home.jpg

 

P4

ARTE, ESCRITURA Y PSICOANÁLISIS

BORIS GONZÁLEZ CEJA

 

Resumen: Este texto está dirigido a los interesados en el psicoanálisis y su relación intertextual: psicoanálisis en su teoría o en su práctica en dialogo con la literatura. Básicamente, se intenta una problematización entre el psicoanálisis y su transmisión. Para ello, abordo como paradigma de esta problemática a la literatura de Julio Cortázar y la Letra de Jacques Lacan, por facilitar la lectura del saber del psicoanálisis.

 

Palabras Clave: letra, objeto a, goce, arte, escritura.

1. La letra: relación entre literatura y psicoanálisis

 

“Me parece que cuando introduzco la división real-imaginario-simbólico nadie me atribuye tal propósito. Hoy se trata de saber, precisamente, qué le permite a este significante encarnarse.”

J. Lacan, Seminario 10, La Angustia, Pág. 100.

El tema que trabajaré en este texto ha sido revisado en muchas ocasiones dentro del psicoanálisis. La discusión que intento reanimar se refiere al cause que buscamos darle a las posibles relaciones entre psicoanálisis y literatura. El problema central es el del psicoanálisis y su (im)posibilidad de transmisión. ¿Cómo es que se puede transmitir lo que implica el trabajo de un análisis? Por el trabajo de la escritura, hipotetizaría de entrada. Y más aún, por lo que la literatura nos enseña, al ser ella un saber. Psicoanálisis y literatura tienen relación en tanto son permisivas del saber. Es pues por la letra que se causa el presente escrito. Pero más aún, son las marcas y sus repercusiones, sus secuelas, las causantes de que un escrito sea posible. Intentaré pues justificar la operación que hace el psicoanálisis lacaniano en relación con el dicho de Pablo Picasso, “yo no busco, encuentro”. El psicoanálisis ha recorrido desde sus inicios a la literatura y el arte para tomarlos como ejemplos. A la literatura la toma como un documento que presenta una verdad. Hace uso de las letras para formar otra literatura. Ahora bien, la lectura que hacen los psicoanalistas de la literatura no es cualquiera, al menos desde la apuesta de Lacan: es para darle un tratamiento estructural en sus relaciones con la subjetividad, fundando mitos y estableciendo paradigmas. Entonces la obra literaria adquiere un sentido de modelo para armar. Una de las técnicas para abordar ese tratamiento del texto literario ha sido el recurso de la puntuación, del corte. La intención de hacer un corte, leer una marca, es para recomponer el texto y buscar que nos diga más de la verdad que propone -aunque en su obra Lacan menciona que la verdad es a medias-. En algún punto, y como meta del lacanismo en sus lecturas de la literatura, se trata de hacer una revisión de la maquinaria de lectura: dígase, por una parte, de lo simbólico.

Es en este punto donde la Letra, leída desde el psicoanálisis, cobra relevancia. ¿Por qué el cuestionamiento sobre la Letra? Porque la letra es lo que queda, puro resto, lo muerto de las palabras. Letra es lo que queda por ser leído, como al leerse un grafo, un sintagma o un código con su carga predefinida. La Letra, como el síntoma, no tiene en su esencia ser interpretable. Para ello se requiere hacer un recorrido, hacer serie para ser serios. La propuesta que presenta el psicoanálisis para sus indagaciones clínicas y de transmisión son, desde J. Lacan, retomar a la Letra y al objeto a como correlativos en la operatividad del ejercicio de lectura al que se apunte: esto es, desde la clínica psicoanalítica, la Dirección de la Cura; desde la transmisión del psicoanálisis, sus relaciones con la Literatura. Letra literal, Arte que emplea como medio de expresión una lengua.(1) Anótese la importancia de una lengua para transmitir.

Como escribe Lacan, en relación con el objeto a, y a propósito de sus relaciones con la Letra: “El objeto a no es ningún ser. El objeto a es lo que supone de vacío una demanda, la cual, sólo situada mediante la metonimia, esto es, la pura continuidad asegurada de comienzo a fin de la frase, permite imaginar lo que puede ser de un deseo del que ningún ser es soporte.”(2) Como lo menciona el autor citado, cuando se habla de objeto a no se habla de una cosa, objeto tangible; se trata más bien de la inasibilidad. Así, el Deseo, como las palabras, no tiene un dueño. La lengua, como el objeto a, no son propiedad de nada. Se encuentran ambas en la secuencia y los deslices del habla.

Dentro del registro de lo simbólico es que encontramos a la Letra como entidad funcional para el sujeto en análisis: la Letra que funda, que corta y que marca, esa sería, a partir del Seminario 10 el objeto a. Este a, objeto orientador en la clínica psicoanalítica, es un paradigma de la relación entre el psicoanálisis y la literatura.

Hacer un estudio sobre el objeto a requiere otros espacios y por lo tanto sólo deseo incluir algunas puntualizaciones que nos ayuden a justificar su inclusión: El objeto a aparece en la segunda etapa de la enseñanza de Lacan, es decir, entre el Seminario X y XI, aunque no es excluyente su aparición tácita de la formalización antecedente y constitutiva de la misma; el objeto a acarrea consecuencias clínicas y políticas; da cuenta del despertar y del dormir, pues el resto del día es lo que causa el trabajo en la noche. Es causa y es motor del deseo, pues es la marca que nos permite un vacío por sí misma. Puede decirse que es lo no tramitado, el resto, lo que da para más; al objeto a lo ubicamos entre la necesidad y la demanda, por ser causa del deseo.

 

2. El objeto a: entre el arte y la clínica psicoanalítica

Después de ubicar y puntuar ésta relación entre psicoanálisis y literatura, o sea, tomando a la Letra como mediadora, avancemos a un terreno que es un poco inexplorado, que es el de las relaciones del objeto a con el arte.

Ya he mencionado introductoriamente sobre las particularidades del objeto a que nos permite hablar de su función de corte significante, de marca que no es sin objeto (3), aun cuando el mismo se representa así, en su función intrusa, que engaña y causa.

Aparece en este recorrido el problema teórico y observable clínico de la falta. La función de la falta en psicoanálisis nos remite a la castración y que por tal el sujeto se puede decir deseante; por lo que le falta es que se constituye como un sujeto que desea. Aquí el arte entra en una relación dialéctica con el psicoanálisis, puesto que en su haber, aún en el plano de lo que se ignora, busca darle sentido por medio de la obra a lo que le falta.

Dentro de esta función de la falta en el arte podemos hacer mención de un cuento corto de Julio Cortazar, como paradigma para analizar en nuestra temática. ¿Quién no se ha despertado con una palabra intrusa, molesta, incesante que se repite a lo largo del día? ¿Es acaso la fuerza de la palabra, esa que no se nos va de la mente aunque así lo quisiéramos, más fuerte que nuestra voluntad?

En Now shut up, you distasteful Adbekunkus, J. Cortazar propone hacer una revisión de la repetición de una palabra que se le viene a la mente de manera incesante y a la vez molesta: la palabra es Adbekunkus. Narra todas las peripecias y sus particulares vivencias, espaciales y temporales que sufrió mientras soportaba esta repetición cansable. Comienza en el cuento haciendo una crítica de la ciencia del alma (salud mental, le dirían los especialistas) en relación con la moral que impera en sus cuestionamientos y su posición de demandante para que esa palabra se fuera, y más aún, con la traducción de su molestia a otra dimensión idiomática: distatesful Adbekunkus. A continuación, realiza un análisis de las posibles causas de esa compulsión a la repetición que se le presenta como un síntoma neurótico. Y casi al terminar su cuento escribe: “lo neurótico parecía precisamente estar en que la frase exigía silencio a algo, a alguien que era un perfecto vacío.”(4)

En primer lugar salta al lector especializado la remisión a la terminología científica y del psicoanálisis, pero sobre todo, que nos permite pensar en que la literatura y el psicoanálisis forman enlaces muchas veces no sabidos. Es la verdad y el saber, la búsqueda de un saber sobre la verdad del sujeto lo que nos pone en esa sintonía de análisis, literario y lacaniano.

Así, J. Cortazar nos remite a la función de la falta y la Verdad que deseo poner como evidencia. Pues como menciona el autor, “Cuántas veces un nombre asomando desde una distracción cualquiera termina por suscitar una imagen animal o humana; esta vez no, era necesario que Adbekunkus se callara pero no se callaría jamás porque jamás había hablado o gritado. ¿Cómo luchar contra esa concreción de vacío? Me dormí un poco como él, hueco y ausente”. Puede que nos deje boquiabiertos la celebridad con que se narra lo indecible de nuestra cotidianidad.

El autor hace eco de las palabras para darle forma al silencio, al hueco y a la ausencia. Sin embargo, más allá de la sorpresa a la que somos llevados, vale resaltar que; primero, la función de la falta con que nos deja este autor, es causante de un deseo no posible de decir, pues causa a hablar; y segundo, desde el psicoanálisis, concebimos esta falta como estructural para el sujeto humano, pues se trata del complejo de Castración freudiano.

Psicoanálisis y literatura tienden sus fronteras en los mares de la Verdad, aunque sea a medias. La búsqueda de una señal de Verdad, en ocasiones, tan ocasional como un análisis o un arte, produce un quiasmo. La señal que se manifiesta en multitud de ocasiones, es el objeto causa del deseo, el que apresta a desear, es decir, el objeto a analítico.

El objeto a, dentro de la teoría analítica, mantiene esta caracterización de la función de la falta en la literatura: así pues la función del objeto privado o público cobra su importancia: “Cuando estos objetos entran libremente en este campo donde no tienen nada que hacer, el de aquello que se comparte, cuando aparecen allí y se vuelven reconocibles, la angustia nos señala la particularidad de su estatuto.”(5) Se muestra que el estatuto de la falta tiene relación directa con la angustia en psicoanálisis. Lo anterior es retomado en relación con la literatura: en ésta última adquiere sentido la falta en tanto posibilidad de arte por medio de la sublimación; en el psicoanálisis, se retoma a la falta en el discurso tartamudeante del analizante, en los lapsus o en sus baches lenguajeros; la función de la falta entra en análisis en tanto es interpretable, puesta en transferencia y usada como motor en la búsqueda del deseo perdido. La falta en el arte es razón de su existir ¿Pues qué arte presume completud?

 

Conclusiones

Los recorridos que nos planteamos en psicoanálisis, por tratarse de sujetos hablantes, no dejan de ser irresueltos en su esencia. Es pues por la muerte que la Letra implica, que tenemos una causa para seguir siendo lectores y deseantes.
El arte entra en relación con el psicoanálisis por medio de la escritura, pues es la marca que separa lo sublime de lo terrenal, del trabajo de los dioses al trabajo de los humanos: las palabras arte y psicoanálisis se encuentran en relación ex-tima al compendiar Letra y vida, muerte y obra.

Así las cosas, que el arte y la escritura marcan una literatura, como la de J. Cortazar. Escritura que no por condensar un saber deja de tener relación con el psicoanálisis: la escritura es el corte que prevalece entre nuestros saberes. La lectura que se haga del arte o el análisis es la impronta por descubrir.

Intenté hacer una revisión teórica dentro del psicoanálisis, por medio del objeto a, causa del deseo, pero también y más allá, la Letra. Pues hay algo en la letra que lleva a la fijeza de lo simbólico. El tratamiento que tomamos fue el de considerar al objeto a como resto, causa y motor en la obra freudiana: constancia de la muerte en la literatura y en psicoanálisis. Causa y resto, lo no tramitado. Objeto causa de deseo que parte de un resto entre necesidad y demanda. Por ello no todo puede ser dicho: y queda un resto.

El objeto a lo pensamos en el sentido que se le da al síntoma en psicoanálisis, y de regreso, a la literatura la pensamos como esa posibilidad ante lo imposible; no todo se puede decir, y por ello la literatura está más dentro del goce femenino, donde, ante la imposibilidad, las banderas de las palabras y el goce palabrero se despliegan; la Letra es lo que queda.

Arte, escritura y psicoanálisis tienen puentes innatos en tanto nacen por las palabras, por lo simbólico y por marcar su imposibilidad. Encuentran caminos que se bifurcan en el destino de sus saberes: el psicoanálisis es una práctica de la cura por medio de las palabras; el arte es una práctica que marca las palabras, sublima, troca sus metas con el fin de mostrar algo, aún en su ausencia de sentido.

La falta es una constante de la vida. Es por lo que falta que se constituyen espacios, se dividen palabras y se hacen discursos. En relación con el arte, el psicoanálisis está en deuda: lo que nos enseña el arte es que la muerte ronda en imágenes, en palabras y que construye castillos. El arte está en deuda con el psicoanálisis, pues sólo por la premisa de la constitución de lo inefable, el objeto a, es que puede dar cuenta de su esencia.

El arte lo retomamos por medio de la escritura; la escritura fue el médium para articular al psicoanálisis con la literatura y el análisis, el arte y la escritura formaron -espero- una sensación de unión entre clínica psicoanalítica, la escritura y la lectura y el arte.

 

REFERENCIAS

* Licenciado en Psicología -con orientación clínica- por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México. Docente de las materias Psicopatología de niños y adolescentes, Psicología general e Historia de la Psicología, en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, México. Terapeuta individual y colaborador del Hospital de día Vespertino del Hospital General de Agudos “Dr. Teodoro Álvarez”, C.A.B.A. Colaborador docente de la Práctica Profesional, Área clínica, Hospital de día y problemáticas clínicas contemporáneas, Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.
1 Retomado de: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=literatura Real Academia Española,el día19 de junio de 2008.
2 LACAN, Jacques. “La dirección de la cura y los principios de su poder”, En: Escritos 2. México: Siglo veintiuno editores. 2005.
3

FREUD, Sigmund. “Más allá del principio del placer”, En: Obras Completas, Tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu. 1990.

4 CORTAZAR, Julio. “Now shut up, you distasteful Adbekunkus”, En: Cuentos completos 3. Buenos Aires: Punto de lectura, 2007. Pág. 88.
5 LACAN, Jacques. El Seminario: Libro 10: La Angustia, Buenos Aires: Paidós. 2007. Págs. 101, 103.

 

 

REGRESAR