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L1

color en el color

JOSUÉ VEGA LÓPEZ

 

para mi yo, sin yo

 

 

 

                               I

se empieza con un guiño
para aletear en la nada
para romper el brillo en cuero o parche o redoble
de cocina.
y tostadas.

color del color.

hay palabras e hijas que se sacan de la manga
manzanas y ases en la baraja,
jugosas cáscaras raudas, por no decir el rojo
sin temperatura del concepto.
pero todo relacionado con la breve membrana girante
¿y sí hay calor en los rojos?
o balada y miel
en el párrafo a medio morir
o borrego
carnoso
o
sol en la morena de enfrente.

así por dentro.

color en el color.

repasar y reescribir
entre estrellas de rock gelatinadas y engominosas
orillas del tono.
barbaridad que cierra con el telón del ojo.

así por el cardumen.
así por el tuétano.
así por el esfínter y la colmena o esdrújula del acento.

lilamorados
los besos de la niña.
como ausencias que pronto llegan
a puntear la espina de la nuca
porque afilas el brillo de mi espuma
viéndome dormir con un sueño de ti,
entimismado.
todo.
todo el tiempo
o no

todo un estorbo en el paso de la vida
chica
la vida picuda
la atrompada oreja en que te miro
y no estás, sino en la
panza del color,
color.

 

 

                               II

color en el color
magma del color
la rabia y el mutismo desgarrado del ojo
cegado por el color.
agua-color
y hematoma del agua,
pero sombra.

hay un punto en la tensión del tono,
matiz de la fiera, color kon-tiki
y vida de Pi,
en que has de nacer,
color,
raspadura en la rodilla de la niñez
que he de prestarte
para que columpies el vano de tu color,
piel de mi piel.

o qué más
si no o sino el no,
la sonaja,
el aserrín,
el terraplén
y tirapalos
del
alma
si no.

 

 

                               III

voltear

mirar
de pronto
que
todo
está ahí

:
un montículo, una base, una regla, un cajón
que retuerce músculos

pero no
eso
sino todo

como decir
“tírame de la cadena como si fuera a volver sobre tu espalda”
o
“sirve que te beso en los labios o en las piernas o en la esquina de la debacle o de la cimiente en risotada”

porque lo es
es el color, pero eres tú
el precipicio, en ayer, bajo su vientre

pero tu alambre de barricada deteniéndome
es el intenso, la bomba atómica
en el dolor de panza,

pero
fiebre

cuero de gallina o rompecabeza que armas
en las tardes
con paciencia

como si nunca
hubieras visto ya una pieza arqueológica entierrada en los sueños
atados y rubicundos de la ira
y del empeine

es, a veces,
“chuta sin reflejo, para que el balón no regrese”

así de tanto
así de mugre y de revival, como las patillas crecidas en el labio de una armónica
potente está ahí

y voltear
mirar
de pronto
que yo
estoy ahí

:
un pesito o dos
rebaba de peso o de metal, pero acidulado
porque en mi lengua
sabor de trapo
por la médula de los días me recorre la espina
pero no de la espalda
sino
del carrete

ya irás a recoger la madeja
para echársela a la gata
sólo así seguiré rodando
por las esquinas del suelo de la cama
por las borlas del ruido de la cama
por las matas del beso de la cama
por las esquinas del sueño de la cama

y voltear de nuevo
para ver
―¡otra vez!
(tú sabes bien quién es)―
que todo
que voy
que dos
que dos-tres
piel hasta membrana, por donde vas a ir
a mirar cómo estoy inmóvil
y yendo
siempre yendo
hasta la restauración del allá
del “no te partas el corazón que quién lo acentúa”

y “¡faltas tengas en la ortografía del vuelo para irme contigo a la chingada!”
y todo eso

voltear
y mirar
de pronto
que ese soy yo y que escucho
y que estoy empujando una puerta

y que quién abre de la otra aldaba

.

 

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