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C5

DESDE PRAGA

DANIELA LADRÓN DE GUEVARA

Estar en Praga, en esas calles, puentes, castillos, ríos, me hizo extrañarte de una forma muy excepcional, como si pertenecieras a este lugar, a este andar a mi lado. Kafka me llenó de nostalgia, tener un acercamiento con él, hasta cierto punto íntimo, me acerco al sueño de querer ser tuya. Podía imaginarte aquí, a cada paso, a cada bocado, sorbo, risa, susto y cansancio. Eres una persona que transmite movimiento y que me mueve, que fuera del protocolo social de querer verte feliz, disfruto más verte vivir, me encanta verte vivo, así, sencilla y complicadamente vivo. Sé que no comparto tus momentos, tus presentes ni pasados, ni el futuro que tampoco es la excepción. Me resultas de alguna manera inalcanzable y al mismo tiempo humano, sé que giras, que vives y que lates. Me sujetas y sueltas constantemente sin buscar explicaciones, razones y no hay buzón de quejas o reproches. No, no hay lugar para lo positivo aquí, estos momentos no tienen nada de positivo en el orden general de las cosas, son de vida y son momentos, así sin rumbo, son. ¡Descolonización! eso es, eso me eres, tu nombre me viene a resignificar el propio nombre, el nombre.  Me encanta respirar esa sensualidad que me atrae hacia ti a pesar del océano, sentir el calor que me invade cuando pienso en ti, me imagino en tus brazos, y también cada vez que imagino nuestras miradas atravesarse.  Me prende el impulso que me mueve a sentirte vivir de una manera que aun desconozco, a escucharte y sentirte profundamente, saberte en tu pasión y tu deseo.   Declaro que estoy dispuesta a enloquecer por sentir tu aliento y calor: Que en este punto me doy el lujo y me hago responsable y me hago tuya, sólo por un momento, un instante, un recuerdo, una nostalgia, así, sencilla y complicadamente… Así…

 

 

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