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TODO LO QUE USTED QUERÍA SABER
DEL GORE, SIN ENSUCIARSE DE SANGRE:

CONSIDERACIONES DE ACTUALIDAD SOBRE EL CINE GORE Y EL PSICOANÁLISIS.


BRENDA CORAL AYALA SÁNCHEZ *
LUIS ENRIQUE ÁLVAREZ ARCINIEGA

 

 

Destripando la Historia

El cine gore es un fenómeno contemporáneo, sin embargo, se han encontrado antecedentes del siglo XIX en el teatro francés, derivado de la corriente teatral conocida como “folletín”; esta rama de la dramaturgia, consistía en presentar escenas de crímenes esencialmente violentos; este estilo de teatro presentaba escenas gráficas representativas de estos actos delictivos.

No fue hasta el siglo XX, que el recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, manifestaría el interés de realizar nuevas producciones fílmicas; los actos inhumanos cometidos, especialmente en la Segunda Guerra Mundial, como los del Dr. Josef Mengele en Alemania o el Escuadrón 731 en Japón. Renovando los valores del cine remplazando la esencia que se mostraba en las escenas, las cuales, eran rebosantes con tintes de corrientes literarias como son la gótica, el romanticismo y el suspenso; transmutando la propuesta con cuadros grotescos, realistas y violentos.(1)

Al igual, los relatos sensacionalistas de los medios masivos de comunicación, presentaban explícitamente información sobre los atroces crímenes cometidos por homicidas seriales; los lectores que con gran interés seguían las columnas dedicadas a esta clase de homicidas, buscaban primordialmente cumplir la fantasía de ver de primera mano la forma cruda y sórdida de estos crímenes, llevados al acto, el cual consistiría en ser aparentemente realista; el auge de este contexto socio-cultural constituyó  gran parte de la inspiración de diversos directores para traer al plano fílmico estas historias.

Esto traería como consecuencia producciones fílmicas que presentaban en sus escenas nuevas perspectivas sobre la violencia, como lo es la tortura, mutilación y atentados en la integridad física, en contextos aparentemente reales y recreados a detalle.

Los íconos sociales que se gestan a través de estas personas, harán honor a nuevos personajes cuyos perfiles psicológicos y modus operandi, los cuales ayudaron a crear un nuevo subgénero, llamado cine gore.

 

Mutilación, síntoma y angustia

El cine splatter o gore es el subgénero del cine de terror y cine de explotación el cual se enfoca en la violencia gráfica en extremo tornándose visceral y sanguinario, donde se teatraliza la mutilación. Debido a esto se utilizó el término “Gore” para denominar a este tipo de producciones, el cual es de origen anglosajón y significa la “visión de sangre”; al igual que el término splatter que significa salpicar o manchar.

Los inicios de este subgénero se dan por el filme “Blood Feast” de 1963 por el director Herschell Gordin Lewis, quien es considerado como “el padre del cine gore”. Y no fue hasta 1988 que el director Mou Tun-fei con el film  “Hei Tai yang” (Men behind the sun), que relata la perspectiva histórica vivida en la Segunda Guerra Mundial en el pueblo japonés, recreando los experimentos en humanos que llevó a cabo el escuadrón 731.

Los filmes icónicos de este subgénero son: “Braindead” (1992), dirigida, escrita y protagonizada por Peter Jackson; “La noche de los muertos” (1968), dirigida por George A. Romero; “Guinea Pig” (1985), dirigida por Satoru Ogura; “Quella villa accanto al cimitero” (1981), dirigida Lucio Fulci, considerado como el padrino del cine gore; “Holocausto caníbal” (1980), dirigida por Ruggero Deodato; “A Serbian Film” (2010), dirigida Srdan Spa Sojevic; “The centipide human” (2009), dirigida por Tom Six; “Martyrs” (2008),dirigida por Pascal Lauguier.

Las imágenes realistas que puede llegar a presentar este subgénero del cine de terror, logra plasmar lo violento, lo sanguinario y cruel de los seres humanos. La temática del cine gore suele ser repetitiva, lo abordado dentro de las escenas deriva usualmente de temas como parafilías generales, zoofilia, paidofilía, antropofagia, sadismo y masoquismo.

El cine gore será, entonces, primogénito de su contexto histórico, denotando acontecimientos reales trasmutados al plano cinematográfico; la angustia representada a nivel colectivo e individual tomara nuevos simbolismos al ser transformada en escenas que aparentemente no son capaces de afectar al espectador, sin embargo, la angustia generada tendrá un impacto cultural, por lo grotesco de la forma de retomar temas como la muerte y los actos sádicos de sus escenas.

  “El desarrollo de la angustia-peligro-desamparo (trauma), podemos establecer la síntesis siguiente: la situación peligrosa es la situación de desamparo reconocida, recordada y esperada. La angustia es la reacción primitiva al desamparo en el trauma, reacción que es luego reproducida, como señal de socorro, en la situación peligrosa.” (2)

La reiteración de la muerte presentada en pantalla, retorna a la finitud del individuo, haciendo presente la vulnerabilidad y fragilidad del ser humano, será entonces, que en este punto el desarrollo de la angustia y el peligro que se representan en las escenas de este subgénero, manifiesta la situación de desamparo llevándolo a situaciones desconocidas para él y de las cuales no tendría control. La angustia como reacción primitiva evoca a la falta de protección de los personajes pasivos del filme; ya que todo acontecimiento peligroso se ve como un ataque directo a la integridad del sujeto.

Los personajes activos manifestarán determinadas conductas en común, es decir, buscarán el vaciamiento del goce en el cuerpo del otro, satisfaciéndose a través del sadismo primitivo, mismo que dará pauta a la descarga de este. “Porque el horror, el verdadero horror de la novela, no es…sino que es una especie de monstruo angelical pre-sexualizado” (3) el placer depositado en el otro deberá ser correspondido con displacer, esto para que el sádico logre satisfacer su meta, es decir, se dirigirá al que fue seleccionado como objeto, sin embargo, esta selección no será propia del sujeto, ya que el personaje activo tendera a des-humanizarlo, permitiéndole realizar con él cualquier tipo de método permisivo o no para descargar su goce.

  “El sadismo primitivo es idéntico al masoquismo. Una vez que su parte principal queda orientada hacia el exterior y dirigida sobre los objetos, perdura en lo interior, como residuo suyo, el masoquismo erógeno, propiamente dicho, el cual ha llegado a ser, por un lado, un componente de la libido; pero continua, por otro, teniendo como objeto el propio individuo.” (4)

Lo antes expuesto se puede ver ejemplificado en la escena final del filme “A Serbian Film”, donde el personaje principal mata a su familia y se suicida, cuando se amplía el cuadro de la cámara se observa que alguien más está filmando la muerte. En este caso sobre explotan los núcleos sádicos del personaje principal, de tal forma que al cometer el homicidio de su familia y su suicidio cumple con la finalidad original del sádico, que era buscar su placer a través del objeto, quien es el personaje principal; cabe aclarar que esta acción tendrá en si cargas displacenteras, ya que el objeto no está vivo, por lo tanto, quedará sólo bajo el registro del recuerdo del acto.

Los personajes que actúan como pasivos, tienden a no ser masoquistas, puesto que, si fuese diferente quien ejerza el papel del homicida o su derivado, por acto de psicodinamia el sádico no verá la posibilidad de satisfacer su goce en este, a causa de la necesidad de sufrimiento que tiene como característica el sadismo. Por lo tanto, el personaje denominado pasivo, no debe encasillarse bajo el espectro masoquista, puesto que estos tienden a manifestar su pulsión tanática hacia ellos mismos.

Simplificando esto, el sádico y el masoquista, situados bajo algún esquema de relación, más allá de la finalidad de esta, no podrán desplazar la satisfacción pulsional hacía el objeto, debido a que si se centra en la estructura, el masoquista obtendrá su placer a través de la posición sumisa y de sometiendo que le otorgue el otro, a contrario del sádico quien busca posicionarse bajo el esquema del amo, volviendo al otro el ser sufriente que no goce de la mirada que le ofrece.

 

El hombre devorado por el gore

El reconocimiento del otro tomará un papel primordial a la hora de apreciar este tipo de proyecciones cinematográficas, ya que será este el que le otorgue la validez artística, estética, cultural y económica a las proyecciones fílmicas. La trasmutación del gore a nivel cultural tiene auge en la población que gusta de este subgénero del cine moderno, sin embargo, la relación que existe entre espectador y film como tal, no se acaba al momento de comenzar los créditos del rodaje y producción.

Existen entonces identificaciones sobre las cuales rigen la elección del tipo de cine, quien el ahora espectador, tomará en cuenta al momento de optar por la película que verá, pues no todo el público es fanático de Disney o de Hitchcock. Entonces el espectador, según Metz, comprenderá la experiencia cinematográfica dentro del plano que Freud denominaría como identificación primaria; para la cual se fomenta bajo la “institución cine” la regresión del sujeto en la cual percibe su imagen (tal como si fuera la primera vez) esta etapa en las cuales las carencias son gratificadas y recompensadas.(5)

La apreciación y experiencia proporcionada por este subgénero retorna al individuo a estadios de identificaciones primarias, mismas que provocan regresiones momentáneas a etapas psicosexuales del desarrollo. Las escenas que evoquen a la estimulación de núcleos sádicos, tales como el canibalismo que frecuentemente se encuentra en filmes de esta índole, serán propios de la etapa oral, debido a que no se presenta la construcción de objeto, motivo por el cual le quita el valor de individuo, es decir, se busca la cosificación del objeto no introyectado mediante la identificación con el personaje activo; en este punto se ve reflejado el narcisismo primario de este, ya que el objeto se utilizará únicamente para la finalidad que fue seleccionado, que es la satisfacción del personaje activo.

Los espectadores estarán sometidos a constantes identificaciones durante la proyección, la forma de abordar las escenas extremadamente sangrientas durante el filme, las cuales suelen ser burdas y poco meticulosas (sin quitarle su rigor estético), retornan también, a episodios de la segunda etapa del desarrollo psicosexual, la etapa anal, es aquí cuando la identificación va más allá del personaje activo o pasivo, esta se encuentra en la escena misma.

El acto sádico de someter a otro participa en la regresión a la etapa anal, ya que se busca controlar a ese que se considera inferior y por ende del cual se puede disponer para realizar las prácticas que reiteren ese sometimiento, es decir la identificación se volcará nuevamente al personaje activo. La no-castración de este, puede evocar al deseo correspondiente del neurótico, ya que el traspaso de la ley que se presenta en este subgénero, suele ser llamativo para el espectador que se sabe castrado y el cual ha aceptado la ley, sin embargo, lo proyecta a estos personajes.

Durante la proyección existirá un juego ambivalente en el espectador, ya que la selección de este subgénero traerá consigo cualquier tipo de identificación, ya sea con el personaje activo, pasivo o con la circunstancia de la escena. 

Sin embargo, esta premisa de ver al sujeto bajo la representación primaria dentro de la institución cinematográfica, permite no solo entender el proceso por el cual el sujeto se instituye en esta, también pretende mostrar como el espectador se cobija bajo la representación del personaje presentado en el film, en este caso, se deja de lado la idea de la representación primaria, donde se encontraría bajo el estadio del espejo y se mostraría entrañablemente en las representaciones secundarias(6), donde el proceso fílmico ya no está alienado a la representación objeto-real, sino al objeto del personaje de ficción, ya que este no otorga mirada que secunde la identificación, pues es únicamente el desplazamiento hacía el otro mostrado en pantalla.

La relación entre la realidad y la fantasía quedará en segundo plano, debido a que en este subgénero se busca crear escenas que sean aparentemente reales, dejando de lado cualquier rastro de fantasía, a pesar de que esta sea la finalidad de la realización de películas Gore, la tendencia a imaginar al ser humano como finito está presente en las diversas artes; sin embargo, no deja de ser un mensaje que se muestre implícito en el desarrollo de las mismas, aspecto que este subgénero contrapone e incluso materializa, ideando la muerte, y proyectándola a su espectador bajo el filtro de identificación.

Es por esto que la mezcla fantasía-realidad no sufrirá desintegración, ya que la unificación de ambos hará que el espectador perciba la realidad a través de la introyección de la fantasía.

  “…la interacción entre los dos niveles, la fantasía y la realidad, demos un paso más donde creo que está la grandeza del cine moderno, no es simplemente la mezcla fantasía-realidad sino que es un tercer nivel donde la fantasía se empieza a desintegrar… estamos, si quieren, en una pre-fantasía, no en una fantasía estructurada consistentemente pero tampoco en la realidad.” (7)

 

Deteniendo la hemorragia

Se puede apreciar que en el plano fílmico, el tipo de inducción que a nivel cultural posee este subgénero del cine de terror, hace que el gusto por este sea satisfactorio, ya que la estimulación que se presenta sobrepasa barreras a nivel individual y colectivo.

A pesar de que las producciones fílmicas consideradas Gore, no se encuentran en salas de cine comercial en comparación con sus “homologas” como la saga de películas Saw, Final Destiny, Hostel entre otras; este tipo de filmes ha tenido tal auge en la sociedad contemporánea, que puede llegar a ser considerado como “cinematografía de culto”.

La reiteración constante de la temática de muerte que se presenta en la pantalla, llama la atención del espectador, no sólo por la trama e identificaciones que presenta la historia, también se juega la aberración/admiración por los personajes activos, es decir se muestran afectos ambivalentes al momento de presenciar el film, es por esto que la apreciación hacia el más sangriento subgénero del séptimo arte, se tornará gozoso, debido a que el individuo disfrutará las escenas con las que presente identificaciones activas y se mostrará angustiado con las que el personaje pasivo le retornen hacía algún significante.

La cantidad de representaciones, identificaciones y demás procesos que conlleva el ver producciones cinematográficas del subgénero Gore, permite al espectador adentrarse en la experiencia fílmica, ya sea por la trama, la historia, los personajes etc. Hace de este cine rico en sensaciones y emociones vividas dentro las producciones.

El cine Gore es una de las máximas expresiones sensibles al espectador, cuidando siempre la estética de la muerte y el proceso morboso de la misma.

 

 

REFERENCIAS

* Brenda Coral Ayala, autora de este ensayo, y Luis Enrique Álvarez, colaborador, estudian la  licenciatura de psicología en la Universidad del Claustro de Sor Juana.
1

Drinks, Tim. Horror Films. 5 de Julio de 2012. http://www.filmsite.org/horrorfilms4.html(último acceso: 30 de Julio de 2016).

2 Freud, Sigmund. Inhibición, síntoma y angustia. Buenos Aires: Amorrortu, 1925. (p. 65)
3 Zizek, Slavoj. «Los organos sin cuerpo de Hitchcock.» Buenos Aires, 2003.
4 Freud, Sigmund. «Problema económico del masoquismo.» En El yo y el ello, y otras obras, de Sigmund Freud. Buenos Aires: Amorrortu, 1924. (p. 129)
5 Metz, Christian. «El Significante Imaginario.» En El Significante Imaginario: Cine y Psicoanálisis, de Christian Metz, 19-57. Barcelona: Paidós, 1974.
6

Metz, Christian. Ibídem

7 Zizek, Slavoj, ibídem

 

 

 

Bibliografía

Drinks, Tim. Horror Films. 5 de Julio de 2012. http://www.filmsite.org/horrorfilms4.html (último acceso: 30 de Julio de 2016).

Freud, Sigmund. Inhibición, síntoma y angustia. Buenos Aires: Amorrortu, 1925.

Zizek, Slavoj. «Los organos sin cuerpo de Hitchcock.» Buenos Aires, 2003.

Freud, Sigmund. «Problema económico del masoquismo.» En El yo y el ello, y otras obras, de Sigmund Freud. Buenos Aires: Amorrortu, 1924.

Metz, Christian. El Significante Imaginario: Cine y Psicoanálisis, de Christian Metz. Barcelona: Paidós, 1974.

 

 

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