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ERRANCIA PRESENTACIÓN

Encuentro sobre la letra y la escritura:
Escuela de la Letra Psicoanalítica.


JESÚS NAVA,
ALICIA GARCÍA,
OCTAVIO PATIÑO

 

A“El fin del discurso del amo, por ejemplo, es que las cosas marchen al ritmo de todo el mundo. Y bien, esto no es de ningún modo lo mismo que lo real, porque lo real, justamente, es lo que no anda, lo que se pone en cruz ante este convoy; más aún, lo que no cesa de repetirse para entorpecer esta marcha.”

 

 

Lacan: La tercera.

Atar la espuela al instante que va/ andar al filo que interroga el hartazgo/ apostar al murmullo donde empieza el silencio/ salir/ entrar/ atrever el desborde/ el desliz de lo absurdo/ desoxidar el mapa/ la atadura/ la lengua/ decir el cuerpo liberado el morfema/ soñar el sueño que nos vuelve a soñar/ rodar los cantos/ y bailar/ y alegrar/ y celebrar sin prisa/ el momento que alcanza la deriva puntual/ erranzar/ comenzar/ retornar a las huellas/ y de vuelta a huellear…/ inquietud de la errancia por la fe de los nómadas.

Jesús Nava: Errancia

“Se trata, en lo que enseño, de algo completamente distinto, de procedimientos técnicos y precisiones formales que conciernen a una experiencia que, o bien es seria, o bien es una increíble errancia, una cosa  delirante. Tiene todo este aspecto cuando se la ve desde el exterior.”

Lacan: Mi enseñanza

En primer lugar queremos agradecer a La Escuela de la Letra Psicoanalítica la realización de este Encuentro sobre la letra y la escritura, la invitación y el espacio otorgado para ampliar la difusión de la apuesta editorial electrónica, llamada Errancia… la palabra inconclusa;  esta revista es un espacio abierto a la escritura y con ella a la letra ausente que no cesa de hacerse escribir. También a ustedes a cada uno agradecemos su asistencia.

Elegimos nombrarla errancia, porque errancia es una palabra que transmite movimiento y hace saber que el momento de llegada tan solo es el instante de pasar a otra cosa; errancia es un sinónimo de la palabra yendo; errancia es una palabra que siempre está siendo y a la que le es imposible terminar de llegar; se dice en la palabra errancia que el que no erranza ignora lo inmediato; la errancia siempre va; errancia  da lugar al porvenir por decir de lo real, eso que importa, real siempre otro, diverso y sorprendente.

No toda y más allá Errancia es una publicación cuatrimestral que en la UNAM hace lugar y espacio a la letra proveniente de la escritura y la clínica psicoanalítica. A más de cien años de la fundación del psicoanálisis, hasta donde sabemos, no hubo en la UNAM una otra publicación que abiertamente diera lugar al decir proveniente de esta clínica y a la problematización del malestar de la cultura desde el psicoanálisis. Errancia, también hace lugar a la escritura proveniente de los territorios de la sociología, la lingüística, la filosofía, y demás discursos que conversan y dialogan en torno al desciframiento de las problemáticas contemporáneas, recreando el territorio y los enfoques de la Teoría Crítica. E incluye la escritura y letra que se tejen en el territorio de la literatura y el decir de la poesía. Errancia…la palabra inconclusa hace un nudo de tres registros incluyendo un cuarto que los acompaña y recorre desde los territorios del arte, específicamente el de las pinceladas de la plástica.

Estos tres campos, el del Psicoanálisis, la Teoría Critica y el de la Literatura,  que la errancia propone para hacer escritura, dan lugar a los espacios de Litorales, Poliéticas y Caidal, que articulan su causa y cauce.

LITORALES: Litorales es un espacio que traza y desplaza sus márgenes al retorno  no todo y a la vez más allá de la escritura. Litorales dibuja un territorio, una línea imposible de fijar y establecer, Litorales quiere decirse como la función que haga de la escritura movimiento creativo, movimiento que incursione en el campo del Otro de los otros y deje huella, inscripción en el tiempo, rumbos...marcas en las que podamos reconocernos y diferenciarnos. Esta sección se ofrece para que en ella converjan y diverjan los textos que interrogan y ponen en cuestión el semblante de la realidad y sus nombres. Se trata de arriesgarse a hacer otra cosa que no sea sentirse torpe, inhibido, impotente o cobarde ante la realidad que nos impone el discurso como semblante. Se trata de hacer letra, sueño, cuerpo por escribirse...de litorizar lo real al romper el semblante y tejer el borde. Se trata de oponerse a la biblioteca de Babel, que describió Borges, como metáfora de completud donde aparentemente todo está escrito y por ello nos afantasma o anula como sujetos. Se trata de incorporar lo real por decir a la palabra dicha, al saber-lenguaje, a lo que borra al sujeto. Litorales es una invitación al ágora, a la conversación, a la disertación, al intercambio de referencias y puntos de vista; litorales es una invitación a litoralizar la lengua, la escritura, la letra, la palabra, la duda, la certeza, el lugar común, el olvido del ser, el sesgo, la rutina, la levedad, el peso, la vida, la razón, la lengua del amo y del esclavo, el yo, el tú, el él, el nosotros, el ustedes, el impersonal, donde quiera que se lo encuentre, y también el ello.

POLIETICAS: Salta a la vista que los significantes amo engendrados a través de la historia del extermino, el sometimiento, el control y la exclusión del otro, que es la historia que se dice de la humanidad, están siendo cuestionados. Durante años, el campo de la filosofía y la teoría políticas ha estado, si no saturado, sin duda, dominado por conceptos como “soberanía”, “ley”, “ideología”, “representaciones sociales”, etc. El problema del “gobierno” de los individuos se orientaba hacia el manejo de sus “conciencias”, de sus “ideas”, de sus “valores”. Se trataba, en definitiva, de abordar la política, en su sentido más general, es decir, como gobierno en términos humanistas. Freud, Nietzche, Lacan, Foucault, Deleuze, Hana Arendt,  Agamben, Zizek, Sloterdijkd, Guattari, Schopenhauer, han mostrado cómo, en la política moderna, lo que está realmente en juego no es la ideología, sino la “vida” en el sentido más corporal del término. La política moderna es, en este sentido, plenamente una biopolítica: una política del cuerpo individual y del cuerpo de la población; más precisamente, una política de la normalización de los cuerpos. Poliéticas es el espacio en el que la diversidad de escrituras que los síntomas de la realidad contemporánea, hacen decir y saber, tienen lugar incluyendo la del psicoanálisis.

CAIDAL: es el espacio que se hacen lugar la literatura y la poesía: Caidal palabra errante en el mundo y errada en la parafernalia de la Razón, porque la Razón ignora que hay un resto que se resiste a ser razonado, que está siempre cayendo, resto de rastro, errante y caidalero. Caidal es la palabra de la errancia, es el errar, que dice no a lo cierto que se presenta como cosa arreglada de la Razón. Somos errantes porque hablamos, erramos cuando hablamos y la palabra que se hundió en lo humano, herraje y marca, es el tránsito del rostro por el mundo. Y es trazo que dice rastros de aquello que el poeta sabe, sin saber que sabe. Es la obra en la intemperie infinita. Porque la palabra del poeta es obra, y lo trascendente, de haberlo, está en la obra que es el rostro y el rastro de lo humano. Porque no está creada para regresar a ser lo Mismo sino que en su trayecto está lo radicalmente Otro como lugar del infinito, que no sólo es llegada sino estación donde pita el tren anunciando otra partida sin destino. O hacía el agujero del mundo. O hacia la inevitable hoyancadura.

Es probable que cesar de nombrar, que dejar de escribir, que cesar de hacer errancia, no sea otra cosa que una contundente declaración de impotencia, una declinación, una retirada al lugar de desecho, una renuncia imposible de ser cumplida a todo lapsus, a todo olvido, a todo síntoma, a toda letra ausente y palabra inconclusa, un impotente intento de renunciar a la castración, una loca imposible impostura de cederse completamente al amo, una loca e imposible pretensión de dejar de soñar, de renunciar al malestar de la cultura.

Errancia es otra forma de nombrar la castración, el objeto perdido, la letra ausente, la deriva, la falta, la palabra inconclusa, el árbol con sombrero y el sombreo del árbol con el alma de pájaro; decir no todo y más allá del pretencioso, mortal y desmedido intento de decirlo todo, saberlo todo, y nombrarlo todo. Errancia se llama la palabra inconclusa, pero también Deriva, o bien podría llamarse, nombrando la semilla freudiana-lacaniana, letrausente.

La escritura es el acto de volver a nombrar lo que muestra lo real a través del decir que pronuncia sus marcas. 

Nombrar, se sabe, es hacer creación por el lado de lo todo y más allá que falta a la Verdad, la muestra en falta y permanentemente la desmiente; faltar es fracasar, hacer errancia.

Errancia es el camino que articula la letra desprendida del síntoma al decir que lo nombra sin cesar de escucharlo.

Errancia es por lo sido, lo siendo y lo por ser.

La Errancia es siendo

La errancia es la otra cara de la eternidad, su desmentida.

La errancia nunca es toda y siempre es más allá; no toda y más allá, errancia que se dice a través de la escucha que la cacha y la nombra, que la siembra al nombrarla y al sembrarla la va.

Errancia es el asomo, la huella de la letra radicalmente perdida.

Si algo existe para un errante es el misterio de lo extraordinario tocando incesantemente el enigma del mundo y de lo propiamente humano.

Nuestra apuesta es la errancia del deseo de saber realizado en los textos que pronuncia él que busca.

Si herejía tiene que ver con elección, el errante es un hereje en las veredas de la incompletud.

Pongamos en cuestión las baratijas que intentan saciar nuestro deseo, compensar deudas o colmar carencias.

Seamos errantes, nómadas en viaje sin brújula en el sin fin de lo cotidiano.

Trazar rutas, abandonar la condición de errantes, conduce a la petrificación de la vida y del pensar.

No hay errancia final, ni palabra ni texto que clausure el deseo que retorna en la apuesta de volver a la errancia.

Queremos destacar y hacer saber la enorme gratitud que tenemos para quienes, incluso desde el otro lado del Atlántico, con su presencia en el Consejo Editorial de errancia, nos han acompañado en esta travesía; Néstor A. Braunstein, Helí Morales, Yván Silén, Miguel Marinas, Cynthia Farina, Claudio R. Boyé, Miriam Pardo Fariña, Carmen Váscones, Daniel Gerber, Marcela Martinelli, Adolfo Vásquez Rocca, Carlos Skliar, Marcelo Augusto Pérez, Esteban Levin, Zardel Jacobo, Helena Yrízar, Leticia Hernández, Max Rojas, José Francisco Zapata, Miguel Ángel Galvan y Refugio Pereida. Hacemos saber, que al margen de que hayan aceptado ser partícipes en el camino de la errancia, nuestra gratitud para con ellos es anterior porque cada uno antes de errancia (por su posición ante el saber, la trasmisión de su enseñanza y la escritura de su propio nombre) era un errante. Especialmente agradecemos la errancia de uno de ellos cuya letra enmudece la primera en su nombre porque se dice es muda, y ya sabemos que mudar es otro manera de nombrar el movimiento; hay algunos que llevan la errancia en la escritura de su propio nombre. Se escribe Helí Morales.

ERRANCIA se hace acompañar por el lenguaje de la plástica que anuda los contenidos de cada número: Eduardo Sánchez Paredes, Lucian Freud, Marco Aviña Ayala, Vladimir Velickovic, Mancin Owczarec, Rodrigo Imaz, Manuel Jular, Luis Escafati, Diego Sterlacchini, Zdzisław Beksiński, Adolfo Vásquez Rocca, Carmen Váscones, Oswaldo Guayasamin; hasta hora… aprovechamos para hacer un reconocimiento a su desinteresada colaboración, a ellos infinita gratitud por hacernos ver visiones y convocarnos, a través de sus creaciones, a romper el ojo para ver y constatar una vez más desde otra perspectiva, la del arte, que el inconsciente está estructurado como un lenguaje.

A cuatro años de distancia de la publicación del número cero, podemos decir que la errancia, por ahora, es una publicación reconocida y arbitrada por la Dirección General de Publicaciones de la UNAM; lo que quiere decir que los contenidos de la errancia han aumentado su velocidad para viajar en el espacio y con ello la posibilidad de convocar errantes, a hacer la errancia, en el espacio virtual.

Que la errancia haga texto y devuelva a la letra la palabra inconclusa,

Invitamos a que cada uno haga texto su propia letra y que participen en la errancia con su escritura.

 

 

 

Encuentro sobre la letra y la escritura: Escuela de la Letra Psicoanalítica.

C.D de México. Febrero 2016

 

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