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C7

TRES POEMAS

AGUEDA PEREYRA

 

 

 

 

i

nadie oyó la nieve
caer
nadie vio
el fuego
la casa en llamas

 

todos los pájaros
diseminados, se desbandan

 

el cielo se extiende, indefinido
crepuscular

 

la infancia
es una orilla espumosa
y no sabemos volver:

 

desamorado el tiempo
ayer
se diluye como un verano

 

hay un mar
en sueños, retorna
oleoso, agitado
mar acunante desborda
y es metáfora

 

el cuerpo busca la intemperie
un frío sosiego
un viento
cuyo ruido
silencie el caos

 

esplende
la mañana en las costas

 

es la hora preferida del otoño
la atmósfera se aligera y todo
parece calmo

 

es un sol que no quema:
acaricia o envuelve en su tibieza

 

-estoy parada en el margen
y me fundo
inmersa en el sonido
del mutismo-

 

vuela una gaviota
traza
un círculo imperfecto
en el cielo y desciende hasta la línea
que dibuja el agua

 

yo soy otra:
el extravío que me invento
no prescinde
de mi nombre 

llevo
las manos
llenas de esquirlas

 

el cuerpo en vilo
amoratado

 

mi voz             tremolando urgencias

 

el lastre
de los días
que no pude esquivar

 

el mar es sin tiempo
rítmico acaecer
y es más inmenso si cierro los ojos

 

-estoy desnuda
rozando la zona abisal
sensible
a la ineludible mutancia que se apronta-

 

nunca dejé de caer
como la nieve
lenta y continua
orbitada
por sombras rutilantes

 

las horas desfilan
el viento arremolina la arena
las ideas flotan circulares
un espiral de imágenes borrosas

 

estoy atemperando el vértigo
es el goce de aligerar

 

ahí fluctúo
discurro
en el ritmo respirante
brota, violenta, una nota
reverbera en el vientre
y es bramido

 

nadie vio la implosión:
la noche
cerrada
era un abismo

 

 

ii

depurada

 

el sueño que te envuelve se disipa
etéreo
entre las pieles del día
es un renacer cotidiano pero nuevo, cada vez
abrir los ojos, inundarse
en el suceder cromático

 

entreveo otra nitidez
más flexible

 

resistir
es galopar contra el tedio

 

insumisa:
algo vibra         
un mar ensanchado
se revuelve, rabioso

 

un movimiento inicia el desvío
el vaivén
desparejo, el aleteo: el breve sismo

 

desempolvo
el cuerpo deseante
me deshago del bozal
de la herencia
y me guardo
la arista más risible

 

 

iii

 

no ves?
de sustancias volátiles se compone el mundo

 

se desvía, fluorescente
la luz
desprendida de los cuerpos

 

hay un paisaje florado y fecundo
el ritmo
que exhala la tierra
verdea los contornos

 

un clima
una forma
un estado
rebrota y vibra en renascencias

 

este silencio de medusa nos abarca
irremediable

 

la fuga es ascender
en un giro límpido
eléctrico

 

lo que flota
-espuma del aire-
el cielo nacarado, radiante

 

todo se apacigua
en un aleteo desprolijo
ligero

 

deslizando en azules nubosos

 

disuelta yo
en átomos jirones
de vos
suspendida

 

te veo a trasluz

 

hay
lo transparente que nos une
la sincronía del gesto anhelante

 

una permanencia obstinada
inútil
en la más flamante quietud

 

o en el equilibrio exacto de un moverse sinfines

 

el cuerpo bordea el filo
el vacío

 

alterno             relámpago y calma

 

 

 


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