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C3

TRES POEMAS

FRANCISCO ZAPATA OLVERA

 

 

YA VAS, BARRABÁS

En la vida fui un criminal
siempre en el atraco para deshacerme
en los placeres que brinda el infortunio
fui jefe de la banda la respetada bestia
y en las mazmorras no lloré mi mala suerte.

Pienso en los tiempos de mi niñez
y creo que nunca jugué con las mariposas
ni con la arcilla dorada de los senderos
puede ser que la pirámide se hundió
y en el sueño el peligro me indique
que preserve el secreto por siempre.

No creo en mí ni en la llamada democracia
mis gustos son demasiados para sobrevivir
con ustedes en la sede excelsa
sé que estoy sentenciado a morir
ayuno para tener visiones tranquilas
veo estas cadenas y títere me pregunto:
¿hay algo valioso para mí? ¿he sido libre?

Los dioses vienen para aburrir
estoy en umbrales y pago mis querencias
el umbral es réplica de mí mismo
he querido menos martirio
no cumplir con la bondad de la vida
como no estuve, adquirí flechas sin honor.

Por la noche maté, en el día esculqué
la avaricia fue mía, desprecié el amor
llevé al trono la impunidad
en mis ojos lo turbio era elegante
y nadie notó que estaba muerto.

¿Por qué voy a salir?
Lárgate infeliz, demonio menor
lárgate antes de que desmayes
eres libre, tu suerte será posterior
me emborracho frente a mis amigos
y no deseo estar en su compañía.

Veo el fondo de la copa con temblor
el vino no embriaga la soledad de mi cuerpo
me siento, mas quiero arrodillarme con profunda fe.
¿Estoy libre? ¿Para qué?

Tengo sexo y cantidad de lágrimas
los días negros y los ojos atónitos
¿qué vi? ¿mi distancia es real?
En el monte de las calaveras el día oscureció
volví a ser el jefe de la pandilla
aunque yo ya era otro ¿para quién?

Los rumores de la ciudad tanto me inquietaron
que dejé atrás el tráfico de esperpentos
y con dulce tristeza fui a mi destino
ahora confieso que no vi mi rostro en el agua
ni en el misterio de las piedras
que estoy rendido con O obnubilado
y ajeno por llevar la maravilla en la alforja.
¿Quién soy yo? me estoy perdiendo
¿De dónde soy? sepa la chingada
¿Aclamo a algún dios? pronto lo sabré.

La salvación no salva.

El imperio gana súbditos temerosos
y el miedo no es el que tengo adentro
si no la posesión de un pez de sagrado corazón
¿por qué salí? ¿sigo con mi pie?

Voy por el mundo con él y sin él
mi crimen personal es cósmico
con serpientes libro la batalla
con la lejanía lo nuestro del momento
no estoy místico, no dedico epitafios
ser, estar, o permanecer me da igual.

Cuando vi mi sombra enloquecí
soy un elegido de la luz
la miré en un cielo tenebroso
caí en lo más profundo de la caverna
maté a mis instintos y a un infiel
llegó el presagio de la muerte
y no sabía nada de mis íntimas esperanzas
entretuve cadáveres muchos años
no me importó tejer redes oscuras
ser el esclavo en lo abisal
no me dolía estar infame.

Las andanzas más fieras, los sepulcros
dieron a mi curiosidad su montón de canas
mi verdadera compañía me enseñó a arrodillarme
y en el silencioso lugar de mi residencia
encontré la señal que brinda la amistad.
Soy esclavo, no cualquier esclavo
en los palacios del rey soy esclavo
con las manos soy sirviente
eunuco en la cabeza me siento
estoy con espuma en la boca
sé que mi rostro es su rostro
mi ansiedad su devoción
la penitente figura de mi ser
el designio de sus estrambóticas razones.

Soy libre de seguir mis pasos
mi caída y su voluntad
estoy libre y con suprema alegría
incendié la capa de los dioses
su morada y sus estúpidos amaneceres;
me tiré a matar me juzgaron culpable
estoy tranquilo, la muerte me espera
ya encomendé mi espíritu
no fue nada fácil el trance
ni recibir a mis años la luz del designio.

Yo fui el jefe de la banda.

 

LA ESTRELLA VACÍA

Quien toca la lira
no es el buen dios
quién toca los armónicos
es diosa sin túnica.

Quién toca la guitarra
es el Fumanchú
tatuador de paredes.

El viejo pelón
es el desliz
del alma inmaculada.
Por salvajes
moriremos juntos.

 

AUTORRETRATO

Mi perseguidor es el ojo del mal
mi aullido la voluntad de amar
en una casa tan pequeña como el cosmos
soy inocente lo dice la sangre
y me hundo con melancólico aliento
en las frías aguas de la razón loca.

 

 

 

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