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C8

LUZ

JEROVAN HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

 

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Ella desarrolla un acercamiento peligroso, el menú es mostrado, con una sonrisa y mirada directa pronuncia arriesgarse a un acto…

-Bésame que haya afuera no podremos…

El amante la esquina hacia una puerta, la toma con fuerza sin posibilidad de escapatoria…La besa con sutileza e impulso de instinto, el ímpetu comienza en el juego de labios, la lengua penetra de arriba al infierno y de derecha al horizonte completo. Las manos se acoplan a la génesis de las caderas para aproximar dos cuerpos a la libido de su deseo.

El trance comienza…

Las respiraciones se agitan por la tempestad que se emprende, el pene se transforma a la dureza que los latidos del corazón crean en su fortaleza, el ritmo encamina el hambre de la piel y su licra es transgredida por él, con la caricia de los dedos en las nalgas el aliento de esa mujer estalla.

-Ya…Espera…

Ella jadeantemente pronuncia.

Pero la hipnosis ha comenzado y la masturbación toma por asalto la matriz llamada vagina…Carne ardiente, sabia dulzura de un goce presentado en un clima húmedo. En una danza los dedos se alinean al tango, cimbrando el efecto de hacer mojar con miel las grietas de la mano del hombre.

El bruscamente la voltea contra la puerta…

-Asómate…que no venga nadie…

Violentamente enfatizado le dice.

Encendidamente baja su licra, se encuentra con el trazo perfecto ilustrado por el universo…y penetra el devenir de ellos mismos…

La adrenalina llega por el sentido de ser capturados, se encuentran al borde de su destino sin marchar atrás y la profundidad del instante no se sacia por el momento de ser dos vueltos uno.

Con la alquímica energía proveniente de la vida él la embiste, mientras ella permite el paso a la galaxia de su ser, sintetizando un plano espiritual de rebeldía, placer y posibilidad.

Los dos voltean a ver a la ventana…

Detienen la hecatombe…

Se han conectado sin principio ni fin…

Y en la consumación se sonríen con el hambre de más pero saben que la travesura ha terminado…

Los amantes no se despiden…y solo siguen sus caminos…

 

 

 

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