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LAS LÁMPARAS
DEL SANTUARIO

Cuauhtémoc Juárez Reyes

 

 

"Es menester que averigües todo,
tanto las entrañas serenas de la bien circular Verdad
como las opiniones de los mortales,
de las que no es posible una creencia cierta.
Pero no obstante aprenderás también esto:
cómo es necesario que las convicciones en cuanto creíbles
penetren todo por entre todo. 2

Source gallica.bnf.fr / Bibliothéque nationale de France 1

 

Penumbra de la Verdad.

La perspectiva de realidad que vivió e iluminó Goya en su obra, muestra el inicio propio de una entelequia metafísica, tal parece que la verdad debe morir y provocar fuera de ella en quienes le miran, el tránsito de un estado de seguridad a uno de incertidumbre, mas ocurre que en el evento post mortem, el hibrido al suelo revela la luminosidad que aún habita en el mundo, por ello Goya concluye el ciclo de esta obra en una posterior donde se le ve resucitando, como símbolo de su atemporalidad.

Parménides con su poema no busca de la Verdad una imposible identidad sino una difícil semejanza, la dificultad por tanto persiste desde esa época hasta nuestros días, y se ve en el lenguaje primitivo de la era ya una noción de lo que se siente al hablar de Verdad; la acción de la musa empuja al destinatario a una conducta de atrevimiento para que vaya de lo bueno hacía lo no-bueno y regrese con la lección aprendida de que las conductas humanas pueden ser tan dispersas como unificadoras.

En un lenguaje más contemporáneo al nuestro no se puede hablar de metáforas recientes, verdad de acuerdo a la traducción cultural advirtió un tipo de movimiento distinto, por ejemplo, a mediados del siglo XX la "verdad dominante" dependió de un hombre que decretó por antonomasia que su verdad era la que debía orientar al ser y sus estructuras: Hitler pidió abdicación de toda moral individual o colectiva hacía su partido nacional socialista.

Quizás los síntomas de esas ideas sobrevaloradas, hipnotizaron a más de una nación en el siglo XX pero se han transpolado hasta nuestros días y no sólo estas sino las del Circulo de Viena que no admiten nada que no sea verificable y que incluso las no verificables sean expuestas con argumentos lógicos; también las de Nietzsche que enconan hacia la Verdad como algo que nunca acaba de ser porque nunca es, porque cada día, –afirma él-, se genera una nueva verdad y por consiguiente la raza humana está condenada a una falsedad eterna.3 Debe recordarse que ambas corrientes provocaron en el mundo occidental, un siglo XX lleno de angustia y de soberbia que debemos ser prudentes si quiera al mencionarlos, porque su defensa si bien es bastante para ser agradecidos por las soluciones a los problemas de su época, también enarbolar su estandarte es evidencia de falta de humildad al no querer aprender de los errores globales de la humanidad.

 

Ética, vuelta del destello de la Verdad hacía las nubes.

En el campo de la investigación jurídica existen dos términos que se contraponen, se les conocen como verdad jurídica a uno y verdad histórica o procesal a otro. Haré uso breve de sus componentes para señalar que en toda acción natural o espontanea del hombre se haya la moral. En el párrafo próximo anterior, muchas cosas esclarece la verdad histórica a través de las víctimas del holocausto nazi, muchas otras son verdades jurídicas que sólo ponen una tregua entre las víctimas y sus victimarios, o dicho en términos legales al pronunciarse una resolución judicial, de manera especial se consideran las presunciones legales y humanas con base en los principios que las rigen, los cuales se hacen consistir en que la presunción debe ser grave (digna de ser aceptada por personas de buen criterio), precisa (que el hecho en el cual se funde sea parte, antecedente o consecuencia de aquel que se quiere probar), y que cuando fueren varias las presunciones han de ser concordantes (tener un enlace entre sí). De ahí que para cumplir con esos principios el juzgador, haciendo uso de su amplio arbitrio, debe argumentar para justificar su decisión apegarse a las reglas de la sana crítica dentro de un esquema moral, previo al caso.

Zygmunt Bauman acuñó recién un nuevo término para la modernidad tardía: «tiempo líquido», antes de abordar este es preferible recordar que todo conocimiento implica una creencia justificada y aceptada por una gran mayoría, es decir, para tener una certeza de algo es necesario creer que las cosas son así, que se tenga una buena razón para creerla y que las cosas sean así, al menos esto planteado desde el Teeteto de Platón hasta nuestro tiempo, se conserva como condición suficiente para la certeza de algo, para otros no, son sólo bases para afirmar que de una creencia falsa no puede nacer el conocimiento.

Ahora bien, la característica de la modernidad líquida es el dominio de una inestabilidad asociada a la desaparición de los referentes a los que anclar nuestras certezas.4 Nadie cree ni siquiera en sí mismo, todo es un valor asociado a una renta, hay nueva semántica para los conceptos de antaño, nuestra cultura se ha fragmentado en tantos espacios como grupos existen y el poema que puede definir toda la historia de la humanidad, está a punto de no tener sentido ante los ojos de los historiadores, incluso lo anecdótico del caso para las próximas generaciones, es que por coincidencia, un fresco intitulado con el mismo nombre se ha vuelto incluso, una caricatura de nuestra actualidad: Ecce Homo.5

   

Estoy inclinado a aceptar que la verdad como tal no exista, pero es la ética la que se encarga de sostener el puente entre lo que se cree y lo que se percibe en el mundo. A este tiempo liquido que ahora hace espuma, se le debe soplar con ética para que haya de nuevo una estabilidad de pensamiento, pienso que la concepción de Verdad es un campo fértil, que no admite argumento en contra si se le nutre con actos morales, nadie puede derribar la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace más que aquél mismo que como persona llega a ser sujeto de la crítica por los actos que realiza. Crasos ejemplos de una verdad derrumbada en la historia son muchos.

Entonces ¿Qué es la Verdad? Aquí voy a tomar de la mano un poco a Cornforth de quién leo que la Verdad es la correspondencia entre las ideas y la realidad.6 Tal idea para un mundo mentado y dado surge y abre la posibilidad de la existencia de afirmaciones como verdades absolutas. Continúa Cornforth en su ensayo que Lenin propuso dos de ellas en Materialismo y Empiriocritisismo: "los hombres no pueden vivir sin comer y el amor platónico por sí mismo no procrea bebés", estas afirmaciones generales corresponden a los hechos, y su correspondencia es absoluta. Y así como éstas, hay otras muchas a las que les pertenece la categoría de verdad absoluta: son verdades incuestionables. Pero él mismo concluye sobre las verdades absolutas, que con ellas la Verdad no puede seguir su proceso evolutivo y por tanto existir, decapita con el filo de la ética tales rémoras de la verdad.

  "En general la ciencia no aspira a una verdad absoluta. En efecto, una vez que una proposición se impone como verdad absoluta, pone fin a toda posible investigación futura: se habría agotado el conocimiento. La búsqueda de la verdad absoluta, por consiguiente, es actualmente antitética a la ciencia".7  

Las lámparas del Santuario Ahora bien, la ética construye a la verdad en cuanto a Verdad, y no es contra de lo que se ha dicho de ella en los periodos de la filosofía: idea para Platón; forma o adecuación del intelecto a la cosa para Aristóteles; verdad y ser que se equiparan para Tomas de Aquino; conocimiento seguro que rechaza como falso lo que no se presente a la conciencia con una certeza absoluta, para Descartes; lo que construye al sujeto, es instrumental y la cosa en sí permanece incognoscible, para Kant; la adecuación entre lo mentado y lo dado, para Husserl. Sino más bien de posicionar a la ética como una capacidad intelectiva de los actos humanos que permite el desarrollo y evolución de ideas como la Tolerancia, Democracia, Legalidad e Igualdad como una certeza generalizada. Esas son y serán nuestras únicas verdades.

Dichos valores esenciales deben recuperar su credibilidad, estar exentos de cualquier medida absoluta o parcial, porque hacer eso es medir al hombre en cuanto sus fines, no en cuanto a lo que es en sí, el ser humano por sí mismo no alcanzará nunca su fin, y aquí voy a ser muy preciso en este punto, Karl Popper, lo dice de esta forma:

  "… nuestra finalidad, es establecer la verdad de una teoría, no eliminar las teorías falsas. Pero precisamente porque nuestra finalidad es establecer la verdad de las teorías, debemos experimentarlas lo más severamente que podamos; esto es, debemos intentar encontrar sus fallos, debemos intentar refutarlas. Sólo si no podemos refutarlas a pesar de nuestros mejores esfuerzos, podemos decir que han superado bien severos experimentos. Ésta es la razón por la cual el descubrimiento de los casos que confirman una teoría significa muy poco si no hemos intentado encontrar refutaciones y fracasado en el intento. Porque si no mantenemos una actitud crítica, siempre encontraremos lo que buscamos: buscaremos, y encontraremos, confirmaciones, y apartaremos la vista de cualquier cosa que pudiese ser peligro para nuestras teorías favoritas, y conseguiremos no verla".8  

Desde luego, actualmente la ética está tratando de poner orden a problemas como la defensa del aborto y la manipulación genética, el cambio climático, el utilitarismo y su integridad, la subjetividad de los valores, el delirio de la concepción del yo, poniendo los principios de la fraternidad humana como una necesaria ejecución de notas en una sinfonía, de la que el ser humano no puede evadirse. Su campo es tan extenso.

Recuerdo con claridad la década de los ochenta, los desatinos de la moda, la concepción de lo que ahora es lo "fashion", los últimos años de la guerra fría y el nuevo orden mundial a pie del neoliberalismo, así mismo, esa fue una época como la actual, sumida en las vísperas de una aurora. "Ortega y Gasset señala que hay generaciones polémicas, que rompen con el pasado inmediato, y hay otras que se presentan como mediadoras y continuadoras. Sin embargo, ni las rupturas son absolutas ni la continuidad es mera repetición".9 Pero el mundo de aquellos años era más grande, hoy no se define a bien qué se cortó de tajo y qué se continuó, debido a que no se percibe nada que haya nacido del encuentro cada vez más rápido que provoca la tecnología, aunque podría ser que la respuesta esté en el Medio Oriente, la caída de los últimos regímenes dictatoriales se está dando y la nueva doctrina social ya no es sólo filantrópica ni solidaria, sino activista contra los gobiernos que tienen la tendencia de desechar a la gente para salvaguardar el status quo.

La Verdad es por lenguaje e idea, una crítica a nuestras expresiones, a nuestras concepciones, surgió como enunciado al momento en que el ser humano preguntó a sí ¿por qué?, y la respuesta no le agradó, se vio desnudo y se escondió como en el paraíso ante ella, y en el culmen de la huida es que nos hayamos, sólo nos detenemos si de ella sacamos algo útil; Ratzinger expresa que encontrarle utilidad a la Verdad es en profundidad una falsa humildad y una equivocada arrogancia, con lo que el hombre se alza a sí mismo sobre las cosas, sobre la verdad, convirtiendo la extensión de su poder, el señorío sobre las cosas, en la meta de su pensamiento.10 Por ello la mención al inicio de la urgente necesidad de no encontrar ofertas de saldo a las ideas del Círculo de Viena, las de Nietzsche o parecidas.

¿A qué teme el hombre con la Verdad? ¿Qué puede construir si se le acerca a ella con ética? Es única la respuesta, a una Libertad Universal, no sólo para la humanidad de hoy, sino para la del mañana también.

Por lo tanto, para conocer y proclamar la Verdad como tal, ir en su búsqueda requiere del ancla de la filosofía, el timón de la teología y las velas de la ciencia, sin ellas, sólo tendremos una nave a la deriva de expectativas, del fideísmo, de avances científicos que sumergen en el solipsismo, estaremos navegando con remos de puras certezas en un mar de ética, que de tiempo en tiempo, provocará tormentas para liberar al navegante (el ser humano), de pesos muertos.

 

 

 

1 Goya y Lucientes Francisco José de, España 1746—1828, La muerte de la Verdad, (s/a), Técnica: Punta Seca, Biblioteca Nacional de Francia
2 Parménides. Sobre la Naturaleza. Xρεω δε σε παντα ποφεσφαι ημεν αληφειηζ, εικυλεοζ ατρεμεζ ητορ ηδεβροτων δόξαζ, ταΐζ ο`ικ ενι πιστισ αληφήζ αλλί εμπηζ καί ταντα μαφησεαι, ωζ τα δοκοΰτα, χρην δοκιμωζ ειναι δια παντα περωωτα.
3 Nietzsche, Humano demasiado humano. § 1, 2
4 Bauman, Zygmunt, Modernidad líquida,  Ed. Fondo de Cultura Económica, México DF, 2003.
5 Evangelio de San Juan 19,5: ἰδοὺ ὁ ἄνθρωπος
6 Cornforth, Maurice. Teoría del Conocimiento. 5ª ed. Ed. Nuestro tiempo,  México 1989, pág. 143
7 Op.  Cit.  pág. 145
8 Popper, Karl. La miseria del historicismo, tr. Pedro Schwart, Ed. Alianza Editorial, Madrid España 2002, pp. 151-152
9 Paz, Octavio. Sombras de obras, Ed. Seix Barral, México 1984, pag. 94
10 Ratzinger, Joseph. Fe, Verdad y Tolerancia. tr. Constantino Ruiz-Garrido, Ed. Ediciones Sígueme, Salamanca España 2005, pág. 163

 

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