home.jpg
Imagen16.png

 

Las Maravillas del Agua (fragmento)

Fidelia Caballero Cervantes*

 

 

I

En el umbral de la calle recoge sus rosas
      y se encamina al oasis
Con la mano resuelta
levanta las moras
La tarde le cansa la imagen
      que se anda sola a la piocha y al pan
Y con una mano aviva y moldea la tierra
enfría la fiebre de mis pies verano
de mi voz con lluvia
de mi palma que es lodo
canica
hormiga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

Desde la acuosa cicatriz relámpago
en el fino compromiso del rancho dormido
ha caminado su vida y su espacio
ha recorrido el trigal
      recogido la fruta su mano cobriza

Se aferraba el sudor a sus vestidos amplios
como a un lugar sereno
como su casa recién lavada al volver de la escuela
y retenía ideas
sus ojos se volvían acequia y sombra
en el recuerdo del canto antiguo
en la inteligencia del trabajo agreste.

Alois mírame aquí
con ramos de rosas para nadie Alois
con la conducta de quien va al infierno y regresa
con las células hambrientas de memoria


En el desamparo de su nombre
en todos los colores adquiridos por su falda
y en todos los destellos naturales de su estampa
un nervio perpetuo la hizo mujer en el caos
inventándose ella misma en las esquinas de la almohada taciturna
cómplice del surco que se abría en su entereza
colmado quedamente
del amor en germen que bullía maduro

Las primeras menstruaciones
los versos compuestos dictados con sudor adolescente
la incipiente certeza de la muerte
transcurrieron en los adoquines
de su casa preparada
grave y cautelosa
señora dominante de su alcance
resguardada por un nimbo de soplo inédito en verano
y por una membrana de amor gigante en el invierno

II

El tiempo es así
preciso
así              bandido

Enemigo temporal de la niña crecida
de la insumisa adolescente
que pretendía la calle en la ciudad negrura que nacía
Enemigo y enemiga ella
que era de pronto cerrojo y mortaja
             de mi libertad diminuta
de mi costumbre guerrera al alcohol y la bulla

Y en la rigidez de sus dominios
domaba también El Valiente
El Cazo
El Mundo favorito
El Nopal y La Sandía
como consignas ideales de paz
como pequeñas puertas a la afinidad
a ser la hermana de mi abuela
así              íntimamente
así              por esa vez en la razón y el siglo

Incluso en los domingos entre matas y terrones
en las sesiones de cine familiar y mexicano
vivía la piedad parsimoniosa de sus manos
la ruda compasión en la caricia a la verdura

El tiempo es así              exacto
así                                   cuatrero

Cantábamos la tarde y ¡lotería!
estábamos ahora sobre el piso humedecido
tranquilo
la falda sencilla
las rodillas habituándose
y ella ahí
tan familiar y compañera
rebotando la pelota roja que volaba incierta
dubitativa
tallando el suelo con la mano
para hacerse de los astros que brillaban en la noche del espacio cementado del estrecho tramo y sin edad ahora
entre la vida mía tan pequeña
y la vida suya tan enorme
tan basta y absoluta

Alois viajero en la locura
esperando mi vejez me he descubierto
muy atenta a mi lenguaje
a los nombres aprendidos de las calles
concentrada en mi esqueleto
esbozando la aspersión debida de los átomos
                         aguardo


 

* Fidelia Caballero Cervantes.- San Luis Río Colorado. Tiene publicados los libros "Give me five", "Todos se están muriendo de algo", "Duelo de dolor el beso", "Toy" y "Una caja con gusanos". Ha participado en diversos Encuentros de Literatura a lo largo del país y sur de Estados Unidos y a publicado en revistas y periódicos culturales a nivel nacional e internacional. Fue becaria del FECAS. Se le ha publicado en las antologías Poetas de Tierra Adentro de Thelma Nava y Los Cantos de Minerva de Guadalupe Aldaco, entre otras. Es coordinadora del Festival Palabra en el Mundo en Sonora, de las Jornadas de Literatura "Abigael Bohórquez" en su ciudad de origen y del Encuentro Hispanoamericano Horas de Junio de Hermosillo, Sonora.

 

 

REGRESAR