home.jpg

 

L1

LA SEXUALIDAD FEMENINA *

AMELIA DÍEZ CUESTA
-Conferencia-

ameliadiezcuesta@gmail.com

 

La sexualidad femenina es algo que nos incumbe a todos y a todas, a cada uno y a cada una, forma parte de la sexualidad de cada uno, no es sólo una cuestión de mujeres, pero es verdad que la manera de hacerse sujeto sexuado, sujeto de la sexualidad es un poco diferente para los hombres que para las mujeres. Si permanecen en esa sexualidad infantil les va a traer problemas; es sólo en el camino que se diferencian no en permanecer como sujetos sexuados.

Hay una frase que dice: sin cuerpo, sin pensar en las relaciones sexuales, todo es fácil para ella, y todo es fácil para él, pero cuando se trata de la heterosexualidad, para todos es complejo.

Lo que es imposible para una mujer es ser una mujer, lo que es imposible para un hombre es ser un hombre. ¿Qué quiere decir eso? Así como uno puede ser presidente de un país, sea hombre o sea mujer, así como puede ser ingeniero, puede ser médico, puede ser físico nuclear, puede ser abogado, puede ser odontólogo, ahí no se pone en juego la sexualidad, excepto que haya una inhibición, una inhibición en el trabajo, una inhibición en la creación, una inhibición en cualquiera de las cuestiones habituales, quiere decir que no tiene problemas con esa cuestión sino con su ser sujeto sexuado. Cuando no tolero las diferencias entre los compañeros, no es que no tolere la diferencia entre los compañeros, es que está presente aquella sexualidad infantil donde el acceso al saber acerca de la diferencia sexual lo hago cada vez y cada vez me turba, me perturba, me inquieta, me produce ciertos trastornos, o me produce cierta rebeldía, o me produce cierto horror.

A veces me horrorizan mis compañeros, me producen cierto horror mis compañeros, me produce cierta rebeldía la diferencia que hay entre mis compañeros y yo, o aparece el desprecio, algo que tiene que ver con el camino que cada uno recorrió para llegar a ser mortal, para llegar a ese hecho que nos constituye como humanos y a la diferencia sexual, cuestiones que son imposible de acceder a ellas. ¿En qué sentido?: que no se termina de ser mortal, que no se termina de aceptar la diferencia sexual, como no se termina de ser mujer ni se termina de ser hombre. Uno termina ingeniería, termina arquitectura, termina medicina, hace un trabajo y lo termina, pero nunca sé exactamente lo que tengo que hacer frente a otro cuando se juega la diferencia sexual.

Ya Freud cuando trabajó teóricamente la teoría sexual, en un texto que llamó “Tres ensayos para una teoría sexual” y dijo, nos diferenciamos los humanos, los seres hablantes que somos los humanos del resto de las especies en que tenemos una sexualidad que acontece en dos fases y un periodo de latencia entre las dos fases. En la primera fase que se denomina la sexualidad infantil accedemos al significante madre y al significante padre, y accedemos a una pequeña diferencia sexual, por una vía no de la percepción, ni del conocimiento, sino vía significante y por medio de las pulsiones.

Todo se construye en el ser humano, también las pulsiones. Las pulsiones, habrán escuchado hablar, de las pulsiones orales, las pulsiones anales, las pulsiones fálicas, las pulsiones escópicas y las pulsiones invocantes. En el primer tiempo de la sexualidad infantil, para el niño y para la niña, no hay ninguna diferencia sexual, sólo hay pulsión oral, donde se va a hacer la boca, donde va a aprender a recibir, va a aprender a separar el alimento de la madre y a sí mismo del alimento, y va a constituir el goce de la boca, y lo va a hacer justamente cuando pierde el pecho.

Para capturar un objeto primero tenemos que concebir su presencia y su ausencia, donde la ausencia es la forma más fuerte de la presencia. Cuando lo pierdo, más aun, cuando vea a otro niño tomar el pecho me daré cuenta que yo también lo he tomado, pero cuando me separo del pecho, en ese momento, lo vivo, me constituyo la boca, me constituye el saber recibir, el pedir y el que me den. En ese momento, para el niño y para la niña, sólo hay madre y niña, niño, en ese momento niño y niña no mantienen ninguna diferencia sexual, podríamos decir que ambos tienen sexualidad masculina, que en realidad es sin sexo, vamos a decir masculina porque podemos considerar que la primera fase de la sexualidad va a dar la masculinidad y en la segunda fase accedemos a la feminidad, en todos tanto en el hombre como en la mujer.

Hay un antes y un después, después de concebir que existen los órganos genitales. Los órganos genitales tampoco son algo que vamos a acceder a ellos por la visión, son también del orden significante, tiene que connotarse como presencia y ausencia. En un principio sólo vamos a saber de un órgano genital, vamos a creer que las niñas tienen órgano genital masculino. Todos concebimos durante una época que la madre tiene como órgano genital un pene, que niños y niñas, tienen el mismo órgano genital, incluso la primera diferenciación entre animados e inanimados es que unos tienen pene y otros no. Esto es después de las pulsiones orales y las pulsiones anales. ¿En qué sentido? Con las pulsiones anales voy a aprender a dar, va a haber por primera vez otro, en las pulsiones orales no hay otro; no hay otro, en el sentido que yo demando a Otro que ni siquiera sé que existe.

Sólo en la demanda del Otro, cuando el otro me pide , ya es otro nivel; todavía no sé dar lo que no tengo, sólo doy lo que tengo y además lo retengo, es el momento del control de esfínteres, la obediencia y la no obediencia, el orden y el desorden, lo obstinación, el desafío, es decir, se va forjando ese placer del erotismo anal, de cada uno, como se ha forjado el placer del erotismo oral de cada uno. Cuando comienza la primera etapa sexual, la primera organización psíquica donde aparece lo sexual, que se llama la fase fálica, donde atribuimos también a la madre un pene como órgano genital, un órgano masculino, el que se ve, lo que es visible. Es como estar en un racionalismo donde sólo creemos en lo que vemos, creemos que una mujer es una mujer, que un hombre es un hombre, no concebimos una ciencia que no sea cuadriculada; si habitamos esa sexualidad infantil concebimos todo del orden de lo visible y hasta lo que no vemos lo suponemos ordenado como lo visible, está todo cuadriculado, no podemos pensar ningún tipo de abstracción.

Miguel Oscar Menassa: ¿Lo concebimos así por una argucia de la razón o por una argucia de los Estados o los modos de convivencia?

Amelia Díez Cuesta: Yo soy propenso por una argucia pulsional, en realidad construimos este tipo de Estados y de modos de convivencia porque somos un poco…

M.O.M.: ¿Cuadriculados?

A.D. C.: Sí, un poco anales, no hemos llegado socialmente hablando a un nivel de organización que incluya la diferencia sexual. Cuanto más civilizado es un pueblo más ha aceptado la diferencia sexual, porque acepta hombres y mujeres, la existencia de los hombres y de las mujeres, las diferencias sexuales.

M.O.M.: ¿La existencia de hombres y de mujeres o la existencia en mí de un hombre y una mujer?

A.D.C.: Sí, exactamente, la existencia en mí de un significante hombre y un significante mujer, hace que acepte la existencia de hombres y mujeres en la realidad. En realidad si hay significante mujer siempre está en relación al significante hombre, al significante padre y al significante madre. Este hecho, que nos dice Freud, de constituirse en dos fases es porque en la primera fase voy a constituir el significante padre y el significante madre y, en la segunda fase, la metamorfosis de la pubertad, voy a constituir el significante hombre y el significante mujer. Un significante nunca es aislado, es entre otros significantes, un significante no puede significarse a sí mismo.

M.O.M.: Un humano tampoco.

A.D.C.: Un humano tampoco, un humano siempre es entre otros humanos. Somos el producto de nuestras relaciones, de hecho si cambiamos de relaciones o de modo de relacionarnos, o si introducimos una nueva relación en nuestra vida…introducimos un psicoanalista en nuestra vida y nos cambia la vida , introducimos un amigo en nuestra vida y nos cambia la vida…

M.O.M.: Un libro, a veces.

A.D.C.: Introducimos un libro y nos cambia la vida. Una nueva teoría, y nos cambia la vida. Un nuevo significante, digamos.

M.O.M.: Nuevas palabras, digamos, porque si no fuera así, no podría ser que los cómicos utilicen más palabras que un periodista.

A.D.C.: Sí, a veces no entendemos a los cómicos, no capturamos la sutileza o el chiste, en cambio al periodista…nos tragamos todo. A veces nuestra manera de aprender ciertas palabras nos impiden aprender nuevas palabras, porque las damos consistencia y las palabras no tienen consistencia.

M.O.M.: Las únicas palabras importantes, me dijo una persona, son las que aprendí en mi hogar.

A.D.C.: ¡Ja, ja! De eso quiero hablar hoy, quiero que la sexualidad femenina quede vacía de sentido, vacía de contenido y que no sea atribuida a nadie en concreto. Es vaciarla de consistencia lo que nos va a permitir avanzar e incluir nuevas palabras en nuestra vida, si no es así es muy difícil, si una palabra tiene un sentido muy concreto no la podemos utilizar en ciertas frases , sólo las podemos utilizar en frases determinadas, estamos atrapados en veinte frases y vivimos encarcelados en ellas. No podemos leer un libro nuevo, no podemos conocer un autor diferente, nada diferente, eso que nos decía el doctor Menassa “yo considero palabras sólo aquellas que aprendí entre familiares”

M.O.M.: También leí algún libro, doctora.

A.D.C.: ¿Cómo? ¡Ja, ja! Bueno, que el doctor Menassa nos aclaraba con un ejemplo. No que al doctor Menassa le pasaba eso. Bueno, el doctor Menassa es el inventor de nuevos sentidos en las viejas palabras. En uno de sus versos dice algo así: Llené el mar de palabras antiguas y hundí el mar. Hay que quitarle los contenidos antiguos a las palabras, hay que quitarle la consistencia, para que la sexualidad femenina sea un aporte a la sexualidad de todos.

Freud escribe Tres ensayos para una teoría sexual, y que es una gran novedad, en 1905; estos textos sobre la sexualidad femenina los escribe más de 20 años más tarde, y nos dice: traigo una novedad que no va a gustar a nadie. Las verdades nunca gustan , no se sabe por qué pero nunca nos gustan…luego nos hacen mucho bien, nos cambia la vida, nos dan una vida mejor, pero…Además tendemos a compararlas, a conocerlas, a comprenderlas, a reducirlas a nuestra comprensión, y eso no es conveniente porque cuando uno reduce un pensamiento a su conocimiento lo va a transformar en otra cosa, hay que dejarlo un poco a la deriva, no hay que entender del todo, no todo, algo. Si entiendo algo no tengo que querer entender más, porque ya si entiendo más lo estropeo. Es el ejemplo del doctor Einstein que le preguntaron acerca de la teoría de la relatividad, él se lo explica y el que preguntaba insistió: no entiendo, y el profesor Einstein volvió a explicar y el que preguntaba seguía sin entender, y así hasta que dice: sí, ahora entiendo. Y Einstein le dijo: bueno, pero eso que usted entendió ya no es la teoría de la relatividad.

Querer entender todo no es la vía del saber, porque no hay todo, la vía del saber es entender algo y esperar a entender lo siguiente cuando corresponda entenderlo. Es como cuando uno está estudiando. Freud tenía esa serenidad, iba trabajando cuestiones que a él también lo cuestionaban , a él también le producían afectos, le afectaban , tampoco le gustaban, pero las toleraba y esperaba , decía: nunca elijo los temas, siempre espero que los temas se presenten a ser trabajados por mí. Y el tema de la sexualidad femenina no se presentó a ser trabajado hasta muchos años después de Tres ensayos para una teoría sexual.

M.O.M.: Eso tiene sentido, todo poeta tiene que vencer las morales con la cual venimos al mundo y por la cual nos inyectan todo lo demás. Freud tuvo que vencer: pequeño, burgués, intelectual y judío. Él, para descubrir lo que iba descubriendo, tenía que encontrarse permanentemente con estos obstáculos ignitos. Contra lo pequeño, lo burgués, lo judío, y también contra lo religioso en general.

A.D.C.: Y cuántos más obstáculos vences…más fuerte te haces. Además abre la posibilidad de concebir el vacío, de un nuevo concepto, una nueva manera de pensar. No sólo lo lleno, no sólo lo visible…

M.O.M.: El modo de producción también, dentro de las teorías.

A.D.C.: El modo de producción, el tiempo, el concepto de tiempo.

M.O.M.: Quiero decir que no es excusa que vivamos en una familia tal, no es excusa que tengamos una ideología, tal, que tengamos el miembro viril pequeño ni es excusa que… no hay excusas, Freud mostró que no hay excusas. Lo que iba descubriendo estaba en contra de lo que él pensaba. Y si quiere ver lo que realmente pensaba compare las cartas a Marta, su novia, con los descubrimientos sexuales que hace, él ahí actúa en contra de Sigmund.

A.D.C.: Eso que las cartas de Freud a su novia son ejemplares, porque trata a su novia como a un humano.

M.O.M.: Sí, pero pensando la diferencia entre el poema y quien lo escribe, yo no puedo pensar que poemas que he escrito los haya escrito, no lo puedo pensar. Esos días, esos poemas, esos momentos científicos, soy atrapado por las ciencias, por la poesía, que son más grandes que yo. Burgués e intelectual, no quiere decir comer bien, ni quiere decir tener un buen trabajo, ni provenir de una buena familia, es un modo de pensar que los Estados actuales necesitan y fundamentan.

A.D.C.: ¿Es una ideología?

M.O.M.: Es un modo de pensar, porque estar en contra de disciplinas científicas, más allá del alcancen que tengan, ponerse en contra desconociéndolas, eso habla que no estamos dominados por seres inteligentes, estamos dominados por ideologistas.

A.D.C.: Pero es para mantener a la madre fálica, porque mantener la sexualidad masculina y la femenina, mantenerla vigente como inferior o superior, o como variantes estereotipadas.

M.O.M.: Yo doy un paso más, si yo trabajo de día está muy bien que discrimine el día y la noche, pero si yo no trabajo ni de día ni de noche no tengo por qué tener marcadas esas diferencias.

A.D.C.: Si no se mantienen relaciones no tengo por qué discriminar las diferencias. Y las diferencias son complejas. Tengo que tener discriminado que padre, madre, hombre y mujer, son diferentes, porque cuando yo no separo mujer de madre… no es que me parezcan horribles las mujeres, es que me parece horrible que mi madre no tenga pene y lo desplazo a las mujeres, y no es que tenga problemas con las mujeres, tengo problemas con la madre, y a la mujer le pasa lo mismo, no son problemas con…

M.O.M.: Lo interesante es mostrarle a la gente que en la misma persona acontece que por la mañana iría al colegio como un niño de 4 años, de una manera espléndida, maravillosa, después sexualmente es una histérica, que ya no es más la madre dadora de la mañana, ahora es una mujer que no está contenta con su sexualidad, que después es un hombre que va a trabajar o que piensa en lo real, porque uno cree que es la mujer pero es lo masculino que la mujer tiene lo que a veces ordena, de una manera espectacular, las casas, las empresas. Es lo femenino del hombre lo que le permite vivir. Por eso que no está mal pensar que a la mujer le cuesta ser mujer, porque el hombre, que no es mujer del todo, sin embargo alcanza la posición femenina, siendo el lugar desde donde se escriben la ciencia y la poesía, con bastante más facilidad que la mujer. Recién este siglo pasado hay una incursión de la mujer en los campos de la poesía y la ciencia, cuando es algo que le pertenece a ella, es la posición femenina la que escribe.

A.D.C.: Es como cuando dice Menassa: Las fiestas, las organice quien las organice, siempre las organiza una mujer, aunque sea un hombre.

M.O.M.: Si no hay una mujer deseando una fiesta, no hay fiesta.

A.DC.: En el sentido que tiene que ser lo femenino de ese hombre o de esa mujer.

M.O.M.: Bueno, si no gobiernan las mujeres todavía, si no son las dueñas del mundo, es porque siempre se enamoran.

A.D.C.: El amor las vence, siempre.

M.O.M.: Siempre las vence

A.D.C.: El amor a la madre, porque…

M.O.M: Bueno, eso ya lo dirá después.

A.D.C.: Bueno, no creo que me dé tiempo.

M.O.M.: Hasta las canciones, “Tenía el muchacho ojos azules, y una mujer lucho a la par…”, luchó a la par, tenía nombre y apellido, pero tenía ojos azules…, la mujer… Son canciones semi-revolucionarias.

A.D.C.: Porque al niño le toca enamorarse de la madre de manera feliz y para siempre, a la niña le toca un amor con la madre, intenso pero un amor fatal, un amor que va a terminar, un amor que termina en odio. Han visto cuántas mujeres tienen problemas con la madre, cuántas discusiones entre una madre y una hija. ..

M.O.M.: No quieren confesar la verdad, que están enamoradas de la madre.

A.D.C.: ¡Confiesen! Que conste que es un amor secreto, nadie sabe de esas discusiones, no lo dicen.

M.O.M.: Esa es una diferencia sexual fundamental, vean cómo nos llevamos…

A.D.C.: Fantástico, una paz, una tranquilidad… Y a la mujer le pasa que a veces ama como en el amor fatal…

M.O.M.: Yo estoy estudiando, estoy preparando un nuevo libro, donde los hombres temen entrar en competencia con el padre. Los niños esperan que el padre se vaya, que no esté en la casa para enamorar o tratar de enamorar a la madre, en cambio las mujeres compiten con la madre por el padre, para enamorar o tratar de enamorar a la madre. Se meten en la cocina, hacen la cama, le atan los zapatos… entonces en esa competencia la señora que es más vieja que ella le dice algo, no le dice la verdad pero le dice, y ella entra en discusión.

A.D.C.: Pero todo eso son permanencias, residuos y regresiones a la sexualidad infantil, porque…

M.O.M.: A veces es bueno porque si uno tiene una madre que sabe cocinar, te transmite eso.

A.D.C.: Dice Freud que el hombre tiene horror a la madre y desprecio a la madre y lo traslada, lo desplaza a las mujeres y tiene horror a las mujeres y desprecio a las mujeres, pero en realidad quien le produce horror y desprecio es la madre…por ser afálica, por no tener pene..

M.O.M.: Muchos hombres tienen horror a las mujeres, en lo que se refiere a la sexualidad, muchos más de lo que parecen, y como nadie te dice nada. Prima el horror a lo femenino.

A.D.C.: El desprecio también. M.O.M.: Una mujer puede cambiar la vida de un hombre.

A.D.C.: Otro hombre ¿no?

M.O.M.: No. El asunto de la madre es muy importante, viene una mujer y te hace cambiar la posición. O sigues enamorado de tu madre y la desprecias o te enamoras de la mujer y desprecias a tu madre. Te cambió la vida, eres otro. Los otros hombres, la fábrica, los jefes, no te cambian.

A.D.C.: En realidad si ha amado a su madre, ahora podrá amar a otra mujer.

M.O.M.: Exactamente, según la historia de la Humanidad tendría que ser así.

A.D.C.: Ese horror y ese desprecio se tendrían que terminar, tendría que ser un instante en la constitución sexual del hombre, como el odio y la hostilidad hacia la madre en la mujer.

M.O.M.: No es la madre, por favor, no es esa madre.

A.D.C.: Sí, las madres padecen en ellas lo que le pasa al sujeto con los significantes que los constituyen. Las madres lo dicen.

M.O.M.: Yo me tengo que separar de mi madre, de mi familia primitiva y eso puede ser una frase o un acto. Me tengo que separa de mi familia primitiva porque si no, no tengo mundo. Vivir en el mundo y perdértelo… pero es una frase. Ahora tengo un caso que le dijeron ¡ay, mi niña, pero qué fea que eres! En un tono amoroso. Es un bombón, pero va por la vida deprimida. Y ya tiene 30 y pico de años.

A.D.C.: Pero ella se cree fea. No se dan cuenta del poder de sus palabras, no se dan cuenta que a cualquiera que amen sus palabras tienen poder. Sus frases tienen un valor que no tienen las frases que vengan de otro lugar. Eso le pasa a todo el mundo. Por eso, por lo general, nadie quiere amar a nadie. Los padres sabiendo que sus palabras tienen ese poder podrían aprovechar para educarlos.

M.O.M.: Para mandar a los niños al colegio.

A.D.C.: Pero les dan un doble mensaje, ¡vete al colegio!, pero quédate conmigo ¿Búscate novia!, pero no salgas de casa, ¡dónde vas a encontrar a alguien que te cuide como yo te cuido!

M.O.M.: ¡En esta misma Sala, podríamos averiguar cuántas de las personas que están en la Sala cuentan las cosas de su vida a la madre!

A.D.C.: Eso es increíble, sí, pero cierto.

M.O.M.: No le cuentan lo que pasó en una clase, le cuentan que con el vecino tal y cual…

A.D.C.: Y eso hace que tu vida quede recortada, aunque no te des cuenta, porque tienes que hacer una vida contable, que se pueda contar a una madre.

M.O.M.: Eso pasa tanto a las chicas como a los chicos, a los chicos nos pasa más tarde…ja, ja, porque también está el hecho de hacer hazañas, como se las tengo que contar a mi madre, entonces hago hazañas, meto 5 goles como hace Messi…

A.D.C.: Recordé esos versos de un poema de Menassa que dice algo así como “mil bocas tuve que besar para olvidarte…” Él tiene que olvidar…

M.O.M.: Se besó los mil labios y después le echó la culpa a la madre.

A.D.C.: Sí, claro: ¡No, es que era para olvidar a mamá!

Pero ella siempre anda en esa oscilación, entre amar como amó a su madre o amar como amó a su padre. Dicen que es más pacífico el amor al padre que el amor al padre. Los amores que empiezan bien y terminan fatal…

M.O.M.: Yo cuando veo a las parejas peleándose siempre veo eso, su modo de gritar, lo que dicen: ¡Qué no soy tu madre! ¡Qué no soy tu madre! No lo saben, pero lo saben.

A.D.C.: Hay que amar a los padres para poderlos sustituir, como son los primeros objetos…

M.O.M.: Son los que te dieron la vida, te dieron de comer, te mandaron al colegio…

A.D.C.: De hecho, cuando un adulto no sabe amar, tampoco supo amar a los padres.

M.O.M.: Tampoco y ¡vaya a saber si la madre lo quiso! La madre transmite todo. Si cuando lo tengo en brazos se me endurecen los brazos, pues el chico va a tener algunos problemas con el amor.

A.D.C.: Si soy un poco “no me toques” y cada vez que viene el niño… le detengo en su manifestación amorosa.

M.O.M.: Le tengo que depositar en la cunita, no torarlo.

A.D.C.: O mirarlo cuando le doy el pecho, no mirar para cualquier lado esperando impaciente a que termine, porque tengo que hacer otras cosas.

M.O.M.: Las contradicciones de la madre son múltiples, porque por un lado cuando le doy de comer quiero que coma rápido, pero cuando lo baño lo toqueteo, tardo mucho. O cuando el médico receta supositorios las madres se restriegan las manos…

A.D.C.: Ahora me voy a vengar de todo el trabajo que me da.

M.O.M.: Menos mal que ya no se recetan más.

A.D.C.: Aprender a amar y a gozar es muy complejo, es la madre la que enseña a amar y a gozar, tanto al niño como a la niña.

M.O.M.: Esto que parece tan complejo es muy sencillo, si la madre puede ser madre, el chico va aprendiendo el amor, la entrega… hasta el trabajar. Hay un valsecito que dice: “De todos tus hijos, madre, el peor de tus hijos fui yo, de niño te di trabajo…”, de niño ya sabía que eso era un trabajo.

A.D.C.: Todo tiende a ser normal, pero en general somos ingratos, no pensamos que fue un trabajo.

M.O.M.: A mí siempre me han tratado bien, cuando yo llegué al mundo, el mundo ya estaba hecho, el agua potable, el asfalto...

A.D.C.: Tendríamos que pensar así, llegamos al mundo y ya tendríamos que agradecer, pero la gente sólo se acuerda del día que su madre llegó tarde a recogerle a la guardería, no recuerda todos los días que llegó temprano. Hay reproches, por cierto, todos los reproches de las niñas tiene que ver con el reproche de que no le han dado el órgano que otros tienen.

M.O.M.: Y esto ocurre en todas las familias.

A.D.C.: ¿Cuál?

M.O.M.: Que el niño recibe de la madre la ternura, el dar y el recibir, lo que pasa que nos detenemos en lo que no va.

A.D.C.: Sí, esto ocurre, tiende a ocurrir como tiene que ocurrir, bien.

M.O.M.: La gente que no fue a la Universidad se puede psicoanalizar mejor que la gente que fue a la Universidad, porque en la universidad te dicen muchas cosas raras, en cambio el que no fue a la Universidad tiene sólo las frases de la Escuela Primaria.

A.D.C.: Cuanto más entificadas tengas las palabras, más difícil es que te entren nuevas palabras, tienes las palabras atadas a significados.

V.V.: Enquistadas.

A.D.: Enquistadas, metidas en un sistema de pensar que no hay manera de que entre en otra manera de pensar.

M.O.M.: Una pregunta: ¿Usted piensa posible una revolución femenina? ¿de mujeres?

A.D.C.: Yo creo que si no hay hombres que estén de acuerdo, no puede. Si no tiene aliados… Querer hacer una revolución femenina, solas… eso es machismo, eso es en contra, no es una revolución femenina tampoco. Pero yo creo que psicoanálisis para todos, salud para todos, escritura para todos, trabajo para todos, eso es revolucionario. Que esté permitido, no que sea obligatorio, todo cada uno puede elegir hasta el paro.

V.V.: Incluir la diferencia sexual es lo revolucionario, ¿no?

M.O.M.: Es todo mentira, la libertad no existe.

A.D.C.: Nadie te la va a dar, pero te la puedes tomar y trabajar para mantener los compromisos que genera.

M.O.M.: Pero hay que enseñar eso. Que la libertad la construyes o no tienes libertad.

A.D.C.: Tienen que saber que tomar el camino de la libertad genera compromisos, pero la mujer no quiere compromisos, y el hombre tampoco. Sólo piensan el compromiso como compromiso matrimonial y porque tiene el ideal de que eso les va a dar todo: la felicidad, el trabajo, el dinero…

M.O.M.: De golpe me veo bañándome a las 7 y media de la mañana y pienso “estoy loco”, pero no, es que tengo un compromiso a las 8 y media.

A.D.C.: Los compromisos dan libertad. Pero nos educan mal, nos dicen que los compromisos te atan, te esclavizan…

M.O.M.: En un momento de la clase dijiste que había que vaciar la palabra sexualidad femenina de contenido, y si pensamos a la mujer podemos decir que la mujer puede tener cualquier sexualidad, puede tener cualquier genitalidad, y puede también no tenerla y eso también es su sexualidad. Yo entendí eso

A.D.C.: Además lo que descubre Freud es que la sexualidad femenina no es una sexualidad complementaria a la sexualidad de un hombre sino una sexualidad suplementaria, es un de más. Freud nos dice: masculinidad y feminidad son dos construcciones teóricas de contenido incierto, para que no pensemos que una es de los hombres y otra de las mujeres. Hablamos de la sexualidad de la mujer porque al hombre se le permite tener sexualidad.

M.O.M.: El hombre escribió más novelas.

A.D.C.: En las novelas está el hombre y la mujer, pero siempre desde el punto de vista de la sexualidad del hombre.

M.O.M.: La poesía es más contundente, es un arte mayor, al lado de la novela. No cuenta, no se mete en eso, en cambio en una novela tiene la intención de contar algo y lo que cuenta es el modo de relacionarse. Antes pensaba que las novelas eróticas eran algunas, me quedé pensando, y ahora, actualmente, pienso que todas las novelas son eróticas. Si leemos fino, vemos deseos por todos lados, relaciones por todos lados.

A.D.C.: Si distinguimos genitalidad y sexualidad, las relaciones son el encuentro de dos sexualidades complejas. En general, en las novelas, la del hombre es compleja pero la de la mujer es estereotipada.

M.O.M.: Porque no la escribió una mujer.

A.D.C.: Como ella tiene un sexo oculto, lo oculta todo…

M.O.M.: Está obligada, está obligada, no va a haber revolución femenina hasta que la mujer no se anime a hablar en su casa y en el trabajo de sus deseos sexuales, y ahí se arregla el mundo y empieza la liberación femenina.

A.D.C.: De sus deseos sexuales o de lo que piensa, no se atreve a decir ni lo que piensa de cualquier situación, siempre dice lo que cree que al otro le va a sentar bien o bien se calla.

M.O.M.: No, todo lo que quiera con su sexualidad también lo va a poder con su voz, no es que su voz está adelantada a su sexualidad.

A.D.C.: Como goza de cualquier manera, el problema de ella es que goza demasiado.

M.O.M.: Pero también es verdad que leyendo, hay dos goces, un goce pequeño y un goce diferente, un goce por el cual hay que pagar algo y un goce por el cual no merece la pena pagar nada.

A.D.C.: Un goce fálico y un goce de la palabra, él está más en el goce fálico, ella está en los dos. Público: Un hombre que no esté de acuerdo con la liberación de la mujer ¿lucha contra su propia parte femenina?

A.D.C.: El que no está de acuerdo no hace nada, no está de acuerdo porque ya está hecho.

M.O.M.: Yo no estoy de acuerdo con la liberación femenina porque soy el dueño de la fábrica, porque soy el sueño de la mujer.

A.D.C.: Están en contra, si quieren otra cosa tendrán que hacer un trabajo.

M.O.M.: No le den vueltas, buscar la cosa filosófica… no le den vueltas, es por el poder económico. Porque nadie acepta que la mujer piensa diferente que el hombre, nadie lo acepta, pero se sabe. La gente de dinero sabe que la mujer dirigiría la empresa de otra manera, dirigiría la ley de otra manera… ¿Mejor o peor? A lo mejor lo hace mejor, pero no es él el que dirige.

A.D.C.: Teme perder el poder, él tiene goce fálico, es muy difícil que salga de ese circuito. Él tiene que perder un poco de aprecio por su pene y ella perder un poco de desprecio por su cuerpo.

M.O.M.: Es cierto que en él el pene sólo enferma cuando él cree que es suyo.

A.D.C.: Sí, el problema no es que él esté enamorado de su pene, es que su pene está enamorado de él, y él hace todo para su pene. Él cuida su amor, es un sometido a su pene.

M.O.M.: Yo no digo tanto, pero antes mi pene trabajaba para mí, ahora si yo no trabajo para él, mi pene no reacciona. Antes mi pene me indicaba: esa mujer te ama, esa mujer te desea, con esta sí, con esta no, ahora si no trabajo para él nada.

A.D.C.: Ella está enamorada de su cuerpo, son dos problemáticas.

M.O. M.: Muchas gracias.

A.D.C.: Gracias a usted por su presencia y por sus palabras. Es un tema muy complejo, pero vamos a seguir en él, el próximo jueves la psicoanalista Magdalena Salamanca nos hablará sobre la sexualidad humana.

A.D.C.: Si quieren hacer alguna pregunta, algún comentario. Hemos abierto el tema… Público: Me he quedado pensando en los dos goces, el goce fálico y el goce de la palabra…

A.D.C.: Sí, el goce fálico y el goce del Otro. Público: Quisiera hablar de que la mujer sólo habla para quedar bien.

A.D.C.: Sí, era un comentario, que es muy política, sabe quién es el amo, ella habla desde su lugar, no dice lo que piensa sino que quiere conformar al otro. Es un engaño que ella hace, pero que cuando uno engaña se queda siendo lo que ha engañado; si me hago la estúpida quedo como estúpida, si me hago la ingenua, el problema es que ahora soy ingenua, y eso no es bueno para un humano, tampoco para encontrar trabajo. Es necesario que hable. Y si hablaran de sus deseos sexuales, como decían las palabras del doctor Menassa, sería una revolución.

Público: ¿Es por la educación?

A.D.C.: Sí, la educación, los modelos ideológicos que transmite la prensa; está todo organizado para que ella no crezca, para que ella no se mueva de su sitio, de ese sitio donde no tiene poder económico. Nadie va a ceder su lugar, hay que ganarlo.

Público: ¿No es posible que lo del falo o pene sea de otra manera? ¿Cómo lo ve?

A.D.C.: No lo ve, es una creencia. Ella cree, atribuye el mismo sexo a todos y a cada uno, incluyendo a la madre, el pene no es lo que después conocemos como pene. En principio los niños piensan que todo tiene algo, cuando le atribuyen pene discriminan lo inanimado de lo animado, y luego terminan pensando como primera forma de diferencia que unos tienen y otros no; pero eso es un paso no es un destino.

Público: Estamos diciendo que hay una forma universal…

A.D.C.: El falo es un significante, es la forma de entrar en las leyes de lenguaje, el falo hay que pensarlo como un significante, no como un objeto.

Público: Y si sólo existiera una niña y una madre en el mundo ¿podría darse esto?

A.D.C.: Eso no existe, eso también es una creencia de la niña en un punto determinado de su crecimiento, puede creer que sólo existen la madre y ella, o el niño y la madre, es el tiempo oral del proceso, pero también son tres, madre, teta y niño; se relaciona con la teta por necesidad pero la madre se la da de una manera o de otra, no sólo es un objeto de necesidad sino que también es un don de amor. El niño no sabe ni succionar, todo se construye, y succiona y no sabe lo que succiona, no sabe lo que tiene en la boca, sólo sabe succionar, le pones un chupete y chupa, le pones una teta y chupa; cuando aprende, porque le tienes que poner, él no puede alcanzarlo, se moriría, si alguien no se ocupa de él. Necesita varios años para plantearse lo sexual y luego le lleva de los 2 a los 5 años producir su primer momento de concluir, antes sólo tiene sexualidad oral y anal; los niños cuando toman la teta calman su necesidad pero necesitan seguir chupando un tiempo más, de hecho si le quitas ese chupeteo, hay madres que se lo quitan, le puedes crear trastornos, o él encuentra su propio dedo como sustituto, etc… Es más grave que le falte el chupeteo que recibir poco alimento, el déficit en la alimentación está a la vista y alguien interviene y lo soluciona, pero la falta de chupeteo, sólo lo puede solucionar el niño, de hecho si le pasara se chuparía los labios…

Público: O el dedo.

A.DC.: Ha habido épocas donde ataban las manos a los niños, porque el pensamiento sobre la educación pasaba por ahí, pero aun así los niños encontraban alguna vía, nadie les podía impedir chuparse la lengua o los labios… es necesario que se construya en él, el placer de la boca; es necesario para comer, para hablar, para todo; la pulsión tiene cuatro aspectos que siempre van a estar, lo oral, lo anal, lo escópico y lo invocante. Si te falta mirar y ser mirado, o hablar y ser hablados, escuchar y ser escuchado, es un estado muy apremiante y de gran malestar. A veces nos encontramos mal y no sabemos qué nos pasa, pues tal vez hemos estado un poco encerrados en nosotros mismos y no hemos recibido las miradas suficientes, nadie lo ha mirado o no ha mirado a nadie. O no ha escuchado a nadie, o no ha hablado a nadie. O la cuestión anal, no me he callado demasiado ante alguien o no he hablado demasiado ante alguien, que también es necesario. Es porque la pulsión se constituye y te constituye, en el lenguaje. El instinto es un conocimiento que no implica saber, y la pulsión es un saber que no necesita del conocimiento, el saber es siempre inconsciente. Nuestra única predisposición es al lenguaje. No estamos predispuestos al cáncer, a la estupidez, a la inteligencia sino que estamos predispuestos al lenguaje y con el lenguaje hacemos todo lo demás. El lenguaje es el aparato del goce, depende de lo que hagamos con el lenguaje.

Nos construimos en el lenguaje y el falo es el significante de la inexistencia, no coincide con ningún órgano, Freud dice en El fetichismo: el falo es el pene que la madre no tiene.

O. de L.: Se podría decir que es una atribución.

A.D.C.: Exactamente, además es una atribución, que hace el niño a la madre. Y la niña a la madre. Que es necesario para su proceso de crecimiento. Cuando esa sexualidad permanece en el adulto es porque quiere hacer permanecer en el mundo un ser omnipotente, como era la madre fálica. Hay quien cree que todos son felices menos él, esto es el sentimiento de infortunio personal, todos tienen menos yo, situación que se daba frente a la madre fálica. También puedo creer que hay alguien que es totalmente feliz, o cuando me falta amor o dinero atribuyo al amor o al dinero ser la fuente de todo mi bien; mi carencia es la fuente de la atribución, cuando tenga dinero… cuando tenga un amor…. Todo se arreglará, desde mis problemas de salud hasta mis problemas laborales… Mi carencia hace que atribuya un poder omnipotente. El niño atribuye una omnipotencia a la madre porque él carece de todo. Pero es necesario, es una carencia positiva, y la atribución fálica es necesaria.

M.S.: También la decepción es necesaria.

A.D.C.: Sí, la decepción fálica es necesaria. Lo bueno de la decepción es que entras a un nivel de civilización nuevo. Lo bueno de la ilusión es la desilusión, esa es su función de apertura a lo nuevo. Hay que ilusionarse, hay que tener ilusión pero para desilusionarse, es un proceso. Cambiar de ilusión por otra ilusión.

Público: Estaba pensando en la mujer actual, la mujer actual respecto a la mujer del pasado; hoy en día los medios y el entorno son permisivos… pero hay mujeres que viven su sexualidad en una clandestinidad, una doble cara… me pregunto si ahí no hay ni goce.

A.D.C.: La sexualidad clandestina es la típica femenina, es la clásica, es la de siempre, no es nada moderna; de hecho aunque te permita la sociedad, la que te tienes que permitir eres tú…

Público: Claro

A.D.C.: …y la sexualidad clandestina es uno de los goces femeninos, hay casos que cuando le está permitido ya no se interesan, son apasionadas como novias, cuando hacían el amor a escondidas, un goce inigualable, llegan a decir, y cuando se casan ya no sienten nada. Sexualidad permitida… no le interesa. Cosa que lo clandestino, lo prohibido…

Público: Provoca su deseo.

A.D.C.: Después de épocas de grandes represiones sobre las manifestaciones sexuales viene el destape, pero enseguida se pasa. Si no hay obstáculos los hacemos, los producimos. La sexualidad infantil forma parte de toda sexualidad, la sexualidad tiene que ser íntima, pero no clandestina o no sólo clandestina, tiene que formar parte de la compleja sexualidad humana.

Público: La sexualidad de la mujer tiene una doble cara, se muestra pero tiene una doble vida.

A.D.C.: Sí, la mujer siempre tuvo genitalidad, pero siempre a escondidas. ¿Con quién hacían su genitalidad los hombres? Con mujeres. De hecho una cosa es lo que se piensa y otra cosa es lo que se hace, la mujer en el hacer es bastante promiscua pero en el pensar… si le dices lo que hace se escandalizaría… aunque no fuera mucho lo que hace. Eso que ellas hacen ni se dan cuenta que lo hacen, sólo en el diván se asombran de haber hecho… no quieren saber nada que les recuerde que son sexuadas, que son mortales.

Mantienen una genitalidad más bien perversita, no una gran sexualidad o tener varias relaciones… todo muy mediocre. Una cosa es la acción y otra cosa es el pensamiento, en el pensamiento son muy antiguas. La acción no es por su deseo, suele ser para dar placer.

Público: Para complacer.

A.D.C.: para complacer, sí, muy bien. Ahí se siente poderosa, pero qué poder le dan, ninguno, son esclavas; tiene que poder otras cosas, desear otros poderes. Es perverso, lo perverso es siempre de la misma manera, pierde su complejidad para ser de una sola manera.

 

*

Conferencia dictada en el Ciclo Charlas sobre psicoanálisis, realizada el jueves 8 de marzo del 2012, en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, en Madrid España. La interlocución es de Miguel Oscar Menassa MOM. y del público asistente.

 

REGRESAR