home.jpg

 

C17

POESÍA PARA NIÑOS

JAVIER VILLEGAS (*)

 

 

 

CANCIÓN DE LAS OLAS

Caballitos de espuma
que galopan en el mar,
con jinetes invisibles
y lindas crines de sal.

En su líquida sinfonía,
parece la vida cantar,
cuando enrumban a la playa
sus casquitos de cristal.

 

 

TRES CABALLOS

Tres caballos galopan,
porrutas de inmensidad,
llevan sus trotes la dicha
y carga de curiosidad.

Uno es el lindo Pegaso,
que al viento quiere ganar,
con su proeza alada,
pretende la luna alcanzar.

Tiene un tropel cristalino,
el caballito de mar.

Hipocampo te han nombrado,
¡Príncipe de alta mar!

Tiene un cuerno el tercero,
en él mis sueños se van.
Unicornio, yo te nombro,
de mi ruta, capitán.

Tres caballos galopan,
sus bríos son los que dan,
lindas noticias al viento,
que muy pronto volverán.

 

 

A VECES

A veces, como los pájaros,
el niño sueña volar,
entre las nubes plateadas,
sobre la inmensidad del mar.

A veces, como los árboles,
sueña el niño verdecer,
ser un bosque de alegría,
del alba al anochecer.

A veces, como el viento,
el niño sueña viajar,
al dominio de las estrellas,
en un rayito lunar.

A veces, el niño sueña,
dormirse en una nube,
escuchar de los corazones,
el ritmo que baja y sube.

 

 

PARA UNA ABEJA

La abeja muy contenta,
liba de flor en flor,
parece estar sedienta,
de aromas y de licor.

La abeja es tesonera,
consciente de su labor,
del colmenar la obrera,
confidente de la flor.

Surca el aire t2raviesa,
del tulipán al clavel,
y el Sol despereza,
sus rayos en el vergel.

Vuelve abeja al colmenar,
no te sientas aturdida,
es necesario endulzar,
lo amargo de esta vida.

 

 

AÑOS DESPUÉS

Pasaron los años,
Caperucita creció,
sin temor, sin olvido,
al bosque retornó.

Caminó por el camino,
que antaño transitó,
no llevaba caperuza,
ni el vestido que vistió.

Su vestuario era otro,
Distinta su intención.
Anhelaba hacer memoria,
de esa remota ocasión.

La abuelita no estaba,
la chocita derruida,
eso la consternó
se le notaba dolida.

El lobo estaba viejo,
no era bestia feroz,
había perdido dientes
y vivía mal con la tos.
Apareció el leñador,
demacrado y jorobado,
le reiteró la gratitud,
por haberlas liberado.

Leñador y Caperucita,
se arrobaron de contento,
sabiéndose personajes,
en renglones de un cuento.

Cuento que rueda y rueda,
por los cinco continentes,
contado por las abuelas,
a todos sus descendientes.

 

 

NIÑA

Eres tan frágil,
eres tan leve
niña de nieve.

Eres genuina
como ninguna
niña de luna.

Llevas vestido
de transparencia
niña inocencia.

Tienes el alma
con su contento
niña de viento.

Llevas un bolso
Llevas Sombrilla
niña sencilla.

Te vas airosa
con tu donaire
niña del aire.

Por los caminos
llevas empeño
niña de sueño.

 

   
* Nació en el caserío de La Torre, distrito de Chiguirip, provincia de Chota, departamento de Cajamarca Perú, residente por varios años en Chiclayo. Es ganador en diversos eventos literarios a nivel regional y nacional. En 1991 y 1992 mereció por su obra poética el Premio Nacional de Educación «Horacio»; en 1997 obtuvo el Primer Lugar en el género cuento en la II Bienal Regional de Poesía y Cuento. Es miembro activo de la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ) y además infatigable promotor de la literatura para niños. HA PUBLICADO LAS OBRAS: “La Luna Cantora” y otras poesías para niños “Repertorio de Ternura” (antología hispanoamericana de poesía para niños) “Poesía para Niños” (antología personal) “Rimando la Alegría”(poesía para niños) “El Amor es Más…”(poesía romántica) “La Flauta del Agua”(poesía para niños). Es autor de más de 20 libros de poesía.

 

 

REGRESAR