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POEMAS*

Ramón Méndez Estrada 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Yo no nací para perder
o para ganar
sólo he nacido, simplemente...

Mi vida es ésta
–las cartas en la mesa:
la segunda mitad del Siglo Veinte,

un poco en la nostalgia que ha pasado de moda,
otro en los cines y la escuela,

los Testigos de Jehová
predican que está llegando el fin del mundo
y los marxistas
que sólo es el comienzo,

está cabrón –dijo un amigo que lo agarró la policía–,
patadas en el culo,
madrazos en el tórax y en la espalda,
y qué hacerle,
valemadrear el mundo
mariguanear las tardes...

 

* *
Lo de menos sería
culpar a la escasez de energéticos
a la velocidad del tiempo
a la ojetividad del mundo

pero sé bien
que es la negligencia
que abre y cierra las puertas
hasta entregarme
cada tarde
hueca.

 

* * *
Me cansó
la estulticia de ser hombre

Yo sé:
cualquier lobo puede también contarme
magníficas historias de corderos perversos,
las lagartijas no saben
que viven en el Tercer Mundo
ni los cerdos pueden
inventar bomba alguna.

 

 

UN DÍA DESPUÉS

¿Qué he de hacer yo, madre,
hombre solo entre árboles?

Una soledad más helada que los días del enfriamiento de la Tierra,
un glaciar de alma…
El ser humano solo, desolado entre las extinguidas especies…

Llamarada roja y redonda, la Luna se levanta en un atardecer morado.
Una atmósfera pesada de respirar arde,
una tenaza de carbón encendido oprime el pecho,
un picante olor hace nido en la boca,
y un glaciar de alma
y un glaciar de alma en medio de esta potencia abrasadora…

Madre, ¿qué he de hacer yo?
¿Cómo decirle a quien encuentre que aún hay amor?
¿Que tu potencia creadora me fecunda?
¿Que me lo jugaría todo
–todo otra vez–
por ti?
¿Cómo decir que el amor lo puede todo…
–todo otra vez!

¿Qué he de hacer solo yo?
No, madre, no. Nunca podría hacerlo yo solo.

Y a quien encontrara
¿cómo decirle que estoy dispuesto a intentarlo de veras
otra vez?
¿Cómo decir que hay vida,
que tienen sentido las estrellas,
los granos de arena,
la luz?

Está mordida de soledad mi alma.
La serpiente más venenosa me la azoto en el rostro.

Hermano, hermano, se está poniendo muy oscuro.
Yo también estoy apagando luces,
yo también tengo lleno de basura mi amor.

 

 

LECCIONES DE MAGIA

                                   Cómo quisiera ser esa palabra,
                                   que significa lo que no se labra,
                                   sino que se nos da, reveladora.
Ramón Martínez Ocaranza

 

 

Frustrada

Cuando empecé a cantar
se fue la Musa:
La verdad es que siempre fui muy desentonado.

 

 

Práctica

No le pidas peras
al olmo.
Mejor pídele tunas al nopal.

 

 

Racional

Nadie debe pedir
lo que no es capaz
de dar.

 

 

Efectiva

Ocasiones
en las que te es dado
todo lo que quieras pedir.

 

 

Amorosa

Morena,
ya me espiné:
Déjame probar la tuna.

 

 

Eficaz

Me condecoró como amante:
Me dijo que mi nombre es Amor
y la pasión que la consume, todo.

 

 

Pura

En la cúpula del cielo
la cópula, sustantivo hecho verbo,
hombre en hembra.

 

 

Vital

La fuerza que nos hace invencibles.
La que nos hace
hacer milagros, diario.

 

 

Negra

El ente racional
entre las especies telúricas
muestra con creces su irracionalidad.

 

 

Telúrica

¡Paso, a la montaña!
No vaya a ser
que nos aplaste.

 

 

Ignota

Hace ruido,
la vida.
La muerte es silenciosa.

 

 

Verdadera

Siempre supe
que porque había nacido
iba a morir.

 

 

Real

En cualquier momento
puede acontecer
el final.

 

 

METAMORFOSIS

Yo fui un gusano y me encerré en mí mismo.
En la tumba que fui forjé mis alas.
El amor me llamó, me alzó a su gracia.
Se calcinó mi rostro de ermitaño.

Era una luz tu amor, que me urgía al vuelo.
Era una luz ardiente y afilada.
Era estrella para estrellar mi sombra.
Era astilla de luz, era una llama.

Me deslumbró en mi cripta: entré en tu halo,
puse mi verso al borde de tu espada,
me puse yo en tu centro: era de lumbre:
en la casa del fuego me instalaba.

En el incendio
me vi gusano, mariposa, pasión, chispa con alas...
No supe si ardía yo
ni si era toda la luz tu llamarada.

No he vuelto a verme desde entonces.
No he vuelto en mí. Tan dos soy ya
que me confundo: al llamarme te llamo,
al llamarme llameas tu propio flanco.

Era de luz tu amor: es una llaga, un sol herido,
un fuego autófago en mi cama.
Me he consumido en ti, en ti se ha consumado
mi volátil transcurso hacia la nada.

 

 

YA NO FALTA UN MUCHACHO
(Al son de Janis)

Incluso estoy dispuesto a aceptar
que no todas las muchachas son para mí.
Bueno, ni siquiera todas las que me gustan.
Tú también estarás dispuesta a aceptar
que no puedes tenernos a todos.
Pero yo puedo ser tu hombre.
Pero yo puedo ser tu hombre.
Pero yo puedo ser tu hombre.
Piénsalo.
Si tú me amas te haré sentir
Si tú me amas te haré sentir
Si tú me amas te haré sentir
como si yo fuera
el único hombre de la Tierra.

 

 

*La composición original de este texto se encuentra en su formato PDF

1. Errancia… la palabra inconclusa, agradece al poeta Ramón Méndez Estrada, sobreviviente del movimiento Infra-realista, su erranzar que hace letra y escritura poética; además de estos textos compartiremos con nuestros lectores algunos otros del envió que nos hizo llegar, y que nosotros celebramos con machincuepas de tercer y cuarto grado de dificultad.  

 

 

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