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C2

DONDE HABITAN LAS PALABRAS

(POESÍA REUNIDA)

SELECCIÓN

ANA CECILIA BLUM (*)

 

            ME LEVANTO

Oficio la liturgia de la llama
en un renglón viene hacia mí
la vida, acaso también la muerte

luces gotean sin fatiga
bebo de mi voz
la boca es un incendio

y un poema se incrusta
en el tronco del secuoya
que sobrevive al fuego
de la ira.
                                                                                                De Rituales 2016

 

 

            SI FUERA OTRA

Si fuera otra
filtraría con cuidado
                        las palabras.
La risa,
la ironía, los enojos
y todas mis rarezas
jamás saltarían hacia el mundo
como trompos de madera
soberanos del asfalto.

Si fuera otra,
pero soy yo sin estribillo.

Mujer opuesta al molde de los días.
Mujer opuesta al encargo del estambre.

No puede, no debe
omitir
sus ojos fieros,
su ardor andante,
su lengua en verso,
su vuelo su destino su locura.

 

                                                            LA CANCIÓN DEL DESTINO

 

Lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad. Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas.

León Felipe

El poeta vivirá en la memoria de las piedras
jamás en la del hombre,
porque aquello que el hombre recuerda
tarde o temprano olvida
y lo que olvida no retorna a la tierra
muere en el viento.

El poeta buscará las piedras,
en ellas harán hueco las gotas de sus versos,
en ellas hará estampa la grafía de su aliento.

La persistencia del poema es el anhelo,
ni el nombre, ni la pinta, ni la fama,
solo el canto que se entrega al universo.

Así, lo que el poeta quiera decir
se lo dirá a las piedras,
estas hablarán con los árboles,
en el fruto el árbol guardará las palabras,
los pájaros picarán del fruto
y se encargarán de esparcir la semilla,
la semilla caída en la tierra será
principio estelar a través de los milenios.

La memoria de las piedras jamás es vencida
por el tiempo, y ésta es la canción del Destino.

El destino del poeta.

 

 

            SER DE AIRE

Torbellinos entran
y salen de esta casa-cuerpo
a cualquier hora.

Vórtices
me arrastran a otros mares.
Corrientes
colman mis alforjas de otra arena.

De vendavales se hace mi trayecto.
De tornados mi memoria.

Todos los huracanes del mundo
                                    llevo adentro.

 

 

            LA JORNADA

Fieras gigantescas.
Filos de acantilado.
Falsetes de sirenas.

Que llegue yo liviana,
en vuelo, en brisa,
en barca de luna,
en gota de cielo.

Que sea yo Penélope y Ulises,
la jornada y la Isla.

Que sea yo el nácar, el coral, el ámbar.
Que sea mi talego la advertencia de los sabios.

El destino no, el camino. Ahora lo comprendo.
Un telar yo soy, un telar yo llevo.

                                                            (Por Cavafis y su maravillosa Ítaca)

 

 

            SER DE AIRE

Torbellinos entran
y salen de esta casa-cuerpo
a cualquier hora.

Vórtices
me arrastran a otros mares.
Corrientes
colman mis alforjas de otra arena.

De vendavales se hace mi trayecto.
De tornados mi memoria.

Todos los huracanes del mundo
                                      llevo adentro.

 

 

            POETICUS

Escribo, porque no puedo pelear batallas con
mis manos
y el lápiz -a veces- apunta mejor que la escopeta.

Escribo, porque el verbo escribir suena a única
certeza,
y es ruta sin distancias, y es cuerpo sin virus.

Escribo, porque la hoja en blanco es un gato feral
y debo recogerlo, alimentarlo, darle guarida,
amarlo.

Escribo, porque los adjetivos acechan y cuando
matan,
también dan vida; porque el lugar común no me
asusta
y lo que se ha dicho mil veces
igual salpica su encanto.

Escribo, porque todo en mí es un desencuentro:
los terminales se mudan, 
las calles cambian de nombre,
y nunca atino estaciones, horarios o trabajos,
retornos o partidas.

Escribo, porque aunque duele, no duele tanto.

Escribo, para llenar los cántaros,
limpiar los espejos,
empuñar los espacios,
caminar los laberintos.

Escribo, para no morirme de pena.

Por eso escribo…

                                                                                                Libre de espanto. 2012

 

 

            LA MAJADERA

Yo, no canto avemarías los domingos
y los únicos rosarios que llevo
son las pepas de oro que cuelgan
de mi ombligo.

Yo, que desde la vida
hice algunas citas con la muerte,
jamás le tuve miedo a las palabras
tampoco a los infiernos.

Yo, no soy la hija buena
-la mojigata-
la que habla bajito,
llega antes de las doce,
recibe los sermones en silencio,
y carga el vientre hinchado
bajo el traje de novia.

No, yo soy la otra,
la irreverente, la sarcástica,
la que maldice de frente,
se bebe a tragos la medianoche,
danza sin ropas hasta el otro día,
y viaja con las sabias yerbas de la tierra.

Yo, no oculto placeres,
y cuelgo de las estrellas los trapos,
-los sucios y los limpios-
porque nunca supe
cómo se esconde uno mismo,
cómo se esconden las risas que rompen
copas de vino,

o los chistes que hartan de rojo los cachetes,
o las lágrimas que revelan los abismos,
o los versos que ofenden con ganas.

Yo, ya no me tapo los brazos torcidos
con las mangas largas
que exigía la madrastra;
y me niego a ser la mujer
de las vitrinas,
de las cenas perfectas
y las intrigas a tiempo.

Yo, la que nunca quiso aprender
los nombres de las calles
porque saberlos implicaría caminarlas
para siempre,

un día, agarré dos maletas
sin preguntarme a dónde iba,
rompí sobres sin abrirlos,
tomé más de un avión equivocado,
chamusqué lazos de sangre,
escupí en recitales,
trabajos y salarios,
deshonré los juramentos,
lancé puertas en la cara,
y me embriagué con el vacío.

La Majadera soy,
y no hay remordimientos...

 

 

            SOY

susurro cósmico
bajo las yemas de la lluvia,
falange rota
sobre la hojarasca en fuego.
Grito en veladura.

                                                                                                Donde duerme el sueño.2005

 

Una pluma inventa el universo.
El silencio inventa la música.
Un poema observa desde la ventana.

                                                                                                Descanso sobre mi sombra. 1995

 

                                                             

*

Ana C Blum, Ecuador, 1972. Poeta y ensayista ecuatoriana. Autora de seis libros de poesía. Estudió Letras Hispánicas en Estados Unidos y Ciencias Políticas en Ecuador. Ha sido invitada a leer su obra en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos; ha participado en varios festivales literarios en América y Europa. Actualmente ejerce la enseñanza del idioma español como lengua extranjera; es editora de la Gaceta Literaria Metaforología; realiza investigación en el campo de la literatura ecuatoriana; y colabora con varias publicaciones digitales. Es una sobreviviente de poliomielitis. LIBROS DE LA AUTORA-Descanso sobre mi sombra, Poesía, 1995 -Donde duerme el sueño, Poesía, 2005 -La que se fue, Poesía, 2008 -La voz habitada, Poesía (co-autora), 2008 -Todos los éxodos, Antología Personal, 2012 -Libre de Espanto, Poesía y Prosa, 2012 -Poetas de la Mitad del Mundo, Antología de Poesía escrita por Mujeres Ecuatorianas, (co antóloga), 2013 -Absurdities, Ficción Breve, 2014 -Áncoras, Poesía, 2015 -Rituales, Poesía, 2016 -Donde habitan las palabras, Poesía reunida, 2017. La presente selección de su libro Donde habitan las palabras Poesía reunida, Ed. Metaforológia libros, fue realizada por la autora para Errancia.

 

 

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