home.jpg

 

L10

BIOPOLÍTICA, GEOPOLÍTICA
Y COLONIALIDAD:
UNA APROXIMACIÓN CRITICA
DESDE EL ‘SUR’ *

MARTÍN E. DÍAZ **

 

Resumen: El siguiente trabajo propone dar cuenta de algunos de los cuestionamientos efectuados desde la denominada perspectiva decolonial a los alcances de la noción de biopolítica utilizada por el filósofo francés Michel Foucault en el marco de su análisis del fenómeno del colonialismo y el racismo al interior de los Estados modernos europeos. En esta clave nos proponemos tematizar el modo en que las tecnologías de gobierno biopolíticas resultan inescindibles de una dimensión colonial que se verá reflejada a partir del siglo XIX con el papel del darwinismo y el eugenesia en el control de la vida de las poblaciones tanto dentro como fuera de Europa.

 

Palabras clave: Biopolítica, geopolítica, colonialismo, colonialidad.

 

Biopolítica, colonialismo y racismo

El concepto de biopolítica acuñado por Michel Foucault resulta, a la luz de las modificaciones políticas y culturales acontecidas dentro del mundo occidental, un campo de indagación que posibilita analizar las tensiones en las que los cuerpos son constituidos y constituyentes de una red de relaciones políticas. Así pues, los análisis de Foucault acerca del surgimiento de una novedosa tecnología de gobierno al interior de los Estados modernos europeos a mediados del siglo XVIII, constituyen sin duda una contribución fuertemente significativa para la comprensión de las condiciones que harán posible convertir a la vida en un objeto de cálculo.

Se trata en efecto para Foucault de la emergencia de una tecnología de dominación de la vida de las poblaciones que el filósofo francés analizará en primer término bajo la forma de una ‘tecnología de doble faz’(1) en el último capítulo de La Voluntad del saber y como el despliegue de una tecnología superpuesta a los mecanismos de disciplinamiento y adiestramiento de los cuerpos en su curso del 75-76’ Il faut défendré la societé conocido con el nombre de Defender la sociedad (2)

El propósito de Foucault en este período de sus investigaciones teóricas consistirá en poner en tensión la existencia a partir del siglo XVIII de un nuevo ejercicio del poder en contraposición al paradigma de la soberanía centralizado en la potencialidad del soberano de sancionar o establecer la vida y muerte de sus súbditos. Este paradigma del poder soberano, inscripto dentro del modelo hobbesiano de un ‘poder de espada’, remite a la capacidad ilimitada por parte del soberano de conceder la vida o establecer la muerte de sus súbditos al interior de un territorio, esto es, de ‘hacer morir’ o ‘dejar vivir’ a quienes  gobierna.

En este sentido, Michel Foucault procurará dar cuenta de la mutación histórica entre este ‘hacer morir’ o ‘dejar vivir’ a un poder focalizado sobre la vida de las poblaciones simbolizado bajo el nuevo sintagma de un ‘hacer vivir’ o ‘dejar morir’ a las mismas(3) Lo que le interesa problematizar aquí a Foucault es el surgimiento de un tipo de tecnología de dominación centrada en las funciones vitales de las poblaciones europeas, la cual posibilitará regular y optimizar los procesos vitales de las mismas -reproducción, natalidad, longevidad, morbilidad, etc.- y, por contrapartida, hacer posible la muerte o exterminio de aquellas franjas poblacionales tenidas o consideradas como peligrosas para el contínuum biológico de la especie(4).

De aquí que  esta potencialidad de ‘hacer vivir’ o ‘dejar morir’ a las poblaciones resultará posible para Foucault merced al surgimiento del racismo dentro de los Estados modernos en tanto dispositivo de guerra que permitirá eliminar a las poblaciones indeseables al interior de Europa. De manera que el racismo moderno al que remite Foucault configurará un dispositivo que volverá posible consumar la muerte del Otro o de la ‘mala raza’ como condición de posibilidad de la perdurabilidad de aquellas vidas dignas o merecedoras de ser vividas. Así las cosas, el racismo emerge como la aceptación del homicidio de aquellas existencias capaces de poner en peligro lo viviente, volviendo en su reverso a la administración de la vida en la naturalización de la muerte o el homicidio del Otro(5). Dicho de otro modo la biopolítica deviene en tanatopolítica cuando de lo que se trata es de defender o depurar a la sociedad de los males que la acechan desde adentro(6). Biopolítica y tanatopolítica configuran por tanto las ‘dos caras’ o el ‘doble rostro’ de una misma tecnología de dominación capaz de delimitar entre lo deseable para la vida y aquello que subvierte o amenaza la continuidad de lamisma(7).

Ahora bien, siguiendo el análisis realizado por el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez en su trabajo Michel Foucault y la colonialidad del poder la relación entre biopolítica y racismo establecida por Foucault en su clase del 17 de marzo del 76’ en el Collège de France parece indicar que la cuestión del racismo no surgió con la experiencia colonial europea, sino que la misma constituyó uno de los laboratorios donde se aplicó este dispositivo de guerra sobre las poblaciones. Empero, si bien Foucault considerará que el racismo se desarrolló en primer término con el genocidio colonizador esto no parece indicar que el colonialismo es la condición de posibilidad del racismo, sino que, la experiencia colonial -identificada con el fenómeno del colonialismo del siglo XIX y su vinculación con el discurso del evolucionismo y el darwinismo- coadyuvó al desarrollo del racismo europeo(8).

En esta clave, Foucault parece más interesado por el racismo ad intra de los Estados modernos en Europa antes que por el racismo ejercido por las potencias hegemónicas europeas sobre las colonias, el cual configurará -a partir de la ‘invención’ de la idea de raza- un poderoso mecanismo colonial de dominación de las poblaciones conquistadas puesto en macha con el proceso de conquista iniciado con la expansión hispano lusitana de fines del siglo XV(9). De manera que la intención de Michel Foucault en su curso del 76’ en el Collège de France se orientará más bien en procurar trazar la genealogía de un discurso de la ‘guerra de las razas’ capaz de separar a la sociedad en dos bandos irreconciliables. En otras palabras su objetivo consistirá en rastrear el surgimiento de una tecnología de dominación de las poblaciones cuya finalidad consistirá -como hemos anteriormente señalado en permitir en nombre de la perdurabilidad de la especie eliminar a las ‘razas inferiores’ en el contexto específico de la conformación de los Estados modernos al interior de Europa.

En este sentido Foucault parece identificar la relación entre experiencia colonial y racismo con el momento de consolidación de la empresa colonial europea desplegada en el marco de lo que el filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel ha denominado una ‘segunda modernidad’(10), dejando de lado así casi cuatro siglos de racialización de los cuerpos en las colonias. En esta dirección nos interesa poner en tensión algunos de los señalamientos efectuados por algunos de los miembros del denominado proyecto modernidad/ colonialidad -PMC- (11), al modo en que Foucault piensa la cuestión colonial vinculada al fenómeno del racismo y la emergencia de la biopolítica en Europa. En este punto posee a nuestro entender un particular interés dado que permite problematizar el modo en que el gobierno de las poblaciones en el ‘sur’ global no resulta posible de ser escindido de la lógica de la colonialidad.

 

Algunas lecturas críticas desde el ‘sur’ al análisis de Foucault sobre el colonialismo

Si bien el planteo de Foucault ha sido objeto de diversas críticas por parte de los principales referentes de los llamados estudios poscoloniales vinculadas al aparente ‘eurocéntrismo’ contenido en los análisis de este autor y de su ‘olvido’ de la cuestión colonial en el abordaje del racismo y la biopolítica(12), nos interesa -como hemos adelantado con anterioridad- dar cuenta de ciertas notas críticas efectuadas desde nuestro ‘sur’ por algunos de los integrantes del -PMC- al análisis efectuado por el Michel Foucault acerca del fenómeno del colonialismo.

La referencia al ‘sur’ esgrimida por el sociólogo portugués Boaventura de Souza Santos posee a nuestro entender una valiosa potencialidad epistémico-política para referir a la experiencia histórica por la que han atravesado aquellos colectivos humanos subyugados y explotados a causa de la empresa colonial llevada a cabo por las potencias hegemónicas europeas, al igual que -como señala el propio Santos- para enunciar metafóricamente el ‘sufrimiento humano’ infringido por la maquinaria del colonialismo y del capitalismo a los oprimidos del planeta(13). De modo que la intención de indagar estos procesos desde nuestro ‘sur’ involucra poner en tensión los efectos de la empresa colonial capitalista en la construcción de un ‘nosotros latinoamericano’ o vernáculo y, por consiguiente, las ‘heridas coloniales’ aún abiertas y actuantes en el diseño de subjetividades afines a los requerimientos de la colonialidad global. De manera que pensar desde el ‘sur’, lejos de una vocación provinciana ni de apologías chauvinistas, conlleva la intención de identificar en las prácticas e imaginarios que hicieron posible la modelación de ciertos modos de ser sujetos en nuestro continente las marcas en los cuerpos de los mandatos de la colonialidad.

En este marco uno de los señalamientos a los alcances del concepto de biopolítica para pensar la cuestión del colonialismo y del racismo en el proceso de colonización de nuestro continente es posible de ser ubicado en la indagación efectuada por Walter Mignolo. Para este semiólogo argentino resulta menester distinguir entre las tecnologías biopolíticas estatales aplicadas a las poblaciones europeas -analizadas detenidamente por el Michel Foucault- de las tecnologías biopolíticas aplicadas sobre las poblaciones en las colonias(14). La necesidad de esta demarcación estriba en la ‘diferencia ontológica’ atribuida a las poblaciones no-europeas en contraste a las poblaciones de Europa, lo cual permitirá convertir en un hecho natural la esclavitud y el exterminio de las poblaciones colonizadas en razón del vacío ontológico o de humanidad adjudicado a las mismas.

En esta dirección Mignolo señala -en referencia al caso puntual del análisis de Agamben en torno a la paradigmática figura del homo sacer y del ejercicio del poder soberano de asesinar sin crimen- que el ‘descubrimiento’ contemporáneo por parte de la ‘mentalidad blanca occidental’ acerca de que ciertas vidas puedan volverse en existencias desechables constituye una interpelación tardía en relación a la experiencia infrahumana vivenciada por indios y negros a partir del siglo XVI(15). De esta manera Mignolo propone diferenciar entre la humanitas otorgada al hombre europeo y el carácter de anthropos adjudicado a las vidas no-europeas, distinción esta que permitiría visualizar a las colonias como un espacio de generación de vidas animalizadas emparentadas al puro estado de naturaleza.

Esta dimensión eminentemente tanatopolítica que asume el control de la vida en las colonias pone en evidencia para el semiólogo argentino la disputa imperial por la mercadería humana -o bien casi humana- por parte de las potencias europeas en el afán de poner a las mismas al servicio de sus intereses coloniales. En esta clave la noción de biopolítica para Mignolo en el sentido otorgado por autores tales como Foucault y Agamben -más allá de las notables diferencias entre éstos- resulta insuficiente para interpelar los mecanismos de exterminio aplicados sobre las vidas en las colonias; espacios tanatopolíticos estos en que la muerte se convierte en una experiencia naturalizada para aquellos cuerpos que han sido reconocidos como menos que humanos(16).

Estableciendo ciertas discrepancias teórico-metodológicas con el planteo efectuado por Mignolo, Castro-Gómez constituye al interior del –PMC el esfuerzo teórico más evidente por intentar conjugar los aportes del pensamiento filosófico de Foucault con los insumos conceptuales de la denominada perspectiva decolonial(17). Su propuesta de distinguir entre el ‘uso crítico’ y el ‘contenido teórico’ en el pensamiento de Foucault apunta a reivindicar la potencialidad de su enfoque genealógico a la vez de identificar el carácter limitado de su contenido teórico para indagar por sí solo las ‘heridas coloniales’ producidas por la modernidad en el continente.

De tal modo, la genealógica foucaultiana constituye para el filósofo colombiano un valioso potencial heurístico para indagar la emergencia de los dispositivos de saber-poder a partir de los cuales resultó posible construir en nuestro continente cierto imaginario acerca de nosotros mismos en tanto agentes colectivos. Además la analítica foucualtiana permitiría indagar de acuerdo a Castro-Gómez las relaciones que se producen entre las tecnologías gubernamentales desarrolladas al interior de Europa con la generación de un nivel macrofísico de poder en el cual actúan los dispositivos supraestatales que posibilitan a las potencias hegemónicas el dominio de los recursos naturales y humanos del planeta(18). De aquí que la analítica desarrollada por Foucault permitiría identificar los diferentes grados de especificidad y los niveles de complejidad en que actúan las distintas lógicas de poder y su funcionamiento en red dentro del sistema mundo moderno/colonial capitalista.

Más allá de esta potencialidad heurística atribuida por Castro-Gómez al modo en que Foucault comprende la dinámica de las relaciones de poder, considerará que el ‘punto ciego’ del filósofo francés es el hecho de no haber contemplado en su total dimensión el fenómeno colonial y el modo de funcionamiento que el racismo jugará en la administración de la vida y la muerte en las colonias. De tal modo la limitación que encuentra Castro-Gómez en el contenido teórico de Michel Foucault radica en no haber contemplado éste el carácter global o la dimensión imperial en que se inscriben las tecnologías de gobierno desplegadas con la expansión colonial.

En esta clave a pesar de las diferencias en el tratamiento del pensamiento de Foucault por parte de Mignolo y Castro-Gómez, ambos autores habrán de advertir que el límite de Foucault resulta ser la colonialidad, esto es, el no haber visualizado a la modernidad como un fenómeno global y no estrictamente intraeuropeo indisociable del ejercicio de una violencia racial ejercida sobre un Otro colonial.

No obstante la mención de estos señalamientos efectuados al pensamiento de Foucault, entendemos que el desarrollo de una lectura divergente respecto al fenómeno global y no intraeuropeo que posee el colonialismo no debe conducir a una mirada sesgada que impida identificar los valiosos aportes del filósofo francés para la comprensión de los procesos históricos aquí analizados. En este sentido creemos que el proceso de consolidación de la biopolítica en Europa resulta menester analizarlo en su vinculación con la expansión de la empresa colonial imperialista del siglo XIX con Inglaterra a la cabeza así como con la legitimación de la superioridad de la civilización blanca occidental. En este sentido biopolítica y colonialidad lejos de resultar procesos antagónicos constituyen procesos simultáneos que harán posible el control de la vida de las poblaciones tanto dentro como fuera de Europa.

 

La dimensión colonial e imperialista de la biopolítica

La aparición en el siglo XIX de lo que ha sido denominado con el nombre de darwinismo y hacia fines del mismo siglo de la ciencia de la eugenesia(19) o ‘ciencia del cultivo de la raza’ constituirá un suceso significativo que incidirán en el marco de la sociedad liberal en el control de la vidade las poblaciones a partir de la introducción de una novedosa lectura acerca del funcionamiento de la vida social que extrapolará el ‘arsenal discursivo’ de las ciencias naturales y de la ciencia médica a la totalidad de los órdenes de la vida humana.

El surgimiento del darwinismo y luego de la ciencia eugenésica de Francis Galton estará enmarcado en el lugar de aceptación que alcanzará la teoría de la evolución en los circuitos influyentes de la Inglaterra Victoriana, teoría que otorgará un ‘marco de cientificidad’ a los argumentos darwinistas y eugenésicos acerca del mayor grado de evolución y de civilización que se considera alcanzan ciertos hombres y naciones. De esta manera la emergencia en primer término del darwinismo y luego de la eugenesia clásica de Galton resulta menester inscribirlo en el contexto histórico de una Inglaterra Victoriana inmersa en un fuerte proceso de industrialización que dará lugar a una sobrepoblación de las ciudades y a la generación de enfermedades físicas y ‘morales’ asociadas a las condiciones de pobreza en que se encuentra inmerso el proletariado urbano. Además de estas condiciones internas hay que reparar además en el marco geopolítico en que se inscribe el surgimiento de estos discursos caracterizado por la consolidación imperialista de Inglaterra a partir de la extensión colonial de su dominio a gran parte de Asia y de África.(20) En este sentido la legitimidad que alcanzará el discurso darwiniano y eugenésico en el contexto de la sociedad burguesa inglesa puede leerse como un intento por resolver ‘científicamente’ las consecuencias indeseables producidas con la cuestión social interna así como de justificación del alcance civilizatorio y ‘benefactor’ de su empresa colonial.

En este contexto como ha señalado el historiador inglés Eric Hobsbawm la biología constituirá un soporte central para la sociedad burguesa liberal teóricamente igualitaria dado que posibilitará traspasar al mundo de la naturaleza la responsabilidad por las desigualdades humanas. En otras palabras permitirá mostrar científicamente que los ‘pobres eran pobres’ porque habían nacidos inferiores(21). Bajo esta lectura meritocrática de la organización de la vida social es que se propondrá la necesidad de establecer controles rigurosos sobre la reproducción de la vida humana, fundamentalmente de los sectores menesterosos responsables de su propia situación de pobreza.

La propuesta de limitar la reproducción de este sector social aparecerá formulada en primer término por el clérigo y economista inglés Robert Malthus, fundador de la primera cátedra de economía política en Inglaterra, en su Primer ensayo sobre la población -An Essay on the Principle of Population- en el cual afirmará la necesidad de establecer un riguroso control demográfico de las tasas de natalidad y la eliminación de toda acción protectora hacia los pobres dada la diferencia existente entre el crecimiento poblacional y la proporción de los alimentos disponibles. El análisis de Malthus, situado en el contexto sociohistórico del debate de la ley de pobres en Inglaterra, apuntará a demostrar de qué modo mientras los alimentos crecen a una escala aritmética la reproducción de los seres humanos ocurre en una dirección geométrica, lo que produce una desproporción entre las tendencias de crecimiento de la población y la proporción de los alimentos disponibles(22). La postulación de esta escala asincrónica por Malthus conduce así a una aporía insalvable: dado que los alimentos disponibles no alcanzan para alimentar a un población que se encuentra cada vez más en aumento es menester poner freno a la reproducción de aquellos grupos sociales que no puedan alimentarse por sí mismos o bien viven a expensas de la acción protectora del Estado.

Esta formulación efectuada por Malthus permitirá a Herbert Spencer inferir en su análisis acerca del funcionamiento de la vida social la idea de una struggle for life donde priva la ‘supervivencia del más apto’, razón por la cual los individuos portadores de caracteres superiores y con una mayor capacidad de adaptación al medio en el que habitan poseen las mayores probabilidades de triunfar en la contienda por la vida(23). Pero a su vez la obra de Malthus poseerá también una fuerte significatividad para el pensamiento de Darwin al convertirse en la fuente germinal y de inspiración de la idea de una ‘selección natural’ de las especies formulada por el naturalista inglés. En esta clave el célebre naturalista inglés adherirá al igual que Malthus a la doctrina del liberalismo económico imperante en Inglaterra y sobre todo a una explicación acerca de las causas de las desigualdades sociales y de la pobreza comprendidas como el resultado de un fenómeno puramente biológico y no así consecuencia de un fenómeno social y político. En este sentido la postulación de la idea de la ‘selección natural’ formulada por Darwin no resulta posible escindirla de las ideas de Malthus, de la formulación de la nueva ley de pobres en el contexto de la Inglaterra Victoriana, así como de la legitimación del imperialismo británico(24).

En este ‘clima de ideas’ signado por la efervescencia de los postulados darwinistas, es que emergerá hacia las postrimerías del siglo XIX la formulación por parte de Galton de una ‘ciencia del cultivo de la raza’ la cual constituirá otro de los intentos por resolver en el contexto de la Inglaterra industrial los ‘desajustes’ físicos y morales que se presentan en el cuerpo de la población a partir de la aplicación de medidas preventivas que permitan limitar la reproducción de los seres considerados inferiores. Estos ‘desajustes’ físicos y morales aparecerán asociados a la presencia de un mayor número de pobres en el contexto de la sociedad industrial los cuales estarán representados por los sectores dominantes como ‘clases peligrosas’ que conducen a la degeneración del cuerpo social. Inscripta por tanto en el contexto de la Inglaterra Victoriana y en el marco de legitimidad alcanzado por la teoría evolucionista, la ciencia de la eugenesia de Galton abogará por la necesidad de efectuar controles rigurosos en la regulación de los matrimonios y nacimientos a efectos de limitar con ello la reproducción de las llamadas ‘clases peligrosas’.

Sin pretender reparar en los múltiples alcances de la ‘ciencia de la eugenesia’ propuesta por Galton los cuales han sido analizados ya por una importante bibliografía(25), nos interesa a los fines de este trabajo señalar el papel que esta teoría racista jugará en la legitimación de una taxonomía de hombres y naciones a partir del valor central otorgado a la herencia biológica en tanto factor central en el desarrollo de las cualidades de la raza humana. En esta clave es posible visualizar la incorporación por parte de Galton del concepto de ‘selección natural’ formulado por Darwin bajo la influencia de la obra de Malthus para explicar la formación de las diferentes razas humanas así como el grado de evolución que alcanzan las distintas sociedades. De esta manera la apelación al concepto darwiniano de ‘selección natural’ permitirá a Galton dotar de un ‘soporte científico’ a las estrictas causas biológicas que explican la ‘supervivencia de los mejores’ y, por consiguiente, la inevitable eliminación de los más débiles en la struggle for life. En palabras del eugenista inglés: “El débil muere en la batalla por la vida, los individuos más fuertes y capaces son los únicos a los que se les permite sobrevivir y legar su vigor constitucional a los generaciones futuras”(26).

Desde esta explicación biologicista propuesta por el eugenista inglés cada grupo racial y social posee características determinadas por la dotación hereditaria del grupo, encontrándose dentro de cada grupo individuos mejores dotados que otros. En razón de esta concepción acerca de la herencia Galton propondrá llevar a cabo un estudio estadístico que permita identificar dentro de la sociedad a los individuos mejores dotados desde un punto de vista hereditario y procurar con ello que los mismos se reproduzcan entre sí para elevar el nivel medio hereditario. Para lograr este mejoramiento de la herencia Galton propondrá la necesidad de llevar a cabo una selección artificial que permita establecer por un lado una ‘eugenesia negativa’ orientada a limitar la reproducción de los grupos portadores de una herencia indeseable y, por el otro, una ‘eugenesia positiva’ cuya función es favorecer la reproducción a mayor escala de los individuos dotados de cualidades superiores(27).

El mejoramiento de la humanidad por medio de la selección artificial requerirá por tanto para Galton la limitación de ciertas uniones matrimoniales y de la reproducción de los individuos más débiles dentro de la sociedad dado que éstos con los avances científicos y el aumento de la expectativa de vida que se produce con la modernidad se reproducen en mayor número que los individuos portadores de cualidades superiores pertenecientes a los sectores altos de la sociedad. Por ello la propuesta del eugenista inglés de establecer una mejora de las cualidades hereditarias al interior de la sociedad industrial inglesa mediante la limitación de ciertos matrimonios y nacimientos constituirá un intento de resolución de los problemas derivados de la cuestión social al quedar reducido el fenómeno creciente de la pauperización de los sectores populares a las ‘deficiencias hereditarias’ que éstos poseen y reproducen con su linaje. Pero además de este intento de resolución de la cuestión social mediante la asociación entre pobreza y la ‘deficiencia hereditaria’ de los sectores populares, es posible advertir de qué modo la eugenesia de Galton constituirá a su vez una estrategia de legitimación de la empresa imperialista inglesa.

 

Vamos a suponer por un momento que la práctica de la Eugenesia pueda elevar, en adelante, la calidad media de nuestra nación a la de su mejor fracción actual y considerar la ganancia. El tono general de la vida doméstica, social y política sería mayor. La raza en su conjunto sería menos insensata, menos frívola, menos excitable y políticamente más previsora que ahora. Sus demagogos, que actuaban para la vidriera, actuarán frente a una vidriera más sensible que la actual. Estaríamos mejor equipados (better fitted) para cumplir con nuestras vastas oportunidades imperiales(28).

La apelación al discurso eugenésico con fines de control biológico y racial de la reproducción de los ‘indeseables’ y como estrategia que coadyuvará a sostener los intereses imperialistas de países como Inglaterra no constituirá algo exclusivo de esta potencia hegemónica europea, sino que en nuestro continente este discurso gozará de una amplia difusión a comienzos del siglo XX a través del ‘desembarco’ de los postulados eugenésicos desde su lugar de nacimiento Inglaterra hacia los EE.UU y desde allí vía relación entre los más prominentes eugenistas norteamericanos y cubanos hacia el resto del hemisferio americano(29).

En virtud de lo hasta aquí expuesto es posible señalar de qué modo tanto el discurso darwinista como eugenésico constituirán un intento de resolución de los problemas generados por la cuestión social en Europa al introducir una lectura acerca de las desigualdades humanas producidas por las dinámicas de la sociedad capitalista como el resultado de la inferioridad biológica y moral que poseen las llamadas ‘clases peligrosas’. Pero a su vez como hemos problematizado estos discursos constituirán el ‘soporte científico’ que permitirá justificar la empresa imperialista europea y, con ello, la ‘supremacía’ del hombre blanco occidental respecto a pueblos como los latinoamericanos considerados atrasados y hereditariamente degenerados. En esta clave el despliegue en Europa de la biopolítica a mediados del siglo XVIII no resulta a nuestro entender posible de ser escindido de la generación de una tecnología de alcances geopolíticos ligada al desarrollo del imperialismo y la naturalización del imaginario cultural acerca de la supuesta superioridad de la civilización occidental y del hombre blanco(30).

En síntesis esta vincularidad que entendemos se producirá entre biopolítica, colonialismo y colonialidad es lo que posibilitará sancionar en el proceso de modernización de nuestro continente la valía de ciertas vidas dignas de ser vividas a la vez de naturalizar la muerte de aquellas existencias ubicadas en los márgenes de la razón y la productividad. De manera que la negación y exclusión de un Otro sindicado como naturalmente inferior o perjudicial para el cuerpo de la población constituirá en el contexto del proceso de modernización del continente una práctica recurrente en la invención de un ‘nosotros latinoamericano’, configurándose así en una modalidad que ha pervivido -con sus mutaciones y recurrencias- a lo largo del tiempo y que nos compele por tanto a su desarticulación.

 

 

REFERENCIAS

*

Este texto fue publicado por primera vez por la BIBLIOTECA DIGITAL REVICIHLIUZ, Revistas científicas y humanísticas; en  el Volumen 77, núm. 2., de la REVISTA DE FILOSOFÍA  de la Facultad de Humanidades y Educación.http://produccioncientificaluz.org/index.php/filosofia/article/view/19071 ERRANCIA agradece a Martín Díaz su escritura y a la REVISTA DE FILOSOFÍA de la Facultad de Humanidades y educación, su publicación.

** Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Comahue. Argentina.
1

FOUCAULT, M. Historia de la sexualidad. La voluntad de Saber. Buenos Aires, Siglo XXI. 2002.

2 FOUCAULT, M. Defender la sociedad. Buenos Aires, Fondo de cultura económica. 2000. El modelo de análisis desde el cual Foucault analizó la emergencia de la biopolítica en occidente se basó hasta entrado el año 76’ en el esquema de la lucha/represión o en un modelo bélico de relaciones de poder que atraviesa la totalidad del corpus poblacional. Desde este modelo analítico el surgimiento de la biopolítica será comprendido como el despliegue de una tecnología de dominación, lectura que se verá modificada en sus cursos del 78’ y 79’ en el Collège de France al comprender a partir de aquí a la biopolítica como una tecnología basada en el gobierno sobre las acciones de los sujetos. Como ha señalado Santiago Castro-Gómez, Foucault abandonará la concepción bélica del poder en sus cursos Seguridad, territorio y población y Nacimiento de la biopolítica, en los cuales introducirá la noción de gubernamentalidad como campo empírico de posibilidad o grilla de inteligibilidad del ejercicio del biopoder. Cfr. CASTRO- GÓMEZ. Historia de la gubernamentalidad. Razón de estado, liberalismo y neoliberalismo en Michel Foucault. Bogotá, Coedición Siglo del Hombre editores, Pontificia Universidad Javeriana-Instituto Pensar y Universidad Santo Tomas, 2010. p. 55. No obstante esta digresión tomamos a los fines de nuestro trabajo fundamentalmente la primera conceptualización propuesta por el filósofo francés a efectos de poner en tensión la relación que establece entre biopolítica y racismo.
3 Ibíd., p. 200. Véase particularmente la clase magistral del 17 de marzo del 76’ en el Collège de France en donde Foucault analizará el pasaje de este poder de soberanía al poder sobre la vida.
4 Ibíd., p. 206.
5 Ibíd., p. 207
6 Tanto en este como en otros aspectos el planteo de Foucault se contrapone de manera evidente a la lectura propuesta por el filósofo italiano Giorgio Agamben acerca del contexto de emergencia y las formas que asume el concepto de biopolítica en occidente. Interesa al menos señalar de qué modo mientras para Foucault la emergencia de la biopolítica resultará posible a partir de ciertos saberes específicos -como la economía, la policía, la estadística y las ciencias de la vida- focalizados sobre la vida de la población y no sobre el gobierno de un territorio; para Agamben el núcleo problemático del ejercicio del biopoder radica justamente en el poder de soberanía y la capacidad por parte del mismo de establecer un estado de excepcionalidad permanente sobre la población capaz de tornar la producción de la vida política en nuda vita. Cfr. AGAMBEN, G. Homo Sacer. El poder soberano y la nuda vida. Valencia, Pre-textos. 1999. Como núcleo de esta controversia es posible poner en tensión la aparente deshistorización en la que parece incurrir Agamben al no visualizar las condiciones de posibilidad del surgimiento de la biopolítica y al proponer una lectura paradigmática de la misma que impide visualizar la especificidad histórica de su emergencia así como el régimen de saber-poder en que se inscribe.
7 MENDIETA, E. “’Hacer vivir y dejar morir’: Foucault y la genealogía del racismo”, en Tabula rasa. Nº 6, 2007. pp. 138-152.
8 CASTRO-GÓMEZ, S. “Michel Foucault y la colonialidad del poder”, en Revista Tabula Rasa. Nº 6, 2007. pp. 1-23.
9 QUIJANO, A. “Colonialidad y modernidad/Racionalidad”, en Revista Perú Indígena, 1991. Nº 13.
10

DUSSEl, E. 1492: El encubrimiento del Otro: hacia el origen del ‘mito de la modernidad’. La Paz, Plural editores. 1994. De acuerdo al planteo efectuado por Dussel la modernidad posee como punto de partida la expansión hispano lusitana iniciada a partir de 1492, es decir, la ‘primera modernidad’ no reconocida o negada por Europa. Esta lectura geopolítica de la modernidad como fenómeno global se contrapone a una lectura intraeuropea de la misma –o ‘segunda modernidad’–, donde se piensa el surgimiento del proyecto moderno como el momento de salida de la inmadurez a través del uso de la razón, cuyo punto culminante se alcanza con el proyecto de la ilustración del siglo XVIII (Kant-Hegel).

11 El proyecto modernidad-colonialidad comprende una novedosa perspectiva conformada por intelectuales y activistas latinoamericanos y afrocaribeños pertenecientes a diversos campos disciplinares, los cuales han propiciado prolíficas exploraciones conceptuales tendientes a desenmascarar el carácter eurocéntrico, racista, monocultural y sexista de las tradiciones de conocimiento gestadas al interior de la matriz moderno occidental. Dicha perspectiva también conocida como ‘giro decolonial’ señala la necesidad de propiciar una labor decolonial de las relaciones raciales, étnicas, sexuales, epistémicas y económicas puestas en funcionamiento por la modernidad, cuyas marcas o ‘heridas coloniales’ persisten en nuestro presente. La ‘opción decolonial’ supone por tanto un intento de desmontaje global de dichas relaciones y jerarquías a partir de apostar a una transformación transmoderna e intercultural de las ‘herencias coloniales’ que perviven en nuestras tradiciones de conocimiento y en los modos de socialización que hemos internalizado.
12 MBEMBE, A. “Necropolitics”, en Public Culture, Nº 15, 2003. pp. 11-40; CHATERJEE,P. La Nación en tiempo heterogéneo y otros estudios subalternos. Buenos Aires, Siglo XXI y CLACSO. 2008.
13 SANTOS B. De SOUSA. Una epistemología desde el sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. Buenos Aires, CLACSO coediciones, 2009. p. 12.
14 MIGNOLO W. “Desobediencia epistémica II. Pensamiento independiente y libertad decolonial”, en Revista Otros logos, Revista de Estudios Críticos. Nº 1, 2010. pp. 32-33.
15 MIGNOLO, W. “El pensamiento des-colonial, desprendimiento y apertura: un manifiesto”,en Interculturalidad, descolonización del estado y del conocimiento. Buenos Aires, Ediciones del signo, 2006. p. 116.
16 MIGNOLO, W. “Desobediencia epistémica II. Pensamiento independiente y libertad decolonial”, en Otros Logos, Revista de Estudios Críticos. Nº 1, 2010. pp.32-33.
17

CASTRO-GÓMEZ, S. La hybris del punto cero. Ciencia, raza e ilustración en la Nueva granada (1750-1816). Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana. 2005;CASTRO-GÓMEZ, S. Tejidos oníricos. Movilidad, capitalismo y biopolítica en Bogotá (1910-1930). Bogotá, Editorial Pontificia Universidad Javeriana. 2009.

18 CASTRO-GÓMEZ, S. “Michel Foucault y la colonialidad del poder”, Op.cit., p. 10
19 Sir Francis Galton considerado el padre de la eugenesia acuña dicho concepto a partir de la raíz del griego eugenes traducido como ‘buen linaje’ dotado hereditariamente de cualidades nobles.
20 WOLOWELSKY, E. “La sociobiología en cuestión. Sobre el determinismo biológico y la libertad humana”, en Miranda, Marisa-Vallejo, Gustavo (Eds.). Darwinismo social y eugenesia en el mundo latino. Buenos Aires, Siglo XXI de Argentina editores, 2005. pp. 59-73.
21 HOBSBAWM, E. La era del imperio (1875-1914). Buenos Aires, Crítica, 2009. p. 261.
22 MALTHUS, R. Primer ensayo sobre la población. Barcelona, Altaya. 1993.
23 SPENCER, H. Social Statics: or, the conditions essential to happiness specified, and the first of de them developed. 1852.
24 GIRÓN SIERRA, Á. “Darwinismo, darwinismo social e izquierda política (1859-1914). Reflexiones de carácter general”, en Miranda, Marisa-Vallejo, Gustavo (Eds.). Darwinismo social y eugenesia en el mundo latino. Buenos Aires, Siglo XXI de Argentina editores, 2005. p. 32.
25

Fundamentalmente la obra de ÁLVAREZ-PELÁEZ, R. Sir Francis Galton, padre de la eugenesia. Madrid, CSIC. 1985.

26 GALTON, F. “Eugenics: its definition, scope and aims” en, Essays in Eugenics. Londres: The Eugenics Education Society, 1905. p. 43.
27 Ibíd., p. 45.
28 Ibíd., p. 36 (Las cursivas nos pertenecen).
29 GARCIA GONZÁLEZ, A. y ÁLVAREZ PELÁEZ, R. “Eugenesia e imperialismo. Las relaciones Cuba- Estados Unidos 1921-1940”, en: Miranda, Marisa-Vallejo, Gustavo (Eds.). Darwinismo social y eugenesia en el mundo latino. Buenos Aires, Siglo XXI de Argentina editores, 2005. pp. 193-231.
30 DÍAZ, M. “Saberes científicos, racismo y eurocentrismo. Dispositivos imperiales en el gobierno de las poblaciones”, en Díaz, Martín E.- Pescader, Carlos (Comp.). Descolonizar el presente. Ensayos críticos desde el sur. Gral. Roca, Publifadecs, Universidad Nacional del Comahue (UNCo), 2012. p. 72.

 

 

REGRESAR