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C5

MAX, TE RECUERDO ROJAS

GERARDO CARRILLO

1994
Huele a delicados sin filtro y a vodka;
ideología profunda en la casa donde el mercader terminó un otro sueño.
Huele a lluvia con música en el Trosky, en el primer concierto de ese tu tiempo ahí.
También hubo Luvina por Rulfo en chelo y guitarras. Revueltas, Brouwer, Antonio de Santa Cruz en tres, cuatro y cinco cuartos; Huerta en seis octavos.
Huele a delicados sin filtro y a vodka,
y a realidad y a resistencia y a valor y a ternura y a grito y a palabra que resuena. Rememoras, diario, la esperanza.
1986.
Asamblea con obreros de verdad, en las costureras, convocada por Mártires del 68.
Huele a tambores de huelga y a sudor.
Casa con olor de tiempo:
alguien levanta la voz y recita:

voy a buscar mi sombra entre la sombra,
porque mordí sin tiempo un corazón de niebla,
lo bronco,
lo verdaderamente animal que me sostiene
está dolido.

SE LEVANTAN TODOS (trescientos-cuatrocientos) Y AULLAN Y RESOPLAN ¡QUE VENGA EL POETA! ¿¡QUIÉN ES EL POETA!?
Un tal Rojas, o tal vez, un cuál Max: el Turno del Aullante.
1997.
Casa con olor a Bonfil. Batalla Profunda.
Tú y Manuel articulan,
reunión para conocernos, compartir y generar vínculos.
¡Qué tal, dando espacio a la razón!
Primer Consejo de Cultura de la ciudad. Vivito y coleando.
Todos perfumados a delicados sin filtro.
Riqueza de la diversidad: ¡¡había que ver la fauna presente, decías, orgulloso!!
Aztahuacan, cerro de la Estrella, Santa Martha Acatitla, Representación de la pasión de Cristo,
El molino de piedra, primer papel (europeo de América) en el valle de Anáhuac, por ahí, por donde los tlacuilos.
Los personajes, ahí en la Bonfil, fueron estupendos.
Huele a delicados con filtro, a vodka, a ron, a cebada y a pulmón.
A identidad tangible e inmaterial.
1998
Max, te recuerdo Rojas, llamando la atención en mi casa a todas las cosas sensibles a la metáfora, a la metonimia: el retrato, la guitarra, el arco, los colores y el gato, con Manuel, tu torre, alfil a caballo dado, que te representaba con tanto orgullo.
Se fue antes que tú, sospecho, a donde ya no hay que perseguir la cheleta. Como te oí decir, jugando.
1992
¿Radio Unam, radio educación?
Tu voz, honda, plena de armónicos, voz que corre y resuena,
Voz hace de instrumento que transporta, ondulante, a ratos tu perorata, a ratos tu poesía.
Tu voz, fuerte, sólida, que podía ser de trueno o podía hablarle, de tan…, de tú, a un colibrí.
Dos mil....y tantos, y te descubren, como si fueras bacteria, América o electrón; y te señalan y, por fin te obsequian. Los poetas más jóvenes del país observan que sólo estas agazapado, oteando, promulgando pródigo, palabras encadenadas en cuerpos y sombras mientras siembras futuro.
Álvaro, Silvia, Jorge, Agustín, Karina, Delia, Ana, Rodrigo, Tomás, asombrarte, Regino, Luz,
Alfredo, Carlos, Guillermo, alucinarte, Martín y Martina, Juan José y José Juan, el soldado y la catrina, envidiarte, llevarte, alcanzarte. Todos, como al Schubert, que algún tiempo tanto presumías, oliendo a tabaco puro.
2010
Como cuando me prestaste, con los dedos sin filtro, de la pluma de Pedro Salinas,
Una gota de agua más otra gota de agua igual a techo de eternidad,
y me hablabas, otra vez, Max, de ese Schubert (2004), y me decías, toca y toca como maquinita ese Schubert y yo te decía estas equivocado es Sor, el subteniente español Fernando Sor, más o menos coetáneo,
y ya para entonces resulta que la mejor guitarra era la de Cuco, Cuco Sánchez,
toca y toca maquinita.
Una gota de agua más otra gota de agua igual a techo de eternidad,
En la ermita Iztapalapa, esperando ahuatle esperando.
No huele a delicados sin filtro, no huele.
El aroma es a tierra húmeda y a espliego.

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