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LA IM-POSIBILIDAD DEL YO
(JE) EN NIÑOS
CON PARÁLISIS CEREBRAL SEVERA
.

ANDRÉS EDMUNDO ALCÁNTARA CAMACHO

 

Resumen:Este escrito busca reflexionar una serie de cuestionamientos que fueron presentándose durante el trabajo clínico diario con niños que tienen “discapacidad” y daños orgánicos severos, aborda la posibilidad de la construcción del Yo como Je, así como preguntas referidas al que-hacer clínico con estos niños y la relación con los padres, en la im-posibilidad de esta construcción.

Palabras clave:Yo-Je, Yo-Moi, Narcisismo primario, Estadio del espejo, parálisis cerebral severa infantil.

 

Si crees que somos unas figuras de cera -dijo-
deberías de pagar la entrada, ya lo sabes.
Las figuras de cera no están ahí por nada.
¡De ninguna manera!
¡Por el contrario! -intervino el marcado (DEE)-.
Si crees que estamos vivos, ¡deberías hablarnos!
Alicia a través del espejo.
Lewis Carroll.1

 

Dentro de los temas recurrentes durante el trabajo clínico con niños con discapacidad severa, la importancia de lo imaginario en la constitución del sujeto, es un tema en el que constantemente hay que reflexionar, aunque, es claro que no es el único registro que está implicado, es a partir de él que la constitución del Yo se consolida, situación que puede ser observada en la actitud de fascinación del niño frente a su imagen, esto entre los 6 y 18 meses de edad, aunque como dice Lacan en el seminario 1“lo importante no es la aparición de esta conducta sino su ocaso”2, ya que es cuando se puede inferir la interiorización de esta imagen y la construcción de la llamada Gestalt del cuerpo, una imagen del cuerpo como suya, aspecto potencialmente humano, siendo diferenciado de los animales en el sentido de que a pesar de que a estos también les atrae su imagen, el niño tiene la posibilidad de que esta imagen pueda ser apropiada por sí mismo, reconocida como reflejo de sí.

El humano recién nacido es considerado como un prematuro biológico por su dependencia a un otro, ya que para poder satisfacer hasta las más elementales necesidades, que van desde el cobijo hasta la misma alimentación es necesario que un otro (sujeto) lo asista, por lo tanto la posibilidad de ser sujeto, es eso, solo una posibilidad, tal como lo es la construcción de este Yo pues en tanto que no es de origen biológico, sino que implica la necesaria participación de un otro que como Otro funge de soporte a este hecho estructural  a partir del lenguaje, promueve la inclusión del niño en el registro de lo simbólico y la Ley a través del significante del nombre del padre que durante el Edipo es instaurado y facilita la castración, que a su vez establece la posibilidad en la cual el niño intercambia goce por significantes y que estos a su vez implican, promueven y mantienen un deseo.

Aunque esto es aún más complicado, por un lado está el prematuro biológico aquel que es fascinado por su imagen en el espejo y que necesita del otro para que propicie su entrada en lo simbólico; también está el otro (madre, padre, o aquel que está en función materna y/o paterna) que por un tiempo funciona como Otro que mira, toca, desea y erotiza a ese niño a través de su cuerpo por medio de palabras, miradas y gestos, al respecto Braunstein3 menciona que más que con la invitación a comer que con la comida; por lo tanto se alimenta, no se satisface con todo eso; con ello se plantea la importancia de todo el aspecto especular, a través de ideales, fantasías, fantasmas y promesas que este infante representa y al cual llega, para éste que lo ve y que al igual que el proceso que atraviesa al infante, esto no es de tipo biológico, no hay instinto materno.

Baste recordar el trabajo día a día en el CRIT en donde constantemente los médicos hablan del instinto materno, del amor y la crueldad de los padres, en especial de los padres que abandonan a sus hijos que nacen con alguna discapacidad y que los dejan, en el mejor de los casos, con un padre, una madre y/o abuelos. Curiosamente y en contra de las estadísticas en el área en que yo estoy adscrito (parálisis cerebral severa) no son los padres quienes abandonan con mayor frecuencia a los hijos sino las madres, ¿tendrá que ver que al ser un hijo una promesa de completud, sustituto del Falo, este prematuro biológico que además llega marcado en lo Real del cuerpo con manifestaciones tomadas como carencias (faltas) evidentes, no llega a ser lo suficientemente atractivo para fungir aunque sea por un momento como esta promesa de salida del Edipo, al grado que es preferible abandonar (no verlo-negarlo)? Y que sin embargo, ¿aunque la madre “desaparezca” su palabra queda encarnada e inmovilizante como un S1, huella mnémica, marca fundamental que marca rumbo, no así destino?

Es así que teniendo esto en mente y tomando en cuenta el trabajo cotidiano que tengo con estos niños surge otra pregunta ¿Qué pasa con estos niños, que al nacer son tachados desde el inicio como “débiles mentales, incapacitados para la vida diría y que los ponen en desventaja con sus congéneres, dependiente total en sus actividades de la vida cotidiana” 4–huella que repite el discurso médico, discurso dominante que se sobre-pone a las ideas de los padres inclusive- son incluso sentenciados medicamente a vivir como vegetales y que en el mejor de los casos los padres deciden que “vivan hasta que mueran” como muñecos de ornato, adorno que después se hace pesado levantar, cambiar y “cuidar”;? ¿Es posible que estos niños tengan la posibilidad de ingresar al registro de lo imaginario y al de lo simbólico, moverse más allá de lo Real, de un cuerpo sentenciado a la inmovilidad y el goce? Y si esto es así ¿qué tanto pueda llegar a estructurarse? ¿Hay diferencia de esta “posición” con la de la psicosis?

Obviamente no son todos los niños con el diagnostico de parálisis cerebral severa los que están en esta situación, hay muchos que pese de su dificultad para hablar o moverse dejan en evidencia otros modos de comunicación, más allá del lenguaje verbal, al que se está acostumbrado y que muchas veces por su falta se tiende a pensar que estos niños no comprenden, sin embargo buscan darse a escuchar por medio de gestos, sonidos, sonrisas y miradas, donde el lenguaje es más que palabras y los significantes desordenados son parte de una lengua más amplia a la que comúnmente se refieren, particular y que con el paso del tiempo y la interacción adquiere consistencia además de que se vincula con la predominante en su familia.

Para que esto pueda llegar a lograrse, la formación de un sujeto que construye un Yo (Je, como referencia a un tú, un otro, desde la experiencia del lenguaje) y no solo un Yo (Moi, aquel solo vinculado a la imagen ¿imagen inconsciente del cuerpo?), hay al menos dos f-actores, niño-prematuro biológico y el otro (Padre, Madre) en función de Otro y después nuevamente como otro (padres y pares), “El yo (je) nace en referencia al tú” diría Lacan en el seminario 15 y que cada uno de estos actores ya en sí mismo requeriría un ensayo, tratare solo de abarcar aspectos de manera general que los vinculan, Narcisismo primario, estadio del espejo y después buscar relacionar ambos con los conceptos en la formación del Yo como un Je.

Hablar del narcicismo primario desde Lacan implica necesariamente ubicar el estadio del espejo, desde una temporalidad lógica, siendo este último posterior al primero y anterior al Edipo. Al respecto Freud dice “El narcisismo primario que suponemos en el niño, y que contiene una de las premisas de nuestras teorías sobre la libido, es más difícil de asir, oír en observación directa que de comprobar mediante una inferencia retrospectiva hecha desde otro punto”6. Freud considera el narcisismo primario cuando trabaja la psicosis, como el estado que corresponde al período intrauterino,7 donde la libido (considerada como la energía vital o sexual que parte del cuerpo) del niño prematuro recae completamente sobre él mismo, siendo esta la libido auto erótica ya que todo lo que hace es para servir a su propio narcisismo de modo egocéntrico. Con el paso del tiempo este niño adquiere la capacidad de diferenciarse de los otros, su madre, padre e incluso otros objetos y de investirlos, siendo este proceso llamado narcisismo secundario, en donde el niño ya permite cargar de su propia libido a otros objetos aparte de sí mismo, después, la libido puede volver a dirigirse e invertirse sobre el "yo" del niño, por lo tanto el narcisismo secundario implica que el niño ya puede investir desde sí mismo a su yo como objeto de afecto.

De acuerdo con Freud en su texto “Introducción al narcisismo” de 1914, considera que en un principio no existe una unidad similar al yo, sino que este debe de desarrollarse, dado que la satisfacción es auto erótica, pues se obtiene el placer a partir de un órgano, así pues los objetos investidos por las pulsiones son las propias partes del cuerpo.8 Entonces el desarrollo del yo como Freud lo indica no es algo natural e innato sino que “el desarrollo del yo consiste en un distanciamiento respecto del narcisismo primario y engendra una intensa aspiración a recobrarlo. Este distanciamiento acontece por medio del desplazamiento de la libido a un ideal del yo impuesto desde afuera; la satisfacción se obtiene mediante el cumplimiento de este ideal”.9 Por lo que la posibilidad como Freud lo indica requiere la existencia de otro afuera del niño, alguien que imponga un ideal. En este sentido Nasio10 menciona que Freud pone acento en la posición de los padres en la constitución del narcisismo primario desde su amor parental como una resurrección de su propio narcisismo, proyectando en su majestad él bebe los deseos no realizados por ellos y asegurando de algún modo la inmortalidad del yo de los padres. Al respecto Freud dice “si consideramos la actitud de los padres tiernos hacia sus hijos, habremos de discernirla como renacimiento y reproducción del narcisismo propio, ha mucho abandonado”.11 Tenemos nuevamente los dos actores, su “Majestad él bebe” y los padres como portadores de un ideal del yo impuesto desde afuera. 

En cuanto al narcisismo secundario, es necesario que se produzca un movimiento en donde la investidura de los objetos regrese e invista al yo, lo que implican 2 movimientos que el niño debe seguir para salir del narcisismo primario, en primer lugar el niño concentra sobre un objeto sus pulsiones parciales, después retornan sobre el yo, tomando al yo como objeto, esto debido a que el yo del niño se confronta y es exigido por un ideal, ideal que tanto impuesto por otro es impuesto desde el exterior. “Exigencias que se traducen simbólicamente a través del lenguaje”12 perdiendo la inmediatez del amor y con ello de toda posibilidad de instinto.

En este sentido podemos comenzar a dar respuesta al menos parcialmente a las preguntas previas, ya que la satisfacción y con ello la sobrevivencia del niño dependen de un deseo, deseo ajeno, que por lo tanto pudiese o no estar presente. En este sentido Braunstein menciona que es: “porque en el hombre nada es natural. Es la pulsión -la sexualidad y la muerte inducida y regulada por el lenguaje- la que organiza los modos en que los hombres satisfacen sus necesidades, más adelante agregaría, “…lo primero, entonces no es el instinto, ni la necesidad, ni su satisfacción. Lo primero es el deseo del Otro, anclado en el orden simbólico, que abre las puertas para que el organismo del ser desamparado de la infancia pueda sobrevivir”13. Es este Otro que es tomado por la figura parental que en el momento desea a ese niño posibilita su existencia como sujeto.

Siguiendo con la constitución del sujeto, Lacan destaca como algo básico e importante el estadio del espejo (primera conferencia en 1936 y editado en los escritos en 1949), que consolida la salida del narcisismo primario, con la formación del Yo (je), cabe aclarar que yo/moi no es yo je). Ya anteriormente se exponía que el Yo existe en tanto relación con el otro, otro que a la vez también representa espejo, Lacan menciona en su estadio del espejo diversos momentos en los que el niño avanza en la construcción del Yo, así que tenemos en primer lugar a un niño que de repente se sorprende con su imagen total reflejada en el espejo, de acuerdo con Lacan esta imagen produce fascinación y jubilo, “El hecho de que su imagen especular sea asumida jubilosamente por el ser sumido todavía en la impotencia motriz y la dependencia de la lactancia que es el hombrecito en ese estadio infans, nos parecerá por lo tanto que manifiesta, en una situación ejemplar, la matriz simbólica en la que el yo (je) se precipita en una forma primordial, antes de objetivarse en la dialéctica de la identificación con el otro y antes de que el lenguaje le restituyese en lo universal su función de sujeto”.14

Sin embargo esta es una imagen ideal, algo a que no se puede alcanzar pues es una imagen que está afuera y que debería entenderse como un yo-ideal. Elsa Coriat15, especifica que durante el estadio del espejo, y en especial en el inicio, ese ojo que mira desde el ángulo superior izquierdo del esquema, posibilita el ordenamiento de la imagen desde su punto de vista, en otras palabras, es lo que representa al significante del Ideal, ideal que es de los padres. Decía ya Freud que un ideal que es impuesto desde afuera por los padres, cuando le dicen que esa imagen es el reflejo de él a lo que Lacan agregaría, que el deseo sólo es reintegrado en forma verbal, mediante una nominación simbólica16, esto es lo que Freud llamó núcleo verbal del ego.

Hasta aquí tenemos que el Yo tanto para Freud como para Lacan es algo que se construye, no es algo innato y que además requiere de la presencia y participación activa de otro, que desde afuera del narcisismo primario en el que el niño se encuentra, facilite la presencia de un ideal del yo, Lacan siguiendo a Freud propone el estadio del espejo como ese momento en donde el niño sale de ese narcisismo primario, para ser introducido a lo imaginario (en donde la imagen capta significantes que le son enviados por la madre) y posteriormente a lo simbólico que a su vez como sostén del narcisismo y por medio del lenguaje media al yo y al otro. Sin embargo este estadio también es contemplado por otros autores como son Winnicot y Dolto, quienes presentan semejanzas y diferencias, el primero retoma el espejo para apuntalar sus términos de objetos transicionales, resalta la figura de la madre sobre todas, el rostro, y coloca a la función del espejo como función de madre, ya no solo de un otro. Y con ello la aparición de un objeto subjetivo, que el niño buscara re-encontrar en otros objetos, por lo que entonces el objeto subjetivo es propio y ajeno, es la imagen que aparece en el rostro de la madre la que lo mira mirar, y esto movimiento lo que le permite al sujeto inconsciente acceder de objeto subjetivo. Que a su vez será empleado para ser víctima de los embistes de agresividad que sobreviviendo establece la constancia de objeto, una forma de for-da freudiana.17 Sin embargo lo que me interesa rescatar de este autor es la importancia que le da a lo que el niño devuelve a la madre y la pregunta que con ello sigue, ¿Qué es lo que ella ve?

Por su parte Dolto en el texto que comparte con Nasio “el niño del espejo”, enfatiza la importancia de que este otro cuando el niño descubre su imagen pues a pesar de la idea de Lacan sobre que este descubrimiento es jubiloso, ella considera que es muy angustiante por lo que es necesaria una palabra simbólica para sostenerse18, palabra que tiene que venir de un adulto que al mismo tiempo sirva de imagen, teniendo ahora dos imágenes, la del espejo que es libidinizada por el adulto y que hace las veces de imagen ideal y la del adulto, ambas imágenes19  de un otro.

Sin embargo la imagen del otro (la del espejo, la del semejante) no basta para construir la imagen del cuerpo propio, al respecto Nasio20 siguiendo a Dolto dice que lo importante para que la imagen se consolide es la existencia de un agujero en dicha imagen: puedo ver mi imagen en el espejo, pero no puedo ver mi propia mirada. En otras palabras podríamos decir que la imagen que es devuelta por el otro está incompleta ya que ese otro también esta agujereado. En este sentido vemos que amos actores se involucran dialécticamente, el niño ve la imagen y voltea a la madre quien con una palabra o un gesto nombra, significa la imagen que el niño ve, la erotiza y con ello muestra su deseo, su falta y por ende la imagen queda con un hueco el cual posibilita la presencia del objeto a.

David Nasio21 menciona que el Otro es incapaz de dar al niño un significante adecuado, ya que el lenguaje no es capaz de abarcarlo todo, también está en falta, sin embargo es gracias a ese significante que el niño tiene la posibilidad de mover su deseo. Al respecto Couso22, expone que sin embargo ese primer significante tiene valor de traza, piedra basal, como origen del campo de las significaciones, algo así como una red de significantes que ayudan a que el niño se sostenga en la realidad. Realidad que está hecha de simbólico e imaginario, donde lo real queda afuera, pero en la misma calidad que en el esquema del florero invertido.23 Lo que no aparece en la imagen del espejo, lo que queda afuera, es lo que le da el valor a la imagen.

La imagen debería de poder propiciar el movimiento de la libido, canalizarla, pero que pasa cuando esta imagen consagra el goce de la madre, donde el espejismo de completad es más que un espejismo, donde se queda sin posibilidad de ver aparecer su deseo y la falta, genera una imagen inmóvil sin falta simbólica e imaginaria. En este sentido Braunstein24 menciona que el Sujeto es producto de una historia, historia del deseo, la cual aparece entre una palabra constituyente (S1) y una palabra constituida (S2), la cual tiene que ser refrenada por el otro de la interlocución, ¿pero si no se da lugar a ese otro? El ordenamiento pulsional que se facilita por el recorrido significante de la palabra que hace derivar el deseo en las relaciones con el Otro (en lugar de S2), que debería de testimoniar con su gesto, mirada y aliento el pasaje de la pulsión. Entonces tenemos ese significante que da la madre da al niño, y lo ancla, lo petrifica, pareciera que en lugar de que movilice el deseo lo retiene en su propio goce materno, Dolto25 menciona que es el estadio del espejo una primera castración, separación, sin embargo aquí pareciera que no hay separación sino lo contrario una condena a ser para siempre un falo simbólico en falta pero que en la medida en que no logra nada, logra satisfacer el deseo de la madre, al grado que este es tan grande e invulnerable que lo simbólico y el nombre del padre no logra inscribirse. Couso26 menciona que pueda entrar lo simbólico, debe de haber un trazo, que implique que el goce ya no será ilimitado sino puntual, a partir de una primera significación en donde se establece un primer apartamiento con lo Real. Aunque en este caso esta significación adquiere estatuto de significado coagulado lo que implica que el deseo no se mueve en el niño.

¿Y la madre? Puede ser que, al ser madre de un niño una opción a la salida del complejo de Edipo, el que este niño este desde lo Real marcado en su cuerpo con falta, hace que el falo sea rechazable, lo deseable como horroroso, lo que podría ser una respuesta a la pregunta del principio sobre por qué la madres abandonan a estos niños, sin embargo las madres que se quedan y no solo se quedan sino que inmovilizan, implican que este sustituto fálico, que debería de significar el amor al padre y que pueda dar su lugar siempre y cuando en la medida en que ella reconozca su falta, pues solo asumiéndola serían capaces de seguir buscando, pero lo que he visto es que regularmente esta falta no es asumida, el niño es tomado como un falo que completa, un todo al le dirigen su vida, la rutina y el amor, algo que las necesita para vivir, de por vida. Y el padre, es rebajado a un incompetente que no “los entiende” la separación entre madre e hijo, es prácticamente nula, se presentan como uno solo, “ya llegue”, “tuvimos terapias”, “es que nos duele”. El cuerpo que en algunas es horroroso, en otras hace olvidar la falta, completa a la madre, más aun si este no se mueve. Todo él, es un apéndice que la madre reconoce como suyo. No hay un quiebre imaginario que evidencie la falta, no hay deseo de otra cosa, se vive para “el” sin acento. Pues es suficiente, le da sentido a su vida, el goce domina al deseo.

A modo de cierre recuerdo el texto de Jerusalinky27 donde se regunta por qué a los psicoanalistas el trabajo con niños con discapacidad severa es tan complicado, y es un espacio en donde pedagogos y neurólogos han predominado, la respuesta podría ser que es debido a las implicaciones de lo Real, trabajar con estos niños es encontrarse con algo de lo Real, y por lo tanto queda irreductible, es más fácil ponerse del lado del discurso del saber, de lo reparador, de la imposición de trasmitir conocimientos pre-hechos, que dar posibilidad a que exista el deseo, pero ¿Por qué? Lo primero que se me ocurre es que la práctica clínica en estos casos tiene que ver mucho con la clínica de la psicosis en donde al igual que en estos casos lo real tiende a aparecer de manera más brusca, la transferencia implica que sea desde uno hacia el otro, Levin28 diría que hay que anticipar un sujeto para que se pueda iniciar un lazo transferencial. Otro punto que enfatiza, es la falta de práctica en conjunto con otras personas, psicomotricistas, neurólogos, médicos, psicólogos entre otros pues es como si cada uno quisiera tomar un aspecto de ese niño, sin embargo la mirada de ellos también es importante pues con su toque, erotizan, se colocan por un momento en el lugar del Otro, por lo que aquello que digan a los padres en muchas ocasiones resulta fundamental e incluso cambia la forma de ver a los niños. Al grado de que nombran, nominan, marcan con significantes inamovibles en forma de diagnóstico, pronostico, sentencia, el futuro del niño que incluso dan por escrito, al estar en posición de saber, el saber de los padres queda delegado, por lo tanto en ocasiones también esa marca que ellos sin saber que estaba “mal” el niño podrían haber colocado, recuerdo el caso de una señora que durante la entrevista inicial, deja al niño en la silla de ruedas atrás de ella, y narra cuando este niño nace y ella junto con su esposo habían ya comprado muchas cosas, arreglado un cuarto y escogido un nombre, sin conocerlo, estaban preparados para recibirlo, el médico antes de que ella hubiese visto al niño le dice “no se vaya a espantar, es que nació con la cabeza de huevo”, se espantó, ya no quiso verlo como hubiera querido, vio lo que le dijeron que había y si eso se le agrega la marca Real del cuerpo, ¿cuáles son las posibilidades de ese niño?

Tomando en cuenta que en lo Real nada falta, pues la falta se da en lo simbólico y en lo imaginario como ya hemos dicho, ¿es posible que por algún momento estos niños hayan tenido la sensación de la falta?, la idea que algo falte allí, donde antes no faltaba nada, de no ser así, ¿Qué pasa con la vida y la muerte? ¿Aplican? ¿Vida Real a muerte Real? Después de todo ¿no es el yo el que se aferra a la vida? ¿Y si no hay falta, no hay Yo, podría entonces no ya el Yo existir, sino la falta misma? la apuesta es que podría y con ello acceder a la demanda, al deseo de recuperar lo que se perdió, más allá de lo solicitado y más allá de lo dado. ¿Y el padre?

 

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible…
…mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites
(Mario Benedetti)29

 

 

 

NOTAS

1 Lewis Carroll. “Alicia a través del espejo”. Tomo. México. 2003 Pág. 189
2 Lacan, Jacques, "El estadio del espejo como formador del yo [je] tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica", En: Escritos I, Siglo XXI, México, 2000 (pp. 251).
3 Braunstein, Nestor. La re-flexión de los conceptos de Freud en la obra de Lacan. Sigo XXI. México 2000
4 Diagnostico medico original de un niño y que se copia y pega una y otra vez en las notas de los médicos y terapistas.
5 Ibid, pág 247
6 Sigmund Freud. Obras completas. Tomo XIV. “Introducción al Narcisismo” (1914). Buenos Aires.: Amorrortu. 2005 pág. 87
7 David, Nasio, J. “Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis”. España.: Gedisa 2000
8 Dolto, F. y Nasio, J. “El niño del espejo”. España.: Gedisa. 2006.
9 Freud S. Op. Cit, Pág. 96.
10

Nasio D. Op. Cit

11

Freud S. Op. Cit, Pág. 87.

12 Braunstein Op. Cit
13 Idem pág. 18-19
14 Lacan, Jacques “La agresividad en psicoanálisis” (1948). En Escritos 1. México.: Siglo XXI 2000
15 Elsa Coriat. “Entre la A de angustia y la P de papá”, en Karothy, R. (2006) “Fobias”. Buenos Aires.: Lazos
16 Lacan, Jacques. “Seminario 1. Los escritos técnicos de Freud.” Buenos Aires.: Paidos. 1991
17

Donald Winnicott. “Realidad y Juego”. Barcelona.: Gedisa. 1982

18

Dolto F. Op. Cit.

19 Imagen es un término complejo en Dolto pues es una mezcla, I del término identidad, MA, primera silaba de la palabra mamá y finalmente el GEN, ultima silaba de la palabra imagen, que significa la tierra, la base e incluso el cuerpo, y también el Yo(je), entonces decir I-MA-GEN, es decir sustrato relacional al otro (Dolto, 2006) que a su vez es considerada como imagen inconsciente del cuerpo, que casi desaparece con la imagen especular, salvo por estar presente en el sueño y en las afecciones psicosomáticas e incluso omnipresente en los psicóticos y enfermos comatosos.
20 Nasio D. Op. Cit.
21

Nasio D. Ibid.

22 Couso, O. “Caballo arruga jirafa”, en Karothy, R. (2006) “Fobias”. Buenos Aires.: Lazos
23 Coriat E. Op. Cit.
24

NestorBraunstein. El inconsciente, la técnica y el discurso capitalista. México.: Sigo XXI. 2006

25

Dolto F. Op. Cit

26

Couso O. Op. Cit.

27 Jerusalinsky, A. “Psicoanálisis en problemas del desarrollo infantil.” Buenos Aires. Nueva Visión. 2005
28 Levin, E. “Discapacidad Clínica y educación.” Buenos Aires. Nueva Visión. 2006
29 Mario Benedetti. “Táctica y Estrategia” en Antología Poética. Editorial sudamericana. España 2000

 

Bibliografía

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