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LO IMPOSIBLE COMO CATEGORÍA POSIBLE EN LA INVESTIGACIÓN PSICOANALÍTICA.

LAURA RANGONE

lau_rangone@hotmail.com

Resumen: Abordar la categoría lacaniana de imposible implica una tarea en un punto paradójica, en la medida en que se trata de decir algo sobre lo indecible. Es una dificultad que encontramos en la noción misma de real, a la que lo imposible se halla vinculado. De este modo, cuando “atrapamos” cierto real y lo hacemos entrar al campo de la teoría, es ya propiamente simbólico y no real. Esta es una problemática que atraviesa a toda praxis. La investigación no es ajena a ella. Ahora bien, no ha ser sin consecuencias tener en consideración esta categoría de imposible a la hora de producir conocimiento, en este caso en el marco del psicoanálisis. Se tratará de no desconocer una dimensión que limita las posibilidades del decir.

Palabras claves: imposible – real – investigación – psicoanálisis.

De las intersecciones entre “imposible” e “investigación” en Psicoanálisis

Recortar la noción de imposible en el marco de la investigación psicoanalítica, implica deslindar un tema en extremo circunscripto, lo que torna difícil la tarea de hallar materiales bibliográficos específicamente dedicados a la cuestión. En este sentido, las referencias encontradas apuntan más bien a constituir dos grandes grupos: por un lado, aquel que aborda el tópico de la investigación psicoanalítica, por otro el que se aboca al tema de lo imposible (desde una perspectiva lacaniana), siendo el cruce entre ambos constructos algo más complejo de localizar.

De entre los materiales que componen el primer grupo destacaré brevemente solo algunos de ellos. Desde la posición de la investigación clínica, Catherine Cyssau (2004) publica un artículo donde da cuenta de las características de la metodología de investigación a partir de la lectura freudiana; destacando con particular énfasis que la observación del hecho clínico en modo alguno se halla separada del método empleado, al punto de indicar que el método en psicoanálisis determina una especificidad clínica. En este contexto, Cyssau (2004), plantea que el modelo freudiano ha introducido un cambio en la investigación, al virar de la observación a la escucha, al tiempo que subraya (entre otras cosas) el papel de la transferencia y la contratransferencia como instrumentos metodológicos, y el lugar del azar, lo discontinuo y lo fragmentario en la investigación, por sobre la tendencia a la síntesis y a la acumulación.

Otro autor que se desataca por centrarse en los aspectos investigativos desde el costado freudiano es Paul-Laurent Assoun (2004). Quien, en un extenso artículo publicado en el 2004 y titulado La recherche freudienne. Petit discours de la méthode á la usage de la recherche en pyschanalyse, aborda cuestiones que van desde la peculiaridad del objeto en psicoanálisis, hasta la inserción de la investigación psicoanalítica en el marco universitario; pasando incluso por situar – lo que podría mencionarse como – la génesis de la investigación, desde diferentes puntos de vista (etimológico, teórico). Mientras en su apelación al origen del término pone en relación chercher y rechercher (haciendo alusión a cierta insistencia o repetición); a partir del recurso a la teoría freudiana asocia la noción de investigación a la curiosidad del niño puesta de manifiesto en las teorías sexuales infantiles.

Por otra parte, desarrollos de diversa índole ponen el foco en qué es lo que debe calificarse como científico. Jorge Jinkis (1985), más ligado a la propuesta lacaniana, discute los supuestos de lo que se ha entendido como ciencia y las antinomias que alberga, centrándose en delinear la particular concepción de las llamadas ciencias conjeturales. Para ello parte de un interrogante que puede resumirse del siguiente modo: ¿Cómo situar las realidades afectivas en las encrucijadas epistemológicas?, lo que aparece asociado al cuestionamiento de la neutralidad de los conceptos científicos.

Según Jinkis (1985), Lacan brinda suficientes razones para abandonar el calificativo de “humanas” que suele acompañar a aquellos postulados científicos que parecían ser “los parientes pobres de las ciencias físicas.” (p. 11) Al mismo tiempo sostiene que el término “conjeturales” no viene en reemplazo de “humanas”, sino que plantea discutir la oposición ciencias humanas/ciencias exactas. Para este autor, la crítica emprendida por Lacan resulta relevante por la plataforma misma desde donde se eleva: una concepción de simbolismo donde la palabra aparece como ley instituyente de la cultura. El hecho de que esta función simbólica opere en el sujeto es pensado como el fundamento mismo de las ciencias conjeturales; las que a su vez se caracterizan por una ética estocástica asociada a lo que Jinkis (1985) menciona en términos de una virtud, no entendida en relación a un sistema moral, sino como “saber-hacer-teórico.” (p. 10)

En lo que respecta a los materiales que abordan el tema de lo imposible, haré referencia a la revista francesa L`en-jeu lacanican, que dedica uno de sus números a este tema. Lamentablemente la gran mayoría de los artículos que componen este volumen no son de acceso libre en bases de datos, sin embargo sí se halla a disposición la nota editorial. En ella, Didier Castanet (2006) problematiza la noción lacaniana de imposible, alegando que no implica simplemente la negación de lo posible, e introduce algunos fragmentos de la obra de Lacan que ponen en relación esta categoría con lo real. Al mismo tiempo, Castanet hace alusión a un autor al que el propio Lacan recurre en varias ocasiones, se trata de Alexandre Koyré, quien en su obra Etudes d´historie de la pensée scientifique, escribe:

 

(…) no es extraño que el aristotélico se haya sentido sorprendido y extraviado por aquel asombroso esfuerzo por explicar lo real por lo  imposible – o lo que es lo mismo, de explicar el ser real por el ser matemático. El concepto galileano de movimiento (del mismo modo que el de espacio) nos parece tan natural que creemos incluso que la ley de inercia deriva de la experiencia y de la observación aunque no hay evidencia de nadie que haya podido observar un movimiento de inercia, por la simple razón de que un movimiento tal es entera y absolutamente imposible. No somos concientes del carácter paradojal de la decisión de tratar la mecánica como una rama de las matemáticas, es decir de sustituir el mundo real de la experiencia cotidiana por un mundo geométrico (…) y de explicar lo real por lo imposible. (Koyré, 1966 en Castanet, 2006, p. 6)

A partir de esta cita, Castanet subraya que para Koyré explicar lo real por lo imposible no quiere decir que lo real es lo imposible. Ya que, en el presente contexto, esta noción aparece asociada a las leyes físicas puramente matemáticas y, por lo tanto, más ligada a lo simbólico. Dice Castanet (2006): “Lo real para Koyré no es entonces lo no simbolizado, menos aún lo imposible de simbolizar, sino que es lo simbolizable en el sentido preciso de lo matematizable ().” (p. 6)1

Por otra parte, de entre los artículos que integran el volumen que he mencionado párrafos atrás, hay dos que – de acuerdo a lo que anticipan en sus abstracs (ya que son de acceso parcial) – trabajan el tema de lo imposible en relación a la investigación o a la ciencia. Uno de ellos, a cargo de Michel Bousseyroux (2006), si bien toma como idea central la cuestión de la escuela psicoanalítica y la experiencia del pase, incluye entre sus apartados uno denominado Por una ciencia de lo imposible. El otro artículo, cuya autoría pertenece a Gabriel Lombardi (2006), se ocupa de cómo el aporte de Gödel influye en la obra lacaniana, circunscribiendo una “science du reél”.

 

Desarrollo

En las clases preliminares de su Seminario XI, Jacques Lacan parte de preguntarse si el Psicoanálisis constituye una ciencia. En este marco refiere que por su parte desconfía del término investigación y sostiene: “(…) nunca me he considerado un investigador. Como dijo una vez Picasso, para gran escándalo de quienes lo rodeaban: no busco, encuentro.” (Lacan, 1964, p. 15). Ello muestra dos cuestiones; primero, que hay aquí dos dimensiones bien diferenciadas: la de la búsqueda y la del encuentro; segundo, que Lacan incluye sus desarrollos en esta última dimensión.

Ahora bien, ¿qué implican cada uno de estos dominios? ¿y qué relación pueden guardar (si es que lo hacen) con la noción de imposible que este trabajo trata de bordear?

Del lado de la búsqueda puede colocarse toda la tradición de la investigación moderna y los supuestos que la sostienen y que definen, en último término, qué es lo que debe considerarse un conocimiento científico. En este sentido, Lacan problematiza dos términos que suelen aparecer asociados a la clásica idea de ciencia: el objeto y la experiencia.

La investigación apoyada en la búsqueda se halla comandada por un objeto, debidamente recortado de antemano. Este objeto, recuerda Lacan – casi como un llamado a la prudencia – no se da de una vez y para siempre, sino que cambia a lo largo de la historia de una ciencia. Ello marcará, por tanto, cierto carácter evolutivo asociado a la idea de progreso.

La posibilidad de progreso implica considerar que la ciencia se apoya en enunciados provisionales, de modo que las teorías científicas no resultan inamovibles; según Klimovsky (1994) estas pueden tener una vida más o menos corta y ser reemplazadas por otras, que van desde el simple perfeccionamiento de las existentes hasta una sustitución revolucionaria.

Cabría agregar que, en cualquier caso, se trata de cierto ajuste a lo real en tanto que verdadero. Al decir de Rescher (1984):

 

Dada una respuesta Q adecuada a S, nunca podemos excluir la posibilidad de que algún S’ mejor suceda finalmente a S. (…) Nuestra confianza en las futuras respuestas relativas a Sn –es decir, St donde t = n, en el momento presente, el estado de la ciencia que se da ahora– nunca debería verse mermada por dudas que no representan más que un cuestión de “principios generales.” Los miembros de Sn (…) no representarían nuestra verdad sino consideráramos en serio que representan nuestros mejores esfuerzos para alcanzar la verdad. (p. 64).

De estas consideraciones se trasluce que si bien la ciencia reconoce el carácter provisional de sus resultados, parece avanzar cada vez más hacia el conocimiento de una verdad única (tal como el artículo “la” parece evidenciar). Desde esta óptica, entonces, recubrir lo real es sólo cuestión de tiempo.

Por otra parte y paradójicamente, algo tan alejado de la cientificidad, como lo religioso plantea cierta relación con la dimensión de la búsqueda. Dice Lacan (1964):

 

(…) hay sin duda afinidad entre la investigación que busca y el registro religioso. Se suele decir: No me buscarías si no me hubieras encontrado ya. El encontrado ya está siempre detrás, pero marcado por algo que es del orden del olvido. (…) (p. 15) .

El buscar aparecería entonces direccionado por un objeto (el de un encuentro olvidado) por lo que el movimiento de búsqueda sería más bien un volver a buscar. Lo que parece remitir a las nociones de chercher y rechercher que, desde otro contexto, ha trabajado Assoun (2004).

En torno a la idea de experiencia, la ciencia se ha esforzado por destacar su carácter de replicabilidad o repetibilidad intrínseca. Esto es, en función de cierta formalización, cierta estandarización de variables; una determinada situación (experiencia) puede ser reproducida por cualquier individuo. Esta metodología garantiza la deseable objetividad de los postulados científicos. En este sentido Gregorio Klimovsky (1994) sostiene:

 

(…) los datos que importan a la ciencia deben tener la posibilidad de ser repetidos. Un dato único, irrepetible, no inspira confianza, porque puede estar perturbado o ser el fruto de una conjunción casual de circunstancias. Pero si es repetible y lo que se afirma a propósito del dato se afirma también en sus repeticiones, tendremos una base confiable para creer que estamos en presencia de una regularidad, una ley. (p. 18)

Por su parte, la investigación psicoanalítica en su parentesco con la clínica, lejos de aferrarse a esta idea de replicabilidad, subraya la particularidad del hecho clínico, del que en todo caso (y a su momento) algo podrá perfilarse en calidad de saber.

Lacan plantea que la noción de experiencia no resulta per se suficiente para situarnos en el terreno científico y hace alusión a la experiencia mística y aun a la alquimia para desembocar en un punto central: el del deseo del analista (problema abierto por las características mismas de la formación y por la noción de análisis didáctico).

Ahora bien, si de lo propio del análisis se habla, es de destacar que este se desarrollará en la dimensión que Lacan llama del encuentro. Esto implica que nada concebido con anticipación timonea la acción (como sí ocurría con la búsqueda). Es la suspensión misma del buscar la que permitiría abrir la posibilidad de encontrar; lo que en la práctica trae derivaciones sorpresivas. Será por obra del proceso de producción conceptual 2 que estas derivaciones podrán entrar al campo de la teoría (cuestión que solo se efectivizará a costa de hacerlas pasar por el embudo del significante).

En este contexto la noción de imposible podrá tener cabida. Esta categoría aparecerá con Lacan ligada a lo real; varios pasajes de su obra así lo atestiguan. Por ejemplo en el mismo Seminario XI, en la clase del 6 de mayo de 1964 refiere:

 

A la función de lo imposible hay que abordarla con prudencia, como toda función que se presenta en forma negativa. Quisiera simplemente sugerirles que la mejor manera de abordar estas nociones es no tomarlas por el lado de la negación. Este método nos llevaría aquí a la pregunta acerca de lo posible, y lo imposible no es forzosamente su contrario, o sino, entonces, como lo opuesto a lo posible es con toda certeza lo real, tendremos que definir lo real como lo imposible. (p. 174)

Si bien Lacan no se muestra partidario del término investigación 3 sí parece manifestar mayor simpatía por la noción de praxis; idea menos restrictiva en la medida en que designa cualquier acción humana que posibilita tratar lo real por lo simbólico. Agregaría: con la consecuente pérdida que ello acarrea. 4

Si pretendemos teorizar, producir una escritura de aquello con lo que nos encontramos veremos que el pasaje a la letra conlleva siempre un sacrificio. El movimiento de inscripción simbólica (suerte de tierra ganada a lo Real) no podrá abarcarlo todo; ni en el momento presente ni en el más prometedor de los futuros, en la medida en que no se trata de una cuestión temporal (ni de los desarrollos o perfeccionamientos que el paso del tiempo pueda traer aparejados en la forma en que aprehendemos el mundo). De este modo, el progreso no implicaría abarcar paulatinamente lo real con la promesa de recubrirlo por completo, sino en todo caso abrir un nuevo surco en lo real.

El proceso de construcción teórica supone una traducción o trasmudación al plano del significante de aquella dimensión real a la que se halla asociada la idea lacaniana de imposible.

 

El psicoanálisis sobre todo a partir de Lacan, ubica en la dimensión (…) de lo real al Sexo, en tanto lo imposible de Saber. Lacan lo ha intentado decir a través de varias fórmulas: no hay relación sexual; no hay escritura de las posiciones sexuales hombre/mujer. Más allá de los modos en que la representación busca dar cuenta de este imposible, es una doble exigencia para el psicoanálisis la de sostener, por un lado, la existencia de una dimensión real (…) y por otro, la de sostener que el campo de la representación, al intentar decir lo real, procede por sustitución, poniendo una cosa en el lugar de otra, y por lo tanto creando una dimensión de ficción. (Martínez, 2006, p. 35)

Este plano de ficción recuerda el papel que Lacan atribuye al mito (o aun a la representación teatral, el play scene en Hamlet) en tanto artificio que apunta a que algo del orden de la verdad se vehiculase. Digo “algo” porque la noción de verdad compartirá con lo real ese carácter de inaccesibilidad que le es propio. Ello no implica renunciar a articular un saber, sino en todo caso a cierta pretensión de totalidad. Si bien lo simbólico conlleva el reconocimiento de un límite, algo podrá decirse. Esto es lo que aparece en Lacan (1972) bajo la forma de lo contingente: “Así como a lo necesario se oponía lo posible, a lo imposible se opone lo contingente.” (p. 46)

El límite asociado a lo simbólico descansa en el reconocimiento de la inexistencia de un lengua completa (cuestión que es de la estructura del lenguaje). No hay ningún sistema de formalización que escape a ese límite. En este sentido los aportes que Lacan toma del campo de las matemáticas resultan significativos:

 

Un tal Gödel, que ahora vive en América, ha demostrado que hay lo indecidible. ¿Sobre qué terreno lo demuestra? Sobre el más mental de todos los mentales, sobre todo lo que hay de más mental, sobre lo mental por excelencia, la punta de lo mental, a saber lo que se cuenta. Lo que se cuenta, esto es la aritmética. Quiero decir que es la aritmética la que desarrolla lo contable. (Lacan, 1977, s/p.)

También en referencia a Gödel, en particular a uno de sus teoremas dice Lacan: “La consistencia misma supuesta, de ese discurso [aritmético], implica lo que la limita, esto es, a saber, la incompletitud (…)” (1969, s/p.)

En relación con esto, Alain Cochet (2010) sostiene que Gödel pone en evidencia que un sistema formal como la aritmética no puede ser simultáneamente completo y consistente; y a partir de ello y por extensión, ninguna formalización de la matemática podría resultar consistente y completa ya que es imposible excluir los enunciados autorreferenciales vinculados a la naturaleza del lenguaje utilizado. 5

Diría que ello admite aún una extensión más; el campo de la teoría (asociada al ámbito de la matemática o no) es en sí y por estructura incompleto. En el camino sustitutivo por el que opera la red teórica no hay significación última madre del sentido.

 

Conclusiones

El recorrido de este trabajo deja ver que la categoría de imposible (en tanto que real) solo es viable en el contexto de la investigación psicoanalítica (empero a nivel de producción teórica no le es exclusiva, como los desarrollos matemáticos lo “demuestran.”)

El modelo metodológico hipotético deductivo se apuntala en una noción de progreso tendiente a abarcar lo real y alcanzar la verdad, lo que en sí mismo implica más de una suposición: primero, existe la verdad y segundo, podemos acceder a ella, sino ahora al menos en un futuro. Esto comporta cierta relación con lo real en términos simples; es posible aprehender el mundo circundante de manera directa, ó en todo caso si se hace referencia a una forma indirecta esta se asocia a artificios o elementos mediadores tendientes a perfeccionar el ojo humano. A partir de esta base de contacto con lo real (que desde este contexto coincide con la realidad) y en acuerdo con ciertos requisitos de método, podrá producirse conocimiento teórico.

La investigación psicoanalítica mostrará varias divergencias con este modelo (en este trabajo me he centrado brevemente en lo que se refiere a la noción de imposible). Desde este marco, la relación con lo real no es simple, y cualquier intento de abarcarlo será siempre imperfecto por las características el medio de que nos valemos para ello.

Para emplear los términos que venía utilizando en el párrafo anterior: Hay una suerte de “relación indirecta” con lo real, sólo que el artificio que media no será la literalidad del elemento, sino el entramado simbólico del lenguaje. La producción teórica no es ajena a esta cuestión de estructura, lo que la revestirá de una serie de caracteres, de entre los que he destacado cierto tope al decir, vinculado a la categoría de imposible. Esto no excluye, sin embargo, que cierta dimensión de saber sea posible en función de una metodología articulada en el quehacer clínico.

 

 

REFERENCIAS

1 La traducción de estas líneas, al igual que las del párrafo de Koyré, me pertenece.
2 Según Lacan (1964) el concepto se establece mediante una aproximación (salto o paso al límite) que él asocia a la noción de cálculo infinitesimal.
3 Que, desde la lengua francesa se acerca al vocablo “búsqueda.”
4 Lo que abre a su vez toda la problemática del duelo, en tanto existencia de reconocimiento de una dimensión imposible, inabarcable como totalidad (por las características mismas de la materialidad del significante, que en la titánica tarea de decir lo real se topará con su propio límite.) 
5 Independientemente de esta alusión a la producción de Gödel, Cochet (2010) se ocupa de la relación entre la psicosis y el rigor del discurso lógico (llegando a plantear que la estructura psicótica no sólo es compatible con este discurso, sino que incluso lo facilita). 

 

Bibliografía

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  • Castanet, D. (2006). Éditorial. L`en-jeu lacanican, 2 (7), 5-7.
  • Cochet, A. (2010). Rigueur psychotique et réel de la science. Commentaire de l’ouvrage de G. Lombardi. L’aventure mathématique (ECL 2005). Recuperado el 15 de diciembre de 2010 de http:// www.lacanmaths.perso.sfr.fr.
  • Cyssau, C. (2004). Conceptualiser une recherche en psychanalyse. Observation et empathie. Écriture sublimée, écriture d´une passion. Recherches en Psychanalyse, 1 (1), 131-144.
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  • Lacan, J. (s.f). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 6. El deseo y su interpretación. 1958-1959. [CD-ROOM]. Versión no autorizada.
  • Lacan, J. (s.f). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 16. 1968-1969. De otro al Otro. 1958-1959. [CD-ROOM]. Versión no autorizada.
  • Lacan, J. (2012). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 19.…o peor. 1971-1972. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (s/f). El Seminario de Jacques Lacan. Libro 24. 1976-1977. [CD-ROOM]. Versión no autorizada.
  • Lombardi, G. (2006). Le retrait de la vérité chez Gödel. Une étrange condition du succès de la science du réel. L`en-jeu lacanican, 2 (7), 31-42.
  • Martínez, H. (2006). Ensayos sobre la investigación en Psicoanálisis. Perspectivas en Psicología, 3 (1), 35-43.
  • Rescher, N. (1984). Los límites de la ciencia. Madrid: Tecnos.

 

 

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