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NOTAS SOBRE DUELO

SOLEDAD Y ESCRITURA EN EL AMOR

MARIELA FLORES ACOSTA

 

Comenzaré este escrito citando a T(1)

Escribir era la forma de protegerme en la vida del dolor y del amor. No fue fácil escribir, pues nunca es sencillo cuando al escribir se busca también sobrevivir. Fueron tiempos difíciles, lo sé, ahora lo sé, me encontraba en mi habitación solo, aislado del mundo y de las personas, pues nada tenía sentido, ya nada lo tenía; lo había perdido todo aquella noche de invierno del 2011. Esa noche algo de mí se murió y otra parte quedó fijada al recuerdo, al recuerdo de la mujer que ame, de esa mujer que me había cautivado con su belleza y su calidad humana, pero que su amor sólo era una impostura, pues nunca me amo. Eso había sido lo más difícil de aceptar, no sé si en realidad lo he aceptado, pues un día leí una nota en el periódico que decía: “escribir para no enfrentarse con la verdad,” ese título me sorprendió tanto, pues había algo de cierto en ello,  yo escribía para no olvidar, para no desprenderme de una época de mi vida en la que realmente fui feliz…

[Fragmento del historial de un caso clínico]

Durante todas las sesiones que tuvimos, T jamás dejo de hablar de aquel momento en el que le había dicho a la persona de la cual estaba enamorado que la amaba y del dolor que le causaba saber que esa persona no había correspondido su amor.

¿Qué significa que alguien te diga que te ama? más aún ¿qué significa no ocupar un lugar en la demanda del Otro?  ¿Cómo dejar perder lo que se ha perdido? ¿Cómo colmar el vacío que deja la pérdida del objeto amoroso? ¿Cómo posicionarse frente a una situación en la que el sujeto no puede estar con la persona amada (porque aquella mujer no lo amaba) pero tampoco puede  estar sin esa persona?

Fueron las preguntas que me hice después de escuchar el discurso de este paciente; lo cual me hace pensar en el estadio del espejo, de lo que implica el atravesamiento o no por esa experiencia; momento constitutivo para el cachorro humano; donde el amor juega un papel importante pues ¿cómo podría propiciarse esa experiencia si el Otro materno no me reconociera, sino significará algo para ella, si no me amará?

Amar es ante todo querer ser amado, por lo que uno sacrifica su subjetividad para hacerse objeto del otro en el amor; pero si uno no es colocado en ese lugar (ser amado) ¿qué pasa?

En el caso del joven, al hablarnos de su soledad y de escribir, nos muestra que se ha hecho un atravesamiento por el espejo. Porque solo si existe la experiencia del espejo, puede hablarse entonces de un estado de soledad, de duelo, pues la salida del espejo tiene que ver con la separación (tiempo post-especular).Pero ¿Cómo se construye el estar con uno? ¿Qué es estar con uno?

Margarita Duras menciona que escribir es un estado de soledad, una soledad que se hace y agrega: “hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que solo la escritura te salvará(2).” Claro está, el encuentro con la falta viene a presentarse en el momento en que ese objeto de amor se ha perdido, dejando en el sujeto una hiancia. Pero ¿cómo dejar perder el amor que se tuvo?

Recordemos a Hamlet, ese joven que tenía miedo de ser hombre, atrapado y atormentado ante el deseo de la madre, manteniéndose fijo, sin poder accionar, porque actuar lo conduciría a la muerte misma, ¡que tragedia! 

En la escena del cementerio, Hamlet vuelve a armar el espejo y se identifica (Laertes viene a fungir como el Otro materno), lo cual lo lleva a conformar un yo fuerte; permitiéndole (al haber imagen), poder realizar su duelo por ese objeto perdido (Ofelia=falo) y al hacerlo, re-construir su fantasma. De esta manera, Hamlet logra hacer la metáfora del amor, pasar de ser amado a ser amante; pero descolocarse de la posición de amado es doloroso, porque la posición de amante implica una falta, la no completud, es un lugar muy solo.

Lo cual nos permite dar cuenta de que si no hay atravesamiento por el espejo, tenemos que amar una escena y un escenario, elemento que Hamlet nos muestra. El espejo representado sobre la escena permite desencadenar un acto (la escena del cementerio permite a Hamlet reorientarlo en el camino de su deseo; hacerse hombre) aunque el pago por ese movimiento sea la muerte (enfrentamiento a espadas con Laertes).

Y a todo ello, qué significaría decir “te amo”, “yo te amo;” si lacan nos dice que “amar es dar lo que no se tiene a alguien que tampoco es” ¿cómo poder dar algo que no se tiene? ¿qué es eso que no se tiene y se da? ¿el ser? ¿la muerte? ¿la vida?

¿Cuál es la función del duelo? En el caso presentado me parece que la escritura es la re-escritura de la presencia-ausencia del objeto de amor. Pero, ¿realmente podemos hablar de una pérdida del objeto como tal?, me cuestionó esto porque la escritura misma constituye para el joven la forma de preservar ese amor, un amor que al ser escrito se convierte en un “amar a distancia” permitiendo así que el sujeto se sostenga a través de la escritura pero ¿se sostenga de qué? de la ausencia del objeto amoroso.

Al tratarse entonces de un amor imposible (porque ese amor no se llevó a través de una relación de pareja), se eterniza a través de la escritura, situándose como algo que no cesa y que por tanto insiste, se ha perdido el objeto pero no la pérdida.

Me parece que el duelo tiene que ver con dos momentos como lo refiere Allouch(3):

  1. La pérdida del objeto.
  2. La pérdida de la pérdida.

 

En el segundo momento podemos ubicar el caso de T, porque la relación con esa pérdida adquiere una nueva forma, ya que, escribiendo busca no querer perder la pérdida.

Recordemos entonces, la raíz etimológica del amor, donde "a" significa "sin" y "mor" es una contracción de la palabra "mortem" que significa "muerte"; por lo que, amor quiere decir: "sin muerte."

Existen, por tanto, amores que matan, amores cobardes, amores que lastiman, amores que excluyen, y amores que nunca mueren. El duelo es efectuado a través del escribir para que no aparezca algo peor, pues es el medio que el sujeto ha construido para protegerse de algo que amenaza su ser. Así entonces, el duelo permite hacer un significante para ese significante que se perdió, aspecto que la escritura permite ante la pregunta: ¿cómo me sostengo si tú no estás, si tú no me amas?

En el caso de T la escritura trastocaba el goce en texto, pues las letras iban haciendo borde alrededor de ese vacío, produciendo con ello una soledad que imperaba en T. Por lo que, el deseo lloraba ante la realidad agujerada.

No podemos entonces, cuestionarnos acerca de cómo hacer lazo con el otro, cómo atravesar la experiencia del espejo, cómo ocupar un lugar, cómo hacer duelo, cómo emerger como sujeto deseante, sin antes haber sido amados y habernos sentido amados, pues el amor es una parte esencial para que en un tiempo pre-especular o post-especular algo se construya o se re-construya en la vida de un sujeto. 

Sin embargo, es importante resaltar que en la actualidad el amor está siendo amenazado, en tanto, se pretende quitar esa diferencia sobre la cual acontece; es decir, que no haya falta. Eso evidentemente es preocupante, ya que, son  construcciones que se han ido elaborando con respecto al  amor, y eso es algo bastante grave, porque a lo que nos lleva es al no encuentro con el otro y a  crear una fetichización  del amor, en tanto, mensajes virtuales, redes sociales, manuales del amor, libros de superación personal, nos descolocan de nuestra posición con respecto a la falta y nos conducen a la búsqueda de la completud y a la exigencia de granatitas, el problema es que no hay garantías. Lo anterior entonces, termina por  obturar el amor  tan indispensable para experimentar el mundo desde la diferencia.

En el mundo moderno se exige un amor sin riesgos, un amor fácil y sin complicaciones; otros más, ven en el amor un contrato de seguridad, se inventan manuales de cómo se debe amar sin sufrir, cómo amar sin arriesgarse, sin el encuentro. En otras palabras, un amor que obedece más a un goce en donde se busca una completud, en el sentido de ser Uno, hasta el extremo de disolverse en el otro.

Por lo que me pregunto: ¿Estas nuevas posiciones que asume el sujeto son acaso una nueva forma de amar? o ¿Será que acaso el amor está perdiendo su esencia? o simplemente ¿Ya no es posible hablar del amor? Y me pregunto esto porque los sujetos se encuentran cada día sufriendo por amor a la vez que gozando por amor, gestando con esto una versión del amor en la que se trata menos del reencuentro y más de una forma del goce.

 

Bibliografía

Duras, Marguerite. Escribir, Primera edición, Fábula Tusquets Editores, México, 2014.

Allouch, Jean. Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca, Primera edición, Tr. De Silvio Mattoni. Ediciones literales, Buenos Aires, 2011.

 

 

REFERENCIAS

1 Nombre ficticio de un paciente.
2

Duras, Marguerite. Escribir, Primera edición, Fábula Tusquets Editores, México, 2014, p. 22.

3

Allouch, Jean. Erótica del duelo en tiempos de la muerte seca, Primera edición, Tr. De Silvio Mattoni. Ediciones literales, Buenos Aires, 2011. p.204.

 

 

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