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C4  

VIA LÁCTEA-42
VALENTÍN ZAPATA OLVERA

Abro mi corazón ánima del desierto
todos estos días-planeta que no sé
todas estas noches-luna  que no te veo
todos estos inviernos-cobre que no te siento
todas estas primaveras-colibrí que no te extraño

acércame para conectarle mi luz al viento
a las nubes fugaces cobijarlas con olas de mares
terrestrear en los baldíos y flores
en el salón de baile
en el eclipse de mar

baila un cangrejo-pedernal elegante
en el claro del mar

 

nada es la nada cuando le miro
un pequeño respiro de aurora boreal me alivia
destensa al cobalto azul y su velo curvatura con diadema solar
besando a su novia galaxia


hay millones
millones de toneladas
de energías quemadas en mí para florecer
sentirse todo
solo de universo
eslabón celeste en esta madre-estrella solar


encendido tras la marea cósmica
tras los montes hermanos que me arrullan con paciencia y me duermen
cobijándome con todos sus colores de ser su hijo
su voz
su color
su voz
su sueño
armándome terrestre aventura
pequeña madre tierra
los polos chamán-hielo-lumbre
abuela cometa y luna
niña-hembra y tiempo
mujer virgen y madre
piedra lanzada y amor
calle del mundo-42
siglo veinte-42
lagartos malditos
invocación y llamado
vida a la muerte
muerte a la vida.


nazco a la conciencia de la muerte
contra la conciencia de la vida
causalidad de sí misma amarrando su pasado
admirando el presente
desnudándose al viento
platico a las preguntas y paredes
martillo
desclavo
miro donde no se debe mirar
escucho el latir del corazón de la tierra  despedirse descalzo
hambriento
sin herrajes ni escudo
sin cruces ni plegarias
directo por el camino trazado
desde antes de nacer y soñar el infierno
soñar el paraíso
derribarlos
cazarlos y dárselos a los pordioseros y borrachos
a mí mismo
ángel exterminador que avanza por los callejones y escondites oscuros
negros
luz y relámpagos
miedo y asombro de tocar mi conciencia
mi cerebro todo.


los ojos son esclavos sensitivos de la tumba
son dragones
serpientes
lechuzas
hormigas
maíz-abuelos-madre
mineral-abuelos-padre
canicas y matatenas
viajes fantásticos en las nubes del pacífico
lágrimas de blues a la hora del nacimiento
nudos de oro que forjaron tu abrazo y tu cariño
plata lunar en los poemas del anarquista
siglo-gemelo
tu ombligo en este siglo terráqueo


este puente está vacío de navegar  para donde la raíz
los lazos
el puerto placer-tormenta-erección
secretamente las amarras se esfuman para otra vida y mueren quién sabe dónde                

                                   
el naufragio prometido
el exilio desierto del viejo mineral


un azogue curtido aullando al temporal
al maduro espanto de los velos y brújulas
nudos de ron y encanto
tatuaje dorado al viento derecho
arracada tenaz en la oreja del tiempo mordiendo el incendio
y el hueso de tizne silbando la canción de la resonancia
cordón de polvo lleno de planetas
viejo atracador de espinas
corona que cubre los ojos en el descubrimiento
alertando a gritos de madrugada
¡el cerebro, el cerebro, algo tiene el cerebro!


mañana es invierno en el sur
me paro en el lugar exacto
fumo un cigarro y pregunto
en esto de quién sabe cuándo en la tempestad
¿puedes arrullarme madre-estrella-solar cada instante más lejos
cada luz más lejos
cada sombra más sombra que aparezcan todas las sombras
toda la parentela luz y se asombren de luz?
ansiedad y peregrinar como los peces de Teotihuacan
altos como los dioses caballeros-jaguar
obsidiana visión cuchillo pedernal
el día menos pensado vendré por ti
llamarán al temblor de las golondrinas los delfines del aire
los navegantes del vientre
los conquistadores del Nirvana
los fundadores de la primavera
delfín rosa
golondrina del mar
estrella relampagueante del universo
el aire es nuestro
el mar es nuestro
el cuerpo es nuestro
el universo es nuestro
el llanto es nuestro
sereno y maduro como un suspiro
atento y cortés como el silencio
todos los latidos-conciencia del corazón sin poder llorar
hija-gacela
padre-laúd
madre-estridencia
hermanos totalidad exterior ¡no poderlos llorar!
amplitud del conocimiento
¿qué es esta plegaria que ama lo que no puede amarse?
tiro las lágrimas en mis dientes para llorar
desencadeno el grito último del interior desierto-esencia de cielo y mar
canto-corazón de nada danzando al tacto y caricia de tierra vital y hombre polvo
cometa-augurio arrastrando la moneda en la lengua de los símbolos
espirales infinitas de la edad desapareciendo y renaciendo
al tiempo-carnal que te estremece y consuela a través del viaje
viaje perpetuo asombrando la niñez neblina y la caricia certera del pie izquierdo
en el dilema de corromperse sin entregarse
¿para qué escupir al águila si no hay comillos?


orinarme de pie
descalzo
si
yo que camino y respiro
que soy hombre de carne y sueño
un lagarto entrecerrado
una pestaña al viento
una mirada pisada en la yerba intacta secreta de mi alma
un fantasma de carne y sueño arremolinando las cosas
siendo ellas
atravesado en mis palabras y esperanzas
ensueño de sueño y viento amarrándose imperceptible
para siempre regresar a esa llama que se apaga
que se prende
y nunca dejarme acariciar
sueño de carne y tierra en busca de sus huesos
sus pertenencias
su costillar herido de paraíso y abstracción
su columna vertebral tejida de no olvido y claro destino
todo es este momento humo y huecos
oxigeno azul y trepaderos verdes
líneas y líneas amparándose a los nervios vitales
todos los años de lluvia con el corazón al trecho
al diluvio sin arcas ni salidas faltando la pareja del alma
instantes torbellino teniendo que orinarse sentado como en el principio
y el pasto verde se vuelve nieve
aúlla la ternura de cobro y secreto
es madera piel-leña que no arde al temor
al ladrido del cielo
al espasmo de las nubes
a los ojos-relámpago de la niñez pidiendo pan a Dios


niño de carne y sueño en su primera visión
su primer descobijo del unicornio invasor destemplado de sangre
de inmenso
de porvenir vacío y de pie
ampliándose
reengendrándose
misteriándose
atomizándose en el fondo comunión epidérmica del delirio mancuere
y la calle
esa eterna calle desprendida del infierno humano
bajando al cielo-humano
a las pupilas
la respiración y el equilibrio auditivo
al tacto y el sentir debajo de la lengua
y el ritmo nace
renace hermano-yo
fantasma hermano-yo orinándose de pie
de inmenso-mismo
de ese si-no llanto y aullido de vegetal y mineral
siendo una pepita de oro entre los surcos del padre nuestro


liturgia-bandera
espanta-pendejos
cobijas-lloronas
arrecia-fortunas
perros-espejo
amuletos vientre
entradas-al yo
salidas-al miedo-tú
incógnitas-a todo el ser
poemas-al poema maestro
déjenme huérfano eclipses de la garganta
déjenme hambre fosas comunes
déjenme cárceles de la maravilla
déjenme troncos de todas las ramas
déjenme tierras perdidas
déjenme esquinas de la vía láctea
quiero ser un niño
un tolteca-niño
un tolteca-padre
un tolteca-planeta
enséñame tolteca-niño-padre que se acarician como dos vientos
                                                                                  haciéndose remolino
huracán
tormenta
refugio de no ser yo-terrestre
no ser solar encuentro tras los montes mar-universo
no quiero ser dimensión espíritu-espejo-corazón-alma-estrella
no quiero sentir nada
no ser vía láctea
¡no quiero ser humano!
no quiero ser poesía ni poeta lleno de cadáveres sobre la mesa de la sabiduría
no ser manjar-instinto del suelo y el subsuelo 
la muerte inteligencia de estar muerto entre los hombres-objeto-siniestro del hombre


cacto magnético te trague
te devore
te destruya completo hasta la última molécula y sus cientos y miles de subpartículas
y te engendre tortuga
hidrógeno
venado
uranio
jaguar-pirita
coyote-semilla de plomo
mariposa-piedra
culebra-agua
luciérnaga
flor de zempasuchitl
espuma ardiente al nido de estrellas
raíz amplitud de los espíritus
maíz-alucinación de ser un camino-poema al centro del corazón tolteca
de la resurrección colibrí del tolteca-planeta-piedra en la esquina de la vía láctea-42
dando la señal precisa de llorar desde lejos
desde adentro
desde la nada
desde mi corazón
y nacer nuevamente
romper mis platos
jarros
metate y el molcajete de curaciones
mi arco y mis flechas
mis sueños-tierra
romper mis dioses
sus angustias
recuerdos
mis pensamientos buenos
mis pensamientos malos
romper mis lágrimas
mis espíritus de vida
mis espíritus de muerte
romper mi alma y lo que le da la vida
romper mi conciencia humilde
plena
parcial
la totalidad de ella en su antigüedad
romper la inteligencia integral
la inteligencia amplitud
la inteligencia muerte
la inteligencia siniestra inteligencia
romper en dos tres trizas
y así desarmar el secreto del universo
romper el esqueleto de mis antepasados para que sigan en la felicidad de la muerte
no los detengo
no los angustio
no los maltrato
los felicito por estar muertos
los celebro por recordarme lo frágil que soy
lo vano y perenne
pasajero y volátil
me alegro que nada quedara de lo que fui
todo se borrará
y nuevamente los jarros
metate y molcajete de las curaciones
molerán mis huesos junto con sus dioses
angustias y recuerdos
así volveré sin mí
sin nada
como nada
sin la maldición del yo-arriba-yo-abajo equilibrándome en lo verdaderamente nuevo 
la muerte semejante empezando desde el polvo
no hay nada nuevo en la lejana y perdida vía láctea-42.
 

 

Valentín Zapata es uno de esos pocos poetas que aún escarban lo que resta el escombro sin dejarse callar; a este rudo amigo hay que escucharlo a  toda espalda y fiera voluntad y palma en manos, dejándonos tocar por los encabronados y amorosos nudos de sus  más profundas incandescencias. Valentín Zapata, como diría Serrat, es algo parecido a un beso del infierno, una de esas “malas compañías”  capaces de aterrar al más pintado de los dramaturgos, justamente porque hace tiempo cambió su hilo de Ariadna por una suerte  de siete palabras a manera de acertijos que no termina de descifrar beso a beso y trago a trago, celebrando el misterio de la oreja que escucha por detrás de la oreja. Jesús Nava.