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LO VIVIENTE Y LA POSIBILIDAD DEL CUERPO. CUESTIONES DE ÉPOCA *

RAMÓN ANTONIO OJEDA Y MARÍA EUGENIA SAAVEDRA **

 

Resumen: La preponderancia de diversos consumos subsume a los sujetos. Esto es concomitante del dominio del pensamiento calculador. Este  trabajo interroga acerca de cuál es la posibilidad de un cuerpo en la posmodernidad desde la clínica psicoanalítica.

 

Palabras clave: modernidad, posmodernidad, psicoanálisis, cuerpo.

 

Introducción

La pregunta a plantearse es acerca de si es posible la constitución  de un cuerpo en la posmodernidad. Esta pregunta toma su justo lugar en un momento histórico donde lo social queda afectado por un dominio que intenta hacer todo lo posible para que la historia sea olvidada. Este dominio se ejerce a través de llevar lo preponderante a diversos consumos ya sea de objetos, de personas, de tóxicos, etc. Se han intentado hacer caer los ideales modernos de tal modo que ahora están en ruinas.

Si del cuerpo es de lo que se puede gozar, cómo se gozaría sin cuerpo. Aparentemente en occidente vivimos un mundo en el cual el empuje es a gozar a más no poder pero este mismo empuje pone en sí la condición de que el sujeto pierda el cuerpo. Las adicciones al consumo, a los juegos, a los tóxicos, la anorexia, la bulimia, los cortes en los cuerpos entre otras conductas, denominadas así en un sentido general, no pueden considerarse síntomas en el sentido freudiano. Esto trae indudablemente consecuencias aparejadas y, entre ellas, una directa interrogación acerca de la posición del sujeto.

 

Dominio del pensamiento calculador.

Martín Heidegger, en el último párrafo de su libro titulado “Serenidad”, citó una frase de Peter Hobel que dice: “Somos plantas- nos guste o no admitirlo- que deben salir con las raíces de la tierra para poder florecer en el éter y dar fruto”.

Esta frase es muy significativa pues permite dar cuenta de lo que se ha perdido con el advenimiento de la modernidad. También da cuenta de lo acontecido a partir de la posmodernidad ya que las raíces han ido desapareciendo con la modernidad mientras que con la posmodernidad se evaporaron. La planta puede quedar como expresión metafórica de cómo es concebido y tratado el cuerpo en estos tiempos.

“La falta de pensamiento es un huésped inquietante que en el mundo de hoy entra y sale de todas partes. Porque hoy en día se toma noticia de todo por el camino más rápido y económico y se olvida en el mismo instante con la misma rapidez.” (M Heidegger. 1988 P17). Es preciso situar que la falta de pensamiento refiere a la imposibilidad de meditar para Heidegger. Y, ciertamente, en su planteo filosófico es el pensamiento meditativo aquél que posibilita historizar. No así el pensamiento de tipo obsesivo el cual lleva a gozar para, de este modo, no modificar nada, al tiempo que se tiene cada vez menos noticia del cuerpo.

“La creciente falta de pensamiento reside así en un proceso que consume la médula misma del hombre contemporáneo: su huida del pensar.”(M Heidegger. 1988 P18).

La huida a la que se refiere Heidegger es ante el pensar meditativo y esto deja al hombre débil ante el imperativo de goce del superyó. Su consecuencia es la imposibilidad de subjetivar lo que angustia ante la compulsión del goce.

“El posmodernismo es la época en la que el hombre ya no se entusiasma por un futuro que canta, prometido para antes o para después de la muerte. La esperanza de una realización del ser humano se difumina. Nadie piensa más en esto.”(G Pommier. 2000 P9)

“...la ausencia de ideal no es un nuevo ideal.” (G Pommier. 2000 P10)

“Si aparece un nuevo ideal, queda desacreditado de antemano en nombre de sus hermanos del pasado, y no tiene ninguna consecuencia en su lugar de nacimiento” (G Pommier. 2000 P10)

En estos párrafos Gerard Pommier nos posibilita ubicar que la modernidad vació el cielo de los ideales para realizarlos en la tierra y, luego, la posmodernidad los rechazó. El hombre, privado del ideal transmisible, se cree el último hombre. Ya no se piensa en el futuro, se piensa en hoy. La consecuencia de esto es un vacío muy pesado.

“Semejante pensar sigue siendo cálculo aún cuando no opera con números ni ponga en movimiento máquinas de sumar ni calculadoras electrónicas. El pensamiento que cuenta, calcula; calcula posibilidades continuamente nuevas, con perspectivas cada vez más ricas y a la vez más económicas. El pensamiento calculador corre de una suerte a la siguiente, sin detenerse nunca ni parase a meditar. El pensamiento calculador no es un pensar meditativo; no es un pensar que piense en pos del sentido que impera en todo cuanto es.”(M Heidegger. 1988 P18)

Bajo el imperio del discurso del capitalista que se impone por el dominio del mercado global, lo que impera es el pensamiento calculador, que necesariamente objetiva al sujeto que está bajo este discurso.

 

Cuerpo e Ideal.

“Un cuerpo es materia. No obstante no crece si nadie le habla... su vida se seca cuando se lo desteta de sus amores y de sus sueños.” (G. Pommier 2000 P12)

“...primero vivimos en el sueño de los que quisieron que naciéramos” (G. Pommier. 2000 P12)

En la época de la posmodernidad lo que cae es el Ideal del yo, trayendo esto la consecuencia de que se produzca una regresión al pasado, siendo el Yo Ideal lo que queda en donde cunde lo incestuoso.

Entre el Yo ideal y el Ideal del Yo, los cuerpos tenían los pies sobre la tierra.

Gerard Pommier se preguntó acerca de cuál es el espacio en el que los cuerpos ahora flotan.

La regresión sobre el Yo ideal hace que la relación con el otro sea básicamente agresiva. La violencia y la explotación están a la orden del día. El centramiento en el Yo Ideal hace creer que el otro es el culpable de esta explotación.

La regresión sobre el Yo Ideal hace flotar un cuerpo en donde vale todo y nada. De allí, el falo no toma su función. El sujeto como objeto queda subsumido en el todo de la demanda materna.

La tentación es que esta nada sea arrojada sobre el otro poniendo en presencia la segregación de lo otro. Puede decirse así: yo no siente nada más que un vacío de ahí que, por proyección, es el otro el que me impide sentir, por eso lo segrego. Es decir, que se llegará a ser en tanto se anule al otro.

Lo “sin raíz” del hombre en la posmodernidad tiene que ver con el corte que se ha producido con el Ideal. La ciencia es la que contribuyó a romper con este Ideal.

La posmodernidad queda fascinada por un padre violento que goza de todo, que queda fuera de la ley. Ya no es un padre. El neurótico fantasea que el perverso goza más que él.

D. R. Dufour, en el capítulo titulado “De la modernidad a la posmodernidad” del libro “El arte de reducir cabezas”, planteó que de la culpa se va a la vergüenza, y así el neurótico ya no quedaría bajo el sentimiento inconciente de culpa. En la posmodernidad se siente vergüenza ante uno mismo. Esto reemplaza de este modo a la culpa que se sentía con respecto a los otros. En la vergüenza, el compromiso es con uno mismo.

El autor considera que en la posmodernidad se ha matado al Padre pero eso no ha provocado ni culpa ni repudio por este acto. No se ubica ninguna figura del Otro.

La posmodernidad produce sujetos sin anclaje al Ideal del yo y esto los torna extremadamente sensibles al trauma. Por esta razón, no acontece la represión. Entonces estos sujetos no sienten culpa pero quedan sometidos a la vergüenza.

El sujeto de la posmodernidad, a diferencia del sujeto moderno, queda atrapado en un presente continuo ya que la regresión es al Yo ideal. Lo que importa es el instante, el ya.

La creencia de que se es libre con respecto al Ideal es un engaño, ya que sólo se puede ser libre si se ha estado alienado. Pero al no producirse esta alienación previamente, los sujetos de la posmodernidad parecen abandonados del Ideal por no haber pasado por él.

“Haber renunciado a la ficción del Otro probablemente nos haya liberado de los viejos ídolos tiránicos, pero nos confronta a cuestiones imposibles ante las que el mercado permanece boquiabierto o en las cuales se hunde como para agravar la situación. Era inevitable que los adolescentes estuvieran entre los grupos de la población más sensibles a este desvanecimiento creciente del Otro; en este sentido, son la figura ejemplar de la posmodernidad” (D. R. Dufour. 2007 P129)

 

El cuerpo en la práctica psicoanalítica en el contexto de la posmodernidad.

El desafío para el psicoanalista es cómo hacer posible en la época posmoderna que acontezca el amor de transferencia para una práctica en una época en la que el Otro va desapareciendo. Entonces la pregunta es acerca de cómo hacer posible que se pueda amar a otro saliendo del aislamiento del Yo Ideal. Es pertinente contribuir a la realización de construcciones en el análisis tal como Freud lo ha planteado.

Si el Otro no es tomado como referencia, se plantea la problemática de cómo se conforma un cuerpo como efecto de lenguaje, como efecto del Otro, diferenciándolo del organismo del viviente.

Es necesario que haya un deseo que no sea anónimo para que un niño pueda tomarse de lo simbólico y así lograr la marca en el organismo. Esto constituirá la posibilidad de un cuerpo cuya diferencia se sostiene en la posibilidad de poder gozar en tanto condición misma del cuerpo.

 

La pregnancia de la imagen en la vida cotidiana

“Uno de los fenómenos esenciales de la Edad Moderna es su ciencia. La técnica mecanizada es otro fenómeno de idéntica importancia y rango. Pero no se debe caer en el error de considerar que esta última es una mera aplicación, en la práctica de la moderna ciencia matemática de la naturaleza. La técnica mecanizada es, por sí misma, una transformación autónoma de la práctica, hasta el punto de que es ésta la que exige el uso de la ciencia matemática de la naturaleza. La técnica mecanizada sigue siendo hasta ahora el resultado más visible de la esencia de la técnica moderna, la cual es idéntica a la esencia de la metafísica moderna.” (M. Heidegger. 2005 P63)

Otro fenómeno de la era moderna es la desdivinización o pérdida de los dioses. Esta expresión no se refiere sólo a un mero dejar de lado a los dioses, es decir que es un burdo ateísmo.

Por “pérdida de los dioses” se entiende un doble proceso en virtud del cual, por un lado y desde el momento en que se pone el fundamento del mundo en lo infinito, en lo incondicionado, en lo absoluto, la imagen del mundo se cristianiza en la medida en que se lo torna mundano. Y por otro lado, el cristianismo ha transformado su cristiandad en una visión del mundo en tanto genera cosmovisión. Ésta última implica una adaptación a los tiempos modernos.

La pérdida de los dioses es un estado de indecisión con respecto a Dios y a los dioses. Esto quiere decir que el hombre moderno ya no decide por sí mismo pues ha quedado bajo la égida de la técnica. No decide. Es cobarde. Queda planteada una cuestión ética.

“Es precisamente el cristianismo el que más parte ha tenido en este acontecimiento. Pero, lejos de excluir la religiosidad, la pérdida de dioses es la responsable de que la relación con los dioses se transforme en una vivencia religiosa. Cuando esto ocurre es que los dioses han huido. El vacío resultante se colma por medio del análisis histórico y psicológico del mito”. (M. Heidegger. 2005 P64)

En el mundo del cálculo donde impera el discurso capitalista con su rechazo intrínseco de la castración, donde se impone el espectáculo y la imagen concomitante del mismo, la pregunta es por la clínica. Su posibilidad se encuentra en una clínica orientada a lo real. Esta es la coordenada necesaria para operar y posibilitar que en el mundo puedan habitar sujetos adultos que se responsabilicen por su goce.

 

BIBLIOGRAFIA

Freud, S. (1930) El malestar en la cultura. (Amorrortu editores) Buenos Aires: Argentina.

Freud, S. (1927) El porvenir de una ilusión. (Amorrortu editores) Buenos Aires: Argentina.

Freud, S. (1923) El yo y el ello. (Amorrortu editores) Buenos Aires: Argentina.

Freud, S. (1914) Introducción del narcisismo. (Amorrortu editores) Buenos Aires: Argentina.

Lacan, J. (1969-1970) El reverso del Psicoanálisis. (Paidós) Buenos Aires: Argentina.

Heidegger, M. (2005) Caminos de bosque. (Alianza Editorial) Madrid: España.

Heidegger, M. (2000) Conferencias y artículos. La pregunta por la técnica. (Ediciones del Serbal) Barcelona: España.

Heidegger, M. (1988) Serenidad. (Ediciones del Serbal) Barcelona: España.

Pommier, G. (2000) Los cuerpos angélicos de la posmodernidad. (Nueva Visión) Buenos Aires: Argentina.

Dofour, D.R. (2007) El Arte de Reducir Cabezas. (Paidós) Buenos Aires: Argentina.

 

 

REFERENCIAS

* Este texto en su primera vez fue publicado por la Revista Acta Académica, en la siguiente dirección electrónica: http://www.aacademica.org/000-054/791 (2013). Errancia agradece a Ramón Antonio Ojeda y a María Ojeda Saavedra  su escritura y a Acta Académica su publicación.
** Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires

 

 

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