero implicará que antes de adivinar entregue la pista pronunciándola en voz alta; en el segundo caso, será necesario adivinar la palabra oculta antes de que se forme toda la figura humana o que el personaje quede colgado/ahorcado (sin palabra).

Luego de la breve presentación del caso y sus dinámicas, cabe preguntarse acerca de la presencia o ausencia del jugar en Daniel y los desprendimientos que se pueden hacer a partir de esto.

Desde las primeras sesiones y durante el transcurso del análisis, Daniel pondrá de relieve oposiciones de diversa índole, tales como las que se detallan a continuación:

1) Slender Man (personaje poderoso, cruel e inmortal) v/s Slender (personaje susceptible de morir por usar sólo un disfraz).
2) Padre – madre e hijo.
3) Slender v/s Familia.

junto con un sinnúmero de oposiciones disfrazando la verdad exigida por un juego como el Pictionary al evitar exitosamente que la analista logre adivinar la respuesta correcta. Con respecto a esto último se detallan las siguientes viñetas:

1) Palabra a adivinar: Madonna. Daniel dibuja a una  mujer gorda con collar de perlas, sin cuello, cabizbaja y ojos con forma de cuadrados. Dibuja en una de sus manos un letrero que dice: “Mejor cantante”.
2) Palabra a adivinar: Loro. Daniel dibuja un ave cuadrada y de la cual extrae dos nubes con palabras idénticas: “pata, peta, pita, pota”.
3) Palabra a adivinar: Héroe. Daniel dibuja una especie de dinosaurio pequeño del cual hace vociferar en el dibujo muchas veces la palabra “culo”, para luego derivar a “hérculo” y continuar jugando con metonimias: “tubérculo”, “artículo”, “círculo”, “montículo” hasta concluir escribiendo “las palabras mágicas v/s culo”. Cabe destacar que el dibujo del dinosaurio queda casi imperceptible bajo el cúmulo de palabras  escritas.
4) Palabra a adivinar: Irritación. Daniel dibuja a un bebé llorando junto a una caja pequeña de la cual se desplegó una sorpresa al salir con resorte.

Se subraya que Daniel se tomará mucho tiempo para dibujar haciendo dibujos sorprendentes y frente a los cuales mostrará complacencia y en algunos casos risa manifiesta. Durante su análisis, el niño incluirá más distractores perfeccionando sus dibujos para que la analista no logre adivinar.

Cabe destacar que en sesiones posteriores Daniel buscará ayudarme facilitándome los hallazgos. Se cita como ejemplo:

1) Palabra a adivinar: Estados Unidos. Daniel dibuja al presidente (sólo el rostro y escribiendo la palabra presidente), la NASA escribiendo dicha palabra y ante la imposibilidad de adivinar, agrega la Estatua de la Libertad facilitando el descubrimiento.
2) Palabra a adivinar: Cine. Daniel dibuja la entrada del cine colocando el nombre de dos películas de dibujos animados y escribiendo en la parte superior “Cine”.

En Función y campo de la palabra Lacan plantea el problema acerca de las relaciones entre el sujeto de la palabra y el lenguaje estableciendo tres paradojas a partir de las cuales se referirá a la locura en donde detectará “la libertad negativa de una palabra que ha renunciado hacerse entender”(3), así como a la tríada inhibición, síntoma y angustia, propia de las neurosis. Mientras en la locura la ausencia de palabra se da a conocer por los estereotipos del discurso en donde el sujeto en cuestión “es hablado más que habla él”, en la segunda paradoja “la palabra es aquí expulsada del discurso concreto que ordena la conciencia” siendo el síntoma “el significante de un significado reprimido de la conciencia del sujeto (...) Pero es una palabra en ejercicio pleno, porque incluye el discurso del otro en el secreto de su cifra”(4)  y tal como acontece con Daniel, ¿acaso su palabra traducida en el grafema minucioso, en la prosodia enigmática de la pronunciación, en la letra escrita con tesón, da cuenta de los laberintos de su Zwangsneurose como podría pensar Freud?

La tercera paradoja a la cual aludirá Lacan “es la del sujeto que pierde su sentido en las objetivaciones del discurso”(5)  y acontece cuando el sujeto comienza a hablarnos de él. ¿Cuál será el desafío clínico? Despojar el sentido de la verdad que tiende a disfrazar la subjetividad atrapada en el muro del lenguaje. De este modo, mientras Daniel será muy acucioso con el despliegue de reglas inherentes a los juegos escogidos, inclusive rigidizando su pensamiento para ser fidedigno a los enunciados del discurso aprobando o desaprobando si la palabra pronunciada no se ajusta con estricto rigor a lo que señala la tarjeta del Pictionary, el sujeto pondrá en juego el jugar con oposiciones en tanto que algo ha sido reprimido, sólo así se podría comprender la posibilidad de jugar ejerciendo en plenitud la creación de metáforas y metonimias desplazadas en la cadena significante.

En El creador literario y el fantaseo (1908), Freud afirma que el niño cuando juega “toma muy en serio su juego, emplea en él grandes montos de afecto”(6) tal como lo hace Daniel generalmente dispuesto a controlar, a lanzar los dados con fuerza o menos fuerza según su posición e incluso a dejarse ganar cuando así lo ha dispuesto. No culminará cada momento del juego hasta que el reloj de arena no termine por trasladar incluso su último grano y sancionará una palabra dicha a medias. Su posibilidad de diferenciar la realidad del juego, pese al investimento afectivo, le llevará a “apuntalar sus objetos y situaciones imaginados en cosas palpables y visibles del mundo real,”(7) se divertirá, colaborará, se opondrá y querrá saber quién ganará la partida. A ratos parece un adulto, a ratos un niño que se divierte en su jugar constante con oposiciones y sin impedimentos para ocultar su deseo de ser más grande a través del jugar imitando “en el juego lo que le ha devenido familiar de la vida de los mayores.”(8) Y el historial clínico de Daniel da cuenta de aquella “vida de los mayores” en donde se exacerban los discursos saturados por asertos en donde no cabe la posibilidad para el error lógico porque es sancionado; de esta manera, Daniel ha ido reproduciendo desde muy niño esta posición familiar alusiva a la perfección discursiva puesta en juego a través del dogmatismo de los enunciados, pero frente a lo cual se ha opuesto manifiestamente por medio de la palabra reservada para él. Será así, entonces, que el sujeto encontrará un lugar poniendo en entredicho la verdad “científica” pronunciada con sus asertos mostrando que estos últimos también pueden constituirse en sofismas cuando no hablan al sujeto al transformarse en argumentaciones que para Daniel serán falsas en cuanto no lo leen en su subjetividad aunque los enunciados estén dotados de sentido sintácticamente completos. Así Daniel cubrirá con engaños la verdad de la ciencia a través de distractores y de muchos chistes graficados en sus dibujos y escritos como confirmación del absurdo; su risa acompañará estos movimientos direccionados a hacer caer la ortopedia de lo verdadero y esto, lo comenzará a poner en juego desde su primera sesión apelando al absurdo de Slender Man.

Esta “subjetividad creadora” de Daniel se traduce en dominios específicos en donde destaca por su creatividad para dibujar y para operar con números siendo el primero de su clase en estos afanes. Es allí donde Daniel articula magistralmente lo imaginario con lo simbólico capturando lo real jugando con la presencia-ausencia de lo que ya no está y que puede retornar desde otro lugar. Juega con las palabras cuando puede y quiere hacerlo, priva de la misma ante quienes pretende instalar una pregunta, aunque él conscientemente no lo sepa, interroga, descoloca y desespera.

Avanzado su análisis, Daniel hará un giro interesante en el juego que tanto le gusta y escoge, el Pictionary. Habiendo sido siempre tan difícil adivinar lo que él dibujaba por su empleo de absurdos y distractores, un divertimento para ambos, en una sesión Daniel dibujará de manera evidente la palabra o idea contenida en la tarjeta aunque igualmente haciendo dibujos divertidos. Así, por ejemplo, el niño reproducirá de forma biunívoca: abeja, relámpago, pájaro, tortuga, cubo y escuela, entre muchas otras ideas, escribiendo dos veces la palabra escuela, junto con la producción gráfica lo que hará más evidente aún la respuesta. De buenas a primeras, se podría pensar que Daniel quiere que la analista gane la partida avanzando más rápido, pero la gracia para el sujeto no consistirá en quien gane o pierda, sino en el divertimento del recorrido que en este momento del juego pareciera quedar marcado por la certidumbre anticipada que me llevará a tomar también un movimiento propio para enlazar el discurso.

De manera similar, al tratarse de mi turno en la partida, las respuestas de Daniel rondarán a la respuesta correcta haciendo como si en realidad no supiera. Allí, nuevamente, se dará paso al jugar desde la oposición, en donde las palabras de Daniel serán verdaderas en tanto discurrirán desde su decir y no a partir de la correspondencia perfecta y biunívoca de lo dicho por medio de enunciados. Así, por ejemplo, ante dibujos representativos de objetos tan variados como libro, estrella, puerta, columpio, caramelo, etc., el sujeto jugará con la oposición creativa de lo que se desliza más allá de la gráfica, el fonema y el grafema. El dibujo de una estrella, intentará ser adivinado por Daniel a través de rodeos asociados en la cadena significante que subrayarán la posición subjetiva tendiente a la movilidad del sujeto a través del chiste, sé lo que es, pero es como si no lo supiera, entonces las asociaciones se transformarán en un divertimento. A diferencia de las primeras sesiones, en este juego Daniel ya no responderá con la precisión de su amplio conocimiento, sino que irá musitando respuestas tales como “cometa”, “asteroide”, “supernova”, siendo para Daniel muy divertido el significante supernova; al fin y al cabo una supernova es un tipo de estrella, pero no es, precisamente, la palabra ESTRELLA que debe ser respondida de acuerdo a las reglas del Pictionary y ese es el chiste.

Desde aquella vez, Daniel continuará desplegando su jugar desde la oposición significante. Se restará como el niño del conocimiento, tal como es reconocido por su entorno, especialmente escolar, para dar cuenta de su deseo puesto allí en el enlace con la escena:

  Es ciertamente de un lenguaje de lo que se trata, en efecto, en el simbolismo sacado a la luz por el análisis. Este lenguaje (...) tiene el carácter universal de una lengua que se hiciese entender en todas las otras lenguas, pero al mismo tiempo, por ser el lenguaje que capta el deseo en el punto mismo en que se humaniza haciéndose reconocer, es absolutamente particular al sujeto.(9)

La ausencia del cometa, del asteroide y de la supernova tendrá más efectos que el dibujo de la estrella y su nominación consecuente; se trata del efecto significante en cuyo intervalo el sujeto evanescente es transformado. Más allá de lo que Lacan señalará como lenguaje-signo, tendiente a llevarnos a la trampa de leer el texto a partir de la verdad que evocaría el sentido, Daniel juega con el lenguaje contrastando con la fijación de los códigos; “pues la función del lenguaje no es informar, sino evocar, lo que busco en la palabra es la respuesta del otro. Lo que me constituye como sujeto es mi pregunta”(10).

Al comienzo de cada sesión la rutina obsesiva de Daniel arrastrará hacia la mesa de trabajo los mismos e incansables juegos de mesa que al principio sólo daban cuenta de su afán por ganar o controlar. El giro posterior en donde el sujeto desplegará su jugar por medio de la oposición sorprendente del lenguaje, subrayará al deseo que se pondrá en juego. De acuerdo a lo anterior, Daniel extraerá el objeto para hacerlo desaparecer provocando el retorno de lo que es pura ausencia. El juego consistirá en la adivinanza propiamente tal deseando hacer lugar en el Otro; la repetición aparentemente idéntica en tantas sesiones de juego, será al mismo tiempo siempre diferente hasta que el sujeto del inconsciente se haga oír, “así el símbolo se manifiesta en primer lugar como asesinato de la cosa y esta muerte constituye en el sujeto la eternización de su deseo.”(11)

En La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud (1957), Lacan señalará que “lo escrito se distingue en efecto por una preeminencia del texto.”(12)  En ocasiones, Daniel no sólo dibujará, sino que también insistirá en dejar por escrito lo que está representando haciendo aún más elocuente la transmisión de su texto; será a partir de ese juego con las palabras, como una bisagra que permite el movimiento, que aparecerá el jugar desde la oposición; ¿y la letra?, sencillamente habrá que tomarla al pie de la letra, como “ese soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje.”(13) La adivinanza estará implicada más allá de la letra escrita con negro y a veces con el color rojo acentuando el dramatismo de la encrucijada edípica de Daniel y su oposición férrea al padre representado por el hijo como el poseedor de la docta verdad entendida como correspondencia biunívoca de la palabra con la cosa, lo que resulta apropiado desde la erudición difícilmente debatible del padre de Daniel.

A partir de la propuesta del absurdo entre dibujos y palabras enlazadas en frases o solitarias, Daniel desplegará la cadena significante por medio de metáforas y metonimias yendo más allá de la demostración. Así, mientras su padre sostendrá un razonamiento de alto nivel, en sobremanera erudito y argumentativo, logrando demostrar lo verdadero y falso de las afirmaciones, para Daniel en su devenir como sujeto no demostrará, pudiendo hacerlo, sino que jugará a no saber y a establecer oposiciones significantes posicionándose desde la duda, el ocultamiento y la confusión, puesto “que no hay ninguna significación que se sostenga si no es por referencia a otra significación.”(14)  Lo anterior descolocará al otro generándose confusión por medio del magnífico movimiento del sujeto que, al final de cuentas, remitirá a que la verdad tiene estructura de ficción. Se tratará de la inversión del cogito cartesiano cogito ergo sum, para guiarnos hacia “el pienso donde no soy, luego soy donde no pienso.”(15)

  Este misterio con dos caras se une al hecho de que la verdad no se evoca sino en esa dimensión de coartada por la que todo “realismo” en la creación toma su virtud de la metonimia, así como a ese otro de que el sentido sólo entrega su acceso al doble codo de la metáfora, cuando se tiene su clave única: la S y la s del algoritmo saussuriano no están en el mismo plano, y el hombre se engañaba creyéndose colocado en su eje común que no está en ninguna parte.(16)

Ya desde sus primeras elaboraciones, Daniel disfrazó la instancia de lo evidente. Así, por ejemplo, en el Dibujo de la Familia, el niño sólo pegó balones ya diseñados con material goma eva y situándolos perfectamente alineados en el papel. Comenzará con una pelota de fútbol de color amarillo, para pegar a su lado otra de básquet y de color naranjo, ubicando a su lado una pelota más pequeña de color azul hasta culminar con la más pequeña en tamaño y de color amarillo. La estructura de una familia no quedará evidenciada al tratarse de 4 pelotas en cuya zona superior colocará sólo el semblante de otro balón en color blanco; sin importar los dibujos de figuras humanas, la riqueza de su texto estará en su escritura bajo cada balón escribiendo de izquierda a derecha, comenzando desde la pelota de fútbol “papá, mamá, yo, Ana”; la pelota blanca casi imperceptible será Slender Man y que escribirá con rojo. Cada uno de ellos aludiendo a un significante en relación a otro significante que representa al sujeto, quedará establecido de manera elocuente al ocupar cada cual un lugar insustituible, incluyendo al personaje que en ese entonces era crucial para Daniel por el peligro que representaba para el niño. Por lo tanto, lejos de leer el signo y clausurar la vía interpretativa mediante una lectura de los enunciados, plano imaginario, cada personaje representado con balones diferentes en tamaños y colores, pero distinguidos además por la palabra, abrirá la pregunta por el sujeto: “Función más digna de subrayarse en la palabra que la de disfrazar el pensamiento (casi siempre indefinible) del sujeto: a saber, la de indicar el lugar de ese sujeto en la búsqueda de lo verdadero.”(17)

Durante su análisis, la creatividad de Daniel para separar las palabras en medio de dibujos y entregar pistas falsas será un divertimento en transferencia. Así, por ejemplo, escribirá junto al dibujo de una mujer con micrófono: “Yo canto mal, pero escribo poesía” y en medio del dibujo, casi de forma imperceptible, dirá por una parte “Sha” y por otra “Kira”, que sólo a través de su enlace representará a la cantante a la que, a su vez, ligará con canto mal y poesía. Diría Lacan “una palabra por otra”, ¿quién podría pensar que detrás de la afirmación “yo canto mal pero escribo poesía” se alude a una cantante de fama mundial que debiera cantar bien? Creación constante de oposiciones por parte del sujeto quien interroga al otro a través de su decir. Se trataría como del movimiento de mensajes confusos en el registro de la estrategia de su jugar en donde Daniel engañará a su adversario aunque insistiendo en la gracia (Witz) como comicidad enteramente subjetiva.(18)

De ahí en adelante, su análisis transcurrirá por medio del dibujo y la palabra escrita a veces siendo más críptico y en otras, más evidente. Con respecto a esto último, Daniel, por ejemplo, dibujará un vagabundo con ojos adormilados, un diente, barba crecida, moscas a su alrededor y un perro junto al personaje, escribiendo además la palabra “vagabundo”, la que resultará redundante tras la caricaturización del personaje; sin embargo, aquello le producirá risa puesto que en la coincidencia entre lo figurativo y la palabra encontrará el divertimento. “Para elucidar el nexo del chiste con lo cómico, K. Fischer (1889) recurre a la caricatura, a la que considera situada entre ambos. Asunto de la comicidad es lo feo en cualquiera de las formas en que se manifieste.”(19) Daniel decide expresarse en cada sesión a través de palabras conjugadas con ocurrentes caricaturas; se dedica más a dibujar que a escribir, la letra sólo pareciera acompañar los dibujos que prioriza en las adivinanzas, formaciones sustitutivas en la abreviación del texto escrito.

Con el paso del tiempo, el padre de Daniel señalará en una entrevista: “Yo ya aprendí a aceptar a mi hijo como es, aprendí a aceptarlo y ya no le exigiré que me hable... ¡qué me hable cuando quiera!, sólo quiero que sea feliz”. Y Daniel seguirá hablando a su modo, estableciendo un rico tejido inscrito a partir de conexiones y sustituciones combinando pictogramas, elaborados dibujos y palabras plasmadas en el papel de las cuales se desprenderán nuevos enlaces y sentidos diversos. Decidirá dirigirse por medio de la palabra hablada a quien él seleccione y cerrará esta posibilidad incluso a su padre abriendo nuevas vías para dirigir un llamado utilizando la escritura. A partir de allí se desarrollará su creación divergente a través de la excelencia de la caricatura y los chistes tendientes a desconcertar con la palabra a medida que juega adueñándose del lenguaje. La gracia para Daniel consistirá en no vociferar las palabras que el otro quiere oír.

 

 

 

REFERENCIAS

1 Lacan J. (2004), La tópica de lo imaginario (1954)  Seminario 1, p. 134
2 Ídem, p.135
3

Lacan, J. (2005) Función y campo de la palabra  (1953) , p. 269)

4 Ídem p. 269-270
5 Ibidem p. 270
6 Freud, S. (2007), El creador literario y el fantaseo (1908), Obras completas, Amorrortu Editores p. 127)
7 Ídem p. 128
8 Ibídem p. 129
9 Lacan, Op. cit., 2005, p. 282
10 Ídem p. 288
11

Ibídem p. 307

12 Lacan, J. (2005), La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud (1957), p. 473
13 Ídem p. 475
14

Ibídem p. 477

15 Ibídem p. 498
16

Ibídem p. 498

17 Ibídem, p. 485
18 (Cfr. Freud, 2000, p. 11)
19 Lacan, J. Op. cit. p. 12

 

BIBLIOGRAFÍA

Freud, Sigmund, (1905). El chiste y su relación con lo inconsciente. En Obras Completas Sigmund Freud, vol. VIII (1905), Buenos Aires, Argentina: Amorrortu editores S. A., 5a reimpresión, 2000.

Freud, Sigmund, (1908). El creador literario y el fantaseo. En Obras Completas Sigmund Freud, vol. IX (1906-1908), Buenos Aires, Argentina: Amorrortu editores S. A., 8a reimpresión, 2007.

Lacan, Jacques (1953). El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma. En Escritos 1 Jacques Lacan. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2a reimpresión, 2005.

Lacan, Jacques (1953). Función y campo de la palabra. En Escritos 1 Jacques Lacan. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2a reimpresión, 2005.

Lacan, Jacques (1953). La cosa freudiana o sentido del retorno a Freud en Psicoanálisis. En Escritos 1 Jacques Lacan. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2a reimpresión, 2005.

Lacan, Jacques (1953). La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. En Escritos 1 Jacques Lacan. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2a reimpresión, 2005.

Lacan, Jacques (1954). La tópica de lo imaginario. En Seminario 1 Jacques Lacan, vol. I (1953 –1954), Buenos Aires: Editorial Paidós SAICF, 13ª reimpresión, 2004.

 

 

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