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POEMAS DE PAULINA VINDERMAN *

 

 

 

 

 

Puerto huérfano

a Chantal Enright 1

¿Quién va?
El niño río, el río violín, tus preguntas van.
Y yo me voy de viaje dentro de tu fábula
vestida de ortigas.

Tenía un vestidito de lana, sueños de mar
y una bolita de alcanfor contra la peste
cosida a la camiseta y a las ceremonias de vuelo
en el  balcón.

Es en Blois donde tu antepasada borda
sobre cáñamo y se lastima un dedo hasta sangrar.
Ah, los huérfanos siempre buscan señales
en el dolor.
Hacia el futuro, hacia el futuro, dicen los árboles
que se inclinan pesados de viento, ante tu ventana.

Mi dolor, es el suave tejido de algodón
que mamá zurcía por las tardes, mientras huía de mí.
¿Viste alguna vez un ciervo extraviado en un marjal?
Sus ojos más dulces que nunca, por la humedad
donde se escurre la ausencia:
el humus del bosque, la memoria.

 

 

He llegado a este puerto en día de fiesta

Dos poemas para Emily Dickinson

Saboreo mi abadejo en las mesitas al aire libre
junto a las familias de los pescadores.
Me regalan un erizo y unas gencianas,
que me recuerdan a Emily (que nunca vio el océano
salvo en la navegación de su alma).

Dar con las palabras que te expliquen
esta felicidad y la conviertan en ofrenda
es un trabajo peligroso.
El amor siempre se acostumbra a las curaciones:
las ventosas sobre la piel, dolorida por las derrotas
que queman como el hielo.

No soportarás este seco olvido de nuestros muros,
esta solitaria euforia que danza.

 

Hoy vino la muerte
Es bella y callada
pero los gatos se asustaron.
Se llevó a Concepción, la tejedora
de la casa amarilla junto al mercado.
Se la ve pequeñita y oscura —como una lenteja—
dentro del bote,
el bote que empujarán a la corriente, al río del río.
Antes la cubrimos de muñecos de trapo,
coloridos, imperfectos y torpes, como la vida.
El sol brilla como el de los tapices
y los perros tienen los ojos cenicientos y solemnes
como los míos.
Ojos de ceremonia y de señuelo.

Hoy vino la muerte. Desandamos juntas
el sendero hasta el cruce.
Es turbia y neutral, como el río,
como mi tazón de aluminio, como mi corazón
que es todo río.

.

 

 

*

Paulina Vinderman Poeta y traductora. Nació en Buenos Aires en 1944. Tiene publicados once libros de poesía, entre ellos, “Rojo junio”,” Bulgaria” “El muelle”, “Bote negro” y “La epigrafista”, reunidos luego en varias antologías: El vino del atardecer  (Buenos Aires), Transparencias (Bogotá, Colombia), Los gansos salvajes (PD Ediciones y Universidad de Nuevo León, México) y Rojo junio y otros poemas (Ruinas Circulares). Obtuvo entre otros premios, el “Primer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires”, “Premio Academia Argentina de Letras”, “Premio Citta de Cremona”, Italia, “Premio de Honor Fundación Argentina para la Poesía” y “Premio Esteban Echeverría”. Entre sus traducciones, figura “Tulipanes” de Sylvia Plath, selección que editó la Universidad de Nueva León, México. “Bote negro” fue traducido al francés por Jacques Ancet y editado por Lettres Vives; también al italiano por Alessandro Prusso, Editorial de lo imposible, Génova. Ha sido incluida en numerosas antologías y traducida parcialmente al inglés, al italiano y al alemán. Sus poemas han sido  objeto de estudios y ensayos. Errancia le  agradece su singular y bella colaboración

1 Chantal Enright nació en París, estudió en la Sorbona. Publicó “Rizoma en nocturno vuelo”, “Niño huérfano” y “Sangre del tiempo”, poesía. Realizó una antología bilingüe de poetas argentinos: Voix d´Argentine, para Cahiers Bleus.

 

 

 

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