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Lito4

EL MALESTAR Y LO INHUMANO,
APATÍA SINGULAR

José Antonio Mejía Coria

 

Resumen: El ir y venir de los tiempos trajo consigo la posibilidad de decir: el otro es tu enemigo, anúlalo. En el presente texto se abordan algunas de las paradojas que a partir de la violencia contemporánea nos permiten acercarnos al lugar de lo inhumano, lo humano demasiado humano, desde el lugar de lo otro insoportable, de lo otro que me habita, de lo que, de acuerdo a los discursos en boga, a como dé lugar hay que uniformar, lo que a como dé lugar hay que eliminar dado que el imperativo que habitamos dice: reduce lo otro a lo mismo, reduce las diferencias a la unidad. Haz que lo otro no tenga más que el eco patético de lo idéntico. Desde el discurso de la ciencia, al discurso de la guerra, hasta el asesinato como acto apático, el presente abordaje tiene como objetivo presentar las formas de aniquilación de lo otro ante la mirada complaciente del discurso del amo.

 

Palabras clave: crimen, abyección, violencia, crueldad, memoria, olvido.

 

"No puedo aceptar el fácil consuelo de que esta catástrofe fue un fenómeno puramente alemán o una calamidad accidental centrada en la persona de éste o aquel gobernante totalitario. Diez años después de que la Gestapo hubiera salido de París, los compatriotas de Voltaire estaban torturando argelinos, o torturándose entre sí, en algunos de los mismos calabozos policiales. La mansión del humanismo clásico y el sueño de la razón que animaba a la sociedad occidental se han derrumbado casi en su totalidad. Las ideas de adelanto cultural, de racionalidad inherente mantenidas desde la antigua Grecia y todavía válidas en el historicismo utópico de Marx y en el autoritarismo estoico de Freud (ambos acólitos tardíos de la civilización grecorromana) no pueden ya sostenerse con mucha confianza."

George Steiner “Lenguaje y Silencio. Ensayos sobre la literatura, el lenguaje y lo inhumano”

“El hombre sufre de una impotencia para evacuar la angustia. Sólo ha logrado ensanchar el horizonte de la razón por el terror”

Emil Cioran

Primeras horas del día, inician los viajes rutinarios en la gran orbe de la esperanza. Los periódicos matutinos anuncian las noticias del día, la gente apresurada transita por las calles, el viaje en el autobús atascado de gente es algo que se torna común. Llegada al tren subterráneo y las nuevas formas de trasporte acuñadas por él ejecutivo. Sumatoria de serie. Los pasos, el bullicio y las notas musicales en las orejas acompañan él camino. Entre el ruido destaca la voz del vendedor de periódico, una vez más, la noticia: enfrían a 23, una fotografía plasma a los ya mencionados enfriados 1. Debajo del encabezado: jóvenes de entre 19 y 29 años son encontrados en la carretera X con el tiro de gracia. Ejecutados.

La imagen fotográfica acompañada de vestigios que me convocan: jóvenes entre 19 y 29 años ejecutados. Desmembrados. Tiro de gracia. Duele la mirada, el día continúa con sus bemoles. Imagen que muestra el despedazamiento y lo sanguinario que se ha vuelto cotidiano en este y otros países del planeta denominado tierra. Los otros, quizá tú, quizá yo. El mercado de armas reclama sus ganancias, el plus son los cuerpos, los residuos del combate. Dos palabras han comenzado a permear la calle: ejecución, tiro de gracia. La primera como la eliminación de una persona condenada a muerte, tomando la acepción clásica; y la segunda, expresión del argot criminal, la cual hace referencia a que la bala ha enviado a ese que está ahí "ante la gracia del Señor", está bien muerto o "frio", no regresará más. Y sin embargo. El traslado a otro "nivel". Arribar a la oficina. Voces diciendo que se está bien, que se puede estar bien, a pesar de lo que aparece ante los ojos. Voces (que solo dicen) en la calle, en los medios, donde predomina el "no pasa nada", que "las cosas están muy bien", lo que aparece ante los ojos sólo es un efecto colateral de los daños. Se está bien en bien "dicen" las voces, una vez más.

La cita de Steiner como preámbulo del presente texto. Abordaje de cuestiones complejas, partir de lo sanguinario de los momentos actuales puede sonar a morbo, sonar a amarillismo, escándalo. Elogio del crimen, quizás. No, en realidad no. En realidad es intento de toma de distancia y acercamiento (estar dentro-fuera). Intento de decir que no sólo mediante el crimen y la aniquilación se puede ha-ser alguien. Los cadáveres dejados por el peso de los tiempos más allá de mostrar la podredumbre del hacer de los humanos, son la muestra de lo catastrófico que puede llegar a ser, a olvidarse de los otros que habitan el mundo.

Respecto a lo anterior N. Elias 2 plantea "La incapacidad de ver al otro lado es una característica típica de los terroristas. Uno está sumergido en el propio sueño. En este caso el sueño se convirtió en poco tiempo en realidad, pero solamente por poco tiempo: considerado a largo plazo, resultó ser sólo un sueño. Y los terroristas de nuestros días me parece que también seguían a una época de profunda desilusión. En los años sesenta surgió un movimiento marxista que, en lo esencial no era violento. Hubo de emerger rápido y ligero del movimiento estudiantil del año 68, y el terrorismo empezó en el momento en el que resultó ser sólo un sueño; en este caso, no el sueño de conseguir una victoria, sino el sueño de hacer una revolución. Un sueño no se abandona tan fácilmente, sigue existiendo, uno está ligado al sueño".

Elias 3 se refiere en la nota anterior al sueño que los soldados nazis al parecer habían cumplido en su aparente victoria durante la segunda guerra mundial. Los soldados avezados que hicieron sencillo el triunfo de Hitler, provenían de un descalabro originado en la primera gran guerra. El sueño fracturado durante la derrota del pueblo germano en la primera guerra mundial no murió del todo, pues algunos años después con la instalación del nacionalsocialismo alemán, el retorno de este sueño en la persona de Hitler alentó a aquellos colaboradores a hacer un segundo intento de triunfar en la guerra, el mecanismo de acción siguió siendo el mismo: anular cualquier posibilidad de pensar en otro sitio, de pensar en el otro sitio del otro, sino admirar y vanagloriar nuestro lugar de Otro.

Quizá por eso hablamos de terrorismo de Estado. El Estado y sus funciones como extractores, chupamirtos, de la esencia del discurso de los movimientos que surgieron a partir de un sueño. El terrorismo es parte (y siempre lo será) del Estado. Aunque el Estado diga que los terroristas son "los narcos", o los "Grupúsculos de pseudo-estudiantes" o las "células anarquistas". Es decir, los otros, los que "no existen" más que en el acto de la desaparición de otros, otros que parecen aún más distanciados que los propios "otros". Los otros, solo está permitido nombrarlos (para el terrorismo de Estado), como los sin nombre, los fuera de sí (del Estado). El otro, al parecer me es indiferente, no tiene nombre, pero de cierta manera existe para poder enúncialo en un lugar dado o dicho.

Los sueños de la razón dejan muestras desgarradoras. El encumbramiento de la tecnología, de la ciencia, de los banqueros como cúspide de la cultura, nos ha mostrado al "Hombre" en el centro de toda esta serie inconclusa que se pretende completa. Tecnohumanismo y barbarie, las puertas de lo inhumano han permanecido abiertas, desde que la triada la ha encauzado, la triada del Hombre, la Ciencia y el Estado. En esta serie catastrófica no hay exclusividad. Nos ha tocado a todos. El holocausto como marca puramente alemana deja mucho que decir. En tanto que el pueblo alemán ha sido fichado con aquel suceso histórico de los campos de concentración, parecería ser que cualquier cosa que pase en cualquier lugar del mundo esta perdonada, en tanto la patente la tendrían esos, los otros, los que ya fueron.

Los que ahora son, tienen el derecho de autonomía, de hacer del crimen su bandera política. El criminal actual no existe siquiera. Pues el criminal "ya fue". En los campos de concentración; o en lo inmediato: en los campos de exterminio "desconcentrado" (las ejecuciones a granel). Existe el crimen como tal. Del terreno de lo indecible. Del marcaje de los sin rostro (lo que los identifica es una z en el tórax, o un video que dicta a tal cual secta-cartel pertenece cada uno de los ejecutados). Rastros de la serie que se repite sin diferencia. Indiferencia desde la historia ante la historia. De las cabezas apiladas en los caminos de Guanajuato durante la "independencia" de México, de los cuerpos de mujeres que adornaban los campos holandeses en la cacería de brujas, de las carreteras de Hiroshima llenas de sombras sin cuerpo, a los campos centronorteamericanos minados, "fosíficados" de cuerpos en descomposición.

Pero los criminales actuales pueden ser perdonados, dado que la historia se presenta acá como un problema de memoria. Se nos ha presentado con el devenir del tiempo una forma de criminales los cuales ya damos por sentado que existen, aquellos que su lugar "esta" por el simple hecho de haber participado en cualquier evento de los mencionados con anterioridad, el criminal cotidiano ha tomado las calles y el "Jefe de Estado" es el garante de este nada querer saber de la memoria. Lo anterior como problema de memoria, se nos plantea como un problema en el decir. Decir que puede implicar: decir, salud ante todo, bienestar ante todo, ante todo, decir: "el hombre ante todo", inclusive ante la existencia del otro diferente.

Olvidar el crimen, el exterminio, es hacer abuso del decir sobre la desmemoria. La memoria se ausenta, sus objetos, sus vestigios se apagan, se pierden, se convierte en muestras de museo del holocausto. Poblar el mundo como un museo del holocausto, uno de los peligros de la desmemoria y de los "decires" cotidianos.

La violencia ha sido el marco por el cual el Hombre se ha venido desarrollando a lo largo de los años, ha sido su estandarte, y los otros solo han vanagloriado este tipo de acepciones. ¡El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra, dice un refrán popular , pero también lo dicen aquellos que han ejercido violencia en todo momento, con esto no se pretende estigmatizar a los que han encontrado en esta el único lugar para realizar sus actos, como bien lo dice Walter Benjamin 5 "la violencia, en casos precisos, sirve a fines justos o injustos" o en su caso Elias 6 propone una pregunta, "¿Cómo es posible que tantas personas convivan de manera -relativamente- tan pacifica, tal como ocurre en nuestra época en las grandes sociedades (…)?", con esto no anteponemos que la violencia sea el camino para poder realizarlo, pero incongruentemente, ¿Por qué no?, en todos los lugares de la historia, en las avenidas de la historia todas las intersecciones muestran eventos violentos.

Parece ser que estos actores de la historia y crítica han conspirado para que nosotros podamos entender estos eventos suscitados, aunque el primero lo haya hecho 60 años antes en 1921. Por un lado uno, el más "longevo" habla del uso de la violencia a partir del derecho, el cual va a garantizar y justificar el uso de esta para conseguir un fin donde el fin principal de esta será la dogmatización de las masas a través de los Jefes del estado, el Otro lo hará desde el lugar donde la violencia será el medio para poder apaciguar a las masas además de acostumbrarlas, vivir en un constante miedo y temblor y crear instituciones sociales para domar la violencia, el doble vinculo para el uso de la violencia desde el lugar del Estado.

Por otro lado cabe señalar cuestiones que desde la vida diaria pueden confrontar al sujeto con su imposible estar con los demás. Es necesario plantear aspectos vinculados con la posición de los hombres, de las mujeres ante la vejez, ante la soledad, ante la muerte. Todo el esfuerzo humano sigue instalándose en la posibilidad de evitar el dolor de existir, ante esto la actualidad está plagada de recetas para convivir lo menos posible con la diferencia. La diferencia aparece entonces como radical hartazgo, como flojera sin precedentes, la violencia harta. Desde el hartazgo, desde la ignominia que representa lo otro actual, hay un cierto empuje hacia lo que parecería ser la desaparición del sujeto ante cualquier amenaza de hacer-se notar.

Ante la inminencia del hartazgo hay un efecto que se presenta ligado, articulado en serie: El terrorismo, el cual surge como la única manera en la que hombres y mujeres pueden "hacerse notar". Lo anterior al menos en los tiempos mexicanos que se nos presentan ante los ojos. El Estado pone las reglas, el telón de fondo: declara guerras contra los que "están haciendo mal las cosas en La Nación". El Estado no soporta que el monopolio de la violencia sea ejercido por grupos autónomos, pero ¿existe un Real monopolio de la violencia? El escenario está puesto, hartazgo y terrorismo comienzan su maridaje sangriento. Jóvenes reclutados por el ejército. Jóvenes reclutados por "el crimen organizado". Explosión. Cuerpos desmembrados, desarticulados. Han sido ejecutados. Jóvenes reclu(a)tados y ejecutados.

Menciona Delacampagne 7 en el inicio de su texto "La banalización del mal. Acerca de la indiferencia": "Este libro nació de un arrebato de cólera. O, más exactamente de una voluntad de reaccionar contra la indiferencia con la que mi generación tenía tendencia a dejar desarrollarse, bajo sus ojos, crímenes masivos metódicamente planificados y organizados y cada vez más sangrientos".

Esta declaración, rapto, este fuera de sí, al que en la cotidianeidad, somos llevados, puede ser efecto tramposo de indignación "¡Cuánta indiferencia!" "Y los niños ¿Quién hará algo por los niños?" Sentencias y ladridos emitidos por los políticos-funcionarios en turno. Aunque evidentemente, la problematización que propone Delacampagne no apunta a "crear conciencia" o a reivindicar alguna ideología del bien-hacer, ni a "retornar" a una polis amorosa (advertencia que aparece a manera de pregunta histórica ¿cuál polis, cuál consciencia? ¿Cuándo polis, cuándo amorosa, dónde?). El rapto de cólera, los ecos que produce en la cólera de otro(s), es dirigido hacia ese complaciente discurso de la indiferencia a ese Otro que desconoce. Discurso fácil de consumir, a diario, una y otra vez. Discurso imperativo que hace "click" en todos los sentidos con el "momento" con el "aquí y ahora". El aquí y ahora no tiene memoria. Y sin embargo, el aquí y ahora es un abuso de memoria. Delacampagne realiza un acto ético, la indignación ante la aniquilación, provoca hacer eco, eco que permite realizar una detención ante el vértigo de los actos, indignación que permite dar cuenta de que las cosas con el otro no van tan bien como pensamos. Indignación ante el aquí y ahora.

¿Por qué el aquí y ahora como un abuso de memoria? La respuesta posible, o una de tantas, aparece apresurada, acorde al vértigo de los tiempos: amontonamiento de archivos (archivo y ausencia de impresión), todo cabe y se apila en carpetas en una memoria denominada "portátil", todo cabe en aquellos documentos electrónicos clasificados que han permitido que el conocimiento se vuelva solo en algo "de decir", mas no hecho, ese es el portal hacia el desconocimiento. Todo cabe aun estando en desorden y aparece indiferenciado. La "diferencia" (porque supuestamente habría una diferencia entre archivos) es "el peso de los archivos". Con la anterior idea "aquí y ahora" no necesita de palabra, ni de letra, la inscripción permanece ausente de memoria. Cuestión de capacidades, compresiones y potencia de almacenamiento, sólo eso, la diferencia reducida al hartazgo de los dispositivos de memoria saturados de información. Steiner 8 nos menciona algo que hemos dejado de lado pero que sería importante retomarlo, porque lo "no dicho" se ha vuelto lo "no escrito", lo indiferenciado, lo que paso sin ser visto, hacernos de la vista gorda es "lo mejor", para nuestro "bien-estar" él dice "debemos alimentar la sospecha de que el estudio y la transmisión de la literatura tengan solo un significado marginal sean apenas un lujo apasionado, como la conservación de lo antiguo".

El hartazgo y la sobreinformación se unen en particular delirio, no delirio que pretenda o encamine una cura sino el delirio de totalidad. Los archivos "modernos" fungen como un poderoso fármaco aliciente "bordante" de la enfermedad. Aunque el adolescente, o joven universitario salga a las calles a mostrar su inconformidad su "no-bien-estar" ante "El Sistema" (con mayúsculas, como él lo denomina), hay un desconocimiento radical de lo que el Sistema significa. Es fácil salir a gritar lo que el Rector dicta. Pensar el nivel de implicación cultural, epistemológica, política, eso, eso produce hartazgo. Por eso la fácil ruptura de cualquier movimiento que se pretenda político, teniendo como precedente radical el hartazgo y la vida maquínica que "ofrece el Estado". Sobreinformación: todo en La Red, la Salvadora Red. Hartazgo: el sueño termina pronto, y no sin consecuencias, habrá alguien que se haga "cargo" de los residuos del sueño. Revolución, ha sí, ¿Dónde?, claro solo en las redes sociales.

Althusser 9 planteaba que la ideología no surgía del Estado, sino de la población que se une con "propósitos en común", precepto político evidentemente freudiano, la ideología sería un continuum de la identificación y la transferencia. La cuestión es que el Estado es sofisticado, se apropia de las manifestaciones, de las inquietudes, de las inconformidades como valor de uso, obteniendo el plus (de goce) que le permite a través de su organización acallar cualquier voz o conjunto de voces que pretenden "independientes" y "propositivas", voces que solo son absorbidas por la penumbra que forma el Estado. El Estado, a diferencia (adiferencia=indiferencía las voces, y las convierte en sólo una voz) de la población productora de ideología, está organizado. Aparato en serie que monopoliza discursos y por ende la violencia. Aparato en serie que confirma el hartazgo, y que lo excede a partir de sus medios de comunicación, hace del hartazgo la forma de vida de la población, "el pan de cada día". Cualquier manifestación que se pretenda diferente e independiente de la organización de lo establecido, está destinada al fracaso, en tanto la organización que pudiese darse en el movimiento independiente estaría "infiltrada" por los efectos violentos del Estado. El movimiento violento está destinado a hacer de lo múltiple, uno. Es paradójico moverse en un conglomerado de individuos que al unísono dictan: todos somos uno (el uno movimiento). Se reafirma al Estado, tratando de darle la espalda, se le da la espalda al Creador.

 

Para conclu-ir iniciando

La dimensión del olvido, anudada a la indiferencia no son más que ecos del malestar. Tensión que echa a pique cualquier posibilidad de crítica. Acampamos en el cementerio indiferente, pasando de largo, sin correlato, sin interpelación, los metadiscursos no preceden.

Freud 10 en su texto El malestar en la Cultura plantea cuestiones fundamentales que nos permiten cuestionar algunos de los ideales más marcados de la modernidad y sus posmodernidades lacerantes. Ante el empuje por hacer del mundo un lugar "feliz" para todos, teniendo evidentemente los avances científicos y tecnológicos como puntas de lanza para concluir este ideal, los avances como prótesis de la cultura y de la sociedad para aminorar los riesgos naturales y los humanos, ante esto, es ante lo cual el texto freudiano se detiene: tras las tesis de que es imposible poder llegar a establecer igualdad y bienestar entre los humanos debido a determinados mecanismos que operan una agresividad originaria, es en donde el psicoanálisis muestra lo absurdo y paradójico de este modelo. Ante el empuje científico y tecnológico, el psicoanálisis plantea la existencia de un algo que incómoda, algo que empuja e imposibilita el lugar de "bienestar total" "satisfacción" o cualquier adjetivo que apunte a la constitución de lo indivisible, el individuo, el uno, siempre en busca del uno, cuando a grito unísono procuramos a todos.

Cabe señalar que en los tiempos en los cuales estamos habitando la característica más notoria tiene que ver con la aniquilación frontal de todo aquel que sea un estorbo para aquel que plantea la consecución de ideales inamovibles, sean estos religiosos, científicos, del campo de la delincuencia, del imperativo del bienestar, los indiferentes ante los otros. Lo desconocido del otro, su imposibilidad de igualdad, esa inevitable diferencia: narcisismo de las pequeñas diferencias que se presenta como un impedimento inicial/radical que iría avocado precisamente a la noción de imposibilidad de existir con los demás. El justo medio, ser lo suficientemente cercano, ser lo suficientemente lejano: ideales de convivencia que se ven rebasados por el sólo hecho de la existencia del sujeto.

Insistencia que plantearía la búsqueda de otra manera de relación con el otro, con los otros, aunque encontrando puntos convergentes que siempre serán factibles en las relaciones, a partir del síntoma, proveniente de ese malestar "unísono".

Malestar en el bienestar, malestar del bienestar que se ve en las calles, en los cuerpos que transitan: por las curas anti vejez, por la cura de alteridad, eliminando al "defectuoso" del espejo, por la cura de realidad por medio de las drogas que ofrecen al Dios extraviado (ahora en bandeja de plata), por arreglar ese cuerpo que nació espástico, o arreglar ese niño o niña que nada quiere saber de los demás, en fin, por la solución del problema de tener un cuerpo con otros, la cura ante la diferencia y el hartazgo, por más y más opciones que plantean que, efectivamente se puede vivir bien en el bien del mundo; comentaba Freud 11 respecto al sufrimiento:

"Desde tres lados amenaza el sufrimiento; dese el cuerpo propio, que, destinado a la ruina y la disolución, no puede prescindir del dolor y la angustia como señales de alarma; desde el mundo exterior, que puede abatir sus furias sobre nosotros por fuerzas hiperpotentes, despiadadas, destructoras; por fin, desde los vínculos con otros seres humanos. Al padecer que viene de esta fuente lo sentimos tal vez más doloroso que a cualquier otro; nos inclinamos a verlo como un suplemento en cierto modo superfluo, aunque acaso no sea menos inevitable ni obra de un destino menos fatal que el proceder de otro origen."

El habitar con los demás es apuesta compleja, si los caminos que van dirigidos a prometer la felicidad del hombre ("buen gobierno" "libertad para todos" "comida, escuela, hogar digno" "igualdad" "bienestar") evidentemente se muestran y no fallidos. Si los tratados tecnócratas y de políticas públicas no hacen más que reafirmar la fractura de lo social, y el desagarramiento de las subjetividades al verse imposibilitadas para "llegar al modelo ideal de vida en el Estado", ¿cuál sería la brecha a transitar para hacer llevadera la vida con los otros?.

Los tiempos "actuales" nos trajeron promesas seductoras, promesas que al no ser cumplidas "del todo" nos presentan un sujeto no clivado, no deseante, que sólo sabe de un Goce todo, Goce prometido que indica que solo habría que gozar la vida, aún a costas del goce supuesto a otro. Goce que no encuentra falla, falta algo succionable en su constitución subjetiva, por tanto se muestra completo para las Leyes que aparecen como inexistentes, las leyes de la Política, del inconsciente del Otro.

Completo, pleno. De gadgets, ipods, adictos maquínicos y acto sin palabras está repleto el sujeto que trajo consigo la modernidad y sus post de ideales cumplidos y equilibrios alicientes, de simple cura contra el dolor. El "Dispositivo Móvil" del cual ha fungido como vehículo del acto a desarrollar, el pasaje al acto se nos muestra hoy como una simple utopía, ante nuestros ojos solo está el desahogo virtual, repito, la Revolución están en los iPods, iPads y demás instrumentos que las trasnacionales nos proporcionan con su buen plan tarifario para que no nos detengamos en el desahogo.

De metralletas, tachas, pericos: la cura de vida llega a mano armada y con la mano armada. El sujeto en afán de completud, del uno, sólo encuentra su tope ante la muerte, ante el Amo; esfuerzo por eliminar a la que no es: el culto a la santa muerte da cuenta de este afán por borrar cualquier signo de alteridad. La figura poderosa, Nueva Madre de los habitantes del terreno árido de la ciudad que se desmorona en el asfalto y de los mortales-inmortales que bajo el manto consentidor de una nodriza que todo lo permite transitan en un camino que sólo permite ser de la Muerte. Residuos del bienesturdimiento, bienestar en el aturdimiento. La madre Muerte retorna como el protopadre que de todo y todo goza.

Ante esto, las posibilidades que se piensan, los caminos que se cree alternen y alteren esta situación de extrema violencia y hartazgo nos ligan directamente a ciertos postulados relacionados con la posibilidad de pensar una ética que no sea la de la apatía, éticas que se propongan como lugares a habitar, que no reafirmen una y otra vez el lugar de Dios y el Estado en su práctica. Posicionamiento ético que no sea del sometimiento a las normas de uniformidad y consenso "mutuo". Ante esto, estar advertidos de la diferencia que implica el posicionamiento ante los demás, es principio ético de co-habitar y hacer una vida posible, a sabiendas de que el malestar es constitutivo de la vida de la polis.

La travesía implica cruces de caminos, diálogos con los demonios que una y otra vez a pesar de los contras de siempre, hacen de la vida un cúmulo de palabras y decires, pacto que abre las puertas de la percepción de la inmóvil y maldecida "humanidad". Pactos que implican al actor como rito lleno de palabras y sangre que plasma letra en papel. Travesía y dilucidación que colocan al sujeto frente a otro, otredad y labilidad. Ante destinos manifiestos la apuesta del sujeto sería la del movimiento, nunca la de equilibrio, la indiferencia o la simple contemplación religiosa meditativa. Aunque el cambio, el viraje tiene que ser no sin precauciones, pues virar al lugar del amo es bastante sencillo, sobre todo en tiempos de amos.

 

II.

"El vacío exige su flamante superación, adornos exclaman grandezas invencibles y el rostro, en desmayo a lo lejos se pregunta ¿es real la flama de la vela?"

Francisco Zapata "El soñador soñado"

Plantear el texto desde el único punto de viraje de la violencia puede desembocar en un cierto elogio de la desaparición (lo que cambiaría únicamente sería su posibilidad endulcorada poética de tinte político). Ante esta advertencia que el mismo texto propone, es necesario darle un giro al presente ensayo, virar hacia la posibilidad de abordar el mundo. El mundo como posibilidad de creación.

Dios y el Estado son problemas que no han sido superados. Su existencia como "problemas" no da más que la seguridad de que los "problemas" no tienen una respuesta que elimine y dictamine el emplazamiento definitivo de la noción de las condiciones que "resolverían" dichos problemas.

El mundo de la creación no tiene lugar: por eso a través de los tiempos, desde las epopeyas homéricas, pasando por la tragedia griega, los infiernos de Dante, las modernas travesías que plantea Joyce, Dalí y la explosión de las formas, la mujer que hace de su sueño el tejido del deseo con Freud, hasta las desembocaduras arqueológicas de las epistemes de los últimos cincuenta años; todas estos movimientos, todas estas voces, plantean la posibilidad de darle lugar a lo que no tiene lugar. Apuntan a hacer de la ficción, el viraje auténtico que provoca el estar habitando lenguajes. Lo anterior, teniendo como telón de fondo el malestar y la aniquilación que ha caracterizado a la historia de la "humanidad". El hombre no es sin el malestar, el hombre no es sin la desintegración del lazo social. Dado que el lazo social es siempre lo por constituirse, pensar en una ausencia de malestar y diseminación sería plantearse seriamente la vida como sin pasión, como absolutamente apática, como paradójicamente queriendo controlar vida y muerte. Muy a la orden del discurso científico el planteamiento de una ausencia de inconformidad. Advirtamos entonces que el deseo, el malestar, la diseminación están anudados, es ahí donde se constituye el sujeto, en el no-todo del horizonte, en lo incapturable, en lo que escapa a los imperativos de la razón.

 

Apéndice: un ensayo sobre lo femenino como lo abyecto en el cuerpo de lo social

 

"Miren que contaminado de normales el bajovientre de esta estepa…"

Mario Santiago

El presente texto realiza una aproximación a la figura de la apatía por el Diablo, la cual se anuda de manera singular a la apatía por lo femenino. Ambos aspectos como trazo característico de lo contemporáneo. Podemos precisar, lo diabólico, trazo que se lee como una constante a excluir a través del paso de los tiempos, en las historias y las escrituras.

Por tanto se cree pertinente para dar inicio a esta aproximación, entrar a la problematización de lo abyecto ante el paradójico endiosamiento de "los" hombres. Presenciamos la época del retorno de los dioses. El discurso del amo dicta: todos somos dioses, bonachones, a-pathicos, exclusivos. Este podría ser el slogan, estribillo repetitivo de la actualidad "todos somos dioses". Dioses degradados, pero sin duda entronizados. Huimos a pasos agigantados ante la presencia de lo demoníaco. Dios excluye al Diablo de su campo de acción. La ciencia excluye al sujeto de su campo de producción.

Haciendo eco de la escritura del desastre, venida de la pluma de algunos erranzantes, en el presente texto se propone dar cuenta de algo referente al aspecto a-pathos, desapasionado que la contemporaneidad nos trajo consigo: de la abyección del Diablo como imposible de habitar el reino angelical, pasando por la expulsión edénica de Lilith, las inquisiciones poéticas planteadas por Platón, las ejecuciones públicas de las brujas…a las pretensiones del Dios Ciencia de producir en relación a la unificación del saber y la consiguiente anulación del sujeto del inconsciente.

La historia de la llamada Humanidad 12 es la historia del perfeccionamiento de la exclusión y el aniquilamiento del otro, del semejante radicalmente otro, la historia pretendida como LA Historia es el movimiento de abyección irrestricta de lo insoportable (insoport[h]able), dado que lo insoportable habla, nada se quiere saber de eso que habla, el movimiento ante esto es evidente: apatía hacia cualquier posibilidad de decir que difiera de lo uno de la humanidad. Apatía es equivalente a desaparición de lo otro.

Apatía por el Diablo, la mujer como lo abyecto: tremenda distancia tomada ante el movimiento de costado que realiza aquel que quiere dejar de ser esclavo. El que intenta hacer ver, queda cegado por el brillo del otro. Lo abyecto se hace la mierda del mundo. Lo que se desliza pegajosamente por todos lados, viscoso andar, nublado andar. Lo viscoso no es líquido, ni sólido, punto pantanoso que desdice el camino. El cruce de caminos no sólo es solitario, también es pantano, arena movediza, que dice de otra manera. El diablo es pantano según la palabra del Dios de los cielos. El Diablo es el agujero del mundo, agujero empantanado que no da para elevaciones celestiales ni bendiciones quitaangustias.

Expulsión de lo edénico del Edén: Adán temeroso se echa para atrás, le pide ayuda al gran otro que supone en Yahvé para que se haga cargo de ese Monstruo llamado Lilith. Lilith, la primera mujer bíblica funda un trazo que seguirá la diferencia a lo largo de la posición de las mujeres y sus destinares en tierras de lo sagrado: el trazo es lo abyecto. La mujer que no sea varona tendrá que vagar por los desiertos y las cuevas que den cuenta de su ocultamiento.

Anudada a todos los animales terrestres, el supuesto gran otro la desecha como lo mundano e inaccesibiliza las posibilidades de lo divino para este ser 13:

  "Cuando Dios emprendió «la Creación», no encontró a su alrededor más que Tohu vabohu, el Caos y el Vacío, pues la oscuridad envolvía el Universo. Este Dios impronunciable es el único protagonista del relato cosmogónico que nos ocupa. Los seres preexistentes considerados divinos, que representan el lugar de las antiguas divinidades matriarcales, son Omitidos y presentados como el Caos y el Vacío (Tohu vabohu), la Oscuridad (Hoshej) y el Abismo (Tehom)"  

Este principio divino apela a un sujeto ordenador, principio de la existencia que en el inicio se encuentra aislado, su única posibilidad es construir un mundo a su imagen y semejanza, aunque algo se evidencia incómodamente: abismo, caos, oscuridad y vacío son los grandes enemigos que se le presentan enfrente. El gran padre tendrá que poner a girar toda su capacidad de arquitecto, para desechar todos los inconvenientes que le presenta lo ingobernable. Notablemente, o ingobernable, anudado al caos y el vacío se encuentra el lugar de las sociedades matriarcales 14:

  "Esta es una constante que encontramos en los mitos que nos llegan de la antigüedad: El creador, ya se trate de Baal, de Marduk o de Jehová, lucha primeramente con el agua, contra la creadora, la diosa de la fertilidad, porque el mito del matriarcado es presentado siempre como una mezcla de los sexos y como una no indiferenciación que demora el establecimiento de un orden social patriarcal. El supuesto mito del gobierno de las mujeres es siempre descrito como una época caótica, anterior al establecimiento del orden simbólico"  

A la mujer se le difama 15 caos, se le dicta oscuridad y vacío incolmable. Lacan nos sugiere, provocando: "A ella, a la mujer se le mal-dice, se la almadice (on la dit-femme, on la diffame). Lo más famoso que de las mujeres ha guardado la historia es, propiamente hablando, lo más infame que pueda decirse".

Y sin embargo, eso que lo infame representa, no deja de nombrar lo indestructible. Difamada, efecto de abyección Lilith reafirma lo divino indestructible. La mítica mujer Lilith, muestra lo indestructible.

Sigamos a Kafka 16 quien en los Aforismos de Zürau plantea que lo indestructible es aquello a lo que se desea acceder pero que se presenta como imposible 17: "Quienquiera que actué (y todos sin excepción actúan), en el momento en el que actúa no puede sino sentirse inmortal. ¿A qué puede deberse entonces este espejismo si no a la vaga percepción de «algo indestructible dentro de sí»? Lo indestructible es algo que no podemos dejar de advertir, como la sensación de estar vivos. Sin embargo, el verdadero significado de lo indestructible tiende a permanecer escondido. Y quizá esté bien que así lo sea." La historia del cristianismo, y sus remanentes occidentales (ciencia, tecnología, globalización) han pugnado por destruir lo inaccesible del ser mujer. Lilith representa esta inaccesibilidad, presenta la dificultad de saber sobre lo divino.

Lo indestructible es mujer: se presenta como lo inaccesible a lo que se aspira acceder. Lo indestructible es lo que tiende a permanecer escondido. Algo se esconde, y debe permanecer así. Lo indestructible es vida, es Lilith:

La difamación de la mujer 18

Soy un ser de fatiga del hombre
no merezco vivir
soy un obstáculo de la perfección
soy engendro del pecado y la muerte
soy la puerta de entrada al diablo
soy culpable de la muerte de Jesús
he arrojado por tierra la imagen de Dios
tengo un peligroso rostro
soy un ser inferior que no fue hecho por Dios a su imagen y semejanza
nací para provocar la lujuria de los hombres
no soy un ser humano
soy un ser que en el pecado me concibió mi madre
soy culebra y escorpión, un recipiente del pecado
soy el sexo maldito
corrompo a la humanidad
soy un ser de deshonra
soy esencia de los vicios, de todas las maldades y de todos los pecados
soy maldición y corrupción del hombre, como una emboscada diabólica en
la senda de la virtud y la santidad
soy un ser sexualmente insaciable
soy una defectuosa deformación del pene
mi valor solo está en mi capacidad reproductora y ser útil en las tareas
domésticas
soy un siervo, un buey, un asno…
soy animal imperfecto y error de la naturaleza
atrapo el alma del hombre
tengo trato carnal con los espíritus nocturnos
tengo entendimiento, corazón y fe débil, además de una cabeza estúpida
soy la puta del diablo
soy de nacimiento mentirosa y engañosa
y se duda de que tengo alma.

Lo abyecto se hace la mierda del mundo. Lo que se desliza pegajosamente por todos lados, viscoso andar, nublado andar. Lo viscoso no es líquido, ni sólido, es punto pantanoso que desdice el camino. El cruce de caminos no sólo es solitario, también es pantano, arena movediza, que dice de otra manera. La mujer ha sido caracterizada pantano según la palabra del Dios de los cielos. La mujer y lo femenino han sido colocadas como el agujero del mundo, agujero empantanado que no da para elevaciones celestiales ni bendiciones quitaangustias. La única manera que Occidente le ha presentado a la mujer como posibilidad de habitar el mundo es absurda: se tiene que presentar como toda hombre.

Expulsión de lo edénico del Edén: Adán temeroso se echa para atrás, le pide ayuda al gran otro que supone en Yahvé para que se haga cargo de ese Monstruo llamado Lilith. Lilith, la primera mujer bíblica funda un trazo que marcará diferencia a lo largo de la posición de las mujeres y sus destinares en tierras de lo sagrado: el trazo sin embargo es lo abyecto. La mujer que no sea varona tendrá que vagar por los desiertos y las cuevas que den cuenta de su ocultamiento.

Lo femenino es minoría: es un hecho.

Sin embargo, digámoslo, hecho que no justifica su anulación e intento de hacer desaparecer. Cuando lo femenino se muestra como lo radicalmente otro en relación a las discursividades dominantes, las reacciones no se hacen esperar: aislamiento, reclusiones, asesinatos, desapariciones. Es una constante: desde Lilith hasta las punk europeas, pasando por las muertas y desaparecidas de Juárez (y de todo el territorio mexicano), el hecho femenino le es incómodo al discurso de lo homogéneo que pretende establecer el amo en cualquiera de sus modalidades (Jefe de Estado, Sacerdote, Diputado, Padrote, etc.).

Las mujeres nombradas por el amo han sido remitidas al campo de lo obsceno:

"Lo obsceno se revela por el descubrimiento de lo que debería permanecer cubierto, por la aparición de un vacío donde debería haber algo, de algo donde no debería haber nada. Provocar lo obsceno es nefasto y peligroso…19"

El discurso del amo hace de la mujer lo obsceno: Las mujeres asesinadas en Juárez y en todo el territorio nacional dan cuenta de lo obsceno del discurso del amo, de lo obsceno de las instituciones, lo obsceno produce un alejamiento de lo sagrado, intenta aniquilarlo 20: "Producir lo obsceno es nefasto y peligroso. Es el lado malo de lo sagrado y el signo de un mal presagio (obscenus). Presagio de muerte: la de Dios quizá, ese Dios que se oculta, que hace que haya algo en lugar de nada, que ve todo y para quien el abismo no tiene secretos…".

Lo abyecto: bajo, vil, abatido, humillado, ignominoso…Julia Kristeva 21 en su Ensayo sobre la abyección, define el termino como lo que "nos significa los límites de lo humano" Lo abyecto como límite de lo humano, lo abyecto como la mujer, la mujer como efecto de esa parte maldita de la cual nos habla Bataille: la parte maldita como remanente y representante de la cultura del exceso.

Es en esa cultura del exceso donde la mujer adquiere el puro valor de consumo y puro gasto. Se trata del puro plus de goce del consumo, no de la utilidad. Textualmente existen dos modalidades de consumo, siguiendo a Bataille 22: "la primera, reducible, está representada por el uso del mínimo necesario, para los individuos de una sociedad determinada, para la conservación de la vida y para la continuación de la actividad productiva […] la segunda está representada por los gastos llamados improductivos: el lujo, los autos, las guerras, los cultos, las construcciones de los monumentos santuarios, los juegos, los espectáculos, las artes, la actividad sexual perversa (es decir, actividad alejada de la finalidad genital), representan otras tantas actividades que, por lo menos en las condiciones primitivas, tienen su fin en ellas mismas".

Es este último consumo la parte maldita, y es justamente este gasto sexual perverso e improductivo en el que encontramos posicionadas a las muertas de Juárez, fragmento contemporáneo que muestra la característica del sujeto "actual": Dios apático ante el cual el otro no tiene valor más que del puro desperdicio que implicaría la pérdida 23: "Perderla, evidentemente no es utilizarla. Se trata, a pesar de todo, de una sangría, de una pura y simple pérdida, que tiene lugar de todos modos: desde el principio, si el excedente de energía no sirve al crecimiento, se pierde…"

Lo abyecto como lo inmundo, como aquello que no puede hacerse un lugar en el mundo. Lo abyecto como lo lanzado fuera del mundo de las representaciones; la mujer como lo abyecto: tremenda distancia tomada ante el movimiento de costado que realiza aquel que quiere dejar de ser esclavo. A estos lugares comunes de la abyección ha sido reducido el grito ahogado de las mujeres aniquiladas en este país.

Ante esta constante del ser abyecto, lo femenino pugna por dar cuenta, por marcar el estilo radical de la diferencia: aún como cuerpo cosificado, mutilado, recluido-aislado o muerto. Lo femenino levanta la voz ante el empuje del discurso y el acto que se pretende unitario (aquel que quiere hacer de lo otro lo mismo, de lo otro lo uno). Siguiendo al psicoanalista francés Jaques Lacan podemos decir "A ella, a la mujer se le mal-dice, se la almadice (on la dit-femme, on la diffame). Lo más famoso que de las mujeres ha guardado la historia es, propiamente hablando, lo más infame que pueda decirse".

 

Las mujeres asesinadas en Cd. Juárez

El presente texto tiene como uno de sus objetivos particulares, abordar algunas de las singularidades del decir de lo femenino ante la atrocidad de actos en los que lo femenino aparece como lo que necesariamente tendría que desaparecer: del asesinato a la desaparición sistemática, el largo y espinoso camino por el cual han atravesado los cuerpos de sinnúmero de mujeres juarenses.

Jiménez 24 plantea algunas hipótesis relacionadas con los asesinatos de mujeres en Juárez y su permanencia en el transcurso de las últimas dos décadas:
- las asesinadas son inmoladas en sacrificios de narcobrujería
- las asesinadas son parte de un ilícito trasnacional por parte de delincuentes y psicópatas estadounidenses de El Paso, Texas.
- Las asesinadas son parte de un furor misógino que ha pasado del crimen esporádico al estrago selectivo debido a la ineficiencia policial y judicial.
- El crimen organizado cohabita con el poder económico, en una relación de convivencia que les deja beneficios a ambos e impide el esclarecimiento del feminicidio
- Quienes han sido testigos tienen miedo a denunciar debido al peligro que corre su vida
- La fabricación de culpables, cuya culpabilidad no ha sido demostrada para detener la irritación ciudadana y los reclamos nacionales e internacionales
- Las mujeres asesinadas son prostitutas. Por lo tanto no valen.
- Trato denigrante para víctimas y familiares de las víctimas
- Fragmentación del tejido social
- Impunidad y misoginia impregnan la indolencia de la sociedad juarense

Por su parte César Delgado Ballesteros 25 plantea: "El asesinato de mujeres en Juárez se realiza en silencio y a oscuras. Son crímenes por goteo: lentos pero incesantes […] subraya la condición inerme de las mujeres mexicanas que viven en la impunidad de la frontera norte, la extrema vulnerabilidad de las emigrantes pobres y las jóvenes trabajadoras desprotegidas […] frente a la voracidad e inseguridad de casi todos los negocios […] incluidas las maquiladoras y por supuesto el narcotráfico y los demás giros negros […] frente al inexistente Estado de derecho, reflejado en endebles instituciones gubernamentales y políticas […] hay voces que […] aseveran que los asesinatos se cometen en rituales macabros, donde autoridades y narcotraficantes, luego de pactar negocios, sellan complicidades mediante la violación y el sacrificio de jóvenes juarenses previamente secuestradas".

El silencio y el anonimato como características fundamentales del feminicidio. Intento de holocausto, intento de no dejar huella. El intento es desaparecer(las), es puro intento endiosado. El criminal se presenta como el hombre apático sadiano. Aturdido por el sexo, su única meta es la muerte, la muerte de la otra, de la "una más". La mujer es tomada como el puro trozo de carne, como lo "por usar para satisfacer las exacciones" del asesino. Mujer que en el movimiento realizado por el criminal, perece asimismo como objeto apático. En el feminicidio se sustrae cualquier posibilidad de pasión. Lo que se muestra rotundamente es lo abyecto. Delgado Ballesteros nos habla de "sacrificio de jóvenes juarenses secuestradas", habría que poner en duda el término "sacrificio", en tanto el término nos remitiría al campo de lo sagrado. En el asesinato de las mujeres juarenses lo sagrado desaparece.

Lo sagrado hace lazo, el crimen perpetrado contra las jóvenes juarenses lo único que denota es la imposibilidad de dar cuenta de lo sagrado.

Por otro lado, Menciona Palacios 26: "Las mujeres maquiladoras de Juárez comparten con los hombres de manera muy significativa, los instrumentos de producción y reproducción del capital. El fenómeno se acentúa en una zona que impone las líneas de demarcación establecidas por la comunidad y la tradición"

Si la cultura es la cultura del exceso, hombre y mujeres aparecen "iguales ante ella": la diferencia es la manera de morir: ejecutado por el narco (tema de otra investigación) o aniquilada y violada.

Al respecto Raymundo Mier 27 plantea: "Ciudad Juárez: la periferia de la periferia, un lugar donde se anuda la variedad intrincada de los desarraigos, donde convergen nudos de fronteras de todos tipos –étnicas, laborales, nacionales, climáticas, ecológicas, incluso se encuentran ahí los extremos de la violencia, de la crueldad, de la explotación, de la segregación étnica y de género-, se congregan y se confunden las exclusiones, se multiplica la potencia de los márgenes, ahí, donde el contacto íntimo con el Imperio se convierte en vacuidad abismal cuya profundidad se toca con el mutismo, con los balbuceos o los fracasos del lenguaje, con la experiencia ordinaria de lo abyecto y la tolerancia cotidiana de lo intolerable…" Juárez remarca el margen fronterizo geográfico, pero también el margen fronterizo con el otro, anuda multiplicidades en las cuales se disemina la crueldad, se junta, se confunde lo marginal, y de esa confusión nadie quiere saber, al menos no muchos quieren saber.

Aparecen como dignas de ser asesinadas, porque su condición no importa, su existencia es irrelevante para un sistema de producción que paga poco y en el cual las obreras son fácilmente sustituidas por otras, no hay problema, para ellos se trata de tener mano de obra barata. O prostitutas al alcance de la mano. Las muertas de Juárez son las sin nombre, las sin rastro y sin rostro. Ni siquiera pensar en un seguimiento sobre la desaparición de las que aparecen sin nombre. El Estado reduce a un rimbombante "problema de estado" (valga la redundancia) la desaparición de las mujeres. Derechos humanos son "los voceros" de las muertas. Falacia mediática. El estado incluye excluyendo cualquier posibilidad de abordaje o seguimiento de la desaparición y hallazgo. Desaparición de la mujer, encuentro del cuerpo sin vida. El cadáver adquiere el estatuto de lo abyecto.

Se trataría de reducir entonces al absurdo la muerte de las mujeres en Juárez o en cualquier lugar del país (las maquilocas), y el absurdo, no lo es tanto, la creencia común puede aducir que "las mujeres tienen la culpa de que las asesinen". De acuerdo a los estudios sobre el feminicidio en Ciudad Juárez el índice de mortalidad de mujeres recae principalmente en mujeres jóvenes cuyas viviendas se encuentran en zonas con menor acceso a servicios o sin servicios, además de ser mujeres trabajadoras de la maquila (obreras).

Cuando pueden hacerse un nombre antes de la generalización "muertas de Juárez", este es despectivo: son las maquilocas 28. ¿Quién querrá hacerse cargo del cadáver, de lo cosificado, de lo sobrenombrado, de lo que sin embargo de lo que se presenta ante los ojos como sin nombre? De lo abyecto nadie se quiere hacer cargo, lo abyecto es lo que cae, lo que no encaja, ni infusiona. Lo abyecto aparece ante el Estado como esa particular forma de desperdicio del cual nada vale hacerse cargo.

Reflejo de la reducción de la sexualidad al puro estatuto del cuerpo como cacho de carne que puede ser gozado, la actualidad valida el imperativo del hombre soberano de Sade 29:

"Tengo derecho a gozar de tu cuerpo, puede decirme quienquiera, y ese derecho lo ejerceré, sin que ningún límite me detenga en el capricho de las exacciones que me venga en gana saciar en él"

Tal es la voluntad en la que se posiciona el hombre soberano de Sade, el cual parece hacerse visible en el hombre de la actualidad en la que el imperativo dominante es: puedo gozarte, hasta morir, satisfacer el capricho de mis exacciones en ti, en ti que ya no eres tú, en ti que estás reducido al puro estado de la cosa. Las muertes de las mujeres en Juárez específicamente (y a las muertes de las mujeres de todo el territorio nacional) elevan desde lo abyecto de su cuerpo un reclamo, un reclamo que exige responsabilidad de parte de los que habitamos el país, reclamo ético que nos lleve a realizar preguntas sobre nuestra implicación en este holocausto.

Comenta Esther Cohen 30 en relación al aniquilamiento de las mujeres llamadas brujas en la edad media "¿Y que significaría ser responsable frente a la destrucción de miles de brujas, frente al aniquilamiento de toda una sexualidad que no tuvo espacio en la nueva racionalidad? Podemos comentar parafraseando a Cohen en relación a las mujeres llamadas muertas de Juárez ¿Y qué significaría ser responsable frente a la destrucción de miles de mujeres, frente al aniquilamiento de toda una sexualidad que no tuvo espacio en el nuevo orden económico (y que si lo tuvo y lo tiene sólo es en tanto objeto desechable, montón de carne abyecto)?

Terminemos lo interminable de este texto con una invitación radical a la memoria 31:

"La tarea de memoria, no una memoria que rinde homenaje al pasado coagulándolo en ceremoniales e inmovilizándolo en las estadísticas, sino una memoria como política de la memoria, activa, que piensa y actúa en el presente para restituirle al pasado una justicia que "faltó ayer". Porque la memoria no es asunto del pasado, sino del presente…este pasado preocupado por un imperativo de la responsabilidad como única posibilidad de construir el porvenir".

 

Notas y Bibliografía

1 Cabe señalar que no coloco ni día, ni mes, ni año de la publicación amarillista a la que hago referencia. Dado que el hecho relatado puede ser cualquier día, cualquier mes, cualquier año, al menos de los últimos 6 años en México. Sólo el número de muertos y las edades aproximadas de los mismos aparecen como aparecía en aquella nada honrosa publicación basura. Como dato extra: tres cuartos de la portada presentaban la fotografía de los ultimados, el otro cuarto de la portada tenía como representante a una mujer semidesnuda (Nota del Autor).
2 Elias, N. Ästhetik und Kommunikation (Civilización y Violencia), núm. 43, 1981, pp. 5-12. Conferencia dada en el Congreso Alemán de Sociología (Bremen, 1980). Traducción de Christine Löffler y Francisco Javier Noya.
3 Elias, N. Ibídem.
4 Evangelio: Juan 8:2-11
5 Benjamin, Walter. Para una Crítica de la Violencia y Otros Ensayos. Taurus, Madrid, España., 2001.
6 Elias, N. op cit.
7 Delacampagne, C. La banalización del mal. Acerca de la indiferencia. Un ensayo sobre el holocausto. Nueva Visión, Buenos Aires, Argentina., 1999.
8 Steiner, G. Lenguaje y Silencio: Ensayos sobre la Literatura, el Lenguaje y lo Inhumano. La cultura y lo humano. Gedisa, Barcelona, España., 1982
9 Althusser, L. Ideología y aparatos ideológicos de Estado, Freud y Lacan.
10 Freud, S. (1929). El Malestar en la Cultura. Obras Completas. Tomo XXI. Amorrortu, Argentina, 2006.
11 Freud, S. (1929). Op cit.
12 ([H)U [MA] NIDAD)
13 Shoffer, D. y Wechsler, E., 1993. La metáfora milenaria. Una lectura psicoanalítica de la Biblia. Argentina: Paidós., pp. 22.
14 Shoffer, D. y Wechsler, E ., Ibídem.
15 Lacan, J. 1972-1973 Seminario 20. Aún. Paidós, Argentina, 2008. Pp. 103.
16 Kafka, F. 1917-1918. Aforismos de Zürau. Edición, prólogo y epílogo de Roberto Calasso, 2002. Sexto Piso: España, 2005.
17 Calasso, R., 2002. "El esplendor velado". Epílogo a Aforismos de Ziraü, Kafka, F. 1917-1918. Sexto Piso: España, 2005.
18 Vanesa Santillán (reflexión sobre "La difamación de la mujer" de Karheinz Deschner en "La Historia Sexual del Cristianismo."). En: Jesús Nava "Decir de Lilith". Texto por lo pronto inédito, aparecido en la revista electrónica de la FES-Iztacala Laletraausente.
19 Dumoilié, C. 1996, Artaud y Nietzsche, por una ética de la crueldad. México: S. XXI. Pp. 95.
20 Dumoilié, C. ibídem.
21 Kristeva, J., 1980. Essai sur l´abjetion. París: Seuil. Pp. 39.
22 Bataille, 1976. La parte maldita y apuntes inéditos. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Las cuarenta. Colección Mitma, 2007. Pp. 28-29.
23 Bataille, ibídem: 45
24 Jimenez, R. "Feminicidio en Ciudad Juárez: ruptura de la equidad", En: Rosa María Álvarez [coordinadora], La memoria de las olvidadas: Las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, México, México: UNAM, 2003. En red: http://www.bibliojuridica.org/libros/3/1072/1.pdf
25 Delgado, C., 2004, pp. 80-82, citado en Monárrez, J.; Cervera, L.; Fuentes, C. y Rubio, R. [coordinadores], Violencia contra las mujeres e inseguridad ciudadana en Ciudad Juárez. Tijuana, México: El Colegio de la Frontera Norte & Miguel Ángel Porrúa. Pp. 89.
26 Palacios, 2003, p. 114; citado en Monárrez, J.; Cervera, L.; Fuentes, C. y Rubio, R. [coordinadores], Violencia contra las mujeres e inseguridad ciudadana en Ciudad Juárez. Tijuana, El Colegio de la Frontera Norte & Miguel Ángel Porrúa. Pp. 90.
27 Mier, R., 2003. "Ciudad Juárez: la desertificación de la memoria o la abyección como recurso del poder". En: Metapolítica/Fuera de serie 2003. México. Pp. 82.
28 Aquellas trabajadoras de la maquila, generalmente mujeres jóvenes de extracción humilde, las cuales llegan a Juárez de diferentes partes del país en busca de un empleo que les permita sobrevivir. Estas mujeres los fines de semana salen a divertirse a los diferentes lugares que ofrece la ciudad (bares, antros, etc.), los juarenses las conocen como las maquilocas, pues "se vuelven locas con el dinero que ganan entre semana y se lo gastan el fin de semana en pura parranda".
29 Lacan, J. (1963). "Kant con Sade". En: Escritos 2. México Siglo XXI. Pp. 748.
30 Cohen, E. 2003. "Con el diablo en el cuerpo". Filósofos y brujas en el Renacimiento. México: UNAM-Taurus. Pp. 13.
31 Cohen, 2003, Ibíd. pp. 136.

 

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