NOTAS DE ENDODONCIA

APOYO ACADÉMICO POR ANTOLOGÍAS

UNIDAD 11: LIMPIEZA Y CONFORMACIÓN DEL CONDUCTO RADICULAR

Profesor:  Dr. Ricardo Rivas Muñoz

 

CONTENIDO GENERAL DEL CURSO CONTENIDO DE LA UNIDAD BIBLIOGRAFÍA  DE  ESTA  SECCIÓN ARTÍCULOS REVISADOS PALABRAS  CLAVE SECCIÓN:           

 

 

CONTENIDO DE LA UNIDAD 11:

Generalidades  (1ª Sección)

  • limpieza

  • conformación

  • preparación biomecánica

  • Principios de Weine

Introducción
         conductos difíciles

         objetivos generales

11.1.Irrigación (2ª Sección)
11.1.1.Objetivos
11.1.2.Soluciones e instrumental
11.1.2.1.Hipoclorito de sodio
11.1.2.2.Otras soluciones
11.1.3.Métodos de irrigación

11.2.Movimientos de la instrumentación
11.2.1.Limado
11.2.2. Escariado
11.2.3. Movimiento de dar cuerda a un reloj

11.2.4. Conformación en serie

11.2.5. Movimientos de fuerza balanceada


11.2.4.Técnicas de preparación con instrumentación manual
11.2.4.2.Técnica de retroceso
11.2.4.3.Técnica corono-radicular

11.2.5.Técnicas de preparación no manual (4ª Sección)

 

PALABRAS CLAVE:

 

 

REGRESAR A: la Sección de Irrigación de la Unidad de Limpieza y Conformación del Conducto Radicular

RESUMEN DE ARTÍCULO CITADO:

INTRODUCCIÓN.

El debridamiento completo del conducto radicular es esencial para el éxito del tratamiento endodóntico. La preparación biomecánica del conducto radicular consiste no solamente en remover tejido pulpar, restos necróticos, microorganismos y dentina infectada, sino también en la conformación que facilita la obturación que sellará el foramen apical. El objetivo final de la preparación químico-mecánica es proveer limpieza en el conducto radicular, y paredes dentinales lisas a las cuales el material obturador pueda adherirse.
La morfología del sistema de conductos genera dificultades al profesional para lograr el total debridamiento del contenido del conducto, ya que con la sola instrumentación manual no se tiene acceso a todas las estribaciones de éste. Por tal razón, se ve obligado a utilizar sustancias irrigantes que le permitan llegar a estas zonas con el fin de obtener una mejor desinfección del conducto radicular.  Para incrementar la acción que ejercen los instrumentos durante la terapia endodóntica se han utilizado diversas soluciones de irrigación, tales como, agua oxigenada, enzimas, antimicrobianos, solución salina, suero, anestesia, entre otros.
El propósito del presente artículo es realizar una revisión bibliográfica acerca de los diferentes irrigantes de uso endodóntico, sus características, propiedades y mecanismos de acción, con el fin de establecer cuál es el más apropiado, y el que proporciona mejor desinfección durante la instrumentación del conducto radicular.

La irrigación del sistema de conductos, se define como el lavado y aspiración de todos los restos y sustancias que puedan estar contenidos en la cámara pulpar o conductos radiculares.
Numerosas soluciones han sido utilizadas en endodoncia para llevar a cabo un efecto químico deseado.
Las propiedades desinfectantes del cloro fueron primero reconocidas a principios del siglo 19. El hipoclorito de sodio fue la primera solución antiséptica recomendada por Henry Dakin para soldados heridos durante la I guerra mundial. En 1920, Crane describió el uso de la solución de Dakin, 0.5% NaOCl, en la terapia endodóntica. Desde 1930 hasta 1940 se utilizaron enzimas proteolíticas ya que se creía en su capacidad para disolver tejido. A partir de 1940, se introdujeron otras soluciones como el agua destilada, ácidos: clorhídrico y sulfúrico, peróxido de hidrógeno tanto solo como combinado con el hipoclorito de sodio, para obtener una mejor limpieza del conducto.

El debridamiento de los conductos radiculares es esencial para el éxito del tratamiento endodóntico. Sin embargo, las técnicas comúnmente usadas no tienen buen resultado en la completa limpieza del conducto radicular. Tejido pulpar residual, detritos dentinales y bacterias pueden persistir en las irregularidades de las paredes del conducto. Esta es la razón por la cual es necesario utilizar el mejor irrigante posible en conjunto con la instrumentación.
Los conductos radiculares infectados se llenan de materiales potencialmente inflamatorios. La acción del limado genera detritos, que también pueden provocar una respuesta inflamatoria. La irrigación por sí misma, puede expulsar estos materiales y minimizar o eliminar su efecto.
La irrigación de los conductos radiculares tiene cuatro objetivos:

1.    Limpieza o arrastre físico de trozos de pulpa, sangre líquida o coagulada, virutas de dentina, plasma, exudados, restos alimenticios etc, con el fin de evitar el taponamiento del conducto.

2.    Acción detergente y de lavado por la formación de espuma y burbujas de oxígeno de los medicamentos usados.

3.    Acción antiséptica o desinfectante, y lubricante propia de los fármacos empleados.

4.    Acción blanqueante, debido a la presencia de oxígeno liberado.

Las características de un irrigante ideal son: bactericida y/o bacteriostático, no debe lesionar los tejidos periapicales, por lo tanto deben ser poco citotóxicos, solvente de tejidos o de residuos orgánicos e inorgánicos, baja tensión superficial, lubricante, de fácil aplicación, acción rápida y sostenida, entre otras.

 

Azuero, M.M. et al. IRRIGANTES DE USO ENDODÓNTICO Pontificia Universidad Javeriana. Enero 2006 pp 1-14 disponible en:  http://www.javeriana.edu.co/academiapgendodoncia/i_a_revision31.html Consultado el 17 de febrero del 208

Investigado por:

 

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